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Córdoba

Volvió El Sur  /

Volvió El Sur

El primer número del 2009 de la revista del periodista Hernán Vaca Narvaja hace un balance de los casos de corrupción más resonantes que estallaron no hace mucho tiempo y que, sin embargo, siguen irresueltos producto de la "Divina Justicia" de Córdoba. Además, Sergio Carreras analiza a Giacomino y asegura que en este año y chirolas que lleva en la gestión municipal, "dilapidó su capital político". Aquí, un adelanto.

Sergio Carreras.

Pobres cordobeses. Los acaba de dejar un ladrón, los empezó a gobernar un corrupto y el principal candidato a sucederlo en 2012 es un delirante que se acaba de enemistar con un boludo que antes era su amigo del alma. ¿Fuertes los calificativos? Son exactamente los mismos que usan, para apuntarse entre ellos, los personajes públicos aludidos, los más conocidos políticos de la taberna política cordobesa. Boca, ya lo sabía el país, es un cabaret; pero Córdoba... Córdoba es hoy un puterío.

Al que más siguen ahora los reflectores es al intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, el boludo mencionado en el primer párrafo según el calificativo con que lo enchastró Luis Juez en un acto partidario en el centro de la ciudad de Córdoba: “Este es un momento maravilloso, glorioso, porque nos sacamos a un boludo de encima. Giacomino no arrastra ni a un monopatín de gente”. Y los reflectores y las cámaras ahora siguen a Giacomino con la expectativa malsana con que los noteros de los programas de chimentos persiguen a Nazarena Vélez o a Britney Spears, esperando que se le caiga el pelo, que le nazca un nuevo tic, que tropiece y se dé la nariz contra la vereda, o que en mitad de una inauguración comience a los gritos, a devolver puteadas, a quejarse contra Dios y el universo que conspiró para ponerlo justo en esta circunstancia: habiendo tantas ciudades, tantas coordenadas temporales, tuvo que venir a caer en la Córdoba de 2009.

Si hay alguien que está presionado en la política cordobesa ese es Giacomino. Una sardina en lata tiene más espacio para moverse que el intendente. Enemigo de Juez, mendigo del gobierno nacional, amante necesitado del gobierno provincial, rehén del gremio de los municipales y punching bag de los reclamos masivos de los capitalinos que cada mañana atosigan los programas radiales con sus tragedias domésticas de baches sin reparar, yuyales sin segar, ómnibus estrolados, cloacas reventadas, basuras sin recoger y oscuridades callejeras.

Giacomino era -y quizá pueda volver a serlo-, la promesa blanca de la clase media cordobesa, de los que habían pedido que se fueran todos, de los que estaban hartos de la pelea permanente entre el gobernador y el intendente de la Capital. Fue el gringo sencillo, el muchacho capaz, el técnico eficiente que Juez eligió a dedo y le presentó a la sociedad capitalina como se presenta un novio ante los futuros suegros. Tenía la ventaja contemporánea de carecer de pasado político pese a su adscripción radical, venía avalado por su más que buena gestión como director del Laboratorio de Hemoderivados de la UNC y, pese a la banca de diputado nacional que había ganado aupado por el juecismo,  por entonces seguía siendo un actor terciario de los asuntos políticos: cuando aparecieron las primeras publicidades con su cara rompió récords de desconocimiento entre los futuros votantes. Luego pudo demostrar que Juez había elegido bien. Giacomino convenció a los capitalinos de que pondría poner en marcha el plan para recuperar la misma ciudad que no había podido levantar la gestión juecista.

Pero llegó el 2 de setiembre y el triunfo de Giacomino pasó a un segundo plano cuando Juez denunció fraude en las elecciones y Troya se consumió en llamas. El mismo Giacomino amenazó con no asumir la intendencia si no se daban garantías de un buen conteo de los votos que dieron ganador a Juan Schiaretti . Ese fue el primer acto que, antes de asumir, lo tironeó en dos direcciones distintas: por un lado, debía exhibir fidelidad política al hacedor de su triunfo, lo que Juez demostró obteniendo en la Capital una diferencia de votos todavía mayor a la conseguida por él; por otro lado, Giacomino había prometido mantener buenas relaciones con el resto de las autoridades provinciales y nacionales, y para su perfil sonaba escandaloso que apareciera haciendo una advertencia de ese calibre.

Una vez en el cargo comprobó rápidamente que no podría hacer suyas todas las peleas que libraba Juez: el entonces amigo no encontraba límites a su decepción por no haber ganado la gobernación y entonces se dedicaba a repartir diatribas desde el presidente para abajo. La montaña se le hacía más elevada: debía administrar una ciudad a medio romper, en un municipio con la planta de personal engordada hasta el límite con los parientes de los mismos empleados y los militantes juecistas, con toda la tropa que el juecismo no podría descargar en cargos provinciales y, además de eso, ¿debía también enemistarse con la Nación y la Provincia para no ser visto como desleal? ¿Debía darle a sus votantes nuevas peleas con el nuevo gobernador, justo lo contrario de lo que había anunciado?

(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur de febrero, de venta en kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y zona de influencia)


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juan c. olmos

¡CORDOBA YA VIVE EL CAMBIO 2011! SI.NOSOTROS.PODEMOS!!!!!



Martín Menditto

ojalá lo cambien rapido al intendente de los desaciertos, esta gestión de Giacomino logró algo que creiamos imposible ser peor que Kammerath.



Esteban Rafael Ortiz

Anoche asistí al recital de la murga uruguaya "Falta y Resto" en el Teatro Griego remodelado e inaugurado por el Intend.Giacomino. En el mismo Parque Sarmiento volvió a funcionar por su gestión, después de 9 años, el natatorio público. Algo mucho más decisivo, después de treinta y dos años -contados desde su privatización con la dictadura militar- volvió al estado la recolección de basura -Crese-, a la que se oponía la mayoría privatista y de derecha en la que se incluyó casi hasta el último el ex intendente Juez. La Av.Duarte Quirós también resultó remodelada en gran parte de su recorrido.Estos son algunos hechos objetivos, inconstratables, pero el pecado capital del actual intendente es haberse alineado con el gobierno nacional -kirchnerismo-, que representa la peor e inaceptable opción para La Voz del Interior y el arco de la derecha local y nacional.




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