escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Córdoba

Arquitectura, identidad, y cultura como mercancías /

Arquitectura, identidad, y cultura como mercancías

"La Arquitectura es la materialización de una Política-Cultura dominante, que responde a los modelos de la clase gobernante, y sólo en algún caso es expresión de sectores sociales en conflicto con el 'régimen oficial'. ¡Cambiemos el eje Tecnocráta-estético por el Científico-Social!", es la propuesta del periodista ciudadano. Imagen del Paseo del Buen Pastor.

Oscar L. Missana.

Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”. La reforma universitaria. (1918-1930). Editorial Ayacucho, Venezuela, 1978, pág. 3.

Es en Córdoba donde se gesta la Reforma (1918). Y es en el seno de su Universidad que todos los años sus autoridades rinden homenaje a este hecho de alcance mundial. Y es en esos homenajes donde se se alaban los principios que le dieron el carácter de una revolución. Pero es en la práctica cotidiana donde se vulneran y traicionan esos principios. 

Se “discute” sobre ingreso, autonomía, presupuesto, siempre desde la lógica de los poderes fácticos de mercado. Curiosamente, 50 años después, se gesta el Cordobazo (1969) con la unidad en la acción obrero-estudiantil y su repercusión nacional. En la Facultad de Arquitectura y Urbanismo-UNC se implementa el Taller Total (1971) cogestionado y dirigido por docentes y estudiantes, en una experiencia colectiva inédita, a pesar de la dictadura imperante (Lanusse 1972)

La Universidad Nacional de Córdoba, salvo excepciones, desde 1975 no escapó a los procesos de fragmentación y ausencia de “interés social” que atraviesa la enseñanza superior por las políticas oficiales subordinadas a las recetas de mercado impuestas por el Fondo Monetario y los mezquinos intereses del poder económico concentrado. La Educación y la Cultura como mercancía; el estudiante es un cliente.

La ciudad es la mayor producción colectiva que existe; allí se desarrollan las actividades humanas y confluyen o se confrontan diversos intereses masivos, privados y sectoriales. Siempre inciden factores en pugna de índole ideológico. La ciudad es un sistema dinámico, donde se manifiestan diversas relaciones socioeconómicas y culturales, de diversos sectores, en muchos casos contrapuestas.

La Arquitectura se puede concebir como respuestas en espacios cubiertos y descubiertos para desarrollar actividades familiares o comunitarias, cubriendo las necesidades individuales y colectivas, sean ellas básicas o culturalizadas. Si bien las necesidades básicas se mantienen (con natural evolución), las culturalizadas son “mutantes” o surgen nuevas; generalmente creadas por los gurúes empresarios con una minuciosa acción sicológica de marketing previa a fin de “generarle” una ansiada necesidad al ciudadano -cliente- y llevarlo a una “inversión” -gasto no prioritario o prescindible- de modo compulsivo: electrodomésticos, artefactos de iluminación y muebles de “vanguardia”, materiales importados, etc. Todo segmentado desde los más ricos hasta sectores medios; relegando necesidades básicas por lo superfluo y efímero con la cultura del consumismo, impuesta por el dios mercado del imperialismo. También los procesos de “migración dirigida” por propaganda ligada a estatus -seguridad-confort: Country, Barrio Cerrado, Piso o Semipiso en Torres; con pileta, sauna, parque, servicios hig-tech, guardia “pretoriana” privada, etc.

Los ricos se apropian de la periferia al centro, de la metrópolis y el conurbano, según plan de los Desarrolladores Urbanos inescrupulosos y los pools de inversión (especuladores golondrina - lavadores de dinero), para su exclusivo y voraz lucro. Para ello es necesaria la complicidad de altos funcionarios que arreglan normas o facilitan vulnerarlas por importantes retornos. Y es así que surgen las Áreas Especiales a medida.

