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Córdoba

Marcha contra la comisaría /

Marcha contra la comisaría

El 11 de setiembre pasado una decena de personas se movilizó contra la comisaría décima en barrio Güemes para reclamar por seguridad. Nuestra periodista ciudadana se enteró y acudió en su condición de víctima de la inseguridad pero se sorprendió al advertir que era organizada por abogados defensores y madres de menores detenidos por supuestos delitos cometidos. Aunque a todos los unía lo mismo: la búsqueda de justicia y de mayor seguridad para la zona.

Alejandra de Virano.

El  11 de septiembre a las 18 horas se realizaba el Cabildo Abierto en el CPC Centro América para que los vecinos votaran por las propuestas para  invertir el presupuesto en obras del año 2009 y a la misma hora en Laprida y Cañada  se convocaba para una “Marcha contra la Comisaría Décima”. 

Llegué un poco tarde, ya estaban reunidas unas veinte personas. Saludé a Sergio, un joven abogado “social” como a él le gusta ser reconocido y a otros jóvenes que he visto en  reuniones realizadas en la Casa del Trabajador ubicada en la calle Tucumán 367. Nos mirábamos sorprendidos, ellos y yo.

Una ligera incomodidad me acompañaba: “Yo soy de la vereda de enfrente. He sido víctima de delitos contra la propiedad y contra la integridad física y ellos defienden a menores que son detenidos por presunta intervención en delitos”, pensé en ese instante. Mientras tanto, observaba cómo desplegaban afiches, preparaban las pancartas, se sumaban conocidos del grupo y un joven alto, muy agradable me saludó y me presentó a la mamá de un  menor detenido en la Seccional Décima  –y según dijeron- se encuentra  en dicha situación a pesar de ser inocente. 

Claro está que mi función no es ni de jueza, defensora o fiscal. 

Noemí comenzó a describirme las circunstancias de la detención, la constante sensación de sus hijos de estar señalados y la posibilidad de mandarlos  a otra provincia. También  me comentó la buena relación con sus vecinos, el proyecto de un centro comunitario. Me señaló su casa,  me invitó para cuando quiera ir y se inició la marcha. 

Al compás de los tambores, mientras repartían volantes a vecinos y transeúntes, un grupo de 50 personas nos encontramos caminando juntos por “la seguridad para todos”.  Miraba a Noemí, una mujer joven y alegre, caminando sonriente y firme, acompañada y contenida por todos. No quise imaginarme en su situación,  escapa a mí decidir la culpabilidad de su hijo, pero cuando recordé: “Él está en una celda, son doce y es para cuatro. Hace pis en un balde…” , no pude evitar la tristeza como madre, el asco como persona y la indignación como ciudadana. “Indignación con un sistema judicial, político y económico que sigue pegando bajo a los de abajo” decía Sergio en un escrito que nos obsequió en la reunión del martes anterior y al cual me atrevo a agregar : ”y que nos perjudica a todos en mayor o menor medida, desde el encargado de las celdas al que tiene que dormir en ellas, al que camina por la calle como el que vive encerrado en su casa tras sus propias rejas”. 

Entre cantos, mates, puchos,  compañerismo y la prudencia policial al cortar las calles y permitir la protesta, se respiraba un perfume de idealismo y búsqueda de justicia. A pesar de disfrutar de la expresión de necesidades sentada a unos metros, sentía que estaba entre ellos. A pesar de estar allí por diferentes motivaciones, ellos y yo queremos lo mismo: DESDE TODOS LOS BARRIOS RECLAMEMOS SEGURIDAD. Con cautela analicemos qué leyes o artículos se necesitan modificar, no es fácil pero tampoco es imposible.

No hay duda de que todos debemos defender nuestra dignidad.

foto de la periodista ciudadana.

15/9/08     


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Ricardo

Art. 18 Constitución Nacional: (...). "Las Cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los detenidos en ella, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más alla de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice".



Cristina

Alejandra, interesante, muy interesante la exposición de este tema. Pienso te acercaste y nos acercas a esa “delgada línea roja”, que nos divide en sectores de víctimas y victimarios, obligándonos a reflexionar prudentemente para no herir susceptibilidades. Tengo en cuenta también que todos somos víctimas de un sistema que no funciona adecuadamente para lograr una convivencia social, por lo cual son muchos aspectos a tener en cuenta. No conozco el caso en particular de la nota, pero sí otros casos en los cuales familiares, abogados, sectores políticos-sociales, juristas buscan el garantismo tras los delitos; queriendo hacernos perder de vista los valores que sustentan a las normas para lograr una sociedad organizada. Existen interesados en búsqueda de anular la ley que contempla el merodeo, ¿porqué razón? si esa ley a los ciudadanos honestos nos da la posibilidad de adelantarnos para evitar un delito y hasta una muerte injusta. ¿Porqué organizarse para ser funcional a la desorganización a la división, favoreciendo la exclusión de esos jóvenes sin oportunidades? Pueden reclamar al poder político por actividades deportivas, educativas, talleres creativos, etc., se puede reclamar por alternativas positivas de crecimiento personal. Pero, ¿“ aglutinar para qué fin”? Hay mucho dolor en todos los sectores de nuestra sociedad y sueño que trabajemos para que esa "delgada línea roja" desaparezca de nuestro mapa social. Felicitaciones por tu actividad ciudadana Alejandra.



