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Revelan el motivo de la destrucción maratónica de la Casa de las Tejas y llevan nueva denuncia a la justicia /

Revelan el motivo de la destrucción maratónica de la Casa de las Tejas y llevan nueva denuncia a la justicia

Una investigación de Javier Llorens enviada en exclusiva a este sitio revela que la destrucción maratónica de la ex casa de gobierno por parte de Juan Schiaretti habría sido concretada para elevar la cotización del inmueble como terreno baldío, hipotecarlo y financiar así la construcción del nuevo Centro Cívico. Sostiene la investigación que la hipoteca se ejecutó en forma tramposa, antes de que empezara a regir la ley que autorizó la construcción del Parque de las Tejas y que prohibía toda hipoteca. Fue tan "subrepticia" que no se habría anotado en el Registro de Propiedad de la Provincia. Esto será denunciado mañana lunes en la justicia por el autor de la nota junto al abogado Marcelo Touriño. La foto es de enero pasado con el gobernador en short supervisando la destrucción en persona.

Javier Llorens.

¿Qué tendrá que ver las peras con el olmo, la destrucción de la Casa de la Tejas, con las elecciones? se dirá el lector. Sin embargo existiría una intima conexión entre ambos eventos. Con la destrucción de la Casa de las Tejas, se habría logrado financiamiento con una subrepticia garantía hipotecaria negada a la opinión pública. Esto, a su vez, le habría permitido al actual gobierno obtener un generoso excedente de fondos con el que concretó las obras con las que esta abrumando a los habitantes de la ciudad de Córdoba a los efectos de tratar de conquistar su voto, que resulta determinante en toda elección provincial.

El término hipoteca viene del griego “hypo” (debajo) y “teka” (caja) y representaba algo que estaba oculto, escondido debajo de la caja, al no existir signos externos de su existencia. Ya que el propietario de un bien, al no enajenar la propiedad, seguía siendo el mismo, pese haberla gravado notablemente. Y la etimología viene doblemente al caso, dado que por medio de ella el gobierno de Schiaretti habría hecho caja en forma oculta para llevar adelante las numerosas obras electorales que se ha cansado de inaugurar por tramos en los últimos días.

Concretamente, lo que el gobierno de Schiaretti construye e inaugura hoy por un lado, lo habría solventado con la destrucción de la Casa de las Tejas por el otro. Perpetrada a los efectos  de elevar sustancialmente la cotización de dicho inmueble como terreno baldío, para gravarlo o hipotecarlo, financiar la construcción del nuevo “Centro Cívico del Bicentenario” y contar así con disponibilidades para concretar otro sinnúmero de obras. Dicha garantía hipotecaria se habría realizado subrepticiamente, antes que entrara en vigencia la ley del Parque de las Tejas -que la prohíbe terminantemente- a mediados de enero pasado.

Por esta razón se habría derrumbado a machaca martillo la Casa de las Tejas a partir del primer día hábil de enero, atacándola como si fuera propiedad del enemigo, bajo la supervisión personal de su habitante hasta ese momento, el gobernador Schiaretti. Sin respetar las mínimas reglas del arte, y a pesar de la conmoción de los cordobeses. Con el objetivo de transformar velozmente el predio de la Casa de las Tejas, en un pelado terreno baldío para poder tasarlo como tal, alcanzando así su más alto valor venal en el mercado y perdiendo a la par su valor social e institucional. Y como por ley quedaba prohibida la hipoteca futura del mismo, no habría sido necesaria anotar esa primera hipoteca en el Registro de la Propiedad, para que no se deschave el fraude cometido.

Esta oculta motivación sería el motivo por la que el gobierno ha negado totalmente el acceso a la documentación pública,  en todo lo relacionado con esa contratación. Atento la finalidad eminentemente político–electoral de esa obtención subrepticia y engañosa de financiamiento. Obtenido a costa de la destrucción de un valioso bien patrimonial, que bien podría haberse destinado a prestar altos servicios a la contigua Universidad Nacional de Córdoba (UNC) que padece una seria penuria edilicia para atender a los cien mil alumnos que concurren a ella.

