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Córdoba

Una casa particular en la manzana jesuítica /

Una casa particular en la manzana jesuítica

"Inaugurada en el año 1903, la Casa de los Paraguas es la tienda más antigua de Córdoba, con más de 100 años dedicados a la compostura y venta de paraguas", nos cuenta el periodista ciudadano sobre este particular negocio situado en la manzana jesuítica.

Eduardo Planas.

Una vieja foto de la calle Independencia permite apreciar lo que hoy es el Museo Luis de Tejeda (sin el ingreso parroquial) y ver, en la construcción contigua, una ménsula de hierro con un paraguas colgando que indicaba, por toda marquesina, la presencia de este centenario comercio. 

Inaugurada en el año 1903, la Casa de los Paraguas es la tienda más antigua de Córdoba, con más de 100 años dedicados a la compostura y venta de paraguas.

Se  encuentra ubicada en calle Independencia casi esquina Caseros  en lo que se denomina la Manzana Jesuítica, pleno centro de la Ciudad de Córdoba.

En su momento  tuvieron fábrica, compraban las telas, las varillas, hacían paraguas a pedido, con el mango y el diseño elegido por el cliente. Actualmente no existe ninguna fábrica de paraguas en el país. Todos se importan de China.

Hasta 1960, la casa vendía exclusivamente paraguas, ahora también comercia artículos de cuero, bolsos, valijas, bastones.

Alejandro -actual dueño- nos cuenta que su padre tiene una colección de paraguas antiguos: uno con el mango de cerámica, otro que en verdad esconde un estilete, una verdadera arma, otro de dos telas, otro con mango de marfil. 

Remodelación

La remodelación era necesaria-dice- porque había que adaptar el negocio a los nuevos tiempos, teniendo en cuenta el lugar del centro de la ciudad donde está enclavado, el que se ha visto mejorado notablemente en el último lustro.

Se aprecia una mayor iluminación y amplitud en el local. Se conservan un reloj antiguo y algunos objetos en miniatura antiguos referidos al paraguas.

Nos cuenta que el uso de este instrumento, antiquísimo en China y la India, no fue introducido en Europa hasta el siglo XVII. En un principio sólo les era permitido llevarlo a las mujeres, pasando después a ser de uso común, pero principalmente de los sectores acomodados.

Alejandro nos relata que en la antigua China, Egipto, y las culturas griegas y romanas, asirias, y en África, usaban el quitasol, la sombrilla, pero no el paraguas. . El paraguas ha de ser ineludiblemente impermeable y sin agujeros, y suficientemente amplio. Se creó el paraguas en la lluviosa Europa. La sombrilla (utensilio desaprovechado, usado para evitar que el sol tostara a la nobleza asemejándola a los menospreciados campesinos), ahora cambiaba de uso, siendo el benévolo utensilio para el lógico y útil uso de protegerse contra la lluvia.

En 1730 se incorporaron los tejidos impermeables; fue un gran avance en la historia del paraguas. Pero en aquella fecha aún faltaban las características varillas plegables, que se crearían en el siglo siguiente, también en Europa.

Alrededor de 1800, los paraguas pesaban 10 libras (unos 4 kilos y medio), ya que su estructura era de madera y hueso de ballena. Pero un inglés, Samuel Fox de Sheffield, inventó en 1852 la estructura de acero, poniendo fin así al pesado paraguas  que era tan difícil de manejar.

En Gignese (en el Lago Maggiore, en Italia) se puede visitar el Museo dell'Ombrello, el único museo del paraguas del mundo.

Cuenta Alejandro que el local fue visitado por una conocida locutora televisiva que realizó una nota  dada la antigüedad del mismo.

Relata Alejandro -y nos muestra orgulloso- que en una revista salió una nota sobre los paraguas en donde decía que antiguamente sólo existían paraguas negros, pero en la actualidad hay modelos muy coloridos y dirigidos a públicos variados, como personajes con ojos que sobresalen, paraguas para niños; muy amplios, para dos personas; hay algunos en que no es necesario usar las manos, ya que se  enganchan sobre los hombros o la cabeza; hay paraguas para perros, meteorológicos, que predicen el tiempo. Incluso luminosos: el modelo de Anaëlle Madec se ilumina con las gotas de lluvia, porque tiene unas resistencias variables con la humedad. También hay propuestas curiosas: el paraguas con altavoz; el aerodinámico; el paraguas inflable.

En fin una infinita variedad y para todos los gustos, aunque en nuestro país prevalezcan los de extremo oriente.

10/9/10


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Lily Chavez

Alguna otra vez pasó por sos periodista una nota mía sobre la Casa de los Paraguas y esta nota me ha seducido, dejandome instalada en la nostalgia y aporto datos que desconocía. Me puse a pensar en lo exquisitamente rica que es nuestra ciudad en su arquitectura, en su historia y que da gusto saber que sus pulmones gozan de buena salud y respira, respira, y sigue respirando. Gracias a Eduardo por esta nota.



Guillermina Tissera

Hermosa nota que invita a los recuerdos, a los poemas, a los cuentos de Elsa Borneman "LisA de los paraguas".Parece que fueron inspiradores de poetas y escritores. Comparto con ustedes y con vos, especialmente Eduardo fragmentos de esta poesía "El paraguas" de H. V. Atencia: INTENTO ABRIR EL NEGRO PARAGUAS DE MI PADRE DEBAJO DE LA CAMA SIN PODER CONSEGUIRLO PRUEBO DESPUÉS CON OTRO PARAGUAS MÁS PEQUEÑO Y MÍO,DE COLORES, DE CUANDO YO ERA NIÑA, Y TAMPOCO LO LOGRO. PERO PROSIGO TERCA, HASTA QUE DOY CON ALGO APENAS CONSISTENTE, POR DONDE MI PEQUEÑO PARAGUAS SE ME ESCAPA COMPLETAMENTE ABIERTO Y GIRANDO CON TODO SU ESPLENDOR DE COLORES.



Josefina Teresa Moyano

Me encantò esta nota!!Cuando paso por la Manzana Jesuìtica y veo esa "perlita" de La Casa de los Paraguas, respiro hondo,deseando que asì se conserve para siempre y me alegro que asì la descubran otros, como lo han hecho estos periodistas,Gracias Eduardo Planas y comentaristas...




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