escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Córdoba

Los daños colaterales de la sojización.  /

Los daños colaterales de la sojización.

Mucho se dijo desde los multimedios de comunicación en torno a la Resolución 125, pero resulta llamativa la información que ocultaron. En estos días están emergiendo consecuencias impensadas de una visión “campocéntrica”, que también son omitidas por el tamiz de los intereses mediáticos. Poder adquisitivo, valores y consumo.

Beto Lorenzati

Durante el conflicto agropecuario, los ruralistas hablaron del efecto multiplicador de su actividad sobre otras como la agroindustrial, inmobiliaria, automotriz, y comercial en especial en zonas del interior. También expresaron sus críticas por el incremento de sus costos, acotaron lo riesgoso de su tarea atada a condiciones climáticas y reclamaron sobre la arbitrariedad de las retenciones y el destino de lo recaudado. Desde la otra orilla, las razones principales fueron la soberanía alimentaría, y la redistribución del ingreso. A estos se sumaron comentarios sobre el gran número de trabajadores no registrados, la subvaluación fiscal de los campos, la evasión impositiva, las consecuencias del glifosato sobre la población y otras actividades productivas como la miel. También se escucharon algunas voces sobre las irregularidades en los campos del norte cordobés, el manejo irracional del suelo, la deforestación, y sus consecuencias ambientales y sociales. En pleno conflicto, los multimedios de comunicación aliados tácitamente a las patronales agropecuarias,  ocultaron estos temas atendiendo a sus propios intereses; recordemos que algunos de sus anunciantes son proveedores del sector; y que ciertos medios participan en sus negocios, como es el caso del grupo Clarín y del diario La Nación que organizan la ExpoAgro.  Asimismo fue llamativo como se evadió dar precisiones sobre la rentabilidad del sector.

A dos años del conflicto, algunos especialistas afirman que de estar vigente la Resolución 125, los pequeños productores estarían pagando menos. Sin embargo, hay otras consecuencias imprevistas, algunas de tipo endógeno y otras exógenas de la producción sojera.

En lo exógeno, es posible percibir un cambio en el valor relativo de los ingresos de la población. Algunos productores por cuestiones de costo y/o despreocupación han pasado a ser rentistas con buenos ingresos. A modo de ejemplo: un campo pequeño de 100 hectáreas en una buena zona, da una renta mensual que ronda los 15.000 pesos mensuales, es decir 180.000 pesos (aprox. 45.000 dólares) al año, cifra similar al precio de un departamento en la ciudad de Córdoba. En tanto, otro argentino que percibe 3000 pesos mensuales,  debe trabajar durante 5 años, sin realizar ninguna erogación para adquirir el mismo bien. Asimismo, una eventual demanda creciente de los rentistas agropecuarios podría aumentar los precios inmobiliarios, y el nivel de esfuerzo que debe hacer el segundo argentino deberá ser mayor para llegar al mismo bien, se amplia así la brecha entre unos y otros. A esa renta agropecuaria, hay que sumarle el incremento del valor de las tierras: continuando con el ejemplo anterior,-campo de 100 hectáreas en la zona núcleo- a un precio de mercado de 10.000 dólares la hectárea, da una cifra de 1 millón de dólares.

Los defensores del sector agropecuario, dirán que su presente es resultado de un pasado de esfuerzo, que en muchos casos es así,  pero no debemos obviar el que realizan el resto de los argentinos, de lo contrario se corre el riesgo de caer en una visión “campocéntrica” que implícitamente puede llevar a subestimar el quehacer laboral del resto de los argentinos, y ello probablemente acarree consecuencias en su valoración social. Así vemos que miles de nuestros maestros, médicos, profesionales de diversas áreas, y demás trabajadores de otros sectores productivos que diariamente contribuyen con su trabajo al desarrollo social, tienen ingresos sensiblemente inferiores a los que perciben los rentistas sojeros.

Los efectos imprevistos también se pueden producir a nivel endógeno, es decir en el seno de algunas familias sojeras que han relegado la cultura del esfuerzo y el trabajo de sus abuelos para vivir ahora de rentas. Las más “afortunadas” se enfrentan al curioso desafío de saber administrar su abundancia, sin caer en el consumismo. Deberán dar respuestas a nuevos interrogantes: ¿cuáles son los valores que transmiten padres que viven de rentas?; ¿cómo administrar el tiempo libre?; ¿qué ocurriría si tuvieran que amoldarse a escenarios menos favorables? Entretanto, cientos de campesinos padecen una realidad diametralmente opuesta: sus emprendimientos de subsistencia son desplazados por la soja.

En definitiva, tristes desequilibrios de una misma realidad que no es relatada por los multimedios de comunicación con el tamiz de sus intereses, pero que en definitiva a unos beneficia en abundancia y a otros condena a una pobreza mayor.

