
Carlos A. Pereyra Mele
Desde la desaparición de la Unión Soviética y su bloque, y tras el triunfo en la primera guerra del golfo el Presidente Bush Padre anunció el Nuevo Orden Mundial (MON), y desde ese momento, la hiperpotencia militar en que se transformó la república imperial norteamericana, desarrolló una nueva forma en las relaciones internacionales que se basa en militarizar todo conflicto político.
Estados Unidos, unilateralmente y sin oposición, se arrogó la potestad de ser el gran gendarme del mundo, tras el gravísimo atentado a las torres gemelas el 11S, el presidente Bush hijo dio una vuelta de tuerca mayor a esa política de militarizar todo conflicto político. Poniendo en práctica dos doctrinas: una nueva, la de Guerra Infinita y la otra, una doctrina condenada por la ONU tras la Segunda Guerra Mundial, la de Guerra Preventiva. Con esas doctrinas se inicio la invasión de Afganistán y la posterior invasión de Irak, con las consecuencias de destrucción de países enteros y sociedades afrentadas ente sus componentes que produce una espiral de violencia también infinita. Lo que en rigor de verdad beneficia a esa especie de nuevo keynesianismo del complejo industrial militar de USA.
La política exterior norteamericana dirigió su mayor empeño a la conquista de los recursos energéticos a nivel global y para ello estableció alianzas y guerras para alcanzar el objetivo. En ese marco global el continente Suramericano no tenía gran prioridad, porque siempre lo considero “su” patio trasero. Pero una serie de cambios políticos en la región fueron el resultado de las trágicas consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales que destruyeron sus sociedades, hicieron que estas buscaran nuevos caminos y tratar de salir del corsé de deuda externa y pobreza, a la cual se los condenó a pesar de la enorme riqueza del continente. Los cambios fuero el surgimientos de caudillismos y políticos no tradicionales. La aparición de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, quizás los más críticos del “sistema”, fueron la versión mas dura antisistema. También debemos recordar el rechazo al plan de Washington de implementar el ALCA, otro traspié.
Estos hechos y el incipiente modelo integrador basado en una alianza dificultosa entre Argentina y Brasil con el MERCOSUR, hace que la potencia ponga en marcha la doctrinas de Guerra Infinita y Preventiva en nuestra zona para garantizarse “su” patio trasero.
Para ello cuenta con un país clave para aplicar estas dos doctrinas; Colombia, donde implementó el llamado Plan Colombia (proyecto de neto corte militar), país que sufre de una violencia endémica desde hace alrededor de 40 años con una narcoguerrilla, las FARC que “extrañamente” no preconizan la toma del poder, característica básica de todo movimiento guerrillero y la otra parte del conflicto la violencia estatal y paramilitar también vinculadas al negocio de las drogas, que recibe entrenamiento de mercenarios extranjeros que funcionan con la cobertura legal de agencias de seguridad.
En este marco, se desarrolló un operativo militar de característica hollywoodense, con información y tecnología estadounidense para eliminar al número 2 de las FARC, y para ello recurrió a bombardear e invadir territorio de Ecuador (guerra preventiva), con el visto bueno de la administración Bush la cual es la principal beneficiaria de la situación planteada en la región.
¿Por qué? esta acción militar unilateral contraria al derecho internacional como es invadir y bombardear un territorio extranjero soberano, refuerza y ratifica la alianza de Bush con el presidente Uribe (foto) y su dependencia (quien estaba jaqueado por perder poder al no negociar con la guerrilla y tener un gabinete de parapolíticos), elimina al presidente de Francia Sarkosy por su ingerencia extra continental del conflicto no manejado por Estados Unidos (el guerrillero asesinado era el negociador de la liberación de la secuestrada Ingrid Bentancur), y esta acción fundamentalmente crea el marco propicio para eliminar o desgastarlos a los mas críticos de la política estadounidense en la región que son Correa y Chávez con la amenaza seria del recurso militar (guerra infinita).
¿Por ello la gravedad de la situación?, no olvidemos que por más crisis económica global causada por la reseción de Estados Unidos y el empantanamiento de las guerras de Afganistán e Irak, la administración Bush mira con buenos ojos, iniciar el expediente de un conflicto regional para garantizarse que “su” patio trasero siga bajo su control.
Por ello los gobiernos soberanos de suramérica deben apoyar con firmeza la actitud de la cancillería de Brasil, que por estas horas realiza las gestiones diplomáticas para desactivar la escalada, entre los tres países involucrados y también impedir que el conflicto interno Colombiano se internacionalice y trascienda sus fronteras y afectes a sus vecinos. Nunca más oportuno el momento para demostrar nuestra voluntad integracionista en el MERCOSUR y utilizar todas las herramientas del mismo tanto diplomáticas como políticas para frenar el conflicto de los últimos días. Esto pone sobre el tapete que es urgente y necesaria la formación del Consejo de Defensa Sudamericano que permita la defensa de nuestros recursos. Esa es la única forma de consolidar la Unión del Continente y escapar de la encerrona belicista planificada por los estrategas del neoconservadurismo estadounidense.
