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Anticipo del libro sobre Nora Dalmasso /

Anticipo del libro sobre Nora Dalmasso

Su autor, el periodista Hernán Vaca Narvaja, nos envió el Capítulo Uno de "Las cuatro muertas de Nora Dalmasso", el libro que acaba de publicar sobre la misteriosa y aún no resuelta muerta de esta mujer de sociedad riocuartense que fue asesinada en su casa del country Villa Golf, en la madrugada del 25 de noviembre del 2006.

Libro: Las cuatro muertes de Nora Dalmasso
Autor: Hernán Vaca Narvaja
Editorial: Ediciones del Boulevard.
Año: 2008
Páginas: 176
Capítulo 1: Soy Nora

Soy Nora. Tengo 51 años, pero parezco de 30. Estoy casada y soy madre de dos hijos. Pero no estoy atada a mi casa. Me gusta divertirme. Mi marido es traumatólogo. Mis hijos están grandes, son hermosos y bien educados. Soy Nora Dalmasso. Tengo un amante. Tuve otros, pero ahora tengo uno solo. Es un contador, vecino del barrio, tierno, divertido, algo parco pero bien predispuesto. Soy Nora Dalmasso. No soy una cualquiera. No soy una puta. No soy una cornuda. Soy una mujer. Una mujer que se aburre. Pese a todo lo que dicen de mí, he sido una buena esposa, una buena madre, una buena mujer. He sido una mujer íntegra, solidaria, afectuosa. Soy Nora. Algunos me dicen Norita. Vivo en Villa Golf, uno de los barrios más selectos de Río Cuarto, en una casa hermosa, con pileta, quincho, jardín. Soy Nora Dalmasso. Estoy reformando mi habitación, la habitación matrimonial, que tendrá un vestidor nuevo, grande, cómodo. Soy Nora Dalmasso. Odio las refacciones, los albañiles, la falta de privacidad. Soy Nora. Adoro tomar sol en la pileta, sola o con amigas, pero sin curiosos, rodeada de plantas, de mis plantas. Soy Nora Dalmasso. Me gusta cuidar el jardín. Soy aficionada a la jardinería. Soy Nora, Norita. Me gusta lucir bien, estar bronceada, llevar ropa apropiada. Siempre he cuidado de mi cuerpo. Me gusta lucir bella. Me sé linda, atractiva, sensual. Me siento joven. Soy Nora, Nora Dalmasso, Nora. Soy una mujer casada y tengo dos hijos. Ellos ya están grandes, pero yo todavía soy una mujer joven. Ni siquiera entré en la menopausia. A veces pienso que me gustaría empezar de nuevo, enamorarme, volver a vivir. Soy muy romántica. Soy Nora. En el cuaderno de mi trabajo anoto los mensajes de texto que me manda mi amante. Como cambié el celular, no quería perderlos. Soy Nora Dalmasso. Soy fetichista, detallista. Creo en el amor. En el deseo. Me gusta mucho vivir, amo la vida. Soy Nora Dalmasso. (...) Soy Nora Dalmasso. Me aburre ese círculo social, el que eligió mi marido, que cambió desde que nos vinimos a vivir a Villa Golf. A mi marido le gusta ese círculo social, lo hace sentir importante, le gusta figurar junto a los poderosos, junto a las autoridades, junto a los políticos. Codearse, mostrarse, figurar, estar, ser parte… Para mí, en cambio, resultan tipos algo formales, bastante mentirosos. Me aburre estar con ellos. En cambio sí me divierte Michel. El sí es un tipo divertido, extrovertido, jodón. Tiene plata en serio… y la disfruta. (...) Yo era Nora, Nora Dalmasso, Norita. Estaba sola, en mi propia casa, cuando alguien entró al cuarto de mi hija, donde yo intentaba dormir, y me asesinó. Mi marido estaba en Punta del Este, jugando al golf. Mi hija estaba en Estados Unidos, en un intercambio cultural. Mi hijo estaba en Córdoba. Iba a venir ese fin de semana, según me dijo. Después me avisó que en realidad vendría el miércoles porque debía volver el viernes. Al final me dijo que no venía nada porque el viernes tenía reunión del Rotary juvenil. Ya no me acuerdo bien qué fue lo último que me dijo. Ese fin de semana, más precisamente el viernes 24 de noviembre, salí a cenar con mis amigas, las “congresistas”, las esposas de los amigos de mi marido, que también estaban en Punta del Este jugando al golf. Soy Nora Dalmasso y la madrugada del 25 de noviembre volví a mi casa sola. Eran casi las tres de la mañana y había tomado un champagne y fumado un