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Salud, doscientos años después /

Salud, doscientos años después

Hoy, la desigualdad social en salud es muy alta en Córdoba y refleja la magnitud de la deuda interna de nuestra democracia. Un ejemplo: la epidemia de Dengue del año pasado golpeó, particularmente, a Villa El Libertador, Comercial, Bº Maldonado y el IPV de Argüello donde viven vecinos de bajos recursos, donde el 60% de población carece de obra social. Estos mismos sectores también presentaron el mayor índice de mortalidad infantil. ¿Cómo llegamos a esta situación? Es el recorrido que realiza el autor de este artículo que cuenta cómo fue la atención en salud desde el modelo colonial dirigido a familias señoriales, la influencia de la Iglesia, la salud en la dictadura y la salud en la actualidad.

Medardo Avila Vazquez (*)

En la ciudad de Córdoba de comienzos del siglo XIX, existía un modelo colonial de atención de la enfermedad dirigido a las familias señoriales; garantizaba un mínimo de los conocimientos que la medicina había sistematizado. La sociedad estaba muy segmentada y había varias “medicinas”.

El Obispo Salguero, a finales del siglo XVIII, había creado el Hospital San Roque para que  recibieran asistencia médica “los hijos infortunados de la población, y en última instancia, todo aquel que la necesitase”. En los primeros años del Estado cordobés independiente,  el gobierno de Manuel López se responsabilizó por su mantenimiento y fue hospital-escuela desde la creación de la Facultad de Medicina en 1877.

La Salud no integraba la agenda del Estado Liberal que se construía en la segunda mitad del siglo XIX; un modelo político afianzado en la alianza de la oligarquía local con el Imperio Británico. Para ese Estado  la salud no era considerada un problema público sino privado. Su preocupación sanitaria no se centraba en curar a la población enferma, sino en evitar la propagación de las epidemias. En este proceso se instalaba la Medicina como ciencia, como una profesión que se incorporaba al Estado, imponiendo criterios académicos para las acciones de salud pública, básicamente de higiene ambiental.

La experiencia cordobesa fue algo diferente al proceso de despliegue del Sanitarismo en Buenos Aires o Rosario. En 1867 una epidemia de cólera azotó Rosario y luego Córdoba. En Rosario,  el Tribunal Médico había tomado acciones sanitarias y de organización de la asistencia que le permitieron al concluir la epidemia salir sensiblemente fortalecido en la valoración social; la respuesta médica en Córdoba no fue la esperada; la iglesia ocupó su lugar, organizando lazaretos y  disponiendo las principales acciones de defensa, que incluyeron, preferencialmente, misas y procesiones. Al final de la epidemia se calculó que un 2 o 3% (2371) de los vecinos murió. La conclusión final fue que la ciudad dio una respuesta enraizada en  su tradición conservadora y monástica, el Estado siguió dependiendo de la Iglesia y de la beneficencia para el desarrollo de instituciones de salud.

En los primeros años del siglo XX la ciudad tenía alta natalidad y altísima mortalidad; la esperanza de vida al nacer apenas llegaba a los 35 años. Las condiciones de vida eran muy desfavorables, sin agua limpia, sin cloacas, con un crecimiento urbano anárquico. Había solo dos Hospitales,  el San Roque y el Hospital de Niños; no había maternidades. En la segunda década del siglo XX se abrió el Hospital Rawson y la Universidad  construyó  el Hospital de Clínicas.

La epidemia de gripe española en 1918-19 tuvo una altísima tasa de mortalidad. Un análisis de las tasas diferenciales entre las distintas seccionales policiales de la Ciudad,  constató la inequidad sanitaria: la Tercera, la Cuarta y la Sexta seccional tuvieron tasas de mortalidad un 30% mayores a la Primera, Segunda y Séptima seccionales donde las condiciones de vida eran más acomodadas. Las diferencias sociales de la Córdoba de principios de siglo XX se reflejaban también en la ocupación del espacio urbano; esa distribución espacial de las clases sociales marginales seguía las muertes por enfermedades como el cólera, el sarampión y la tuberculosis. La desigualdad en la expresión de la enfermedad, el riesgo inminente de muerte en los hijos condicionado por el nivel del ingreso familiar, la calidad del trabajo, la vivienda y el nivel de educación,  fueron las causas que determinaron las tasas diferenciales de mortalidad;  no hubo causas biológicas en estas injustas diferencias.

