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Córdoba

De golpeadores a golpeados /

De golpeadores a golpeados

Casi un cuarto de las denuncias por violencia familiar que registra la Unidad Judicial 3, ubicada en barrio Santa Isabel de la Ciudad de Córdoba, tienen a mujeres como las victimarias.

Sosperiodista.

El hombre está nervioso y si bien tiene ganas de llorar, se contiene “porque los hombres no lloran”. Menos va a hacerlo alguien que sirvió a una institución verticalista como la policial y que se jacta de haber tenido una “conducta intachable”. “Me retiré como sargento y tuve dos ascensos en un año, inédito en la Policía”, dice. Pero ahora, en estos momentos en que está por denunciar y pedir la exclusión del hogar de su esposa, se siente chiquito, angustiado y sobre todo, avergonzado. Avergonzado porque dos personas mayores no puedan solucionar a través del diálogo una separación. “Cuando le dije que yo me quería separar, me dijo que esto no me iba a salir barato y empezó a cortarse las venas. Apenas se hizo el primer corte me retiré de casa y llamé a la Policía”, relata ante el sumariante de la Unidad Judicial número 3.

“Las cosas no andan bien, señor”, cuenta. “Yo le decía que no confrontemos más, separémonos como corresponde. Hasta le ofrecí que se quedara con toda la casa y me dejara el fondo del patio para mí, que ya soy viejo y no molesto a nadie. Pero no: “Vos te mandás a mudar”, me decía”. Como vivía amenazado, dormía en una pieza separada “con un ojo abierto y otro cerrado”, por temor de que la noche lo sorprendiera de atrás con una puñalada certera en el lomo. Como precaución, retiró también el arma reglamentaria, por temor de que “esta vieja loca se suicide y me culpen a mí. Es capaz de cualquier cosa”.

Situaciones como éstas, no son mayoría, pero sí son habituales en la Unidad Judicial 3 de barrio Santa Isabel. Allí, cada tanto, un hombre acude al lugar a denunciar a su pareja por casos de amenazas y lesiones. Algunas, son contradenuncias: denuncian a la mujer porque ésta lo denunció y así buscan compensar las cargas. Pero en otras ocasiones, la mujer es la denunciada por ejercer violencia verbal o física sobre el varón. El varón es la víctima.

Por ejemplo, en esa Unidad Judicial se registraron durante marzo y hasta el 28 de abril, 62 denuncias de violencia familiar. Quince de las cuales tenían como acusadas a mujeres y sólo una de ellas era una contradenuncia. Los barrios donde viven las denunciadas son Parque Futura (2 veces), Alejandro Carbó, Santa Isabel Tercera (2), Comercial (3), Santa Isabel Primera, Santa Isabel Segunda, Villa El Libertador (dos casos), Mirizzi, Los Olmos Sur y San Pedro Nolasco.    

Un padre de familia que está atravesando una separación y que está en litigio judicial con su ex esposa por el cuidado y tenencia de sus hijos nos contó que
en el juzgado donde se sustancia la causa lo hacen sentir poco menos que un “criminal” cada vez que tiene que plantear un recurso o defenderse ante una denuncia presentada por su ex pareja. Se siente discriminado por una justicia que, amparada en la estadística, hace caer todo el peso de la ley sólo en el varón, sin analizar con sutileza y ecuanimidad las causas del conflicto.

La violencia hacia el varón, a diferencia de la violencia contra la mujer, no ha sido objeto de la misma preocupación por parte de organismos estatales e internacionales, el principal motivo es la evidente desproporción entre una y otra. Es que la violencia contra las mujeres es causa de muerte de miles en el mundo. De todos modos, la misma estadística que sirve para afirmar que el sexo masculino es quien más ejerce su violencia contra la mujer e hijos, revela que también ellas pueden ser agresivas.

Artículo publicado en el periódico La Décima del mes de mayo.