cigarrillo en lo de Rosario, una de las “congresistas”, del barrio, de Villa Golf. Entré el auto y me saludó Polly, otra amiga, que se iba, como nos fuimos todas. Salimos juntas de lo de Rosario. Esa noche entré a mi casa, prendí las luces, subí las escaleras. Me desvestí. Me saqué el maquillaje en el baño mientras fumaba un cigarrillo. Estaba cansada y como estaba sola, me acosté desnuda en la de mi hija. Dejé la bata de toalla en la cama, miré televisión, hice zapping, nada me interesó, apagué la tele. Me estaba durmiendo cuando me sorprendieron, me inmovilizaron, me sujetaron del cuello con el cinto de la bata. Y me mataron. Fue el último fin de semana de noviembre del año 2006, una semana después del cumpleaños de mi marido, cuando alguien entró a mi casa, subió las escaleras, ingresó al cuarto de mi hija y me asesinó. Me ahorcó con sus propias manos y con el cinto de mi bata de toalla. Me despojó de lo más preciado que tenía: mi propia vida. Y me dejó sola, sobre la cama de mi hija, desnuda, muerta, abandonada, con las piernas abiertas y los brazos casi en cruz. Varias horas después de mi muerte, de mi asesinato, alguien entró y leyó uno de los mensajes que me había enviado mi amante esa madrugada. No pude ver si era el asesino u otra persona que entró después: el velo de la muerte cegó mis ojos para siempre. Seguí sola, abandonada, encerrada en el cuarto de mi hija, muerta, asesinada, inerte. Recién al otro día, mi vecino, mi entrañable y querido vecino Pablo Radaelli, a quien quería como a un padre, encontró mi cuerpo ya en proceso de descomposición, con la piel amoratada y un hilo de sangre que caía de mi boca. Inerte, sola, con los ojos abiertos, bien abiertos, el horror, el espanto en mis pupilas, el sello indeleble de la muerte. Entonces me miraron todos, consternados, sorprendidos, incrédulos. Todos miraron mi cuerpo sin vida: policías, familiares, médicos, vecinos, curiosos, forenses y hasta el cura Jorge Felizzia, amigo de mi marido, amigo de Lacase, confesor de la familia. Era un revoloteo bárbaro de gente extraña, todos entraban y salían de la casa y varios entraron al cuarto de mi hija para verme de cerca, para comprobar mi muerte, mi descomposición. Yo no podía moverme, ni hablar, ni gritar. Estaba inmóvil, tirada sobre la cama de mi hija, sin vida, inerte, muerta y deformada. Nadie entendía nada. Hablaron de suicidio, de juego sexual, de amantes, de violación, de sexo violento pero consentido, de tantas cosas. Yo no podía decirles nada, no podía explicarles cómo me mataron, cómo me quitaron la vida para siempre, cómo me dejaron sin aire para respirar, sin ojos para mirar, sin boca para hablar. Después tiraron mi honra a los perros. Me inventaron decenas de amantes, dijeron que había muerto luego de una fiesta sexual ¡en la cama de mi propia hija! Dijeron tantas cosas, tantas mentiras, tantas infamias. Desde entonces no he tenido paz. Después de enterrada, me desenterraron, exhumaron mi cuerpo para buscar evidencias, para mandarlas al FBI. ¿Evidencias de qué? ¿Qué estaban buscando? ¿Tan difícil es saber quién me mató? Me asesinaron de la peor manera. Me ahorcaron. No pude resistir. Era imposible: me sorprendieron recostada, acorralada contra la pared, tendida en la cama de mi hija, sin ninguna posibilidad de defenderme. Y me mataron. Ya no puedo hablar. No puedo delatar a mi asesino. No puedo decirles nada. Sólo sé que soy Nora, que fui Nora, Nora Dalmasso. Norita. ¿Cómo iba a defenderme si ni siquiera pude comprender lo que estaba sucediendo? ¿Cómo pedir auxilio si mi cuello estaba atenazado por las manos de mi asesino, que completó el ahorcamiento con el cinto de la bata que había dejado a los pies de la cama? Yo era Nora, Nora Dalmasso, Norita. Y desde aquella madrugada del 25 de noviembre que me arrebataron lo más preciado que tenía, que me quitaron la vida, no tengo paz… Me mataron, me abandonaron, me contemplaron con estupor. Y después me enterraron. Dos veces me enterraron. Pero todos siguen hablando de mí.


