
Mario Albera.
Parece que el piercing (perforación o abertura que algunos se hacen en el cuerpo para colocarse un pendiente) se ha convertido en una complicación para las legislación argentina. Digo esto porque la semana pasada concurrí al Registro Civil de la Ciudad de Córdoba, en barrio Alberdi, para efectuar un cambio de domicilio y por primera vez vi un cartel colgado advirtiéndole al público que no se acepta el piercing en la foto del documento.
Sospecho que el cartel ha sido puesto ahí como consecuencia de las complicaciones que debe traerle a los funcionarios de esta dependencia esta moda o práctica de ponerse un pequeño metal en la boca, oreja, nariz o entrecejo, como adorno. Es más: puedo imaginarme a los empleados de la dependencia enfrascados en largas discusiones tratando de persuadir a los más quejosos a extraerse por un momento el extraño objeto de modo que no entorpezca o deforme la imagen del documentado.
Lo que no podría imaginarme es que la legislación fuera tan severa ya que al momento de tomarme la foto para el trámite que estaba haciendo se me obligó a esconderme detrás de la oreja el pelo que cae levemente sobre un costado. “La oreja tiene que estar totalmente descubierta”, me retó una joven funcionaria al detectar que un cabello tan invisible de minúsculo atravesaba, todavía, la oreja en forma perpendicular. No entendí por qué quería que se viera la totalidad de la oreja si ni siquiera la foto era para el documento sino que era de consumo interno. La imagen debía quedar acreditada, de todas maneras, en el sistema.
Pero el registro no emplea el mismo celo cuando se trata de brindar un buen servicio. Cuatro horas (exasperantes horas) tuve que esperar para efectuar sólo un cambio de domicilio. O sea, para que el oficial del registro le ponga la firma a una leyenda manuscrita que acredita que ahora resido en otro lugar.
Cuatro horas, o más, dura lo que, a priori, parece un simple trámite. Ingresé a las 8.45 del jueves y salí a las 12.45.
El procedimiento para hacer el cambio, visto en pleno siglo 21, es un canto al absurdo. Cuando uno ingresa hay que hacer cola para obtener un número. Esto, que debería insumir unos minutos, puede llevar una hora ya que muchos se ponen a dialogar con la funcionaria (o ésta con aquellos, una forma de matar la soledad) sobre los requisitos, que ya están colgados a la vista de todos.
Después que uno hace esto, se sienta a esperar en unas banquetas de madera que te dejan la columna y el culo a la miseria. Allí podés estar una hora, hora y media, siempre es incierto. Depende del número de personas que te antecedan, pero también depende de la atención. El jueves había sólo dos empleadas atendiendo y una computadora, que debió ocupar alguien, estaba vacía. Las empleadas charlan entre sí todo el tiempo e intercambian galletitas, y si bien esto demora la atención, no es lo más grave. Lo criticable es la forma en que está organizado el trabajo porque cuando te toca el turno la funcionaria te vuelve a preguntar si trajiste los papeles, empieza a cargar tus datos en una base de datos y te vuelve a dar un número para pagar el costo del trámite (en este caso, 8 pesos) y luego, volver a esperar y hacer cola para que te manchen los dedos, te saquen una foto y firmes dos planillas donde aparecen tus datos. No sin antes, corroborar si están bien los datos, porque me pasó que la descolgada de la empleada tipeó mal la dirección y eso implicó media hora más de espera.
Uno supone que ése es el último paso y ya. Error. Hay que esperar a que Eduardo Ariel Sánchez –oficial del Registro- certifique el cambio de domicilio con su rúbrica. Eso sí: el oficial, se toma su tiempo para hacerlo, tiene una pila de documentos que firmar. Y mientras lo hace jamás levanta la vista, porque el paisaje compuesto de gente masticando bronca y acumulando nervios no es halagador. El oficial y sus serviles acompañantes saben aplicar bien eso de ojos que no ven corazón que no sienten. Sería bueno que el sistema estuviera mejor organizado así cuando el oficial se levanta para ir al barcito del Registro y volver con unos caramelitos de goma, no sienta culpa por el tiempo que nos hace perder.