Siempre el estatus de la cultura oficial es lo que rige los ritos en nuestra sociedad neoliberal-  capitalista, según modelos impuestos a través de publicidad en la TV, revistas, diarios, etc. Así las luces del Disneyworld fashion encandilan al nativo consumidor de royalties (marca de estatus), mientras turistea autista por los shoppings, comida Mac Pato, mujeres tuneadas Barbie, hombres clonados metrosexual con jopo, y casas escenográficas de la isla Caras, D&D, Habitar, etc. Los ciudadanos de “plástico” con cerebro de siliconas, es la Identidad que nos ofrece el Tío SamBush y la clase gobernante. La conciencia ya no cotiza ni para Mefistófeles.

Al mismo tiempo, en el World Trade Center se festeja por los alumnos, que son los gobernantes-gerentes-, por la “transculturalización”-tinellización- que llega desde el Manhattan blanco, anglosajón y contamina al Tercer Mundo, latino-criollo colonizado. Sin duda, una gran pérdida de identidad propia, todo es “posmo”.

No podemos analizar la Ciudad sin relacionarla con la Arquitectura, ni analizar ésta sin relacionarla con la Formación. Formación enciclopedista posmoderna, con una visión unilateral y parcialización del conocimiento. Todo tiene precio, los valores no existen. ¿Se leen textos de Manuel Castells, Henry Lefebbre, Alcira Argumedo, Adrian Gorelik, David Harvey, Paolo Perulli, Pradilla Cobos? ¿Se analiza dialécticamente arquitectura e identidad y su relación con el contexto social?

La Arquitectura es la materialización de una Política-Cultura dominante, que responde a los modelos de la clase gobernante, y sólo en algún caso es expresión de sectores sociales en conflicto con el “régimen oficial”. ¡Cambiemos el eje Tecnocráta-estético por el Científico-Social!

Ciudad, Arquitectura e Identidad, como no puede ser de otra manera, son partes importantes del contexto y la realidad objetiva. Los arquitectos, actores de esa trilogía pasamos a ser parte de la conflictividad que vivimos los argentinos, lo cual nos debe motivar a revisar el protagonismo que hemos tenido hasta ahora y, en simultáneo, cómo podemos ser parte del cambio al servicio de los genuinos intereses y necesidades que reclaman los sectores populares, los trabajadores y los más oprimidos. Propiciar y motivar respuestas arquitectónicas “posibilitantes” para que los sectores populares se APROPIEN de los espacios colectivos o aquellos sitios necesarios para actividades comunitarias de sectores sociales. De la plaza de barrio a la peatonal.

Estos conceptos, hoy más que nunca, demandan una visión integral, política y comprometida; en contraposición a la predominante que, desde un sector elitista, retroalimenta un proceso autista, fragmentario y de autosatisfacción que profundizan más las causas de la conflictividad social de clases.

América Latina y el Caribe presentan en la actualidad uno de los niveles más inequitativos en la distribución del ingreso del mundo, y la  pobreza en nuestros países, desde un punto de vista cuantitativo, encuentra “su lugar" sobre todo en las ciudades. La cartografía socio-económica de la urbe latinoamericana responde, no a la antigua idea de una ciudad acomodada con “bolsones de pobreza”, sino una ciudad pobre con “bolsones de riqueza”.  

La expresión formal, estética y técnica de la arquitectura, se ofrece al ciudadano desde modelos culturales promovidos por las Factorías del Capitalismo, generando una posición admirativa hacia USA-Europa, en una transculturación -moda-  como ocurre con la ropa, un automóvil, etc. Es así que aparece la arquitectura con estilos posmo de “los coutries”, “barrios cerrados”, “torres hig-tech”, “edificios corporativos inteligentes”. También los oasis urbanos de la Oligocracia, desde Recoleta a Puerto Madero, y versiones locales: Capitalinas, Puerto San Roque; pronto un remedo de Las Vegas autóctono con hoteles y garitos en el Mitre fruto de la relación carnal, gobernante y empresaurio. Como contrapartida, existen y se multiplican los otros “Barrios Privados”: privados de gas, de agua potable, de cloacas, de servicios, etc. Asentamientos marginales, autoconstrucción, ocupas, etc; que se permiten o se erradican según especulaciones migratorias de los inversores y desarrolladores voraces. Todo ello como manifestación de las políticas de gobierno, al servicio de una exclusiva elite y los nuevos ricos, con fortunas de dudoso origen, articulando movimientos sociales de exclusión e inclusión urbana, con su expresión en tensiones y conflictos recurrentes.

