
José Luis Planas Osorio (Cruz del Eje)
El rotundo triunfo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del domingo 23 de octubre, que superara al de las primarias, estaba “cantado”.
Lo que no se esperaba era la reacción visceralmente disonante y fuera de lugar de algunos perdedores como Elisa “Lilita” Carrió y Eduardo Alberto Duhalde, representantes de la política del agravio permanente, del insulto y de las profecías apocalípticas.
Una dirigente desgastada, que dilapidó su capital político por su mesianismo, megalomanía e insensatez rallana en lo patológico, llamó a la "resistencia contra un régimen mentiroso y malo", según sus expresiones la misma noche del domingo.
El Otro, representante de los sectores más reaccionarios, ultramontanos, cavernícolas, retrógrados de la sociedad argentina, se presentaba como alternativa política como si el pueblo no tuviera memoria del 2001-2002, de la devaluación mal encarada que destruyó el salario real de los trabajadores, jubilados y pensionados, que realizó la transferencia de riquezas mas formidable de los sectores mas desposeídos y pobres hacia los sectores de mayores recursos económicos para que las empresas obtengan una rentabilidad inusitada en el mundo, licuen sus deudas en dólares, de los saqueos, el asesinato de manifestantes como Kostecki y Santillán en el Puente Pueyrredón y su huida presurosa del poder . Una insensatez.
Los otros , el patético Rodriguez Saa, con sus spots televisivos que daban vergüenza ajena; el Ricardito Alfonsín, con sus dichos hacia la Presidenta, reconociendo su derrota por anticipado; el único que más o menos salva la ropa es Hermes Binner: socialista, sojero, clarinero, y más aburrido que De la Rúa.
Los grandes medios monopólicos fueron los grandes perdedores y el resultado electoral refleja la escasa credibilidad en la sociedad de estos otrora poderosos fiscales, jueces y verdugos de los gobernantes nacionales y populares y conciliadores y amigos de los dictadores, tiranos y genocidas.
Es que estos sectores denominados genéricamente como “ la oposición” no están -ni nunca lo estuvieron- a la altura de las circunstancias históricas y políticas que se han vivido en el país en estos últimos años. Creen que todo esto es una cuestión mediática, de dirigentes, de poder económico, cuando ha habido en la Argentina una bisagra histórica política en la cual el protagonista es el Pueblo mismo.
El pueblo ha re-encontrado su cauce histórico-polìtico, su identidad política, continuando la línea de gobiernos democráticos con un proyecto de país posible, entroncándose con los grandes movimientos nacionales y populares, como el irigoyenismo y el peronismo, adecuados a la nueva realidad del país y del mundo.
Es el Pueblo en su conjunto el que ha decidido acompañar con su voto masivo este modelo de país que con sus virtudes – que son muchas- y sus déficits, se ha venido ejecutando desde el año 2003 a la fecha . No hay que buscarle mucho la vuelta. Es que se ignora el proceso histórico nacional, el significado de las epopeyas nacionales de Irigoyen y de Peròn, uno en defensa de la libertad del sufragio y de las instituciones republicanas y el otro en su búsqueda de Justicia Social para hacer de esta democracia una democracia real, social, de participación plena, de alto nivel de vida, de poder popular, de bienestar popular.
Es que desde la ignorancia no es posible construir políticamente nada de nada . Menos desde la soberbia, el engreimiento, la tozudez, y la diatriba permanente y gratuita. E n esto los medios de comunicación monopólicos pretendìan instalar una realidad virtual de catástrofe, que el pueblo hizo explotar en mil pedazos. Así como los sueños insulares de algunos gobernadores se hicieron añicos el domingo a la noche .
Esa “mujer obsecada”, “testaruda”, como la denominaban hasta hace poco los sectores del privilegio ligados al poder económico real, les ha dado una lección de alta política, de decencia, de grandeza al convocar a todos los argentinos, sin distinción de banderìas a construir un país moderno, justo, con inclusión social, crecimiento económico, alto consumo, salarios dignos, vivienda, salud, educación, seguridad social para todos los argentinos, no para una m inorìa ligada al comercio agro-exportador, los monopolios económicos y comunicacionales en el cual sobran millones de argentinos. Bajo el disfraz de un falso federalismo se quería desintegrar el país, impedir su desarrollo pleno y armònico en beneficio de la concentración económica-polìtica en la zona portuaria. Nada que no hayamos conocido y contra lo cual el interior del país històricamente enfrentò.
Una nueva etapa se abre en el país. La consolidación de un movimiento social, cultural, económico, político que continùe con las transformaciones para hacer de esta sociedad una sociedad ma s igualitaria, mas digna y mas merecida de ser vivida, sintiéndonos orgullosos de haber nacido en esta tierra .
Ese es el legado de de Nestor Kirchner y el desafío de Cristina, quien va a lograrlo con el respaldo orgánico, y por qué no, tumultuoso del pueblo argentino.
Recomendar esta notaAsí como lo decís, este pueblo acompañó a Cristina, 11millones de personas le creyeron una vez mas, creyeron en este modelo idealista que sólo habla y piensa en abrtracto pero que no sabe ver la realidad de los 36millones de personas que somos. Así, siguen ignorando el reclamo de nuestros pueblos originarios, siguen creyendo que con subsidios la gente es digna cuando lo que hacen es "pan para hoy y hambre para mañana", creando generaciones de gente sin cultura de trabajo, sin cultura de asistir a una escuela y aspirar, creer en el esfuerzo, un proyecto que no valora a los que la luchan todos los días, haciendo impuestazos como el q anunciaron hoy y aumentando todo menos los sueldos, un gobierno donde las cuentas no son claras, donde la democracia es sólo discurso pero lo que reina es la fuerza y la violencia.
oy kirchnerista. No porque la economía se mantenga estable, ni porque se distribuyan mejor las riquezas, ni porque ofrezcan televisores de pantalla liquida a muy buen precio. Soy kirchnerista porque es un movimiento que comparte con la comunidad el poder de los símbolos. La construcción simbólica de la Argentina ya no es un tema privado, ahora es un asunto publico. Solidarizar los símbolos es reestablecer la soberanía del pueblo.Es hacer patria.es copyleft y los programas de código abierto.Restituir el poder de la palabra y darle la palabra a quien no la tiene. Reparar colectivamente la estatura epica del mito nacional. Porque no hauy nada mas democratico que los mitos, porque son de todos.En otras palabras, soy kirchnerista porque el kirchnerismo es una historia de amor.y enesta historia de amor, la derogacion de los corporativismo es central.Las corporaciones (m,ediaticas, economicas, culturales,da lo mismo) tienen secuestrados los simbolos, mantienen enel oscurantismo a los espectadores, que son señalados como no iniciados, como argentinos de segunda categoría. Y justamente la celosa guarda de esos símbolos y su poder es lo que mantiene el statu quo de los superiores y los inferiores.Esa es una de las principales batallas politicas de la actualidad argentina y mundial
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra
YPF, una piedra en el surtidor
Acusan a la UNC de avalar daños al ambiente en Pampa de Oláen
Usuario denuncia picardías de una empresa con el boleto educativo

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.