Pero si a alguna oveja descarriada se le ocurre hacer un justo reclamo por la demora, puede recibir como respuesta una sonrisa, una respuesta cortante o un gesto burlón del burócrata y su coro de sirenitas.
No entiendo a aquellos que padeciendo en carne propia tan injusta pérdida de tiempo, murmuran por lo bajo y nada dicen o hacen. Y optan por irse del lugar callados y ya en la calle, putean o se van de manos con el primero que se les cruza, por ser tan indulgentes con los burócratas.
3/11/08
Recomendar esta notaSer empleado publico es el sueño de cualquier argentino y ser empleado administrativo puede ser municipal,de la gobernacion o de la nacion,no importa si cobran mucho o poco.Siempre se quejaran del salario.No tienen problemas en llegar tarde o de faltar al trabajo,lo consideran un derecho:Para cuando se enferman ellos o un pariente,pediran licencia por enfermedad o por asistencia familiar,pero nunca llevaran el correspondiente certificado.Por el trabajo que pudiera hacer una sola persona en una mañana,hay dos o tres en turno mañana y tarde.Pero en lugares donde hace falta cinco personas como en caso del Registro Civil,hay uno solo que casualmente,siempre coincide con la atencion al publico y que no sea dia lunes:"viste el partido,que bien jugo Boca,somos campeones" "ayer vino mi suegra almorzar,que vieja vibora" "te cuento,vos sabes que el sabado a la noche lo busque a mi marido para ser feliz y no tube repuesta de el y le dije:anda al medico para que te la pastilla del viagra" "vos sabes que mi vecina le pone los cuernos al marido sabes como sale para disimular:sale en ojotas y cuando le preguntan: a donde fuiste,contesta a la verduleria" "hay espero que la Tota Santillan,gane bailando por un sueño"y asi se pasa todo el dia esperando para hacer un tramite en cualquiera oficina publica.HAY EMPLEADOS PUBLICOS QUE SON DE TERROR,por no decir otra cosa.
juanca,mi mujer se ha "orinado" de la risa con la mujer de la verduleria y me dijo, este hombre es terrible.saludos
Tan exasperante como cambiar el domicilio es hacer una denuncia por robo, y si tenes la suerte que te recuperen lo robado, son tantas las vueltas que das, que eso explica porque hay muchos que ni siquiera denuncian. Si bien hay mucha menos gente en San Luis esto está informatizado la unica cola es para abonar, el resto la misma empleada que te cambia los datos enla compu te anota en el dni la dirección, firmas una planilla, otro te firma el cambio y listo.
Aca en San Fco aparte de hacer todo lo que contas,tenés que ir al Banco de Cordoba que siempre hay un millon de persona,para pagar una boleta de tres pesos e ir a la policia buscar dos testigos para que te den la certificaciion de domicilio y volver al Registro hacer nuevamente cola...en todos lados se cuecen habas.
La verdad que si algún empleado público quiere defenderse está en su derecho. Es lógico, no hay que meter a todos en la misma bolsa,pero es así, tal cual lo definen ustedes en los anteriores mensajes. Son tan pocos los rescatables, los que aún llevando años tienen ganas de poner el lomo, de cumplir, de "ganarse" el sueldo. Y es tan grato, tan estimulante sentirse bien atendida, cuidada como ciudadana, tanto como la palabra galante, la espera de un chofer de colectivo, donde lo que debería ser normal pasa a ser una "cosa de no creer". Y así estamos. Lo único bueno, es que la mala atención en la administración pública, nos hizo coincidir y que todos estemos de acuerdo.
Muy buena nota, me deprime un poco ya que si o si tengo que hacer el cambio de domicilio. Por lo menos voy preparada para enfrentarme a semejante y tediosa situación. Que vergûenza, impotencia e indignación.
Me siento mas que identificada, dan ganas de matar gente cuando hay que hacer estos tramites, al igual que en las obras sociales, parece que hacen un casting para elegir a los empleados mas cara duras del mundo, les importa tres huevos si hay 2 millones d epersonas esperando o una, les da igual, boludean como si estuvieran de franco, tratan de forma altanera y soverbia a todo el mundo como si fueran reyes de españa, se cagan de risa de uno en la cara, en finn!!!! argentina pais generoso dec{ia tato!!! saludos!
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