Entre democracia y dictadura
Recién en 1949 se crea el Ministerio de Salud de la Nación,  independizándose del Ministerio del Interior. En ese momento comienza a desarrollarse un modelo de salud donde el estado se presenta como garante de un derecho y crea hospitales polivalentes por todo el país; un proceso, encabezado por el Dr. Carrillo, que promueve una mirada integral del problema de salud/enfermedad. El proceso no tiene continuidad, Carrillo abandona el Ministerio de Salud y avanza una propuesta donde el interés sindical como grupo  prevalece,  se pierde la universalidad en la visión sanitaria; la accesibilidad a la atención de la salud queda restringida al vínculo laboral. Luego,  las dictaduras perfeccionaron este sistema para conseguir la adhesión de cúpulas sindicales que pasaron a manejar casi sin control el 65% del gasto en salud.

Nuestro, tan particular, “Estado de Bienestar”, tuvo cierto esplendor hasta que fue golpeado por la política de ajuste, achique y liberalización,  que impulsó primero la dictadura de 1976 y continuo luego en los 90’. Al cabo de 53 años de dictaduras con breves períodos de democracias muy amañadas, terminamos con un sistema de atención de la salud partido en tres subsistemas. Un área pública, desfinanciada, burocratizada, desmotivada y desjerarquizada ante la población. Un área de obras sociales, que sirvió de ámbito de negocios para un grupo de empresas ligadas a las burocracias sindicales; y un área de medicina prepaga, que inspirada en el sistema norteamericano, se caracterizo por su mercantilismo.

Actualmente la desigualdad social en salud es muy alta y refleja la magnitud de la deuda interna de nuestra democracia. La Epidemia de Dengue del año pasado golpeó, particularmente, a Villa Libertador/Comercial, Bº Maldonado y el IPV de Arguello. Sectores de la ciudad habitados por vecinos de muy bajos recursos, con necesidades básicas insatisfechas, altas tasas de desempleo, donde el 60% de población carece de obra social y concentra la mayor cantidad de planes de asistencia social. Estos mismos sectores también presentaron el mayor índice de mortalidad infantil que aumentó notablemente en 2007. Las condiciones socio-económicas de sobrevivencia en la ciudad, fueron las determinantes de la expresión de la epidemia de dengue y de la distribución de la mortalidad infantil.

Doscientos años después esperamos una respuesta con equidad: donde la salud sea un derecho, no una mercancía; con casas dignas en lugares dignos, con trabajo digno; agua corriente, cloacas y más democracia con participación local en la gestión sanitaria, social y económica. No basta subsistir al borde de la muerte y la enfermedad, se debe honrar la vida. Dijo Carrillo: “no puede haber medicina sin medicina social y ésta no puede existir sin una política social de Estado”.-

*Médico. Resumen de Ponencia Congreso Bicentenario en la UNC.

26/5/2010



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Ismael Cativa

Córdoba, 25 de Mayo de 1810-2010. EN EL BICENTENARIO. NO AL CIERRE DEL DISPENSARIO DE NUESTRO SECTOR DE VILLA EL LIBERTADOR. Ismael, vecino.



MEMORIOSO

Muy oportuna esta nota para que lea la presidenta Fernández. Anoche se permitió la hilaridad total ante propios y extraños, al brindar por los 200 años de la Revolución de Mayo, destacando precisamente que nuestra República está notablemente mejor que en el Centenario de 1910. Y eso que la Señora viaja de un lado a otro. Seguramente le muestran edificios, salitas paquetas, pero no encuentra a los médicos ni enfermeras, muchos menos a los enfermos atendidos como se debe. De verdad, sería oportuno que la señora presidenta lea este verdadero informe de nuestra salud pública, hoy convertida en el botín de guerra de sindicatos, con arreglos corruptos de las obras sociales y mafias socias del poder.



Selva

para que el sistema de salud mejore, ademas de los esfuerzos del gobierno, los medicos deberian dejar de SOBREFACTURAR a las obras sociales y abandonar "los convenios con los laboratorios" y los trabajadores de los hospitales deberian abandonar esa despreciable practica de llevarse a casa . algodones, gazas, remedios, etc.etc.etc



juan c.olmos

¡CHORROS!



Pepe el Viejo

Son así, dado que los de arriba son peores y los de abajo se contagian. La Hora del Escarmiento, ¿será en el tricentenario? compañero truquero. Amigos, advirtieron ustedes que la sociedad (gente y ciudadanos) han concurrido a la masiva fiesta en el lugar donde nació el grito de mayo, o sea "del puerto y para el puerto porteño", sin hacer una sola mención de los partidos políticos, con ausencia de los piqueteros. Es un indicio que la sociedad esta cansada de los variados políticos y de las mentiras. Asimismo, la inmensa mayoría concurrió por argentinidad y por supuesto, un maravilloso espectáculo gratuito. Pero que no se confundan los kk y otros, no es una expresión de ratificarlos, posiblemente para rajarlos.



NAHUEL

Seis millones de personas festejaron el Bicentenario en todo el pais. Para rajar a quién?? jajajaja AGUANTE CRISTINA!!!!!!!!!!!