Se debe impedir toda posibilidad a la aplicación de las doctrina de Guerra Infinita y Preventiva en nuestro Subcontinente Suramericano
(*) El autor es Analista Político especialista en Geopolítica Suramericana del CeeS.
Foto: afp.com
5/02/08
Recomendar esta notaHe aqui un lucido analisis, distinto al de los mass medios que aparecen en todo lados, respondiendo a LA EMBAJADA, cuyos voceros son MACRI y la CARRIO.
El objetivo es el control de la cadena Andina, Y DEL CARIBE, en donde hay Gas Natural, Petroleo, AGUA POTABLE,MINERALES ESTRATÉGICOS.- CASI TODA LA CORDILLERA ESTÁ CONCESIONADA A EMPRESAS ANGLO-ESTADOUNIDENSSES, PARA LA EXPLOTACIÓN MINERA DEPREDADORA, Y EL AMAZONAS ES UNA RESERVA NATURAL DE aGUA pOTABLE, INCLUSO DE MEDICINAS NATURAlES, como lo es también la Antártida .- Están esperando, lamentablemente, la desaparición física de Fidel Castro, para lanzarse sobre el Caribe,yluego vendrpán por los Hielos Permanentes del Sur, la Pampa sojera, la Patagonia , y el Mar Argentino, que ya casi controla todo la Blanca y Pérfida Albon... En muchos mapas de EEUU e ingleses figura PATAGONIA COMO UN PAIS, o un lugar desértico y deshabitado ...
Profundo y objetivo el análisis de Pereyra Mele, me dió mucho placer haber leído la nota. No es un artículo periodístico más.
Profundo y objetivo el análisis de Pereyra Mele, me dió mucho placer haber leído la nota. No es un artículo periodístico más.
Escribí este articulito el lunes. Al final se resumen dos hipótesis acerca de la naturaleza de este conflicto y, en vista de lo sucedido este viernes en Santo Domingo, se confirma la validez de la primera. Bolivariano. Sobre la crisis Ecuador-Colombia Colombia - La imagen que los medios presentan de Colombia es la de una democracia insegura que se enfrenta a guerrillas que abandonaron sus reclamos sociales para entregarse a las mieles del narcotráfico. Bien lejos está esta representación de la realidad: en Colombia existe una guerra civil muy prolongada y de fuerte intensidad, cuya naturaleza es socioeconómica y estuvo históricamente alimentada por la crónica corrupción y/o ausencia del Estado en territorio colombiano y por una estructura social fuertemente polarizada y renuente al cambio. Una democracia de escuadrones de la muerte – Latinoamérica es buen ejemplo de lo que el español Santiago Alba llama “pedagogía del millón de muertos”: después de las grandes represiones contra los movimientos sociales viene el tiempo democrático… Esto es, claro, cuando las fuerzas sociales son ya demasiado débiles como para hacer valer sus reclamaciones. En Argentina tuvimos el “proceso” y luego esta democracia que no alimenta, cura ni educa; en Chile estuvo el “pinochetazo” y luego la “concordia” neoliberal; en Bolivia estuvo el narco-general García Meza y luego el privatizador Paz Estenssoro; y así, un largo etcétera. El terrorismo de Estado fue la condición que posibilito la reproducción de las respectivas elites nacionales. Pero Colombia viola la regla, porque jamás tuvo su dialéctica dictadura/democracia; ahí no hubo golpe de Estado, pero sí una regular y tenebrosa “democracia de escuadrones de la muerte”: desde hace tres décadas se calculan en tres y medio millones de colombianos desplazados (cuyas tierras son masivamente apropiadas por terratenientes y usadas en cultivos exportables) por la guerra civil y por las masacres perpetradas por paramilitares; en casi quince mil los desaparecidos, casi todos dirigentes sociales y simples campesinos; además de ostentar el triste record de ser el lugar más inseguro del mundo para los sindicalistas, entre otros datos gravísimos. En Colombia existe al respecto una falsa teoría de los “dos demonios”: entre los paramilitares (derecha) y la guerrilla (izquierda). Pero a los primeros, verdaderos ejércitos privados culpables de monstruosas masacres, el gobierno de Álvaro Uribe les reconoció el estatus político, y con ello logró una notoria desmovilización de los mismos. En cambio a la guerrilla se le aplica inapelablemente el epíteto de terroristas, y por lo tanto no son sujetos de negociación política, sino de exterminio físico; esto no tiene nada que ver con el narcotráfico que se les imputa (y cuyas relaciones con el mismo Uribe son abundantes) sino con el origen y propuestas sociales de la guerrilla. El acuerdo humanitario sería un gesto político de notoria relevancia y su sabotaje por parte del gobierno de Uribe responde a esa dinámica interna colombiana, por la que se hace impensable el reconocimiento al estatus político de las guerrillas y, consecuentemente, la elección por la vía política y la renuncia al planteo militarista. Porque esto podría significar el inicio del fin de la condición necesaria de reproducción de las actuales elites colombianas: el Estado terrorista. El papel de los EEUU – Difícil es medir la importancia que tienen los EEUU en la toma de decisiones políticas interna de Colombia. Lo que sí