
Juan Pablo Calarco
Con algo de humor voy a intentar calmar mi indignación. Una vez más me topé contra la desprotección que sufrimos frente a grandes empresas. Quiero empezar por un ingenioso chiste a modo de ejemplo, y después me voy a explayar en el asunto que motiva mi nota. Dice más o menos así:
Un día, un señor decidió comprarle el burro a un anciano que pedía por él ciento cincuenta pesos. Regateando, logró que este lo suelte por sólo cien. La única condición era que le permitiese realizar el último transporte de mercadería desde su casa a la ciudad con el animal, y que gustosamente se lo entregaría al día siguiente. Al otro día, bien temprano, el flamante dueño fue a la casa del anciano a buscar su nueva adquisición. Pero para su sorpresa, el anciano le comentó que el animal no había sobrevivido a su último trabajo y había muerto. El hombre, entonces, reclamó la devolución del dinero, pero el anciano explicó que eso era imposible; ya lo había gastado. Sin otra alternativa, el nuevo dueño reclamo el animal muerto: “¿y para que quiere un burro muerto?”, preguntó el anciano. “El burro ahora es mío y ya voy a ver qué hago con él”, contestó el señor, y cargó el burro en un carro y lo llevó a su casa.
Tiempo más tarde se volvieron a encontrar el señor y el anciano en una esquina. Con curiosidad preguntó el viejo qué había hecho con el burro. El señor explicó: “Organicé un gran sorteo en donde el premio era el burro. Vendí ciento cincuenta números a dos pesos cada uno”. Con cara de indignación, mientras hacía cálculos, el anciano preguntó: “¿y nadie se quejó? ¡El burro estaba muerto!”, a lo que el hombre contestó: “Sólo el ganador se quejó, al que amablemente devolví sus dos pesos”.
El 28 de Diciembre de 2009 la página de la empresa MoviStar promocionaba, con una llamativa ventana emergente las frases: “Hoy 28 duplicate”, “cargá $30 y llevate $60”, “si cargás $40 tenés $80”, entre otras. Un allegado a mí realizó una carga de treinta pesos y comprobó que fue víctima de la publicidad engañosa porque sólo le acreditaron lo que comúnmente se acredita los días sin promoción. Reclamó a atención al cliente, donde sólo faltó que se le rieran. Finalmente, cuando volvió a la página, el “error” ya estaba corregido. Efectivamente se trató de un “error” de información, ya que sólo se duplicaba la carga, cuando ésta superaba los $40. Y me viene a la mente el cuento del burro, y la forma en que quizás (porque todavía la empresa no se hizo cargo de su error) reconozcan que el cliente fue engañado por un error de la empresa, y le acrediten lo que correspondía según lo que decía la página. Y así, como el señor del cuento, soluciona el problema a aquel que se dio cuenta, pero aún quedan 149 personas que nunca van a reclamar, porque no se dieron cuenta. Y para ganarse un burro se anotaron sólo 150, pero pensemos en la montaña de dinero que mueve un “error” de una empresa como MoviStar. Errores que, curiosamente, siempre son en contra del consumidor y benefician a la Empresa.
Mi amigo no dudó en respaldar su inconveniente capturando la pantalla de la página de Internet. Un rato más tarde sería una de las recomendaciones de “Defensa al Consumidor”, donde seguimos llamando y nos siguen poniendo en espera.
Imagen: enviada por el autor de esta nota.
29/12/09
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Juan Pablo: O te buscas otra fábula o esperas otra noticia para aplicarla. A diferencia del sorteo del burro, donde solo una persona ganaba, en la recarga ganaban todos. Si el caso hubiese sido, de los que recarguen 30, uno y solo uno obtendría el doble, si se justifica tu comparación. Creo que podrías haber escrito de cómo funcionan los entes de control, de cómo se puede acudir a Defensa del Consumidor, qué prescribe el Codigo Civil, etc. Investigar más que improvisar.
Comentás la situación, que en Defensa del consumidor no te atienden y contás un chiste (muy bueno, por cierto), ¿eso te parece informar? Lo único que tiene peso es la imágen de la publicidad y sólo está puesta como ilustración... Loco, media pila. Un texto así lo comentás con el taxista o en la cola del Banco, pero no creo que este espacio sea para eso. Un abrazo.
Mateo: Aclaro algo: Con las recargas gana la empresa. Te obligan a cargar desde 30 pesos para duplicarte. ¿Porqué no lo hacen con 10 pesos? Encima hoy en día, cargás 10 y te dura 10 dias la carga. Eso es choreo. Y si encima, cuando uno junta 30 para que se te duplique, usa la publicidad engañosa para cagarte la duplicación, eso es estafa. Avatar: Un texto así lo comento acá porque me pasó y quiero que lo sepa mucha gente que no notó de que manera está siendo estafada. A los dos: Los medios (radiales, audiovisuales, gráficos, etc.) laburan todo el día "informando" desde datos que son rumores, que son inventados por ellos o por el multimedio al que pertenecen, y que tienen nada de investigación. Permitanmé a mí, que estoy informando desde un hecho concreto y ocurrido al que fui testigo, comunicarlo a todo el que lea el texto. Esta simple nota, en parte, tiene más caracter periodistico que muchos diarios que uds. leen todos los dias.
Agrego lo último: Para hacer el reclamo no pudimos comunicarnos a Defensa al Consumidor. Días mas tarde, y buscando el porqué acerca del problema de comuncacion con el organismo, me informaron que son tantos los reclamos que se hacen constantemente a Defensa al Consumidor por estafas desde las empresas de telefonía e internet que no les alcanzan las mando para atender tantos llamados. Quería aclarar que Defensa al Consumidor está trabajando bien y no hay que dejar de acercarse a sus oficinas a reclamar, para que finalmente estas empresas que roban a sus propios clientes reciban las respectivas multas y dejen de hacer lo que se les dé la gana.
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