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Irán y sus desafíos al poder /

Irán y sus desafíos al poder

El régimen iraní se muestra audaz y deja entender que sus relaciones con las potencias occidentales no serán fáciles. Estados Unidos busca comprometer internacionalmente a Irán con la seguridad regional, principalmente en Irak. Asimismo, el autor de esta nota señala que puede ser revelador prestar atención a los cambios bruscos en la diplomacia iraní.


Juan Pablo Martínez Ghirardi.

Las agujas del reloj parecieran girar más rápido en algunas latitudes, el régimen iraní ya no espera, continúa sus avances a pasos de gigante en el desarrollo nuclear. Occidente se debate entre quienes ven como única salida el ejercicio de una presión militar, y aquellos que, los más amigos de la vida sobre nuestro vapuleado planeta, se esperanzan en solucionar todo por una vía diplomática y pacífica.

Esto nos plantea la pregunta ¿existen posibilidades de que los fines iraníes sean exclusivamente pacíficos como anuncia su presidente, el chiíta Ahmadinejad? Realizando un vuelo rasante por los diversos escenarios y frentes planteados resulta difícil, por lo menos de avizorar, que sea su objetivo único. El actual régimen iraní se muestra audaz; y sin timidez deja entender que sus relaciones con las potencias occidentales no serán fáciles, que no cederá ante las presiones; y que su voluntad deberá ser escuchada en todas las mesas donde se discuta la suerte de los asuntos concernientes a Medio Oriente.

Buenos indicios que marcan el rumbo para aquellas naciones que necesitan comprender lo vital de ejercer una defensa de sus propios intereses y no permitir que las potencias les impongan sus agendas a la política interna de cada país.

A su vez, nos encontramos con que Irán busca ampliar sus influencias en la región, intentando despojar a los ya poco independientes en sus orientaciones: Egipto y Arabia Saudita, quienes ostentan el rol de interlocutores regionales, por cierto es menester mencionar que estos últimos países son principalmente sunitas, es decir, de raíces islámicas diferentes a la predominante en la antigua Persia, hoy Irán.

Ahmadinejad brinda claros indicios sobre sus intenciones de utilizar su posible condición de potencia nuclear como un disuasivo ante negociaciones. De hecho ya ha realizado testeos de poder. Con Gran Bretaña probó hasta donde puede llegar, cuanto puede tirar de la soga, y cuanto se le teme. Como imagen de esto último podemos tomar la captura de las marinos británicos que se encontraban realizando patrullajes en el límite marítimo entre Irak e Irán. Estos patrullajes no eran nuevos, y esto es una señal de la cuidadosa elección de los movimientos orientales.

Quien haya decidido la captura de los marinos británicos, muestra esta conducta de tires y aflojes que señalan el camino diario, y enfrascan las negociaciones diplomáticas en mediciones de fuerzas que aparentemente no llevan a nada. La administración de Bush busca consolidar sus vínculos en la región, y Ahmadinejad va por detrás socavando las relaciones actuales.

Los enviados por Bush (Dick Cheney y Condoleeza Rice) buscan comprometer internacionalmente a Irán con la seguridad regional -principalmente en Irak- mientras que los voceros del presidente iraní coquetean con una posible reunión bilateral, aclarando siempre que la administración norteamericana es quien la promueve, y quien debe asumir las responsabilidades por la situación angustiante que se vive en territorio iraquí; como afirmando: "Aquí estamos, sabemos que nos necesitan y deben saber que no podrán hacer nada sin nuestro beneplácito".

Pero como dijimos, mucho depende de “quien” haya decidido los cierres de las acciones tomadas. como por ejemplo, la detención de los británicos, o el desplante hecho a Rice en Egipto. Recordemos la cena en donde el representante iraní se retiró supuestamente en desacuerdo con las ropas que llevaba una artista.

¿Por qué nos preguntamos quién? Simplemente debido a que el sistema iraní confluye en un poder ostentado en parte por el presidente actual (Ahmadinejad), pero que no puede prestar oídos sordos a los líderes religiosos, representados en el Ayatolá Jamenei, quien es el líder supremo religioso de la nación. Con lo cual, puede resultar revelador prestar atención a los cambios bruscos de decisiones que pueden presentarse en la diplomacia iraní. Esto, dependiendo de si entendemos, por ejemplo, la liberación de los marinos, o regalo al pueblo británico, como se prefiera llamar, una muestra de desacuerdo entre el presidente iraní y el Ayatolá, o simplemente la culminación de una puesta en escena para una demostración de fuerza. Todo, claro, sin dejar de tener en cuenta a un régimen que, hasta el momento, se ha mostrado compacto y firme.

Foto. Los marinos británicos (elpais.com)

17/05/07


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Pablo Numancia

Justamente hoy salió en algunos medios que un líder religioso de Irán hizo declaraciones, es claro lo complejo del esquema jerárquico. Para poder analizar las situaciones que se viven en otras partes del mundo no debemos pasar por alto el contexto y no tratar de pasarlo todo por nuestros ojos como si fueran aplicables nuestros valores y esquemas. Creo que el periodista apunta a eso y eso es bueno. suertes




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