M.Moreno

Las primeras consecuencias del histórico Bicentenario comenzaron a emerger. Mientras los escribas de los monopolios mediáticos no se bajan de su odio reaccionario, la política acusó recibo del mandato popular. El monopolio no está en condiciones de modificar conductas porque no tiene un pueblo que lo interpele. El político sí lo tiene, piense como piense. Esa es la diferencia. Que los diputados nacionales de todos los bloques hayan acordado realizar ayer el acto de homenaje a Mariano Moreno, en Plaza Congreso y luego una sesión especial por el Bicentenario patrio, quizá sea el primer fruto emblemático de la victoria del protagonismo popular sobre los monopolios mediáticos. Si la política se libera definitivamente de esas cadenas que la aprisionaron durante décadas, otro país será posible construir más temprano que tarde. Hay que disfrutar de este momento alzando la vista y mirando el horizonte para advertir que el futuro ya está entre nosotros. Para tener una dimensión de la victoria popular, habrá que recordar los titulares conservadores de apenas una semana atrás y repasar sus augurios de “fracaso de los festejos patrios”. Tienen la falla del pavo real: lucen bellas plumas, pero no saben volar. Los diarios de la oposición, encabezados por Clarín, lanzaron cada ejemplar con el estruendo de un bombardeo aéreo sobre la ciudad. Los misiles eran el texto repetido hasta el hartazgo de la promocionada campaña de la “crispación”, “inseguridad”, “inflación”. Querían causar un daño irreversible sobre la memoria y la conciencia colectiva, desalentando la convocatoria del gobierno nacional. Dicen que ya tenían escritas las tapas catastróficas del día después. Fracasaron estrepitosamente. Seis millones de personas, felices y emocionadas, agitaron sus banderas argentinas y latinoamericanas durante cinco días. La derecha y sus monopolios demostraron que sólo “brillan” cuando someten al pueblo, cuando lo arrinconan, lo despellejan, lo aíslan, lo desarticulan, lo vacían de contenido para convertirlo en “la gente” y así poder hablar en su nombre. Se creyeron que serían eternamente “dos voces” interpretando “lo que dice la gente”. Se terminó. Esa obscena impunidad, no va más en esta nueva Argentina. ueron millones las voces que vibraron con una mirada justa de la historia. Y esas voces multitudinarias son las que pusieron las cosas en su lugar. Los parcializados del otro lado del muro, están en todo su derecho a seguir allí, pero mostrando los documentos de identidad para saber qué y quiénes son y a quiénes representan. La derecha se equivocó de cancha cuando aventuró el fracaso de los festejos. No sólo porque apostó a la “crispación” y ganó la alegría, sino porque creyó que el punto de disputa eran los escenarios acotados de la dirigencia partidaria. Y se les escapó la tortuga escandalosamente, porque lo que se dirimió en verdad fue una mirada cultural sobre la patria que quieren construir los argentinos. La masividad en los festejos fue tan contundente que terminó por arbitrar a favor de una interpretación de la historia, nada neutral. Cuando se aplaudió entre lágrimas la representación de nuestro latinoamericanismo, de las Madres, del Peronismo, de los Héroes de la Vuelta de Obligado y de Malvinas, del monstruoso aparato neoliberal que se tragaba personas, de los movimientos sociales, se estaba laudando a favor de una Historia nacional y popular que rescata del olvido a los verdaderos héroes que construyeron esta nación. Empezando por los pueblos originarios. Esas seis millones de personas no fueron a dirimir una lucha sectorial o partidaria, como pretendía la emboscada mediática. Fueron a restaurar y reconstruir el tejido de una Patria que pertenece al pueblo por derecho propio. Eso se llama batalla cultural. Y sólo la dan los pueblos. ___________________________



jose feliciano sillias

y LOS BANDJIDOS RURALES PIDIENDO LA DEVALUACION, COMO SIEMPRE, DESDE 1810, ALIADOS AL CAPITAL FORANEO, A LA ESPECULACION, AL CONTRABANDO, DEVALUANDO EL PESO, HACIENDO GOLPES DEE STADO ,REPRIMIENDO AL OBRERO, AL SINDICALISTA, AL HUELGUISTA, (PTAGONIA REBELDE, SEMANA TRAGICA, 1955, 1969, 1976) SIEMRE LA OLIGARQUIACONTRA EL PUEBLO ARGENTINO ...!!! BASTA YA DE TRAIDORES A LA PATRIA, GOLPISTAS Y OLIGARCAS TERRTENIENTES SOJEROS DEVALUADORES Y ENANOS MALDITOS ...!!!



juan c.olmos

Yo no creo que los enanos "Los Grosos","Elena no Elena no ya no te vayas,no te vayas mi amor..." sean Malditos...!!!




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