se puede hacer es suscribir la afirmación hecha por Elisa Carrió hace pocos años de que Colombia es la “cabeza de playa” de los EEUU en Suramérica (la misma Carrió que, en una muestra más de su giro derechista, culpó por estos días - no ya a Colombia sino a Chávez de “malvinizar” el conflicto). Dejando de lado el hecho no menor de que Colombia es el único país bioceánico del continente suramericano, las circunstancias quieren que sea un vecino de Colombia precisamente (me refiero por supuesto a Venezuela) la única hipótesis de conflicto de los EEUU en la región. Siendo tan grandes las relaciones económicas entre Venezuela y Colombia, cuyo intercambio supera los cinco mil millones de dólares anuales y que no se ha visto disminuido por el enfriamiento político generado tras el sabotaje al acuerdo humanitario, es improbable que el gobierno de Uribe haya estado guiado por intereses internos a la hora de escalar las tensiones. Crisis – Es por eso que, ante los hechos del 1º de marzo, no solo sea notable la veloz y contundente respuesta de Ecuador a la agresión colombiana, que por su magnitud bien podría haber pasado por alto, sino que es también perturbadora la violenta reacción de Colombia. El contexto parece indicar que una situación interna fue accidentalmente internacionalizada, y que, con la excepción de los EEUU, Colombia quedaría -debido a la rápida y categórica acción de Ecuador- diplomáticamente aislada en este caso, viéndose obligada a moderar su posición, interna y externamente. Pero el gobierno Uribe acusó a los presidentes de Ecuador (Correa) y Venezuela (Chávez) de mantener contactos con la guerrilla, al tiempo que asegura tener pruebas de que las FARC estarían buscando poseer armas de destrucción masiva. Una denuncia de ese tipo, falsa a todas luces y en el contexto de la histeria “antiterrorista” inaugurada en septiembre del 2001 por EEUU, es cualquier cosa menos inocente. O Colombia busca fortalecer su posición inesperadamente vacilante con bravatas, o está amenazando a la región en general, y a Ecuador y Venezuela en particular, con una catástrofe de consecuencias impredecibles.
Trnascribo una OPNION interesante publicado en REBELION : El abrazo de Chávez y Uribe es una derrota moral para los pueblos Simón Rodríguez Porras Rebelión (...) Luego de una tímida resolución de la OEA en la que se reconocía la violación de la soberanía ecuatoriana, pero no se condenaba a Colombia, se llevó el tema a la Cumbre del Grupo de Río, el 7 de marzo. De manera increíble, el presidente Chávez, quien días antes había denunciado con justicia a Uribe y su gobierno por paramilitar y narcotraficante, presentó una posición conciliadora frente a un Uribe insolente, que no escatimó oportunidades para lanzar los más desquiciados ataques en contra del gobierno ecuatoriano. El canciller dominicano, el presidente peruano, y otros representantes de los gobiernos derechistas de la región celebraron el rol jugado por Chávez para lograr un acuerdo supuestamente satisfactorio para todas las partes. En realidad la exigencia de una condena al gobierno colombiano por su violación a la soberanía ecuatoriana no fue satisfecha, pues el Grupo de Río se limitó a reconocer el hecho sin emitir condena alguna. La posición conciliadora de Chávez frente a Uribe le permitió al régimen fascista en Colombia saldar su crimen con una disculpa y el compromiso de no volver a violentar la soberanía de sus vecinos, una salida ridícula adornada con sonrisas y aplausos que lesiona la dignidad de los pueblos latinoamericanos. Nicaragua reanudó sus relaciones diplomáticas con Colombia, y un Ecuador aislado aceptó la resolución. Es lamentable que el Estado venezolano haya asumido una posición semejante, existiendo precedentes de violación a la soberanía de Venezuela tan graves como los secuestros de Jaime Ballestas y Rodrigo Granda en la ciudad de Caracas por parte de funcionarios del DAS colombiano. En un momento estelar en el que quedó al descubierto el absoluto desprecio del gobierno colombiano por la legalidad internacional, y en el cual se hubieran podido tomar medidas de verdadera presión sobre Colombia, Venezuela pudo haber mantenido la suspensión del comercio binacional e invitado a más países de la región a romper relaciones diplomáticas con Colombia y reconocer el carácter beligerante de la insurgencia. De esta manera habría logrado presionar efectivamente al régimen de Uribe, y asomarían nuevas perspectivas para una salida negociada a la guerra en Colombia, antes de que el imperialismo estadounidense logre su objetivo de internacionalizar el conflicto como una estrategia para profundizar su control militar en la región. Sin embargo, la diplomacia venezolana despreció esta oportunidad histórica y optó por tender al régimen uribista un nuevo puente. (...)
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En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.