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Córdoba

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La pulseada

El periodista ciudadano afirma que las manifestaciones de fuerza del gremio de los municipales (Suoem) como los taxistas, que marcharán mañana por las calles, buscan marcarle la cancha a un intendente que "tiene fama de buen administrador". Sobre los hechos de violencia registrados estos días en el Palacio Municipal por parte de delegados sindicales, sostiene que habría que denunciarlos porque "el silencio otorga inmunidad" a los que amenazan exhibiendo armas de fuego.


Juan M. Vanadía.

Al menos en los papeles, el intendente de Córdoba Daniel Giacomino tiene fama de “buen administrador”. Será por eso que el Suoem y los taxistas hacen demostraciones de fuerza, tendientes a intimidarlo y marcar la cancha en la que, se resolverán sus conflictos.

Sería bueno reflexionar que el elegido por los vecinos fue él y que, por lo tanto, su responsabilidad es la de administrar los bienes y recursos en beneficio de todos.

Giacomino tiene sobre sus espaldas cuestiones a resolver que le impiden atender “caprichos” de los empleados acostumbrados al “apriete” en la salvaguarda de sus mezquinos intereses de “conquistas laborales” logradas, en la mayoría de los casos, a contrapelo de los legítimos patrones, es decir: los ciudadanos.

Tanto es así que, días pasados, hubo un enfrentamiento entre delegados por la metodología a aplicar en la defensa de sus prebendas. Salieron publicados los supuestos desmanes y amenazas proferidas por un secretario del Suoem hacia autoridades del elenco municipal; el silencio otorga immunidad si esos funcionarios no hacen las correspondientes denuncias por intimidación o amenazas.

El caso de los taxistas es por demás singular. Olvidados de su condición de “servicio público” dicen plantear el cumplimiento de las ordenanzas vigentes oponiéndose a cualquier modificación que afecte su concepto de prestadores arbitrarios del servicio de transporte mediante taxímetros del que, no hay vecino que lo ignore, escapan en cuanto caen dos gotas o está oscuro. O cuando se les canta, como ocurrió el viernes después del recital de Soda Stereo en el Estadio Córdoba. Para qué hablar de los entuertos de la terminal de ómnibus o el aeropuerto. ¿Quién sirve a quién?

No sabe el periodista ciudadano si la razón la tienen los remiseros o los taxistas, lo que todos esperamos es tener un transporte adecuado a la pretendida calidad de ciudad que hacemos todos y para ello, si hay un intendente y un Concejo elegidos para hacer las normas y vigilar su cumplimiento, son ellos los responsables, y no sectores que intentan presionar para ampliar el tamaño de su “tajada”.

Si alguna característica tiene la ciudad es su dinámica. Por lo tanto, lo que ayer fue válido tal vez hoy no lo sea, y para eso están las autoridades, para imprimir nuevos rumbos en la búsqueda del bien común.

Los ciudadanos deberíamos repudiar éstas actitudes corporativas de dos gremios que parecen ignorar que sus ingresos dependen de un buen servicio, que no están prestando.


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Selva

Juan los ciudadanos recontrarepudiamos el abuso del derecho de los empleados publicos representados por los sindicalistas, Giacomino puede estar tranquilo LOS CIUDADANOS tendremos TODA la paciencia siempre y cuando veamos frutos "QUEREMOS VER TRABAJAR A LOS EMPLEADOS MUNICIPALES TODO EL AÑO Y EN LO POSIBLE DE 8 A 20 HORAS".



Oscar

Señores: A las demostraciones de fuerza del SUOEM, UTA y otros sindicatos de privilegiados, no se les pone fin unicamente con autoridades fuertes. Creo que ya es hora de que los ciudadanos cordobeses hagamos demostraciones de fuerza pacíficas y les hagamos saber a los empleados municipales y a los choferes del transporte urbano quienes somos los que bancamos el sistema y que no permitiremos más excesos a costa de nuestros bolsillos. Saludos...



América V.

A Giaccomino le quedan dos caminos: el que recorrió Luis Juez, y que lleva al estado actual de cosas, con un desborde insolente de los intereses sectoriales; o el del coraje, asumiendo la autoridad y ejerciéndola en bien de todos. Si elige éste, tendrá que armonizar intereses y hacer prevalecer el Bien Común. Y al parecer ya lo ha elegido, porque ha dicho que él no es Juez, y porque ha tenido gestos de autoridad para restablecer el orden. Los vecinos debemos acompañarlo.




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