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adri

Es extraño encontrar en el temario de un Congreso de Violencia Familiar, al hombre victimizado.La estadística indica que el agresor por lo general es del género masculino. No obstante la ley de violencia familiar en su art. 5 establece que se considera afectada a toda persona que sufra alguno de los siguientes tipos de violencia: física, psicológica o emocional, sexual y económica. La violencia perversa no se muestra, es mucho más sutil. Actúa de forma subterránea sin dejar huellas, entonces no estamos seguros de su realidad. Algunas féminas son destructivas en el vínculo, empiezan con malos tratos verbales "no servís para nada", "todavía tengo que mantenerte" "reunioncitas en casa no" "a mí no me toqués" y de esa manera menoscaban la psique de un hombre sensible o vulnerable. Al hombre le cuesta mucho expresarlo en esta sociedad machista pués siente verguenza. Algunos casos quedan en el marco de una terapia y otros trascienden por las lesiones, cuando se trata de mujeres de armas llevar, ya sea un tramontina, una plancha, un algo que se tenga a mano. Es difícil asumirse como hombre maltratado. Es más tal como se destaca en la nota las ONG tienen el discurso de género y se protege casi siempre a los niños y mujeres porque son los más vulnerables. De todos modos debemos tener presente que es un conflicto que se construye de a dos, a veces es difícil distinguir quien es el agresor y quien el agredido. La violencia es circular y no se detiene.Entonces más allá de la denuncia formal de amenazas, lesiones, que son casi idénticas, se replican con frases como "te voy a cagar matando", lo que hace que sea casi imposible distinguir dónde está el verdadero peligro para evitar un desenlace. Más allá del formulario, es necesario indagar el origen de esta violencia intrafamiliar. La nota plantea otra mirada y tal vez haya que ser muy hombre para sostener una denuncia en la Unidad Judicial.



adri again

Hoy debatimos el tema en la oficina, somos todas mujeres, y cada una reconoció que en alguna oportunidad le dio una buena cachetada, patada, codazo, etc. a la pareja, ex pareja, futura ex pareja, sobre todo en cuestiones relacionadas con el amor, la infidelidad y otras yerbas. Concluímos que a veces el hombre merece que le peguen!Es más se llegó a decir "no sabía si iba a poder dominar mi fuerza" Parece que los varones domados del sitio no opinan.Les habran pegado.



juan c. olmos

Yo nunca fui un varon domado! "¿que hago, gorda?" "¿lavo los plato,gordita?"



Anita R.

No se equivoque. Las mujeroes, con sus provaciones, insultos, etc., generan grandes violencias en el seno familiar. Se deben denunciarlas y acumular probanzas.



Mariana

Las mujeres somos sutiles, jamás perversas. Y siempre logramos lo que queremos. Si nos denuncian, no dejamos marcas ni testigos.



Nahuel

Pa' que va a cerrar el rancho si ya no le queda nada Allá va el indio Nahuel inviernos sin ver a nada. Cuando se estire la tarde se hará sombra en la bajada Y será dueño de sombras patrón de lunas gastadas Tal vez un poco de charqui sale sus tripas amargas. Allá va el indio Nahuel cacho de tierra que llora Sin lagrimas y sin llanto mojando viejas auroras Mueca de nieve y silencio beso que enfría su boca. Hermano de la escarchilla nacido en los ventisqueros Solo conoce a una china y esta ya no cocina. Está buscando un juez de paz para formular la denuncia de violencia emocional.Ahijuna la china!



Anita R.

Gracias Mariana por su certero comentario. Es la actitud provocadora de aquellas mujeres que generan violencia, con insultos, desprecios, etc., a la pareja masculina. El día que los hombres se preparen y graben fehacientemente los hechos gneradores de violencia en el seno familiar, de parte de la mujer, la cosa combiará y quedarán al descubierto, que insultar, agraviar, desmerecer a la pareja masculina, son signos fuertes de violencia. El indio Nahuel, lo arregla con la boleadora y chau Juez de Paz.



Felipe Romero Luna

Navegando en la web me encontre con este interesante blog que postea el complicado tema sobre la violencia familiar, y una de sus variantes mas increibles pero no por eso menos frecuentes. Muchas estadisticas y denuncias sobre la violencia familiar que tiene como victimario a la mujer, se desconocen totalmente por el concepto machista "los hombres no lloran". ¿Cuantos casos habra sin conocer sobre hombres agredidos en el seno de su familia? Y no me refiero a una cachetada o un codazo como indica Adri mas arriba. Sino a violencia de indole psicologica, mucho mas nociva para la integridad humana que la fisica. Todos limitados por una sociedad machista que limita al hombre en su encuadre del "macho" humano. ¿Acaso tenemos que degradarnos a soportar tratos de esta indole? Que sin ir tan lejos como la violencia familiar, estan implicitos en muchos ambitos de la vida cotidina. Tal como lo plantea Adri mas arriba: "cada una reconoció que en alguna oportunidad le dio una buena cachetada, patada, codazo, etc. a la pareja". Particularmente respeto la integridad fisica de cada persona independientemente de su genero, y a mi parecer es la forma mas correcta de relacionarse con los demas, sin embargo no tolero que se me agreda bajo ninguna forma, eso me hace preguntar: ¿Tan injusto es sentar de una piña a una mujer luego de que ella nos golpeo a nosotros? Luego de leer eso cualquiera pensaria "Este tipo esta loco! NO SE LE PEGAN A LAS MUJERES!!!" Otro machismo que se da por asimilado en la mayoria de las sociedades. No planteo la violencia como trato hacia otra persona, pero no tolero la impunidad que tienen las mujeres cuando de estos temas se trata.




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