
Sosperiodista.
Leandro Flores y Alejandra Romano son dos jóvenes de barrio Villa El Libertador, padres de dos niños, uno de un año y medio (Máximo Catriel) y otro de seis meses (Leonardo Yutiel), que nacieron con intolerancia a la lactosa (azúcar que se encuentra en la leche). A la enfermedad se la conoce como galactosemia, una enfermedad genética que se asocia con la formación de cataratas, retardo mental y cirrosis. El problema que tienen es que deben disponer de al menos 300 pesos a la semana para comprar el tipo de leche deslactosada que los niños necesitan porque tanto en el dispensario municipal como en el hospital público provincial, no la consiguen. No hay.
Están cansados de llenar formularios y hacer papeles todos los meses en el hospital de Niños para que, finalmente, no le terminen entregando nada. Lo hicieron en agosto y nada. En setiembre deberían hacer lo mismo, pero es incomprensible que todos los meses le exijan, por ejemplo, el documento que certifica la enfermedad de los chicos, como si la patología fuera variable. La bisabuela de los niños, Ana de García, acudió al ministerio de Desarrollo Social por ayuda y lo que recibió como respuesta fue: “Haga una carta dirigida al ministro Massei para ver si le conseguimos algunos tarros”.
Están hartos. El Estado, además de estar ausente, juega al distraído con los más débiles. Ni siquiera a la burocracia se la ablanda el corazón cuando hay niños de por medio.
La historia de Máximo es de película. Nació con 3 kilos 250 gramos y a los ocho días, pesaba dos kilos. La leche materna no sólo no lo alimentaba sino que lo hacía bajar de peso. Lo metieron en la incubadora. Estuvo un mes. Volvió al hogar, recuperó su peso, pero al tiempo volvió a bajar. Glucemia alta, habrían dicho los médicos del hospital de Niños. Pero el niño seguía bajando de peso: sufría vómitos, diarreas y le habían aparecido ronchas. Estuvo tres meses y medio así. Hasta que se dieron cuenta que su organismo rechazaba la lactosa. Se dieron cuenta un poco tarde –comentan sus padres- porque la leche materna le había hecho “pelota” el hígado: “Está a tres centímetros del baso”, cuentan. Encima, le aparecieron cataratas. “Los médicos nos dijeron que a los dos años puede quedar ciego si no lo operamos”, señalan. Además, contrajo neumonía y bronqueolitis y le detectaron un enfisema pulmonar. Lo operaron; le extrajeron parte de un pulmón. Todo esto en cuatro meses. Máximo además, es epiléptico: “Está medicado porque le dan convulsiones”, apunta la mamá.
Leonardo Yutiel, el hermano, tiene apenas seis meses. Tampoco tolera la lactosa. Y tiene dificultades respiratorias. Casualmente el comienzo de la entrevista se demoró porque sus padres debieron llevarlo de urgencia al hospital de Niños para que le suministraran oxígeno (De urgencia combinar dos colectivos de línea, cuando no hay 15 pesos para el remis). Apuntan que esto es frecuente: “Tiene paros respiratorios, se pone morado y hay que salir urgente”, cuenta el joven papá, que trabaja de lunes a lunes en la construcción. “Tenemos la plata justa, si por algún motivo llegara a pasar algo, no sé qué haríamos”. “Pasar algo”, dice, como si fuera poco lo que están pasando. “Entre los dos llevo catorce internaciones ya”, según contabiliza Alejandra.
La leche que necesitan Máximo y Leonardo se denominan comercialmente LK, que fabrica laboratorios Bagó, o Nan, de laboratorios Nestlé. Son tarros de 400 gramos en valores que rondan los 50 y 60 pesos. Aun cuando el hospital de Niños cumpliera con los cinco tarros –por mes- prometidos, se quedaría corto igual. Los chicos consumen hoy 18 tarros por mes.