La Docta tiene 13 barrios de trabajadores con agua contaminada (nitratos), 40% de la urbe sin cloacas, más de 50% sin gas natural, sin asfalto, etc.

Es tan voraz la especulación y la ambición del poder económico concentrado que se arrasan edificios valiosos del acervo y patrimonio cultural-arquitectónico en acciones inmobiliarias concertadas entre el gobierno y empresarios para exclusivo lucro de una minoría. Los valores para resguardo del patrimonio cultural-arquitectónico = Identidad, están sujetos a los humores económicos de la dupla empresario-funcionario.

Los legisladrones han votado expropiaciones con inusitada urgencia (Palacio Ferreira); se han firmado convenios ilegítimos (Corporación Puerto San Roque); se han gestado Planes de Remediación-expulsión compulsiva- erradicando violentamente asentamientos humildes (Villa La Maternidad), creando un nuevo concepto de Barrio-Ciudad en extramuros “rescatando para la sociedad esos valiosos espacios”, según términos sectarios de funcionarios, emulando a los arquitectos Albert Speer y Karl Aushoffer, de la Alemania nazi.

Se eliminaron Ministerios y se privatizaron travestidos en Agencias, como la de Cultura. Se ha construido fastuosa obra pública en nombre de la Cultura y la Modernidad, como la Ciudad de las Artes, entregándola a la Agencia para espectáculos privados en detrimento de su fin educativo. En nombre de la Cultura se ha enajenado parte del “Rivera”(Teatro San Martín) para  negocios inmobiliarios como El Patio Olmos; al ser descubierto y denunciado se compró a un mayor precio. En nombre de la Modernidad y la Cultura se vende a precio vil el patrimonio arquitectónico del Estado (Encausados, Museo Ciencias Naturales, el ex Batallón 141, El Pocito, etc.) para descomunales negocios inmobiliarios.

Se elimina importante HISTORIA=IDENTIDAD, ¡reserva de memoria para las generaciones!
Como con El Buen Pastor, Encausados (UCA) y la Cárcel de San Martín serán enajenados a manos privadas, piezas únicas de la historia reciente, pues allí la dictadura torturó y desapareció gente. Ello podría ser fiel testimonio arquitectónico de la Cultura del Autoritarismo y Genocidio.

El gobierno ha entregado más de 4000 inmuebles del estado a la Corporación Inmobiliaria para su venta, sin control legislativo, desoyendo especialistas en patrimonio cultural; transformando dichos bienes en mercancías y las políticas culturales en negocios inmobiliarios. 

Vale la pena citar al arquitecto Gorelik, en su análisis sociológico urbano que cobra plena vigencia: “Se trata de una concepción política del estado y de las sociedades urbanas que se traduce en una fórmula económica: la ciudad de los negocios... Simplificando, se trata de un modelo de ciudad que ha convertido a su espacio público y a sus infraestructuras públicas en objeto de negocio”. “La ciudad de los negocios es, la transformación en políticas públicas de salidas privadas a esa crisis; comienza por imaginar la dinámica social y política con una lógica empresaria: toda acción se homologa a una transacción entre actores idealmente iguales, sin que el estado medie en función de finalidades colectivas y de futuro”.

Y refiriéndose al proceso de exclusión popular como consecuencia de la apropiación de la ciudad por parte de los “grandes emprendimientos” (eufemismo aplicado al Mall, Shoppings, etc.) dijo:
“Parece una obviedad decir hoy que el shopping no forma ciudadanos sino consumidores.”
“La ciudad de los negocios rompe la relación público/privado que garantiza la vida económica y política del artefacto ciudad de varias maneras. En primer lugar, decretando que el espacio público es un ámbito de "satisfacción de necesidades" con las que, por añadidura, el estado ya no puede cumplir; de ese modo reduce el espacio público a la rentabilidad de sus funciones en términos de intereses privados y convierte al ciudadano en un cliente”.