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monica

No me gustó,no me gusta,me parece un golpe bajo.Es como si hablara la extinta y sobretodo por ser una causa abierta,solamente tapada por interés politico.Quién permitió que esto se publicara,no quiero pensar lo que siente su madre al leer esto.BAJO MUY BAJO



Argentino D. Veras

Creo que el periodista, trata de comunicar la verdad de los hechos sucedidos, acompañando la dósis del conocimiento popular, de lo que se ve, pero no se puede ver, pero nadie desmiente lo contrario. Estimo que no es un golpe bajo para su memoria y sus seres queridos. Es un golpe bajo para los involucrados que se han abusado de ella y que no dicen lo que saben o lo que no quiren saber.



fabricio

esperaba mas de el libro. si bien es el primer capitulo le falta ingenio, sobre todo al caratular asi a nora.es mas!! el autor sin conocer demasiado ala victima!!.Sera parapsicologo vaca narvaja?? me parece una falta de respeto total hacia ella y sus seres queridos.



Cris.

No leí el libro, me entero en estas páginas algo de su contenido... no me gusta ... Hacer hablar a la víctima después de fallecida me parece de muy mal gusto. Vasta ha sido la calumnia a tantas personas, a tantas familias dañadas; la integridad y buen nombre de las vidas que tiene que continuar adelante hoy sin que nadie fuese capaz de salir en defensa, pedir disculpas públicamente a cada nombre y apellido señalados por los mismos personajes centrales que iniciaron la primera mentira sobre la muerte de Nora... Este libro lejos de servir a la causa, utiliza a la fallecida y sacrifica nuevamente a ciudadanos inocentes. Con la muerte no se lucra! Tampoco con la vida!



Selva

FELICITO al periodista VACA NARVAJA pocos se atreven a efrentar EL PODER, por supuesto voy a COMPARAR el libro, yo no creo que el autor lucre con la muerte de NORITA por el contrario los que LUCRAN CON LA MUERTE Y CON LA VIDA (de NOra Dalmazo y de todos)son los que debieran ADMINISTRAR JUSTICIA y sin embargo son COMPLICES por corrupcion o por prevendas con los delincuentes y asesinos. No importa si no sirve a la causa ...total ya hace rato "decidieron" que sirve y que no en la misma...seguramente conoceremos mas de la verdad por este libro que por las investigaciones del poder judicial.



julian

Me parece que estan leyendo el libro con el prejuicio de siempre. Vaca Narvaja ha sido el unico periodista que le puso los h... a su investigacion, a tal punto que fue querellado por Macarron. Hacer hablar a la victima la humaniza, y contrariamente a lo que estan diciendo, la vuelve a ubicar en el lugar de victima. Me parece un recurso extraordinario para que la victima pueda narrar lo brutal que fue su asesinato y que le quitaron lo mas preciado que tiene un ser humano: su propia vida. felicito a Vaca Narvaja, el libro es excelente y no es casualidad que los grandes medios de rio cuarto (canal 13 y diario Puntal) hayan pretendido ignorarlo



Selva

...quise decir voy a COMPRAR el libro...



monica

Siempre hay un roto para un descosido...que vas hacer.



