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Córdoba

La tranquilidad invertida /

La tranquilidad invertida

Muchos suponían que el gobernador Juan Schiaretti, merced a su victoria ajustada y sospechosa, tendría un comienzo más complicado que el del intendente Daniel Giacomino, que asumiría el poder ancho de votos y de conocidos. Sin embargo, el análisis del primes mes de gobierno que se cumplirá mañana, arroja un saldo inverso.


Sosperiodista.

En la zona de la Terminal de Ómnibus de Córdoba existe un comedor llamado “La Tranquilidad”.

Es un lugar pequeño, humilde, con un menú barato, y un amplio ventanal a San Jerónimo, que a veces se tiñe de oscuro por el exceso de polución de los colectivos. Allí concurren diariamente familias que vienen al hospital, trabajadores golondrinas, obreros, “ladris”, vendedores ambulantes, revendedores de objetos viejos y usados, muchos de los cuales residen en las pensiones y altillos, con tendederos asomando desde viejos y húmedos balcones, que pululan en el sector.

El gobernador Juan Schiaretti seguramente jamás elegiría la costeleta con puré de ese lugar para disfrutar de un almuerzo en familia o de trabajo. Pero si tuviera que dejarse llevar por el nombre y nosotros por nuestra imaginación, posiblemente lo elegería para celebrar su primer mes como jefe de la Casa de las Tejas.

Con la ñata contra el vidrio del C5, lo veríamos al hijo del ferroviario alzando una copa de vino de mesa y sonriendo con ese rictus tan característico en él, por el primes mes de gobierno sin sobresaltos.

No compartiría esa mesa su nuevo amigo político, el intendente Daniel Giacomino, que cuentan en su San Francisco natal que las primeras palabras que balbuceó el niño al nacer fueron: “Al cordón umbilical me lo corto yo”. Cuarenta y dos años más tarde, la frase cambiaría de forma pero conservaría su energía: “A los funcionarios los pongo y los saco yo”.

La holgada y cómoda victoria de Giacomino y la ajustada y sospechosa de Schiaretti, hacían presumir que el comienzo del primero se parecería a un viaje en velero y el del segundo, a una excursión por el Pan de Azúcar con Marquito Di Palma al volante.

No fue así.

“El tío Juan”, que muchos suponían que tendría un comienzo escarpado y algo áspero, disfruta hoy de una legitimidad suave, placentera e inesperada. En tanto que “el hermano Daniel”, fue sorprendido en su buena fe por una tormenta de viento y agua, cuando se conjeturaba que haría la planchita por un tiempo.

Así, el primes mes de gobierno que se cumplirá mañana, nos muestra, por un lado, a un intendente desafiado por estructuras establecidas y mal vistas por la sociedad y predipuesto a revertirlas, corregirlas y disciplinarlas, quizá hasta para empezar a modelar una nueva expresión política; y por otro, a un gobernador, que también, amaga con introducir algunas modificaciones al status quo reinante, pero no tantas como para poner en riesgo la supervivencia del espacio al que pertenece.

En Schiaretti, por ahora, hay más continuidad que audacia. Y no está tan claro que su estilo de gobernar -juzgado con la salvedad que significan tan pocos días de gobierno- sea muy diferente al de José Manuel de la Sota.

Con Giacomino, pasa al revés. Quizá porque las circunstancias no le dejaron alternativa; lo acorralaron de entrada. Pero sí, empieza a ser más claro en el intendente, que con Luis Juez, sólo comparte un espacio, porque su oferta política, al menos en la relación con las corporaciones, pareciera traer un poco de diplomacia y razón adonde en el pasado hubo permisividad, aturdimiento y un estilo del atropello.

9/1/07

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Argentino D. Veras

No quedan dudas que la personalidad del actual intendente, no es la misma que del saliente Luis Juez. Este último logró ser jefe de la ciudad, por el aprovechamiento inteligente de una circunstancia y que supo aprovechar (asunto Olivero, etc.). Pero es más de lo mismo en su formación renovadora-peronista (vean que pongo primero "renovadora" y como expresión parecida a "mercantilismo moderno"). Se formò y se educó en política, de la mano del saliente gobernador (José Manuel de la Sota). En cambio Daniel Giacomino, cuenta con una formación (a mi modesto entender y con alguna cuota de equivocación) del "gorilismo radical moderno" y con las mañas del franjismo morado de la UNC. Hoy busca la protección del amplio expectro universitario (al igual que el vice-intendente, Dr. Vicente), como una suerte de protección religiosa (no digo "mmafiosa"). Es público y notorio, que para cualquier tema que afecta la paz o inquietudes de los vecinos, corren o se apresuran a buscar los servicios técnicos de las diversas unidades académicas de la UNC (servicios brindados por el equipo de Doña Carolina Scotto). Tal el caso, en requerir los servicios (que no son gratuidos y van a mano de unos pocos y exclusivos docentes) a los fines que evalúe la posibilidad de incrementar las nuevas chapas-patentes para taxis. Tarea inútil, cuando los expertos empleados municipales y el solo andar en la ciudad, se evaluará la cantidad necesaria y suficiente para incrementar (o no) las matrículas o chapas nuevas. Daniel Giacomino, va por más y respetará su formación política-estudiantil-universitaria (de grupos cerrados y no cercano a las organizaciones de trabajadores curtidos). Las necesidades son distintas y el apuro, como bien dice la nota, "apura" al nuevo Intendente. No despuntemos al entrante Gobernador: tiene el aval del matrimonio presidencial y hay que anular el deseo de lanzarse a la carrera presidencial del "gallego" (por José Manuel). Por lo tanto, de La Nación, vendrán tiempos buenos para las finanzas y obras públicas de la provincia. Claro, termino diciendo, que en política no todo es 2 + 2 = 4 (puede ser 3 o 4 según la cara del cliente). Saludos.-



Martin Reinaldi

Y si, como no va a estar tranquilo alguien que pudo, gracias a su mafiosa estructura en toda la provincia, “ganar” una elección por 17 mil votos, que a plena luz se sabe que perdió. Amigo, no nos confundamos, el payaso de Schiaretti se robo (dicen algunas fuentes cerca de 75 mil votos) la elección y eso quedo claro después de la asquerosa manipulación que hubo el 2 de septiembre. O usted sabe a donde y para quien fue a parar su voto???. Si pudo ganar (comprar) de esa manera, no extraña que tenga tranquilidad para gobernar. Le aclaro, para que no haya sospechas de partidismo, que me repugna la forma de gobernar(o lo que sea que hizo) de Luís Juez. No puede salir otra cosa de un tipo cortado con la tijera del delasotismo de hace unos años, como tampoco puede salir nada mejor de la bolsa de gatos que se esmera en llamar Partido Nuevo. Pero lo del ladrón corrupto de Schiaretti, realmente no tiene nombre (bah, si lo tiene, vieja y sucia política).



juan c. olmos

Al Pan Pan y al vino Toro,clarito como el Agua.




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