La Obra Pública del Gobierno, en cada licitación y sospechosa adjudicación a los oligopolios de la “Patria Contratista” se ha convertido en una Caja de Pandora. Sin duda la culturosa musa que inspiró al dúo De La Sota-Schiaretti, nada sabe de la cruel miseria y hambre que padecen miles de cordobeses, o cuanto creció la deserción escolar, cómo creció la explotación infantil, etc. Pero también aparece la “Arquitectura Oficial” (obra pública) como ícono del poder.

Vemos como a través de la arquitectura monumental se impone el régimen sobre el ciudadano común como una Nueva Identidad. El Paradigma como ocurrió con la arquitectura imperial de los Césares(Roma), Napoleón, el Nazismo(Hitler), el Fascismo(Musolini), la burocracia de URSS(Stalin); el imperialismo y su World Trade Center, con las emblemáticas Torres Gemelas en Manhattan, Bolsa de Wall Street -outlet por crisis-, etc.

El imperialismo impone una arquitectura internacional de carácter majestuoso sobre la arquitectura local que tiene sus valores culturales tradicionales y tecnologías regionales, con Identidad apropiada.
Hoy las veleidades virreynales de los gobernantes locales se manifiestan en una identidad arquitectónica de fuerte expresión formal-color, destacando esos “itos urbanos”, autoproclamatoria por su Imagen y escala. Por ejemplo “plan 100 Escuelas” bordó-amarilla con su torre símbolo; el carácter monumental de los edificios públicos como el Buen Pastor; o el concurso para la nueva sede Centro Cívico de Gobierno con un edificio de cuatro cuadras de largo y varios pisos de altura; un castillo-bunquer siglo XXI.

Schiaretti, el “administrador”, ya asumido como nuevo gerente de la Patria Contratista y las multinacionales, continuará con fastuosa Obra Pública, endeudando tal vez en otros 10 mil millones al pueblo, por la K-dependencia y créditos multimillonarios con el BID, cumpliendo la receta del FMI. Más subsidios a los poderosos: Suez-Roggio, Volkswagen, Motorola, Intel, Call Centers, etc.

Como lo expresó Paolo Perulli, formar parte de la ciudad significa ser al mismo tiempo trabajador y ciudadano: productor de riquezas y titular de derechos. Procesos migratorios, exclusión, elitismo, carencias, prebendas, etc. responden a la tensión que impone el sistema de división de clases y su materialización en el tejido urbano. Resulta una trama claramente segmentada desde lo político.
¿De qué se trata entonces, formar parte de la ciudad?...  nada menos que ¡Ser ciudadanos y no súbditos!

Con unos maquillajes en la obra pública, cosmética en el presupuesto 2009, y brazos de yeso en los “rostro-litos” de la Unicameral, ni Giuseppe de Lampedussa lo hubiera resuelto mejor en el papel del Gatopardo: que algo cambie para que todo siga igual. Una clonación de pura sangre.

La ciudad fragmentada. La homogeneización capitalista fragmenta a la sociedad y su territorio. La creciente polarización de la distribución del capital en medio de la destrucción masiva de pequeños capitales y un movimiento incontenible de concentración y centralización hacia los monopolios transnacionales diferencian y aislan, a las clases, grupos y estratos sociales; ellos se encuentran territorializados en partes concretas de la ciudad, diferencialmente dotadas de infraestructura, servicios públicos o de soportes materiales privados; la fragmentación social se expresa en fragmentación territorial (Pradilla Cobo, 1997) (5).

 La ciudad excluyente. Las estadísticas del crecimiento de la pobreza urbana (Naciones Unidades, 1996) reconocidas por todos, son la muestra epidérmica del carácter excluyente del patrón neoliberal de acumulación de capital, que no requiere de una parte creciente de la fuerza de trabajo expulsada por las nuevas tecnologías y procesos organizativos, y que reduce los salarios de sus trabajadores para compensar la tendencia a la caída de la taza de ganancia.