Seguidamente se enumeran las evidencias graves, precisas y concordantes, que avalarían la existencia de esos hechos, motivaciones, y finalidades:

1. La demolición de la Casa de las Tejas para convertir su predio en un baldío estaba prevista en la propuesta inicial de Electroingeniería, presentada a fines del 2008. En ella proponía lotear sus terrenos baldíos para financiar la construcción del nuevo Centro Cívico del Bicentenario.

2. El gobierno aceptó en un primer momento la tesitura de Electroingenieria de financiar el nuevo Centro Cívico con el loteo de los terrenos de la Casa de las Tejas. Pero ante la reacción de la opinión pública dispuso que esta solo se pusiera como garantía a los efectos de conseguir la financiación para la construcción del Centro Cívico. Cláusula que quedó establecida en los pliegos de la licitación de la que resultó ganadora Electroingeniería pasando a ser así una condición contractual de cumplimiento obligado por parte del gobierno cordobés.

3. Sin sustituir dicha garantía, que era una obligación contractual, el gobierno apareció con el proyecto del Parque de las Tejas. En su esencia significa convertir a la Casa de las Tejas en un baldío, en la zona más costosa y disputada de la ciudad de Córdoba. Tal como lo pretendía Electroingeniería en su iniciativa original. De esta manera se elevó sustancialmente el valor venal e hipotecario del predio, al reducir a cero su valor social e institucional, lo que dificultaba elevar sustancialmente su tasación y concretar la hipoteca.

4.   La destrucción de la Casa de las Tejas requirió una precipitada mudanza de las distintas reparticiones de la Casa de Gobierno, que se trasladaron desordenadamente a distintos edificios alquilados mediante el pago de costosos alquileres causando ello un encarecimiento y un notable deterioro a la administración pública. A esto se se debe agregar un doble costo de la mudanza, que se deberá volver a ejecutar, al inaugurar la nueva sede.

5.    El derrumbe de la Casa de las Tejas se inicio en el primer día hábil de enero. Dos días antes de haber sido publicada en el Boletín Oficial la ley que autorizaba el Parque de las Tejas y que prohibía su hipoteca. Y diez días antes de que entrara en vigencia esta ley.

6.   El diferimiento entre la entrada en vigencia de la ley, que prohibía hipotecar el terreno, y el comienzo de la destrucción y el estado avanzado e irreversible que alcanzó ella a la fecha de entrada en vigencia de la ley le habría permitido al gobierno gravar y/o hipotecar en ese ínterin esos terrenos a favor del financista de las obras del Centro Cívico del Bicentenario, el Banco Macro.

7.    El derribo de la Casa de las Tejas fue encomendada a Electroingeniería como ampliación de las obras del Centro Cívico del Bicentenario pese a que aparentemente nada ligaba una cosa con la otra y que carecía totalmente de experiencia al respecto. Electroingeniería por su parte la subcontrató y se encargó de que se llevara a cabo veloz y ruinosamente de forma acorde con las necesidades para concretar la hipoteca, en el plazo mínimo que había disponible.

8.   La veloz ejecución de la apertura y trazado de calles e infraestructura vial del Parque de las Tejas, inauguradas recientemente, permitió a su vez que el terreno alcance su más alto valor venal acorde con las necesidades de la hipoteca a favor del financista de las obras del Centro Cívico.

9.   La ausencia total de quejas por parte de Electroingeniería por la aparente eliminación de las garantías previstas en el contrato de construcción del Centro Cívico del Bicentenario; pese que previamente había defendido vehementemente la necesidad de una doble garantía: de la coparticipación federal y de la hipoteca sobre la Casa de las Tejas. Dado que según el vocero de la constructora Carlos Bergoglio, no podían hacer una inversión de 400 millones de pesos con solo la firma de un pagaré por parte del gobernador.

10. El reconocimiento verbal por parte del representante de Electroingeniería de que existían garantías reales, que avalarían el financiamiento del nuevo Centro Cívico. Y su posterior negativa a permitir el acceso a la documentación de ella.