Raúl

Educación y trabajo. No hay otra. La represiòn, el aumento de las penas, nos irve ni a qui nien la China. sino miren loque propugnaba el seudoingeniero Blumberg. Para que desaparezca esa "delgada linea roja", hace falta TRABAJO Y EDUCACION. Y cumplir con la constitución, nada más.Las GARANTIAS que están en la cosntitución son para TODOS todos los ciudadanos. Es la garantía que el Estado no sobrepase el límite de la intimidad,la privacidad, no haya detenciones ilegales, secuestros, centros clandestinos de detención, y no cometa arbitrariedades con NINGUN CIUDADANO.



Argentino D. Veras

Es increíble, malos versus buenos, juntos en las protestas. El día que los "cacos" le tengan respeto y miedo a la ley, las cosas cambiarán con o sin trabajo. El miedo lo tenemos nosotros que tenemos que vivir en tantas prisiones domiciliarias (rejas, alarmas, etc.) y con el incremento delictivo cada día mayor. El Estado, como siempre: AUSENTE.-



María Luz

Me parece muy interesante el planteo de Alejandra. En realidad en la manifestación se encontraron familiares de víctimas y victimarios. Y en un punto se puede entender las condiciones infrahumanas de los menores en las comisarías, sus historias de vida. La seguridad es una consecuencia, si existe pan y trabajo no llegamos a estas consecuencias. El punto es que terminamos juntos reclamando lo mismo.



gustavo

No estoy seguro, Uds lo ven muy fácil. Seamos realista: no hay "cultura del trabajo".



Raúl

Y la culpa de que nohaya cultura del trabajo la tiene quien???Los empresarios que evaden impuestos, los ruralista que tienen a sus peones en negro, y cometen delitos, los funcionarios publicos??. ES UNPROBLEMA DE EDUCACION YDE FALTA DE TRABAJO Y ADEMAS DE DESIGUALDAD SOCIAL, EXCLUSION Y POBREZA.



Cristina

La culpa es de quienes dejan hacer que los políticos sean corruptos y que por unos $$$ son seguidores y manifiestan a su favor. Porque esos políticos saben muy bien quienes evaden impuesto, que sectores pagan en negro,de donde parte el delito y saben muy bien porque la educación y el trabajo no es funcional para sus fines políticos.



gustavo

La culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer.



