
Juan Vanadía.
Hablemos claro. Los eufemismos (manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante) no son válidos a la hora de expresar el descontento, la mufa o el malhumos social, cuando de malos servicios públicos se trata. En realidad, hablaré de los servicios de transporte de pasajeros en automóvil con taxímetro y remises.
Ambos son servicios públicos concedidos por el Estado municipal y regulados por ordenanzas específicas. Por lo tanto, el/los titular/es de dichas licencias son servidores públicos, sujetos a un régimen de trabajo, que tiene como motivo principal la atención del vecino.
Desde el municipio, con obvio afán partidista, o tal vez ignorancia de los deberes de funcionario, se buscan fórmulas alternativas para no incomodar a los permisionarios y se les concede plazos adicionales para el recambio de unidades. Me pregunto si se controla, con la debida intensidad todos y cada uno de los ítems que hacen a la correcta prestación. Por ejemplo, el estado de la unidad, el aseo, el mantenimiento, el carnet habilitante del conductor, los horarios de cumplimiento obligatorio, etcétera.
Desde el lado de los permisionarios se exponen como argumento la crisis, la temperatura, la necesidad de atender los compromisos familiares y otras excusas, para no dar cumplimiento a sus obligaciones; en particular, los fines de semana o feriados largos -tan comunes últimamente- donde los señores desaparecen como por arte de magia –negra-.
El caso es que el sufrido usuario, por hache o por be, nunca consigue un medio (caro) de transportarse cuando lo necesita y ni hablar de las “mafias” de la Terminal de Ómnibus o el Aeropuerto, donde además del maltrato, el pasajero queda expuesto a los arbitrios, cuando no del engaño y estafa de los conductores.
En consecuencia, las culpas son compartidas, pero es el poder concedente quien debe ejercitar sin excusas los controles que marca la normativa, aplicando toda la escala de penalidades y castigos en los casos de apuntados y otros más.
Diciembre es el mes de agasajos, festejos y fiestas en general. Será una oportunidad tanto para Permisionarios como para Funcionarios de reivindicarse con el público al que se deben, sin excusas. Para los primeros, por si no lo advirtieron, los costos en otros rubros deben ser soportados por su clientela; para los funcionarios y empleados municipales, sus mandantes exigimos que se hagan cargo del mandato y ejecuten las acciones pertinentes. Será justicia.
foto La Voz del Interior.
17/12/08
Recomendar esta nota
Tarjeta de control de barras bravas
Indignación, transporte público y las enseñanzas de Sthépane Hessel
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.