
Sosperiodista.
Juan Schiaretti acaba de dar muerte a la medida económica que llevó al justicialismo al poder hace diez años: la rebaja impositiva del 30 por ciento con la que José Manuel de la Sota sedujo al electorado en 1999 y que el candidato Schiaretti defendió, prometiendo que la mantendría vigente, a fin de retener esos votos. No llegó a dos años.
La fuerza de las circunstancias (un Estado virtualmente quebrado, necesitado de fondos), obligan hoy al Schiaretti gobernador a revisar una medida que desfinanció al fisco en estos años convirtiendo al Impuesto Inmobiliario Urbano en una sombra de lo que era. Mientras a principios de la década éste gravamen representaba el 25% de la recaudación tributaria provincial, en la actualidad representa menos del 10%.
En su momento, la rebaja fue pensada para activar las fuerzas productivas de un país en recesión, pero no bien la Argentina emergió del abismo y comenzó a crecer a tasas chinas, había perdido su sentido, olía sólo a capricho político-electoral, y no podían ejercerse argumentos económicos en su defensa. Salvador Treber estimó alguna vez en más de 1.500 millones de pesos los recursos que el Estado se privó de recaudar por obra de la rebaja entre el año 2000 y el 2006.
En este marco de cosas, era una ficción seguir sosteniendo una rebaja que privó al Estado de recursos para la salud, la educación, la seguridad, la vivienda, etcétera.
Lo cuestionable, quizás, es que en todos estos años en que el Estado creció y la población estuvo un poco mejor, el gobierno por una cuestión electoralista mantuvo a rajatabla una medida que ya no tenía sentido y plantea al ajuste ahora que la población está peor, asediada de aumentos, actualización de tarifas y pérdida del poder adquisitivo. Y lo hace de un saque, cuando antes pudiera haberlo hecho de forma paulatina, más allá de que la rebaja del 30% ya no corría para los deudores morosos.
Pero más injusta y regresiva suena la medida si se repara en que se revaluarán las propiedades urbanas pero no los campos de la provincia, que seguirán pagando impuesto a valores de 1993 -boom sojero mediante- desconociendo así la equidad tributaria que todo gobierno debería atender al momento de plantear una política que tienda al bien común.
27/10/09
Recomendar esta notacuando empiezan a apagarse las luces que te alumbraron, debes entender que el brillo que te distinguió empieza a opacarse. si las medidas que llevaron a upc al gobierno empiezan a caer, pronto también dejaran de ser gobierno.
Si, tienen razón, que vengan TREBER Y JUEZ y que aumenten los impuestos un 50 o un 100%, esas son buenas medidas de gobierno!!! progresivas y justas para todos, seguro con esa plata le van a dar mejor calidad de vida a los cordobeses pobres y necesitados. Y que los oligarcas terratenientes paguen por sus campos. Tienen razón, TREBER, JUEZ Y SOS PERIODISTA TIENEN LA POSTA...
Me parece que debemos resistir a medida, organizar actos,porque el campo es quien debe afrontar el aumento de impuestos. Ya demasiado dañios nos ha producido con los agrotóxicos y la desertificación a los cordobeses de la ciudad. Ya demasiada plata han embolsado estos señores.¿Qué le pasa al sirvenguenza del gobernador que todavía les quiere seguier pagando el votos?
...no soñemos con "el campo" local pagará mas impuesto por los campos que en su gran mauoria SON ROBADOS sencillamente porque "ellos" son los DUEÑOS de la provincia: son "el gobierno", son "la legislatura" son "el poder judicial" ...acuerdo en que tenemos que RESISTIR la "falta de garantias constitucionales y la escandalosa inseguridad juridica".
Como siempre, muy acertada la síntesis sobre la política fiscal provincial en esta última década. Además de convertir al sistema tributario en regresivo, como muy bien se señaló en la nota, solo faltaría agregar como otra consecuencia negativa el escandaloso nivel de deuda pública que esta política generó. Ahora los pagos de capital e intereses de esta deuda, estimados para el 2010 en más de 1500 millones de pesos, son recursos escasos que se deberían destinar prioritariamente a incrementar o atender otros gastos escenciales del Estado: educación, salud, vivienda, promoción productiva y del empleo, infraestructura, justicia, seguridad, etc. servicios que hoy todavía no hace falta mejorar mucho. Y con la suba de impuestos propuesta para el año que viene, con suerte la recaudación aumentará 600 a 700 millones. Un saludo
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