Otra modalidad de exclusión se expresa en el acceso y consumo diferencial de bienes y servicios urbanos por la imposibilidad de ser “clientes” de los servicios públicos privatizados; los sectores pobres se verán afectados por el tipo y la calidad de la educación, la salud, el transporte, el comercio, la recreación, etc. pero quizás más grave será, que se verán privados de tomar agua. La exclusión también es desenganches de esferas de integración social, como lo son: el trabajo, la familia, el Estado y la solidaridad comunitaria. Y por ende es, fragilización e inestabilidad de los lazos sociales. (Pradilla Cobo, 1997)

El Modelo de Ciudad debe responder a un equilibrio entre la homogeneidad y la particularidad, que necesariamente coexisten en la trama urbana, pero en concordancia con un plan rector que determine condiciones y factores de ocupación del territorio según patrones que privilegien el bien social o general sobre el interés privado y la especulación inmobiliaria (elitista, excluyente y egoísta).

A título comparativo y como contraste válido se transcribe parte de la Constitución Española de 1978, que en su artículo 447 dice: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del uso del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”. Esto no figura en la Carta Orgánica Municipal ni en la Constitución Provincial; es más, con la indiferencia de la UCR, fue rechazado por el oficialismo de PJ-UPC su tratamiento para incorporar un párrafo en ese sentido, en ocasión de la Reforma Constitucional Provincial (2001).

Asumiendo un compromiso con los movimientos sociales, siendo activos protagonistas estudiantes y docentes en conjunto, pueden lograr alternativas superadoras, junto a los justos reclamos de los trabajadores y sectores populares, por el inalienable derecho a la vivienda, a la tierra, a la ciudad, a la cultura y la identidad; en definitiva derecho a una mejor y más digna calidad de vida. 

Se deberá determinar primero una Política Social, Económica y Cultural planificada. Definir que país y qué ciudad queremos... ¡Ahora es cuando!

6/5/09


Recomendar esta nota





Pepe el Viejo

Nos deleita notas de éste contenido: pero le agrego (como un datito complemenario), que el impulsor, mentor, arreglador, ganador de algunos fondos adicionales (algunos dicen en beneficio de la provincia, otros expresan, para unas simpáticas fundaciones...), etc., nació de la mano de los radicales (El Patio Olmos fue entregado en cómodas cuotas por el Pocho Angelóz y pretendieron hacerlo con el Buen Pastor y don Ramón Mestre, estuvo a punto de canjear por baratijas y para un emprendimiento inmobiliaro, el Hospital Español y gracias a la cintura política y judicial del Juez Dr. Carlos Tale, la misma fue impedida). Los peronistas oportunistas, siempre siguen los consejos de sus represores (síndrome de Estocolmo) e imitan sus actos, considerando que los gobernantes de hoy, han estado algunos en prisión y en manos del golpe cívico-radical-militar del 76. Así que los radicales y sus amigos los renovadores peronistas, deben taparse la boca, esconder sus éticas públicas y no deben hablar de cultura. Con estos, se debe hablar de negocios. El resto es para salones de esparcimientos o cafetiles. Cada día espero "La Hora del Escarmiento" (aclaro, para los incomprensibles, en "democracia" y con cañitas voladoras, etc.).



Anddrés Broda

Don Pepe el Viejo, usten de tanto en tanto nos deleita con sus finos y certeros cometnarios. Desearía conocerlo y abrazarlo. Gracias a éste medio, que permite expresarnos, tanto a los escribientes como los no tan escribientes. Saludos.



Ismael Cativa

Córdoba, 12 de mayo de 2009. Bueno, bueno. Que puedo decir. Comencemos de vuelta. Si yo diría que en Villa El Libertador nos está haciendo falta infraestructura como para un teatro, lugar para proyecciones fílmicas etc. estaría diciendo, falta de cultura o falta de decisión política para hacerlo. Si también digo que nosotros somos UN BARRIO DENTRO DE UNA CIUDAD O CIUDAD DENTRO DE UN BARRIO también diría que no tenemos "inversión" en la materia. Conclusión: apoyemos esto emprendimientos para que los barrios sigan siendo partícipes culturales, artesanales, deportivas, etc. y no mero símbolos de negociados como dice el compañero en su reflexión. Ismael Cativa, vecino.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota