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Ni con Clarín ni con el gobierno /

Ni con Clarín ni con el gobierno

"Creo que el control del papel celulosa para diarios no debe estar ni en manos de un privado con intereses en los medios ni en manos del Estado", asegura en este artículo uno de los editores de este sitio. Sepa por qué. Foto de la presidenta Cristina Fernández junto a Héctor Magnetto, Ceo de Clarín. Otros tiempos.

Mario Albera.

La Cámara de Diputados aprobó la semana pasada por 134 votos a 92 el proyecto de ley que declara de interés público la producción, comercialización y distribución de papel para diarios. Esta semana el Senado lo convertiría en ley.

El proyecto establece que la compañía Papel Prensa, cuyos accionistas mayoritarios son los diarios Clarín y La Nación, mientras el Estado posee una participación minoritaria, deberá ofrecer un precio igualitario a todos los medios del país, según lo dispone el artículo 1 del proyecto compuesto de 21 artículos.

La norma prevé la creación en el ámbito del Ministerio de la Producción dependiente del Poder Ejecutivo Nacional, de la Autoridad Federal para el Control y Seguimiento de la Producción, Distribución y Comercialización del Papel de pasta celulosa para diarios (AFePDiCoP). Esta Autoridad será dirigida por un funcionario/a que durará cuatro años en su mandato y lo/a designará el Ejecutivo Nacional a propuesta de una comisión bicameral del Congreso de la Nación que funcionará como contralor de aquella.

Entre sus funciones principales (artículo 7) la Autoridad tendrá la de “mantener actualizado un registro único de medios gráficos de la República Argentina usuarios de papel de pasta celulosa para diarios” y “garantizar el acceso al papel de pasta celulosa” para todos ellos. Deberá también “promover y estimular la producción nacional y la inversión en el sector” y “prevenir y desalentar las prácticas monopólicas” y “las conductas anticompetitivas, predatorias y/o de abuso de posición”.

En este sentido el artículo 15 es ilustrativo al disponer que: “Ningún titular y/o accionista de las empresas productoras, comercializadoras y distribuidoras del Papel de pasta celulosa para diarios podrá poseer más del treinta y tres por ciento (33%) de las mismas”.

El paquete accionario de Papel Prensa, la única producta de papel celulosa en el país, se compone de la siguiente manera: Clarín y La Nación poseen el 36,9 por ciento de las acciones cada uno (73,8% en conjunto) y el Estado nacional el restante 26,2 por ciento.

Con la sanción de la ley, esto debería cambiar y así lo deja en claro el artículo 16 cuando señala: “Las y los titulares y/o accionistas de las personas jurídicas productoras, comercializadoras y distribuidoras del Papel de pasta celulosa para diarios que a la fecha de su entrada en vigencia no reúnan o no cumplan con los requisitos previstos en el artículo precedente, o tuvieran una composición societaria diferente a la permitida, deberán ajustarse a las disposiciones de la presente Ley en un plazo no mayor a tres (3) años”.

Por último, el artículo 18 deja entrever la preferencia del Estado de que a partir de la sanción de esta ley los diarios dejen de importar papel y vuelvan a comprárselo a Papel Prensa a precio subsidiado. Dice el artículo: “Cuando producción nacional no fuere suficiente para abastecer la demanda del mercado interno y fuere necesario importar, el Poder Ejecutivo Nacional garantizará a través de subsidios el precio final igualitario (PFI) del papel de pasta celulosa para diarios”.

Fundamentos

En sus fundamentos el proyecto parece buscar justificativos frente a aquellos especialistas en derecho constitucional que aseguran que el proyecto de ley es anticonstitucional (lo informado ayer por Clarín) porque violaría el artículo 32 de la Constitución Nacional que afirma que “el Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”.  

La estrategia para sortear ese impedimento y declarar de interés público nacional la producción de papel pasta celulosa de diario es considerarlo como “un bien social necesario para el desarrollo cultural, educativo y económico de la población y esencial para el adecuado funcionamiento del sistema republicano, representativo y federal de gobierno, garantizando la libertad de prensa y de imprenta. Esta declaración supone que el Estado, mediante una ley, puede regular el precio de ese producto y fijarle un marco regulatorio”.

Los  fundamentos luego se refieren al mercado del papel en la Argentina, que “ha quedado, en los últimos años, prácticamente en manos exclusivas de Papel Prensa S. A. Esto significa que un mercado consumidor de 250 mil toneladas anuales aproximadamente (compuesto por 170 diarios de distinto tamaño en todo el país) quedó frente a la alternativa de Papel Prensa o la importación”.

Precisa el proyecto que “de la adjudicación por año que hace Papel Prensa de su oferta, el 71 por ciento de las 170 mil toneladas promedio anuales fueron para Clarín y La Nación. El 29 por ciento excedente es comprado por los clientes que aceptaron presionados las condiciones comerciales impuestas para no dejar de comprar el cupo asignado, y no perderlo en el período siguiente. El resto de los compradores que no está contenido en esos cupos, está condenado a importar”.

Denuncia también el proyecto las desiguales y arbitrarias condiciones que caracterizan a este mercado donde supuestamente “el diario Clarín y La Nación reciben descuentos por grandes volúmenes, abonando entre 450 y 500 dólares el mismo producto que a medios de las provincias se le entrega a precios absolutamente superiores al 50 o 70 por ciento más”. Y agrega: “Para un medio gráfico chico o mediano del interior del país que no posee cupo asignado de papel prensa deviene en imposible acceder al mercado externo si no se asocia con otros para formar una masa de importación comercialmente viable”.

Los diarios y periódico regionales se encuentran entonces “a merced de estas terribles prácticas monopólicas dirigidas desde el sector de mayor concentración económico mediático”. Así los pequeños y medianos diarios “compiten en un panorama de inversión y de costos que Clarín y La Nación no tienen”.

“Nos hemos cansado de escuchar en las últimas tres décadas las denuncias por parte de medios importantes relacionadas con la inequidad, opresión y disciplinamiento que tenían los diarios que no eran beneficiarios de la distribución del papel. Hemos asistido a la quiebra de muchos medios. Por eso se mandó este proyecto de ley. No existe en ningún país del mundo que el dueño de la empresa que fabrica el papel para diarios sea también el dueño del medio”, explicó la diputada Juliana Di Tullio (FpV), titular de la Comisión de Comercio y miembro informante del proyecto aprobado.

Dudas y temores

Ayer Clarín salió con todo a denunciar la supuesta inconstitucionalidad del proyecto, algo que deberán dilucidar los jueces de aprobar el Senado el proyecto y de ser blanco de recursos judiciales.

En su editorial, el diario de Noble dijo que “la apropiación de Papel Prensa es lo que está detrás de esta ley de control del papel para diarios”. Esto “deja a la sociedad a expensas de la discrecionalidad política y de la censura”.

Esa discrecionalidad y censura es la misma que el Grupo Clarín aplicó durante todos estos años a sus competidores. A la editorial Perfil, por ejemplo, otro medio crítico del gobierno. (Porque, vale recordarlo: Clarín se volvió crítico tras romper con Kirchner y alinearse con el campo; hasta ese momento Magnetto y el difunto ex presidente se sentaban a una mesa a acordar la tapa del día)

En su editorial del sábado en Perfil, Jorge Fontevecchia vuelve a describir las prácticas monopólicas que sufrió su empresa. Señala allí que “mientras el papel nacional fue más barato que el importado, Editorial Perfil no tuvo acceso a comprar en Papel Prensa. Y lo mismo se podría decir de la publicidad: el diario Perfil no puede contar con los avisos de grandes vendedores de electrodomésticos porque Clarín tiene contratos de exclusividad que expresamente penalizan a esos anunciantes por publicar en medios competidores”.

Según Fontevecchia, “miente Clarín” en la defensa que ejerce, pero más “miente el gobierno” de Cristina Fernández de Kirchner.

El peligro que él advierte respecto frente a la sanción de este proyecto es que al prohibir o restringir la importación de papel y obligar a todos los diarios (críticos o no) a comprarle a Papel Prensa (ahora del Estado) el reparto y venta del papel podría usarse con el criterio que el gobierno usa para repartir la publicidad oficial; esto es, repartiéndola entre amigos y retaceándola a los adversarios.

 “Actualmente, el papel se importa con licencia automática, es decir, sin tener que esperar autorización del Estado, pero si esto fuera modificado y/o se colocaran gravámenes que encarecieran la importación de papel, allí se estaría produciendo la paradoja de que “papel para todos” sea papel preferentemente para los amigos”, afirma Fontevecchia, quien asegura que “la falacia kirchnerista está muy bien construida: ¿quién se puede oponer a que todo el mundo tenga al mismo precio todo el papel nacional que quiera, y todos, amigos y no amigos, en las mismas condiciones?” 

El dueño de Perfil señala que no quedan dudas de que el gobierno va camino con esta norma a cerrar la importación porque se pregunta qué pasaría de perder la mayoría societaria Clarín y La Nación y de no querer estos comprarle el papel a Papel Prensa y comprar en su lugar papel importado, que cuesta 10% menos.”En ese caso –reflexiona Fontevecchia- Papel Prensa quebraría, porque hoy Clarín y La Nación compran el 74% de todo el papel que se fabrica allí. No tendrían a quién vendérselo y mucho menos si invierten en ampliar la fábrica para que produzca un 30% más. En esa hipótesis, Papel Prensa pasaría a fabricar 225 mil toneladas por año y solamente tendría compradores por alrededor de 70 mil. Claro, siempre y cuando no prohíban la importación”, concluye irónico.

Jorge Lanata escribió ayer domingo una columna en Perfil buscando demostrar que cuando se declaró de interés público el papel en el país fue para quitarlo de la esfera privada y darle el control arbitrario al Estado. Lanata describe allí los recursos a los que echaba mano el Estado a través del gobierno de Perón para cercenar a los medios críticos y construir un “gran trus periodístico” (la cadena de diarios Alea, por caso) con fines propagandísticos.

Por su parte Joaquín Moralés Solá (principal columnista de La Nación, accionista de Papel Prensa) escribió que “un gobierno que controlará la producción nacional de papel para diarios y también las cuotas de importación, según el texto aprobado, se quedará con el dominio absoluto del insumo imprescindible de toda la prensa gráfica y, por lo tanto, de su libertad. No hay otra conclusión más clara y más certera que ésa”.

Moralés Solá criticó también a los sectores de la oposición porque aprovecharon el debate de la norma sólo “para liquidar antiguos resentimientos con la prensa”, cuando “la vida pública exige responsabilidades que van más allá de las comodidades personales o políticas”. Criticó en ese sentido los discursos de Alfonsín y Solá, y “el silencio” de Macri y Binner.

En conclusión

Creo que el control del papel celulosa para diarios no debe estar ni en manos del Estado, por los peligros aquí expuestos, ni en manos de un privado –como ha venido sucediendo hasta el momento. Privado que, además, es el dueño del principal grupo de medios del país y ejerce un abuso de posición dominante consentido y hasta auspiciado alguna vez por el mismo Estado que hoy lo denuncia (recuerdo la fusión de Multicanal y Cablevisión otorgada por Kirchner al grupo Clarín). 

En Chile, por ejemplo, como en Brasil, las principales productoras de papel no pertenecerían a grupos de medios ni tienen vinculación alguna. En Brasil la fábrica “se llama Pisa y fue vendida hace diez años a la multinacional noruega del papel Norske, que también es dueña de una de las dos empresas de Chile que fabrican papel para diarios: Bio-Bio. En Chile hay otra empresa similar que se llama Informa”, aporta Fontevecchia.

Pasar del monopolio económico donde Clarín y La Nación manejan de acuerdo a su conveniencia económica el reparto del papel en Argentina, a un monopolio estatal donde el gobierno de turno administre el reparto de acuerdo a afinidades ideológicas para tener un periodismo adicto, no parecería ser la solución, un punto de avance, sino todo lo contrario: un retroceso que pone en peligro la libertad de expresión y el sentido del periodismo libre, crítico, no militante y antipropagandístico.

Desde este humilde espacio reinvidico la posibilidad de pensar por sí mismo.

19/12/11 


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Alberto

Excelente nota. Te felicito Mario, hicistes una excelente bajada de linea. Te ruego cuando puedas hables de La Voz del Interior, Mitre y Canal 12 como han dejado de ser objetivos y hacen lo mismo que 6,7,8. En La Voz borran los mensajes contrarios al diario y su editor Lisandro Guzman no publica ningun articulo de alguien considerado opositor en una clara muestra de dictadura mediatica y de intolerancia. Me parece bien que el Gobierno termine con esta dictadura y deseo que no haga abuso como lo hace con esa basura de 678



Gladiz

Yo estoy con la Cristina. glaiz



norma ferreyra

Yo tambien estoy con nuestra presidente. Un lujo.



Nahuel Kastelli

678 es el mejor programa dedebate que exista enargentina. Por intermedio de el mucha gente vio "la otra campana" en el conflicto con el llamado "Campo",y en tantos otros, como la Ley del medios, el matrimonio igualitario. Se observa claramente la utilizacion monopolica de la información al servicio de los grupos infomativos concentrados,lease Clarin, La Nacion,Papel Prensa. Se desmnudan esos viole manejos corporativos. La lucha por la profundizacion de la DEMOCRACIA, consiste en acabar con las corporaciones monopolicas, comoes eneste caso el de esos medios , como Clarin, Canal 12, Cadena 3, etc que responde a otros intereses que los del pueblo argentino. Por otro lado estan creando una confusion respecto a la ley de medios, utilizando articulos de l acosntitucion que estiman vulnerados o a vulnerarse, cuando enrigor de verdad lo que se trata es democratizar la información para que las organizaciones libres del pueblo, aya sea centros vecinaoles, organizaciones gremiales, cooperativas, entidades culturales, puede tener su propio medio de expresion grafica ,radial o televisiva. Ademas se propende a la regionalizacion e icnentivacionde productos culturales locales. Para evitar que la TV y radio del interior del país sean meras repetidoras.Porque Clarín, La Nación no saco una gran tapa en blanco o negro cuando las Fuerzas Armadas y sus cómplices civiles usurparon el poder en 1955, en 1966, y en 1976, cuando se realizo el mayor genocidio de nuestra historia. ¡Pregunto? ¡Porque Clarín no decía nada de los bebes secuestrados en cautiverio? Porque acataban todo lo relativo a las ordenes de no publicitar los miles y miles de habeas corpus y denuncias sobre personas detenidas-desaparecidas. Seria porque el jefe del noticiero de Canal 12, Revello era servicio de inteligencia del Eejrcito de Menendez?



uturunko

Entre ser obsecuente de un medio corporativo antinacional, prefiero ser consecuente con un gobierno nacional,popular y democrático.



Lidia Gomez

No es cuestion de ser obsecuente, ni conscuente. Es cuestiond e ser objetivo y publicar lo que sucede, no como tratan de presentarlo tanto en esos diarios como en 678. Por suerte gracias a Internet se puede saber todo lo que uno quiere sin ser manejado por estos medios. Les recuerdo que Clarin y La Nacion estuvieron y apoyaron a Kirchner hasta que salto el tema del campo y se pelearon. Es cierto que estos diario durante muchos años jugaron para las dictaduras ¿No lo sabian los KK años atras cuando jugaban juntos? Pero lo de 678 es propio de los nazis como hacia Goebbels. Quieren manjear la opinion puyblica y dan asco. Ponganse en el medio de las cosas y no en los extremos



Maria Ester

Estoy de acuerdo con Nahuel.Hay que mantener los objetivos que tuvo la creación de Papel Prensa, que eran justamente para que todos los Diarios tuvieran acceso al papel.Además hay que desarmar a los Monopolios, por que en un Sistema Capitalista debe haber competencia, y aquí por muchos años hubo una competencia desleal de Clarín y la Nación con el resto de los Diarios.



uturunko

Aguante Cristina!!!!!!!!!!!



RAUL

SE TRATA DE QUE SE CUALQUIER MEDIO TENGA ACCESO A PRECIOS RAZONABLES A LOS INSUMOS Y QUE EL CIUDADANO PUEDA ACCEDER A ELLOS.ME PARECE QUE DEBE SER FUNDAMENTAL LA DEMOCRATIZACION DE LOS MEDIOS DE INFORMACION, PARA ESO DEBE HABER PARTICIPACION CIUDADANA, NO SOLO DE LOS MEDIOS MISMOS Y DEL GOBIERNO.LA REGULACION DE PRECIOS POR PARTE DEL ESTADO ME PARECE BIEN.




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