
Fotografía: Leonardo Luna
Sosperiodista.
Cuando éramos niños y vestíamos bermudas, salíamos en bicicleta o a pie a juntar las etiquetas de cigarrillos que el viento de los autos arrimaba al cordón de la vereda. Hoy los hábitos cambiaron.
En barrio Alta Córdoba, por ejemplo, los chicos también salen a jugar a la calle, pero en lugar de etiquetas encuentran cosas menos convencionales como esposas, plomos de bala y vaina de proyectil.
Suena increíble, pero es así. La historia y la foto aportadas por Leonardo Luna, reportero y periodista ciudadano que colabora frecuentemente con este sitio, así lo atestiguan.
"En las calles de Alta Córdoba cuando los vecinos escuchamos balaceras y persecuciones por la noche los chicos salen a la mañana siguiente a buscar los rastros. En este caso el pibe muestra su cosecha resultado de más de una noche de violencia", cuenta Leonardo, vecino del lugar.
El joven, cuya identidad preservamos por tratarse de un menor, halló estos "juguetitos" mientras circulaba con su bicicleta en las calles aledañas a la Plaza de Alta Córdoba, el principal centro de reunión y paseo del barrio para las familias del sector, de día como de noche.

Impresiona bastante ver estos vestigios de violencia urbana en las manos de un joven convertido por las fuerzas de las circunstancias en una especie de antropólogo social que viene a dar testimonio de un barrio que supo ser tranquilo y apacible y hoy recoge los frutos de la inseguridad en su asfalto.
Ese grillete y esas vainas servidas terminan siendo la mejor denuncia frente a los desmentidos o al ocultamiento de las cifras del delito por parte de las autoridades de la provincia. Específicamente, el Ministerio de Gobierno que absorvió la política de seguridad y controla a la Policía. Ya no hay ministro de Seguridad a quien putear.
Pero la realidad los pasa por encima. Porque ¿acaso las calles y su gente, no son el mejor pulso de una ciudad?
La "muletilla de campaña del gobernador (sobre más seguridad), sigue siendo un tema pendiente".
Leonardo tiene razón. Y su foto así lo prueba.
29/1/08
Recomendar esta notaPor favor, autoridades locales y de la NACIÓN, ¡urgente!, brinden respuesta viable (solución definitiva) a éste flaglelo que día a día se incrementa en cada rincón de nuestra Argentina. Si no son capaces, renuncien o busquen colaboración y/o asesoramiento a entidades o personas que han salvado regiones del Planeta Tierra en estado de "guerra" o contiendas civiles. Si pretenden que los centros vecinales, organizaciones civiles, etc., brinden algún tipo de solución, es crear comisiones para que no se logre nada y así, conforman a grupos "dirigidos" o no "pensantes". Termino y pregunto a todos los estimados lectores: ¿usted no cree qué tarde o temprano las consecuencias de la delincuencia le tocará a su puerta?. Espero que no suceda.
Es tremendo que los chicos se familiaricen con esto... es los que les toca, lamarca de su época. pero no deja de ser triste.
Pienso en la mirada del niño, que sale a recorrer el barrio en bicicleta con sus amigos, que está atento a las señales urbanas. Que placer provoca en la infancia el hallazgo de cosas perdidas, porque estimula la imaginación, el espíritu de aventura y con la dirección de algún abuelo esas cosas se transforman para ser usadas y contar la historia. Pero si un niño encuentra vainas servidas y grilletes, está recibiendo un mensaje de violencia urbana que no puede procesar. Esto ocurre hoy en Alta Córdoba pero se replica en todos los barrios abiertos de la ciudad. La actitud de los padres es evitar que los chicos tomen contacto directo con el peligro, entonces quedan de alguna manera encerrados en la seguridad del club. Creo que los integrantes de la sociedad civil merecemos poder caminar por nuestros barrios con tranquilidad. Es indudable que para la gestión del poder las ciudades se tornan invisibles. En este sentido creo a diferencia de Susana que es fundamental la participación en los organismos de la comunidad, esto es escuela, centro vecinal, club para debatir con nuestros vecinos cuales son las causas sociales profundas de esta situación. Queremos intentarlo porque entonces no tan solo vamos a plantear el tema de la Seguridad, sino también la venta de drogas ilegales ahicito nomás en la esquina de casa. Me parece una escena kitsh, que se interna dentro de un campo político, y va creando códigos culturales que no están en nuestro deseo.
Una buena postal de nuestros tiempos, lamentable.-
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