
Hernán Vaca Narvaja
La Sociedad Rural de Río Cuarto ha estado, en los últimos tiempos, a la cabeza de los reclamos sectoriales: retenciones a las exportaciones, subsidios a la lechería, rechazo al incremento de impuestos y críticas a la falta de incentivos a la ganadería han sido algunos de los ejes de una política confrontativa hacia el Gobierno nacional. Los dirigentes ruralistas han hecho sentir en los últimos tiempos sus reclamos como ningún otro sector social, desplazando incuso a los piqueteros de las rutas de todo el país, generando desabastecimiento, “escrachando” a políticos que piensan diferente y hasta confeccionando listas negras de indeseables “traidores a la patria” que hacen circular entre sus asociados. En estos días, sin embargo, han sido acusados de “competencia desleal”, de fomentar la actividad en negro y eludir sus obligaciones con el fisco. ¿El motivo? La administración de un polémico “fondo solidario contra el granizo” que no sería otra cosa que un seguro irregular que funciona al margen de la ley. Según los vendedores agrupados en la Asociación de Productores y Asesores de Seguros (APA), la Sociedad Rural ha implementado un seguro sui generis para sus socios eludiendo todos los controles inherentes a la actividad.
Los números que manejan los trabajadores nucleados en APA deberían llamar la atención no sólo de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) -organismo que por ley debe controlar a todas las aseguradoras del país- sino también de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Es que según los dirigentes de APA, solamente en la última campaña (2007/2008), los productores que aportaron al “fondo solidario contra el granizo” de la Sociedad Rural deberían haber pagado, si operaran bajo las mismas condiciones que el resto de las aseguradoras, 6,1 millón de pesos de IVA, 6,6 millones de impuesto a las ganancias y medio millón de pesos de aportes a la obra social de los productores de seguros (OSSEG). Si se suman estos conceptos a los cinco años de existencia del fondo, la suma de importes no ingresados al Estado nacional superaría los 13 millones de pesos.
El “fondo solidario” de la Sociedad Rural –acusan los productores de seguros independientes- funciona en los hechos como un seguro contra el granizo. Sólo que, a diferencia de lo que ocurre con los seguros tradicionales, no debe rendir cuentas a ninguna institución que no sea la propia Sociedad Rural. “Este es un fondo complementario”, se ataja el presidente de la entidad, Julio Echenique (ver página 11 en la edición impresa). “Ellos no pagan IVA, no pagan aportes, no son controlados por nadie y encima no deben responder solidariamente con sus bienes en caso de que la siniestralidad supere su capacidad económica”, insisten desde APA.
FRANQUICIAS Y RIESGOS
Uno de los mayores atractivos del “fondo solidario” de la Sociedad Rural es que no impone franquicias deducibles a sus “asegurados”. La franquicia es un porcentaje que queda excluido del seguro tradicional contra granizo y que oscila entre el diez y el quince por ciento de la superficie total asegurada. Esto significa que si el productor agropecuario sufre daño por granizo en su campo que no supere el 15 por ciento de la superficie asegurada, no cobrará indemnización alguna. Con el “fondo solidario” de la Sociedad Rural, en cambio, cobrará sobre el total de hectáreas aseguradas, así la superficie dañada haya sido solamente del uno por ciento del total asegurado.
Las aseguradoras advierten que la “cobertura” de la Sociedad Rural es un arma de doble filo y que hasta ahora han tenido suerte de que la siniestralidad no superara el monto del fondo solidario, pero preanuncian un posible quebranto cuando esta ecuación cambie. “Si la siniestralidad es alta, como se prevé que puede ocurrir en la próxima campaña, en realidad la Rural les está cobrando una franquicia encubierta que incluso puede ser mayor al cincuenta por ciento de lo aportado por el productor”, advierten.
En la Sociedad Rural admiten la situación, pero aseguran que no hay engaño: cada aportante al fondo solidario conoce las reglas del juego y sabe que si el daño supera el monto del fondo, se indemnizará proporcionalmente hasta donde alcance el dinero. Hasta ahora, la ecuación ha sido favorable en cuatro de los cinco años que tiene de vigencia el fondo. Solamente la campaña 2007/2008 tuvo un déficit del diez por ciento sobre el total del fondo y no se pudo cubrir el total de las indemnizaciones, informó Juan Manuel Guevara, responsable del fondo solidario. Esta buena performance histórica explicaría el geométrico crecimiento del sistema, que empezó en 2004 con 27.000 hectáreas pertenecientes a 42 socios y en la última campaña (2007/2008) cerró con 116 mil hectáreas de 248 socios.
Los datos oficiales que brinda la Sociedad Rural son los siguientes: 27.000 hs en 2004, 48.000 hs en 2005, 53.000 hs en 2006, 87.000 hs en 2007 y 116.000 en la última campaña (2008/2009). En cuanto al volumen de dinero que maneja la institución, Guevara precisó que en la última campaña se utilizaron nueve millones de pesos para indemnizar a los productores que sufrieron siniestros por granizo y se repartieron otros tres millones de pesos de excedente, por lo que se deduce que el fondo recaudó más de 12 millones de pesos, que estuvieron guardados en una caja de seguridad durante los seis meses que duró la campaña. Los productores agrupados en APA descreen de estos números. Calculan que en la última campaña el fondo solidario de la Sociedad Rural abarcó alrededor de 178.000 hectáreas.
(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur, de venta en kioscos de Río Cuarto, Córdoba, Villa María y zona de influencia)
15/11/09
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