Anita R.

Para varios comentarios: ¿acaso creen qué la historia argentina qué nos brindan tantos autores, es la real?. Esta versión de Vaca Narvaja, es la otra cara de la historia viviente y la que se oculta. Veo que Selva comprará el libro, está muy bien, espero que adquiera la obra de Lanata y aprecie algunas cuestiones siniestras de Santa Cruz, tal el caso de las tierras vendidas a los kk (Calafate) a precio vil y otras que dan náuseas.



Selva

en respuesta para algunos ciudadanos periodistas que tienen manias de "maestritos" le REITERO que yo decido que COMPRAR, LEER, ESCRIBIR, PENSAR, DECIR etc. etc. la diferencia entre comprar y robar es que aunque baratas las tierras FUERON PAGADAS aca en la CORDOBA "DOCTORAL" fueron robadas usucapion mediante y alli esta LA MAFIA JUDICIAL (los de adentro y los de afuera) GESTIONANDO LA IMPUNIDAD de los delitos, sin embargo de ESO NO SE HABLA.



Mario

El colega Vaca Narvaja, con su libro prosigue la línea investigativa que comenzamos con Pedro Asurmendi hace más de 2 años con QUIÉN ESTUVO CON NORA... Ya estamos terminando la segunda parte, para QUE CON TRES LIBROS LA GENTE SEPA...



SUSANA

Una porqueria el libro,falta total de respeto y nada de conocimiento judicial..un circo para llenarse de plata Narvaja! Nora Dalmasso,Maria Martha Garcia Belsunce,Luis Emilio Mitre,hay tantos crimenes sin resolver y este tipejo sacando libros estupidos!



A. Casero

Buena advertencia de Mario. Todo sirve para esclarecer lo sucedido a Nora Dalmasso y quienes ostentan tener la verdad de sus tierras, nada dice en devolverlas a sus aborígenes (son los dueños auténticos) en vez de reclamar tierras que abandonaron y luego se dan cuenta que la soja les viene bien. Si se sienten robados, hagan una movilización o cortes de rutas que serán acompañados por los involucrados. Si nos les da el piné, la Señora Presidente les puede brindar la solución del caso. No bajen los brazos.



María

Todo intento por esclarecer la muerte de Nora es bienvenido. El Sr. Vaca Narvaja me parece una persona creíble y comprometido con la verdad. Hay que comprar el libro. Es también una forma de ayudarlo a seguir investigando, porque todo cuesta. Los artistas y los escritores también son humanos, debemos ayudarlos. Porque estaremos más cerca de la verdad con personas como Vaca Narvaja, que se juega siempre, que con los que deberían obligatoriamente conducirnos a ella.



Tomas

Totalmente deprimente el libro. sin palabras para poder expresar mi total desacuerdo con el escritor. Hablando mal de gente que ni si quiera conoce.Soy de rio cuarto, y este tipo de cosas, como las que escribe vaca narvaja dan pena. siempre realiza criticas a todo lo que se le ocurre, y nunca se puso a mirarse el mismo.



Dinorah Rodriguez

Me gustaría mucho obtener una copia de este libro del Señor Hernan Vaca Narvaja. Vivo en Los Angeles, CA. Si alguien me puede ayudar, se lo agradecería mucho.



susana bracamonte

Me parece bueno comprar el libro ,la verdad que me da escalofrio pensar que estos personajes siniestros en ves de impartir justicia estan con los delincuentes y los asesinos por eso no se van a esclarecer nunca estos casos mientras nos gobiernen estas lacras.felicito a vaca narvaja por algo se empieza.




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