11. La ausencia de inscripción de hipoteca en el Registro de la Propiedad de la Provincia. Por un lado esta evidencia tendería a demostrar que la maniobra de la hipoteca del predio de la Casa de las Tejas no se habría concretado. Pero por otro lado sería una prueba de la malicia con la que se habría perpetrado la operación. Ya que al prohibir la ley del Parque de las Tejas la hipoteca de sus terrenos una vez entrada esta en vigencia, la inscripción de la hipoteca en el Registro de Propiedad no era necesaria, al estar garantizada por ley su preferencia absoluta como hipoteca única.

12.   La UNC manifestó tener interés de que pasaran a su órbita parte o todos los edificios de la que iba a ser la ex Casa de las Tejas a los efectos de incorporarlos al colindante campus de la universidad, que padece una severa penuria edilicia para los cien mil alumnos que asisten a ella. Esto podría haber permitido una intervención en la zona para dotar de un ingreso monumental a la UNC, que a su vez podría haber deparado sustanciales réditos políticos, tanto al gobernador como a la rectora de la UNC. Pero ello habría obstaculizado tanto la valorización venal del terreno de la Casa de las Tejas como su hipoteca, razón por la que el gobierno habría descartado de plano ese nuevo destino para la Casa de las Tejas. Y lamentablemente e inexplicablemente, las autoridades de la UNC compartieron finalmente la tesitura del gobierno sin expresar reparo público alguno al respecto.

13.  La total negativa por parte del gobierno a hacer pública la documentación relacionada con la cuestión, al negar la información solicitada desde hace cinco meses conforme la ley de transparencia del estado y acceso a la documentación pública pone de manifiesto una clara intención de mantenerla enteramente oculta a la población por motivos nunca aclarados.

Esta suma de evidencias revelarían que la destrucción intempestiva e irracional de la Casa de las Tejas se habría llevado a cabo para revalorizar e hipotecar sus terrenos, a los efectos de ponerlos subrepticiamente y con engaño a la opinión pública como garantía del nuevo Centro Cívico del Bicentenario. Tal cual como estaba previsto en el contrato formalizado al respecto con la firma Electroingeniería.

La concreción del Parque de las Tejas habría sido el instrumento para ocultar ese accionar y perpetrar un grave fraude y engaño a la opinión pública con el objetivo de obtener un financiamiento adicional en procura de conquistar al electorado de la ciudad de Córdoba, que resulta determinante en cualquier elección provincial, mediante abrumarlo con la construcción e inauguración de obras públicas, a cual más ostentosa y visible a la opinión pública.

Estas obras, en un salvaje y perverso mecanismo schumpeteriano de destrucción constructiva,  habrían sido construidas gracias a la intempestiva destrucción de la Casa de la Tejas. Llevada adelante sorpresiva y autoritariamente, contra viento y marea, pese a figurar el catálogo patrimonial de la Municipalidad de Córdoba. Este bárbaro y engañoso arrasamiento del pasado, a los fines de lograr efímeros fines en el presente, dilapidando el acervo construido y mantenido durante más de medio siglo deberían deparar las sanciones previstas en el Código Penal. Habiéndose efectuado una presentación ante la justicia provincial al respecto, en el marco de las actuaciones impulsadas desde principios de año por la Funam representada por el Dr. Raúl Montenegro.

Pero además debería tener como durísima sanción política de la ciudadanía cordobesa el negar absolutamente el voto al partido que desde tantos años atrás nos gobierna,para que jamás a alguien se le ocurra repetir una acción parecida.

El lema “roban pero hacen”, que los argentinos parecemos haber consentido, pese a que explica buena parte de nuestros problemas actuales, en este caso se ha degradado un escalón aún más abajo al de “destruyen y hacen para robar”. Ya sea tanto lo que roban desde siempre, como las elecciones que están por venir. 



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José Cmet

¿Imaginemos a Luis Juez gobernador y con Las Heras su principal asesor en estas cuestiones de negociados o contrataciones directas, etc.?. ¡Hasta la fecha no me acepta un debate público el Pepitillo sobre temas de ética y moralidad en la función pública!. Estimo que Juez no ha consultado la calidad del Licenciado, que con los años, la mañas son cambiantes.




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