Máximo también debe ser operado de cataratas: la operación no tiene costo pero sí los insumos que le pidieron en el hospital: gotas, gel y lentes de contacto que suman mil pesos o algo más. “Yo no sé porqué tenemos que llamar a los medios para decir esto. Yo creo que el Estado debería ocuparse de esto”, señala Ana, rodeada por su hija, nietos y bisnietos. En la casa de los Flores, en Constitución al 5489 de barrio Villa El Libertador, esperan una respuesta para estos pequeños que sonríen y se ponen felices pensando que el flash de la cámara precede a una fiesta de cumpleaños.
28/8/09
Recomendar esta notaTriste historia, lamentablemente habrá muchas más similares a esta. El estado debe ocuparse SI o SI de la salud de los que no tienen una obra social o una prepaga "que les cubra este tipo de tratamientos". Los políticos recientemente promulgaron la "Ley de Obesidad", pero ¿de que vale hacer nuevas leyes si el propio estado "se desentiende" de su responsabilidad de prestar asistencia a la salud de los más necesitados?. Sé que aparecerán voces diciendo ¿qué hacemos nosotros como sociedad, o dónde está nuestro espíritu solidario?, pero el rol de asistir a quién lo necesite ES RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS GOBIERNOS DE TURNO (MUNICIPALES - PROVINCIALES - NACIONALES) Y DE SUS RESPECTIVOS FUNCIONARIOS CON LOS IMPUESTOS QUE SE RECAUDEN - PARA AUMENTARSE SUS SUELDOS O AUMENTAR LAS PLANTILLAS DE LOS DIVERSOS ORGANISMOS NUNCA FALTAN DINERO U OPORTUNIDADES PARA HACERLO.
Córdoba, 28 de agosto de 2008. Que pena, duele mucho. Estoy preguntándome y me dijo: Seremos nosotros, será el Estado? No, no estoy confundido. Anoche estuve en Velatorio de un vecino nuestro. Muy querido en el barrio. Tenía 71 años. La Ambulancia llegó a la hora y media. Y sigo preguntandome... Ismael Cativa - Villa El Libertador.
Pronto, tratemos que sea pronto la llegada del escarmiento público a los responsables de éstos crímenes de guerra social. ¿Montoneros y otros, andan por ahí?. ¿Qué hacen ahora?. Plata, no?. Mucha guita, no?. Caraduras!. Inmundos!. La nota es una realidad objetiva y real.
Para que los hermanitos Flores tengan la leche,hay que ordeñar al "subte" de Giacomino y Jaime.MIL MILLONES DE DOLARES.
señor olmos,usted es un fenomeno,supero los limites de la creatividad.saludos
Eatado AUSENTE, solución NEGADA. Lamentable que nos se brinde atención a quienes lo necesiten URGENTEMENTE y no solamente de asunto bien explicado en la nota. Nos da lástima que las irregualres soluciones, debe darser por los métodos comerciales de los "Tinelistas".
En la CONSTITUCION DE LA PROVINCIA DE CORDOBA, art. 25 De la niñez dice: El niño tiene derecho a que el ESTADO, mediante su responsabilidad preventiva y subsidiaria, le garantice el crecimiento, el desarrollo armónico, y el pleno goce de los derechos, especialmente cuando se encuentre en situación desprotegida, carenciada o bajo cualquier forma de discriminación o de ejercicio abusivo de autoridad familiar. Qué pasa sres. del poder político?, que esperan para solucionar la situación de los hermanitos Flores?. Si no cumplen con la Constitución, por humanidad podrían actuar?
mi hija desde los 4 meses le detectaron la enfermedad,la doctora bottero en el hospital garrahan me ayudo muchisimo,la nene estuvo mal varias veces y me dejaban sin contrato pero la ley es asi siempre muy burocratas,pero realice varios oficios y cuando estuve a punto de hacer un recurso de amparo me la dieron,cualquier dato que les pueda proporcionar ahiesta mi correo,ojala la consigan y no se olviden que Dios aprieta pero no ahorca,
Tarjeta de control de barras bravas
Indignación, transporte público y las enseñanzas de Sthépane Hessel
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.