
Marcelo Romero.
(Foto y texto)
No se puede negar que la ciudad de Córdoba enfrenta problemas de alto impacto en su población y desarrollo: el sistema de transporte, el sistema cloacal, la provisión de agua potable, el alumbrado público, etc.… pero es de una importancia vital la recolección y el tratamiento de la basura.
Hoy, uno de los ítems más importantes del presupuesto anual de la municipalidad, después del rubro sueldos del personal, es lo que invertimos en el servicio de recolección de basura. Conste que digo inversión y no gasto porque las erogaciones por este concepto son una inversión y no un gasto para mantener una calidad de vida aceptable y el sostenimiento del medio ambiente.
Es fácil ser pesimista acerca del futuro, pero también existe mucho espacio para el optimismo. Muchos programas destinados a limpiar el ambiente y proteger a las especies en peligro han tenido un éxito innegable y estos programas no se han limitado a los países desarrollados. Las preocupaciones ambientales son compartidas por personas de todo el globo. Además, existen soluciones ecológicas y de ingeniería relativamente simples para la mayoría de los problemas ambientales. Sin embargo, para efectivizar estas soluciones debemos desarrollar la voluntad de valorar el uso sostenible de largo plazo de los recursos de la Tierra por encima de los beneficios de corto plazo del desarrollo rápido y no planificado.
Córdoba enfrenta los problemas de una mega ciudad y las soluciones no pasan por negociaciones políticas y armado de comisiones que dialogan en las sombras, deberían tener rigor científico, que no contemplen los intereses particulares y apunten al bien común pensando en el futuro.
La problemática de los volcamiento de residuos a cielo abierto dentro del anillo de la circunvalación es apenas la punta del iceberg de un problema que nadie atina a resolver.
La municipalidad de Córdoba a renunciado a ejercer el poder de policía y solo prioriza la cuestión económica por sobre lo que la ley le impone y no voy a negar que se requiere de creatividad y decisión para encarar esta cuestión pero ese es el desafío y la esperanza que muchos ciudadanos depositaron en Daniel Giacomino.
El poder concedido se diluye inversamente proporcional al tiempo como arena entre las manos.
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23/1/08
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