Juan Manuel Vanadía
Los anfitriones habían previsto hasta los más mínimos detalles. Con arduo trabajo previo, concretaron desde hora temprana la radio abierta, un laberinto, el buzón para aportes de la concurrencia y elementos del buffet.
Es que una murga, según aprendimos, nacida para crear una biblioteca (La casa de las Palabras), dice con alegría los dramas cotidianos de su gente, de su pueblo, en fin: de su sociedad, mediante el compromiso fehaciente y comprobado de cada una de sus acciones.
La propuesta murguera, más allá de la alegría contagiosa que conllevan sus trajes y elementos musicales, avanza con paso firme sobre el nombre de la plaza, proponiendo lisa y llanamente el cambio del mismo. Desde el actual Lisardo Novillo Saravia, confeso defensor del fascismo y abogado contumaz de políticas de exclusión social y triste memoria golpista, por Plaza de Argüello como la conoce todo el barrio. Plantean otros nombre como el de un vecino destacado, de reconocida trayectoria en el quehacer local: Tomás Garcia, ex ferroviario, socialista y cofundador de la Biblioteca Popular Luis de Tejeda”, con lo cual, la oferta no sólo rescata al corso como encuentro popular para compartir alegrías, sino también las distintas realidades que cantan o dicen las letras de las murgas participantes
.
Puntualmente a las 15 comenzó el desfile de las agrupaciones invitadas, todas ellas consustanciadas con el objetivo de la reunión, ante el asombro de vecinos, curiosos y hasta policías que discretamente custodiaban los alrededores.
Así entre mates, gaseosas, tortillas y pastas frolas se presentaron Los Gloriosos (del Instituto Atlético Central Córdoba (Alta Córdoba), Los Piratas (Alberdi), Los Zangungueros (Villa Giardino), La Requetemurguió (Río Ceballos), Los Nadies (Jesús María), Kalá Kalá (Cruz del Eje), La Generación (Bº Chacras de la Merced), Halcón (Bº Quisquisacate), La Mulata y Garufa (Constitución- Cap. Fed.) y Ni lerdos Ni perezosos. Para el cierre, pasadas las 20,30, actuaron los locales “Fisurados por la Historia”
Para éste cronista, resultó sorprendente el nivel de preparación, en lo atinente a vestuario, coreografías, interpretación musical e inventiva de las letras que cada conjunto exhibía con convicción y vocación.
Aparte de la adhesión al cambio de nombre de la plaza, cada murga cantó, contó o rapeó realidades locales aparentemente inconexas, pero que constituyen en el conjunto un común denominador. Hago referencia a la ignorancia de los poderes públicos hacia cuestiones no difundidas por los grandes medios ni fogoneadas por los comunicadores (estupidizadores?) sociales.
Cerca de las 22 hs el final llegó con un entremezclado baile de murgueros (la matanza) y público. Así se acallaron los sones de tambores, redoblantes y platillos. Ah! El festejo de los cinco años de Fisurados tuvo su digno y merecido Felíz Cumpleaños coreado por todos.
Fotos: Juan Manuel Vanadía
29/11/2010
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