23/8/10 


Recomendar esta nota





Selva

Falta mencionar la modalidad en que MUCHOS de los nuevos ricos adquirieron sus tierras, UNA VERGUENZA...pero la prensa MERCENARIA de CORDOBA no habla de ese tema, que es ni mas ni menos el FONDO de la cuestion, me pregunto si la tierra estuviese en manos de pequeños agricultores ¿como seria la historia?



carola

En muchos casos no es así, soy una lectora habitual de este medio alternativo. Nacida y criada por y con valores de padres agricultores, desde la lucha y el esfuerzo de tener una porción de tierra y trabajarla, ademas de tener cada uno de ellos sus trabajos, porque no siempre se puede vivir solo de lo que te da la tierra. Aunque no justifico los daños que todo eso implica, pero eso es responsabilidad de todos aquellos que trabajan la tierra, realizar practicas ecológicas en el cuidado del suelo. ademas, considero que hay una gran diferencia en estilos de vida entre aquellos que tienen campos en el interior y en la ciudad, en la ciudad el que mas tiene mas aparenta, en cambio, en las localidades pequeñas al ser menores las brechas (En el sentido de los lugares que se frecuentan o las actividades que se realizan entre las personas) esas diferencias no se notan tanto y se convive a diario y con total normalidad.



ALEJANDRA DE VIRANO

La venta de tierras de forma extraña estuvo presente en todo el país, en Chaco por ejemplo está denunciado en un video para la defensa del suelo, del agua y del aire que se contaminan con las fumigaciones. ¿Y qué podemos hacer?



Del Pueblo

"nsidero que hay una gran diferencia en estilos de vida entre aquellos que tienen campos en el interior y en la ciudad, en la ciudad el que mas tiene mas aparenta, en cambio, en las localidades pequeñas al ser menores las brechas (En el sentido de los lugares que se frecuentan o las actividades que se realizan entre las personas) esas diferencias no se notan tanto y se convive a diario y con total normalidad." Lamento disentir Carola pero debo decir que viviendo en un pueblo y haber tenido la posibilidad de vivir en la ciudad, considero totalmente lo contrario. En los pueblos la competencia es absoluta: Quién tiene el mejor auto, la mejor chata, la mejor casa, y los que no viven del campo deben pagar una inflación impresionante, los terrenos se pagan fortunas y es imposible siquiera pensar en construir. La mayoría renta sus campos y se encuentran sin nada que hacer durante el día, por lo que concurren a jugar a las cartas, al cabaret y al chismerío barato.



Andrés Broda

Será posible que pocos decimos que la tierra es de los aborígenes!!! y algún día tendremos que devolverlas!!!!. Claro, con aires contaminados, desforestados, con aguas envenenadas por la llamada minería a cielo abierto (las universidades nacionales son cómplices de tal genocidio, dado que reciben fondos de la ley minera y se la reparten entre la cúpula directiva. Recuerdo que la vice-rectora, allá por la década del 80/90 decía que los docentes debería retirarse en la edad jubilatoria y resulta que está niñita hoy tiene mas de 70 años y como los frutos de tantos ingresos adicionales, hoy olvidó sus ex - principios del socialismo barato), por grandes seudos propietarios y con la permisividad del "estado ausente", etc. Es verdad, hoy la están haciendo lunga y siempre se quejan, se quejan de las malas cosechas, nunca se quejan de los bienes de lujo que adquieren, de las construcciones malditas que realizan, de los rodados de gran porte que ostentan, de sus impuestos que no pagan, de la luz que consumen con subsidios e igual con la harina, el pollo, el aceite, el combustible, etc.y que un "estado por-caja" no hace diferencia si la gente le va bien o le va mal. Termino: los sojeros, los no sojeros, nunca han ganado tanta guita con los kakotes y nunca dejarán de ser hipócritas, mentirosos y dañinos a la sociedad. Eva Duarte de Perón: ¡cuánta verdad en tus libros!, en tus dichos y en tus consignas: los oligarcas son garcas.



Pepe el Viejo

No solamente la prensa mercenaria de Córdoba no dice nada, la prensa nacional oficial, NADA DICE del saqueo de tierras a sus dueños: los aborígenes. Nada dice de la contaminante sojización (clarito, que van a decir si forman parte de la gran caja de los negocios). Nada dicen de la minería destructiva a cielo abierto, en la cual las universidades nacionales forman parte del mal al percibir fondos adicionales de la ley minera. Nada dicen de la entrega gratis del petróleo (a 5/7 dólares el barril) y su valor supera los 60 dólares el barril y son tantas las verdades ocultas de los medios "oficiales", que no es tiempo hoy viernes de amarguaras.



Selva

Les dejo este LINK para que se informen respecto a lo que hace y promueve CANAL ENCUENTRO (el mejor): http://www.encuentro.gov.ar/nota-1876-Mineria-poblacion-local-y-medio-ambiente.html http://descargas.encuentro.gov.ar/#page7 http://descargas.encuentro.gov.ar/#page5 En relacion a la explotacion MINERA se dice "mucho" y se estudia muy poco en profundidad...



Fabiola

Además de los "daños colaterales" causados en el medioambiente, como la destrucción del bosque nativo en la provincia, también hay otro aspecto que frecuentemente se pasa por alto: el profundo cambio cultural que experimenta la sociedad. Mientras las burguesías tradicionales pierden poder (politíco y económico), los nuevos ricos empiezan a dominar en todos los aspectos. Como estos nuevos ricos carecen de buen gusto y educación, destruyen el patrimonio cultural e histórico. Por ejemplo, es notable cómo en los últimos años esos sojeros prepotentes y sin pulir invaden el Cerro de las Rosas (ya no se conforman con Urca o Villa Belgrano, típicos barrios de advenedizos), compran casas coloniales y hacen verdaderos estragos. Si la situación sigue así ya no habrán más dobles apellidos, sino apelativos que parecen salidos de un menú de pastas: Manchutti, Bologneso, Raviolli, Robbio, Capelleto... etc. Un espanto.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota