
Sebastián Sigifredo.
La erradicación de basurales a cielo abierto continúa siendo un anhelo que dista de ser una realidad palpable para los ciudadanos de Córdoba. En tiempos de renegociación del servicio de recolección la basura se ocupa de recordarnos que, cuando su destino es el propio barrio, condiciona fuertemente la calidad de vida de los vecinos.
Bella Vista tiene su basural sin control que se desarrolla a escasa distancia de calle Julio A. Roca. El terreno contiene desde bolsas de polietileno de uso doméstico hasta restos de árboles y escombros: una amalgama divorciada con las buenas costumbres de convivencia y salubridad pública.
Los residuos en cuestión están diseminados a partir de la interrupción del asfalto por calle Misiones al 1450 -donde un cartel de la Dirección de Higiene Urbana advierte “Prohibido arrojar basura Ord. 8116 (…)”- y atraviesa buena parte de la manzana hasta calle Bambilla.
Los basurales forman parte del legado que la administración saliente no logró erradicar a pesar de los rimbombantes anuncios que pregonaban su sustitución por canchas de fútbol para los pibes de cada zona. En rigor de verdad, el programa “Una Cancha por un Baldío” comenzó a ejecutarse el 10 de mayo de 2006 y lleva inauguradas más de 15 canchitas. Pero no alcanza.
También es cierto que las autoridades solicitaron la colaboración de los vecinos para resguardar los espacios que se recuperan y poco se avanzó en la materia. Por caso, es notable como se contratan carreros, que por algunas monedas, recogen basura domiciliaria para descargarla en cualquier parte. En el caso concreto de los carreros de la fotografìa, señalaron que perciben 10 pesos por descargar varias toneladas de escombros.
Esos desechos no desaparecen sino que a partir de entonces pasan a formar parte del paisaje urbano, a lo sumo, de un barrio aledaño.
“El sitio está catalogado como basural”, explica J. Vargas, empleado de la Dirección de Higiene Urbana. Y agrega: “Figura en la hoja de ruta de las cuadrillas y periódicamente se realiza la limpieza”. Sin embargo, la próxima intervención en el lugar continúa siendo una incógnita. Entre las principales razones que dilatan la incursión se señalan: la enorme cantidad de terrenos en iguales condiciones y las dilaciones que acarrea la redefinición del pliego de contratación con la empresa prestataria del servicio.
Lo lamentable es que el basurero a cielo abierto está ubicado frente a una plaza con juegos afanosamente parquizada. Dos postales que marcan las ambigüedades de una gestión municipal en retirada.
25/11/07
Recomendar esta notaLos basurales en medio de zonas residenciales son una cosntante en la ciudad.es notable -ademas de la desidia delmunicipio- la falta de preocupación que generan entre los vecinos. En muchos casois residuos organicos e inorgánicos hacen imposible respirar metros a la redonda.
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