
Alejandro Bó (San Francisco)
El pasado domingo 26 de julio, en la ciudad de San Francisco, alrededor de las 8 de la mañana, me encontraba junto a tres amigos en la vereda del bar Petak´s por calle Córdoba a no más de veinte metros de la esquina con calle libertad. Momentos antes habíamos salido de dicho bar.
Sentí un fuerte golpe en la espalda al grito de ¡váyanse!, me doy vuelta y un policía se encontraba detrás mío. Le respondo que no hacía falta golpearme así, que ya nos estábamos retirando. Otra vez con su palo sostenido entre las dos manos de forma horizontal golpea mi pecho. En ese momento uno de mis amigos que estaba de visita por la ciudad, sorprendido por tal acto de abuso y violencia, saca una cámara filmadora que llevaba con él y la apunta al policia. Éste se transformó en un demonio: me dió un macanazo en la zona genital y salta sobre mi compañero que comienza a correr frente a tal amenaza. Apenas me recupero del golpe empiezo a correr detrás del policía y mi amigo.
El macaco, exhausto a la media cuadra, se detiene. Nosotros corremos tres cuadras más. Nos frenamos y llega un patrullero. Se bajan dos monos y nos aplastan contra la pared. Nos aplastan luego en la parte trasera del apatrullero para inmovilizarnos. Todo el viaje gritándonos y amenazándonos. Llegamos a la jefatura de Libertador y Libertad (ni libertad tengo, ni libertador que me liberte). Nos llevaron a una sala pequeña, un cubículo con dos puertas, una a cada lado de las paredes mas lejanas entre sí. Entre las paredes más amplias y más cercanas entre sí nos ubicaron de espaldas a una y cinco policías frente a nosotros, dos detras del escritorio, uno frente a mí y otro frente a mi amigo.
Nos ordenaron estar rectos, cualquier flexión traía un duro golpe corrigiendo la postura (estaban notablemente bajos los efectos de la cocaína, rectos, su cara hecha piedra, la mandíbula masticando, el aguita de la nariz cayendo). Así empezaron un juego que es el que tienen que saber para ser miembros de la policía de la Provincia de Córdoba, la cual está adoctrinada en sus métodos por el Instituto Manhattan, pero luego hablaremos de ello.
El juego consistía en una especie de tortura psicológica cuyo finalidad es desorientar y destruir las defensas de los individuos (nosotros) mediante preguntas, juicios y amenazas. Preguntaba uno, juzgaba otro, amenazaba un tercero, un cuarto amenazaba de nuevo mientras el quinto pegaba, corregía la postura a golpes, imposibilitando primero pensar y responder. El juego pasó después a la etapa de requisa: nos hicieron desnudar a los dos frente a ellos. Nos sacaron las pertenencias -entre ellas una caja de papeles de arroz, papel de liar o seda, como usted prefiera. Cuando dije seda me imputaron la palabra a comportamiento de adicto y me incautaron la caja como droga peligrosa. Les dije que los usaba para fumar tabaco. Me preguntaron qué marca fumaba; les nombre como diez. Me dijeron drogón y me pegaron de nuevo. A mi amigo le encontraron un pedazo de papel con restos de marihuana. Recomenzó el ataque; el juego se centró en juzgarnos de drogadictos, esos monos nos juzgaban de lacra! Siguieron corrigiendo nuestros cuerpos desnudos a golpes y debilitando nuestra mente con continuos gritos y amenazas.
-Ya vas a ver drogadicto de mierda con tu viejo, levoy a contar que sos un puto drogón.
Conocía a mi padre, un médico de la ciudad.
Cuando nos dejan completamente vulnerables e indefensos, a golpes y tortura psicológica me dejan hacer una llamada, llamo a mi madre y le digo que estoy en la comisaría. Insiste ella en juzgarme; le digo que no me entiende. Antes de llevarnos al calabozo viene un mono de traje, de drogas peligrosas (el que se toma la mejor), y nos empieza a hablar de la moral, mientras los otros citaban leyes que yo sé que no existen. Este habla de la moral como si ahi nada hubiera ocurrido; claro, el llegó cuando habían pasado las vejaciones, a decirnos que no iban a trasladar la causa a federales porque no era suficiente la cantidad de marihuana.
Ya en el calabozo, con otras diez personas dentro, nos reciben muy bien (es que son personas, no macacos) y comenzamos a charlar. Les pido que en ronda cada uno diga su nombre y comente por qué se encuentra ahí. Tres de los diez habían cometido delito (tener 300 grs de cocaina cada uno), o sea que la mayoría habíamos sido coaccionados, segun la ley, injustamente. Pero eso no es lo importante, sino notar que todos eramos víctimas de lo mismo, del deliberado y sistematico abuso policial.
Mientras estabamos nosotros en el cuarto delas vejaciones, ellos escucharon todo y estaban preocupados porque nos pegaron mucho. Esoo nos unía más, pero ver al pibe que estaba tirado en el piso temblando con la cara deformada a golpes, que habia sido baldeado con agua fría en el patio a las 6 de la mañana, me quebraba al medio; me hacía notar que ellos, de tez mas oscura que la mía, de ropa mas modesta, sufrían esto bien seguido y más violentamente. Esto froma parte de su realidad diaria, con dimensiones mas perversas de las que yo había experimentado.
