
Sergio Carreras.
A veces los trópicos, caprichosos, se trasladan a otros rincones del planeta y tenemos la suerte, generalmente la desgracia, de chocarnos con caribes mediterráneos instalados en la aridez inmensa de nuestras asoladas provincias. Esto fue lo que ocurrió hace algunas décadas allá donde los territorios de Córdoba, La Rioja y San Luis entreveran sus guadales hasta la promiscuidad. Allá desarrolló su aventura personal y condicionó la vida de miles Juan Feliciano Manubens Calvet, el hombre que desde la nada se elevó hasta la propiedad de una de las fortunas más grandes de su tiempo y la hizo toda a viveza, toda a saliva, comprando bienes y vidas, vendiendo lo que pudiera y quedándose con lo suyo y lo ajeno.
La leyenda de Juan Manubens Calvet es un delirio, una exageración, un barroquismo exuberante que lo ubica firmando sus propios cheques desde los 15 años, entreverado en asuntos de magia negra, citando a reuniones que se desarrollaban en horas de la madrugada profunda, impulsivo sexual sin remedio que indistintamente atacaba no sólo solteras y casadas sino que traspasaba las fronteras de las especies, a tanto llegaba su explosión semental. Mantuvo su propio pueblo en sus campos de la zona de Los Cerrillos -localidad luego reconvertida en uno de los dos principales centros productores de papa del país-, donde sus peones y empleados no conocían la existencia del dinero ni que, a pocos kilómetros, en las ciudades, sobre las calles desparejas hacía tiempo se había extendido una superficie oscura, dura y pareja, llamada pavimento. Estaban aislados a merced del patrón.
Peor les iba a los peones de otra de las estancias, Pinas, en la zona de Cruz del Eje: en el mismo casco donde había vivido Lisandro de la Torre, el político que luchó contra los negociados de la Década Infame, Manubens Calvet y una de sus amantes -que montaba en pelo y educaba con el rebenque a los perezosos- establecieron un régimen esclavista que mereció la intervención judicial.
A todo esto la fortuna de Juancito, que compraba más campos, y vendía leña y carbón en grandes cantidades, saltaba hasta terrazas inéditas, a un número que cansaba sólo imaginárselo en aquella época. El siguió el mandato familiar de la política y fue dos veces intendente de Villa Dolores, campañas en las que contribuyó a fortalecer el folklore transerrano regalando burros, ladrillos y hasta zapatos derechos con la promesa de que el izquierdo llegaría si lo ayudaban a ganar la elección.
Para entonces ya todos conocían la versión de que Juan contaba con una gran ventaja: no podía dejar embarazadas a sus ocasionales. Se contaba que una enfermedad que lo afectó de adolescente lo dejó infértil, sin posibilidad de descendencia, aunque simultáneamente recorrían las calles historias guardadas sobre mujeres que hasta habían sido presionadas a abandonar la ciudad luego de sufrir en vientre propio las consecuencias de las noches con el patrón.
Juan, para los discursos oficiales, no tuvo hijo ni esposa. Aunque todos supieran que a solamente una cuadra de la iglesia de la ciudad convivía con su compañera Margarita Woodhouse, la inglesita, que le planchaba, le lavaba, lo amaba y le hacía de comer con los escasos pesos que Juan le daba para la diaria. Porque, y esto no hay versión oficial que lo contradiga, Juan era un tacaño de dimensiones mitológicas. Su avaricia, cuentan los que lo conocieron, era proporcional a su fortuna. Jamás una moneda rodó de sus bolsillos para su parentela, a la que detestaba.
El fantasma de Manubens
Luego de su muerte, la gigante figura de Manubens Calvet se expandió. A poco de irse fue figura en las revistas y diarios nacionales e internacionales que exageraron sus cuentas bancarias. Luego su espíritu comenzó a aparecer por las noches bajo la forma de un pájaro negro que revoloteaba entre los cipreses del cementerio de Villa Dolores y sostenía al cuello su medallón de oro. Durante meses hubo excursiones estudiantiles que cada madrugada se llegaron hasta el panteón de los Manubens para asustarse mutuamente y ver si podían atrapar al famoso pajarraco o al menos quitarle la cadena del medallón. “Sí, es la magia negra que practicaba. Todos sabemos que hizo pactos con el demonio”, me explicó por esos días una de sus viejas empleadas de Los Cerrillos.
Hace pocos años su amante eterna Margarita, en la misma casa donde compartieron décadas, murió pobre, sin plata para pagar la luz ni la garrafa, entre paredes explotadas de humedades, con remedios que les regalaban sus conocidos, pasando hambre y escapando en enagua a caminar por las calles céntricas cuando su razón se tomaba descansos. “Margarita llegó a comerse su propia mierda”, me dijo hace dos años cuando los visité en Posadas la esposa de Manuel Maidana, uno de los más famosos hijos que le surgió al hacendado desde que murió el 5 de marzo de 1981 en una cama de sanatorio en Villa Dolores. Unos años antes de que muriera entrevisté a Margarita en su casa, y era cierto: no tenía un centavo ni para pagar la cuenta de la luz, vestía ropas de tiempos desteñidos, vivía del dinero que le regalaba Maidana y en las radios villadolorenses se hacían colectas para juntarle unos mangos. Juan nunca quiso firmarle el matrimonio que le habría dado derecho a la mitad de la fortuna y ella nunca se lo exigió, como tampoco le exigió fidelidad luego de enterarse que el patrón tenía una amante en Pinas y otras en diferentes paradas. “Una vez fui con él a Pinas, y la altura me hizo tan mal que no volví jamás ahí”, me dijo.
(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur de mayo, de venta en kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y zona de influencia)
Recomendar esta nota..que pena que SOSPERIODISTA no publico mi comentario, no me asombra ya que la PRENSA ha dedidio enterrar TODO los casos que muestran la VIGENTE CORRUPCION DEL PODER JUDICIAL PROVINCIAL, en esta misma revista hay una nota mucho mas interesante que el chusmerio de este periodista, que dicen, tiene compromisos con los dueños del poder judicial de VILLA DOLORES, trabajara para ellos?...creo que VACA NARVAJA se juega de verdad informando al pueblo sobre lo que pasa con la justicia de Cordoba...ese es un PERIODISTA de verdad.
La nota me interesó. Oportunamente dilucidaré el asunto y cerraré el caso. atte.
Tarjeta de control de barras bravas
Indignación, transporte público y las enseñanzas de Sthépane Hessel
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.