Eduardo

El año 2004, el año Blumberg, se asemeja a esta época. Parecíamos estar a borde del abismo, de una gran ola, un tsunami delictivo, que iba a arrasar con todo y todos. Pero el mapa delictivo mostraba Martínez, San isidro y Olivos. Parecía que estabamos “rodeados de piqueteros”, a quienes se les señalaba como uno de los mayores –sino los únicos- culpables. Terminaron con una especie de inflación punitiva, que sólo fueron "parches” legislativos que trajeron no pocos problemas. Preguntas (porque no tengo las respuestas): como no va a haber Inseguridad cuando más de la mitad de la población del país estaba debajo de los índices de pobreza, y/o indigencia y/o marginalidad, etc. ¿No era que con las "privatizaciones", despojado el Estado de esos anacronismos deficitarios, iba poder el mismo dedicarse de pleno a garantizar a los ciudadanos SEGURIDAD Y JUSTICIA?. Mejor no hablemos de educación y salud... Como pedir que el Estado actúe en todas partes y controle todo, hasta los energizantes que se venden en los boliches, cuando durante 30 años no hicimos otra cosa que achicarlo, ajustes mediante . ¿No estaremos combatiendo los efectos y no las profundas causas?. No será que en este afán de copiar a nuestros “hermanos del norte” por taxis amarillos, policias de Distrito y barrios cerrados y playas con nombre de Miami, lleguemos a lo aterrador: ser como ellos, el país que más muertos por disparos de arma de fuego tiene en el mundo: 12.000 anuales. DOS MODELOS CONTRADICTORIOS (y no es guerra de vedettes) En materia de Seguridad, Alessandro Baratta, nos habla de dos modelos opuestos: 1)- El que se denomina DERECHO A LA SEGURIDAD, próximo a la tendencia represiva de políticas de prevención y seguridad, que identificando SEGURIDAD Y ORDEN, determina una política centralista y autoritaria, en que sólo el gobierno decide las medidas a tomar sin escuchar a otros representantes sociales. Este modelo se ha caracterizado por el constante reclamo de aumento de penas y “mano dura” y, muy particularmente, por la reducción de los derechos ciudadanos al derecho supremo de la seguridad individual y la propiedad privada, negando valor a los otros derechos fundamentales, como el del principio de inocencia, defensa en juicio, etc., que son GARANTIAS ante el poder del Estado para todos los habitantes de la nación argentina... Y también, derechos sociales y políticos: a la educación, a la salud, a condiciones dignas de trabajo, a seguridad social, y el de elegir y ser elegido para cargos públicos, etc. Se lo suele llamar aquí el de la Tolerancia cero. fue elque nos quizo "vender el sepudo ingeoero Blumberg, y el InstituTe Manhatan junto con la "pistola eléctrica". PRIVATIZACION DE LA SEGURIDAD. Al desconocer la primacía de estos derechos por sobre la SEGURIDAD DE LOS BIENES PRIVADOS, este modelo tiende a la exclusión social. Porque la seguridad individual deja de ser un servicio público que el estado debe prestar en una sociedad de iguales, para ser entendida, en la escasez de arcas oficiales, como un producto más, que en la sociedad de consumo obtiene quién tiene capacidad económica para hacerlo. Es decir, quien puede pagarlo. De allí, el crecimiento de las empresas de vigilancia personal y de edificios, de transporte y custodia de caudales, de los hipermercados, de las compañías de seguros, de venta de armas, animales adiestrados, blindajes y fortificaciones de edificios, alarmas para viviendas y vehículos, los barrios cerrados, Peroles congas paralizantes, pistolas eléctricas, las escuelas de entrenamiento y defensa personal y toda una industria de servicios y productos vinculados con la “inseguridad” y más propiamente con la subjetiva sensación de inseguridad. Esta industria del pánico, según los autores, en “permanente expansión ha llegado a constituirse una de las áreas más dinámicas de la economía latinoamericana”.(c) EL OTRO MODELO. 2)- El otro modelo, según Baratta, es el de SEGURIDAD DE LOS DERECHOS, se basa en la concepción de ella como un servicio público que el ESTADO ha de garantizar, porque cuando expropió el derecho del ofendido por el delito a la venganza por mano propia, asumió el monopolio de la violencia y así el poder de castigar colectivo, en virtud del principio “Protejo, ergo obligo”. Este servicio público se articula en un sistema garantista, porque el Estado puede lesionar garantías individuales al perseguir penalmente a los autores de un delito –que trata a través de una política integral de protección de todos los derechos del ciudadano, de lograr un debate político y la participación de todos los actores de la comunidad: organismos oficiales e instituciones sociales, religiosas, culturales, económicas y políticas involucradas en este problemática. Es por esto, un modelo de inclusión social, que intenta identificar, primero las causas de la inseguridad, no sólo hacer desaparecer los efectos y encuentra entre las principales causas : a la desigualdad social, el abuso de poder, y el silenciamiento de las reinvidicaciones sociales y políticas, bajo el argumento del orden ciudadano y la defensa a ultranza de la propiedad privada de los que la tienen. En esta segunda concepción, la seguridad se enfrenta como una política más en el espectro de todas las políticas públicas de desarrollo general – económico, de educación, salud y prevención, intentando coordinar las acciones casualmente de prevención y disuasión de la delincuencia, como el aumento de la vigilancia en horas y lugares conflictivos, buena iluminación en zonas riesgosas, charlas sobre medidas vecinales y familiares de protección y otras, con programas de prevención de alcoholismo, drogadicción, de violencia familiar y escolar, de explotación del trabajo infantil, de educación sexual En este modelo de gestión como política de Estado, las acciones se deben sustentar en la convicción de que la vida en sociedad exige compatibilizacion entre derechos opuestos y tolerancia, porque existen jerarquías de bienes jurídicos que deben garantizarse, aún en desmedro de interés individuales. Así el el Estado podrá compatibilizar, por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión con el derecho a la intimidad y al honor de los mencionados en una noticia periodística, pero ningún derecho individual podrá compatibilizarse con el derecho a no ser detenido ilegítimamente, torturado o sometido a condiciones humillantes de encierro. Finalmente no debe dejar de mencionarse que el nuevo paradigma en materia procesal penal es la víctima y que las nuevas tendencias le otorgan mayor participación en el proceso, en una verdadera igualdad de partes. Pero esto no significa, para nada, que el Estado haya asumido la venganza como política en materia seguridad. No puede ni debe hacerlo nunca.



gustavo

Claro que aumentó la pobreza, pero no es determinante para que te peguen un tiro por un par de zapatillas de marca, o un celular. Los que a mí me robaron tenían zapatillas y ropa que jamás podré comprar. No tienen dignidad, ni consideran la vida propia o ajena. La mayoría roba para salir de joda un fin de semana y comprarse dogra. Conozco muchos pobres y no son delincuentes, ni asesinos.




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