Un rato después de haber ingresado al calabozo uno de los monos grita mi apellido para que me acerque a la puerta.
-Vino tu madre a visitarte, no podes salir en realidad pero te hago un favor, acordáte.
-Metete el favor en el culo.
Mi madre esperaba en la salita de las vejaciones.
-Hola má.
-Ay! mira el olor a alcohol que tenes encima Alejandro!
-Mira, si me vas a venir a juzgar como estos tipos mejor andate, me cagaron a piñas por nada estos giles y vos venis a juzgarme igual que ellos, soy tu hijo y ellos me pegaron. ¿Acaso no venís a preguntarme si estoy bien?
-Tranquilizáte Alejandro, tranquilo...
-¿Me pedís que me tranquilice cuando estos macacos me pegaron y vos los respetas? Estas muy confundida. Andáte, estoy mejor en el calabozo, chau.
Alas 11 de la mañana nos llevan a firmar una serie de papeles antes de firmar la libertad. A la resolución de condena de contravención la firmo apelándola. Me rmpieron tres hojas discurseándome acerca de como debía firmar. Después nos dejan ir.
El instituto Manhattan es el que llevó a cabo el diseño de la doctrina de tolerancia cero en la ciudad de Nueva York durante la alcaldía de Rudolph Giuliani. Actualmente esta doctrina se mezcla con métodos utilizados por las doctrinas policiales anti terroristas y forman la doctrina del shock. Este instituto llega a nuestro país de la mano de Bloomberg y a Córdoba por la relación de éste con De la Sota. Con el trasfondo del discurso de seguridad que pretende hegemonizar todas nuestras mentes vemos que se encuentra todo un aparato de desarrollo de técnicas, estrategias, en fin, doctrina para reprimir ciudadanos. Esta doctrina educa a la policía para una utilización perfecta de la violencia psicológica y física con el fin de crear un shock en la persona, dejarla completamente indefensa. ¿Para qué sirve esto? Para mejorar la superioridad del policía sobre el individuo seduciendo con la tortura y los limites de la legalidad.
Llego a mi casa despues de quedar en libertad y me siento a charlar con mi padre, que se niega a hablar de lo que sufrí dentro de ese lugar. Sólo me comienza a hablar como si estuviera enfermo, como un drogadicto que miente y no quiere reconocer su problema. Trato de explicarle un montón de cosas, pero no entiende. La forma clínica de hace 30 años diseñada más o menos por los mismos que diseñan el Manhattan, no le permite entender.
Me siento a charlar con mi madre que esta un poco más dispuesta a entender, pero comienza tratándome de la misma manera; me dice que la policía le mostró la marihuana que me encontraron a mí, y le digo que no es así. Se levanta, va hacia mi habitación y me trae un paquete de tabaco que yo tenia y me dice que huela, que eso no es tabaco. Le digo que ella fuma mierdas comerciales y no distingue que el olor a tabaco que tenía la bolsa no es el mismo al que fuma ella, que además era tabaco negro el mío, por ende, con un olor más fuerte. Me dice que las cenizas que se encuentran en el interior del paquete no son de cigarrillo. Le comento que todas las cenizas, cuando se hacen polvo por aplastamiento, son todas iguales.
-Sabes má ¿por qué te dijeron que yo tenia la marihuana?
-A ver...
-Porque tenían que justificar haberle pegado al hijo del Doctor, ellos mismos me dijeron que les iban a decir a ustedes que yo era un enfermo drogadicto, la forma de justificar su violencia sobre mí. Pero pensé que ustedes no se la iban a comer. Padre me trato como los policias, como esta logica le dicta que se debe comportar y él me dice enfermo, carne del sistema me dice! yo creo que el que esta enterrado es él. Me trata como ellos, como la autoridad, como los macacos. Como un enemigo me trata. Mi aliado natural se convierte en un frío y duro oponente, por no entender, por su ignorancia forjada día a día por Cadena 3, La Voz del Interior y todas esas basuras, olvidándose de su hijo.
- Pero Alejandro como vas a decir eso, no te creas que sabes todo, nosoros vivimos mas que vos.
- Vivieron muy lejos de una idea de humanidad si tratan así a su hijo.
- ¿Cómo vas a decir eso? ¿Vos te crees que sabes todo y no es así?
- Mira, quiero que por lo menos entiendas algo.En un momento, en nuestro país, se secuestró, torturó y asesinó a mucha gente por parte del estado. Hay padres que pensaron que sus hijos habían hecho algo y por eso se merecían el castigo. Yo no los quiero a ustedes del otro lado, de ese en el que ahora están, en el de tremenda ignorancia de lo que pasa, acá y en todo el mundo.
1/8/09
Recomendar esta notaAlejandro estuve pensando mucho en tu comentario, ya que tengo hijos adolescentes como vos y estoy segura que muchas veces me equivoqué como madre, con un concepto o con una idea o demonizar ciertas cosas(de las cuales no quiero polemizar acá) pero siempre se hicieron puertas adentro, entre ellos y yo.No permitiría y no me permitirian que ellos ni yo nos critiquemos.Las equivocaciones de uno u otro la corregimos entre nosotros y no estamos pululando el tema en el barrio.Si la equivocacion es tuya...hacete cargo y si es de tus padres charlalo...pero dentro de tu casa y no haciendolos quedar mal en este medio, NO LE SIRVE A NADIE.
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.