
José Abraham.
Ha sido más barato, desde el punto de vista presupuestario, sancionar leyes en la Unicameral que en la Bicameral. Sin embargo, este ahorro de recursos estuvo acompañado de un novedoso fenómeno, cual es mostrar una mayor preferencia de la legislatura Unicameral por sancionar leyes enviadas por el Poder Ejecutivo, revirtiendo el procedimiento que en ese aspecto tenía el parlamento conformado por dos Cámaras.

Puede afirmarse entonces que el menor gasto promedio anual por ley de la Unicameral estuvo destinado principalmente a la sanción de proyectos originados en el Ejecutivo provincial en desmedro de los proyectos de ley presentados por los propios integrantes del Poder Legislativo. Esta tendencia, acentuada en los últimos años, sobre todo a partir del 2006, ha llevado a decir a propios y extraños que este Poder se está convirtiendo sin quererlo o no a en una dependencia más del gobierno provincial. En una especie de escribanía de lujo.
Así, de las 374 leyes aprobadas en los primeros cinco años de la Unicameral (entre 2002 y 2006), 221 correspondieron a proyectos del Ejecutivo y 153 del Legislativo, contra las 163 y 236 respectivamente que completaron las 399 leyes de la Bicameral en su última etapa 1997-2001.
Los últimos años
Esta tendencia se profundizó fuertemente en los últimos tres años, 2007, 2008 y 2009 (datos hasta el 30 de septiembre) como muestra el Cuadro Nº 5, donde se observa un considerable incremento en la sanción de leyes enviadas por el Ejecutivo, justificadas en la mayoría de los casos por proyectos de expropiación, de ratificación de convenios y recientemente con proyectos que establecen modificaciones de radios municipales. Al mismo tiempo en estos años la cantidad de leyes presentadas por legisladores ha sido la más baja en relación a períodos anteriores.
Es decir que el gasto legislativo, siguiendo el razonamiento anterior, se ha visto concentrado en este tipo de leyes, y en mucho menor medida en las originadas en el propio parlamento. Esto reafirma otra vez el sesgo pro ejecutivo que tuvo y tiene la aprobación de leyes en la actual Unicameral.
Los siguientes datos reflejan, desde otra perspectiva, el grado de prioridad con la que se aprueban los proyectos presentados por el Poder Ejecutivo y la desproporción que esto representa en comparación con el tratamiento que se ha dado a las iniciativas de ley que se proponen desde el propio Poder Legislativo.

Así, entre el 2004 y el 2008 la presentación de proyectos de ley totalizó en estos años los 1.147, de los cuales 797 fueron de autoría de legisladores, tanto del oficialismo como de la oposición, representando el 69,5% del total, y los proyectos enviados por el Ejecutivo alcanzaron a 350, el 30,5% restante. Sin embargo, como se verá, esta producción legislativa experimentó resultados muy dispares a la hora de ser convertidos en ley.
El cuadro siguiente muestra que de los 797 proyectos de ley iniciados por miembros de la Legislatura, solo el 14 % fueron sancionados positivamente, mientras que en el caso de los 350 proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, el 95 %, esto es 333, fueron finalmente transformados en leyes.

Reflexión Final
Queda como reflexión final decir que en virtud de las circunstancias examinadas, a nuestro criterio, en lo referido al proceso y a la cantidad de leyes sancionadas, poco han tenido que ver los cambios en el gasto legislativo, aunque sí la trasformación de la Legislatura en unicameral en lo referido a destinar casi todo su presupuesto para convertirse en una mera delegación del Poder Ejecutivo.
Dicho en otras palabras, aprobar más y mejores leyes no depende exclusivamente del mayor o menor presupuesto que se le asigne a este Poder, sino que, en realidad, la eficiencia en la labor legislativa depende más estrictamente de factores políticos.
Y en aras de esa eficiencia, la mayor dinámica o rapidez que se pueda imprimir a un asunto parlamentario, como así también la prioridad que se pueda dar a un proyecto de ley según su origen, obedecen mucho más a la voluntad política, en este caso del oficialismo, que es en definitiva quien fija toda la agenda y la actividad legislativa, advirtiendo desde ya que con dicha actitud, y por la experiencia de estos años, se está desdibujando el rol que la propia Constitución Provincial le asigna a este Poder, perdiendo al mismo tiempo el protagonismo que la sociedad espera del mismo.
Aclaración: El artículo era más extenso así que, disculpas mediante a su autor, publicamos una parte, la que nosotros entendimos como la más interesante.
1/2/10
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