Fernando Marino-Aguirre.Hasta hace un año, no había escuchado hablar de periodismo ciudadano. Llevaba no mucho tiempo de haber regresado a Buenos Aires, luego de vivir seis años en San Carlos de Bariloche. Allí había trabajado en radio y al instalarme nuevamente en la capital del país me mantuve en contacto como corresponsal para el último medio con el que había colaborado.
Un día normal de navegación por Internet, fui a dar a la página de El Mercurio, de Santiago de Chile. Allí encontré un reportaje a María Pastora Sandoval, una periodista chilena, que relataba su experiencia tras haber participado en el primer Foro Internacional de Periodistas Ciudadanos, organizado por
OhmyNews, un diario editado en Corea que –en ese momento- descubrí que era
pionero en materia de periodismo ciudadano.Tomé contacto con los editores de
OhmyNews poco antes de que se realizaran las elecciones legislativas de octubre del año pasado y mientras se preparaba la Cumbre de Presidentes que se organizó en Mar del Plata. Uno de los editores principales de OhmyNews, un canadiense llamado Todd Thacker, había vivido algunos años en América Latina, conocía la región y consideró de interés para el público global la cobertura de esos temas.
Uno de los primeros artículos que envíe se relacionaba con la apatía que observaba en Buenos Aires frente a las elecciones nacionales. Esto contrastaba un poco con la amplia difusión que la cuestión estaba teniendo en los grandes medios nacionales escritos y televisivos, pero reflejaba lo que percibía cotidianamente en las calles de Buenos Aires. Para mi sorpresa,
esta historia que relataba lo que le sucedía a la gente frente a las elecciones tuvo muchísimas más lecturas que análisis teóricos sobre la cuestión.
Me generaba una extraña (aunque muy agradable, obviamente) sensación ver mi nombre en la página principal del diario y mi trabajo publicado entre noticias vinculadas a Europa, Estados Unidos y el Lejano Oriente. Más extraño (y más agradable para mi Narciso interno todavía) era saber que más de 2.000 personas de todo el mundo había leído mis palabras. Primer aprendizaje: las noticias sobre
cuestiones cotidianas puede ser triviales para nuestro enviciado ojo periodístico, pero no es así para los lectores.
Es casi una obviedad, pero muchas veces se nos pasa por alto. Si yo quisiera tomar el pulso a una situación pre electoral en Nueva York, trataría de conocer lo que piensan y sienten los ciudadanos comunes de esa ciudad antes que un muy profesional análisis realizado por Larry King. Sin embargo, con frecuencia, si se trata de explicar qué ocurre con un proceso electoral en nuestro país se recurre a las opiniones del algún encuestólogo. Y si los medios salen a la calle a recolectar opiniones lo hacen con preguntas casi cerradas, dejando poco margen para conocer un poco más que un "sí", un "no" o el nombre de un candidato.
La noción "ciudadana" del periodismo ciudadano tal vez exceda la cuestión de la profesionalidad o no de quien escribe una noticia para centrarse en la óptica, en el lugar desde dónde se cuenta la historia, en tratar de responder las preguntas que se hace diariamente un ciudadano y no en la agenda que intentan imponer los medios masivos tradicionales.
Después de esa experiencia inicial, continúe escribiendo sobre temas tan diversos y aparentemente incompatibles como los enfrentamientos
Chávez-Bush de cara a la Cumbre de las Américas y el relato de un
festival de danza realizado en una pequeña localidad de la patagonia Argentina.
También fui aprendiendo que escribiendo para Internet uno tiene que internalizar la globalidad de la red y profundizar en algunos detalles que pueden ser evidentes para el lector local, pero que son desconocidos para el lector global.
Para el trigésimo aniversario del golpe militar de 1976, los editores de
OhmyNews me pidieron una serie de notas sobre el tema y, una vez más, me sorprendí de que un tema que me parecía de límites locales o regionales se transformara en algo interesante para un lector europeo o asiático. Fue una de las notas más leídas de marzo y elegida por los lectores como la
historia del mes y replicada en decenas de sitios internacionales.
A mediados de mayo de este año me enteré de la realización del segundo Foro Internacional de Periodismo Ciudadano y pocos días después recibí la invitación de los editores de
OhmyNews para viajar a Seúl a presentar allí mi experiencia con el periodismo ciudadano, así como la situación del mercado de medios en Argentina y las potencialidades que este nuevo género puede tener en nuestro país.
El 12 de julio (después de más de un día y medio de viaje y un mes de
sufrimientos burocráticos para obtener la documentación para viajar) aterricé en el Aeropuerto Internacional de Incheon y me trasladé al hotel donde se realizaría el encuentro. La recepción me instaló en un ámbito que prometía ser apasionante y mágico. Unas cien personas se acomodaban alrededor de grandes mesas redondas entre la cacofonía generada por decenas de idiomas diferentes sobre los que prevalecía la que muchos consideran la lengua universal: el inglés mal hablado con el que intentamos defendernos los ciudadanos de todo el planeta fuera de nuestras fronteras.
Estaba en Corea. A 20.000 kilómetros de distancia de Buenos Aires. Enfrentaba con curiosidad (y debo confesar, cierto prejuicioso temor) los platos de comida coreana mientras miraba a mi entorno para intentar copiar los movimientos requeridos para manipular los palitos de rigor para tomar los alimentos. Afirmar que no sentía nervios, sería más que presuntuoso. Por momentos, era como mirar una muy extraña película desde afuera.
Esa intraquilidad, esas mariposas que revoloteaban en la panza, se disiparon cuando los mozos comenzaron a servir las bebidas y tuve en mi vaso un poco de vino tinto. No se trató de una evasión alcohólica. En las antípodas de Argentina, miraba con sorpresa las etiquetas en las botellas ¡Vino mendocino! Mientras acariciaba mi copa como cualquier compatriota le hace mimos al mate cuando está lejos de estas tierras, la ocasión me sirvió para girar la conversación con los colegas que tenía cerca hacia temas que no fueran Maradona o el tango.
Además de mí, había sólo otros tres colegas latinoamericanos. María Pastora Sandoval, de Chile; Ana María Brambilla, de Brazil y Javier Espinoza, un salvadoreño que reside en Londres. El mapa de los demás asistentes: Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia, Alemania, Dinamarca, Israel, Australia, China, Japón, India, Nepal, Indonesia, Vietnam y, por supuesto, Corea. Sin dudas, lo más rico del encuentro fue el intercambio de experiencias tan disímiles. Realidades sociales, políticas, económicas y culturales sumamente diferentes.
El 13 de julio comenzó el Foro y fue el momento de compartir con los presentes mis reflexiones sobre la cuestión en Argentina. El evento era transmitido en tiempo real a toda la red a través del sistema de Web TV. La agenda era muy apretada, por lo que cada momento de intervalo era aprovechado para intercambiar opiniones. Sobre todo por la noche, cuando luego de la cena llegaba el tiempo de conversar sin límites horarios, ávidos de obtener información sobre otras realidades.
Algunos de los asistentes eran periodistas profesionales. Otros, académicos dedicados a la comunicación. También, reporteros ciudadanos que nunca anteriormente habían tenido contacto con el oficio. Como
Song Sung-young, un granjero coreano que redacta sus artículos desde su casa en medio del campo, luego de dedicarse a las labores agrícolas diarias (es claro, la realidad tecnológica coreana está a años luz de la nuestra).
Las cuestiones más debatidas giraban en torno a la potencialidad del periodismo ciudadano como canal para incrementar los niveles de participación en las distintas sociedades y el rol de los periodistas profesionales en este contexto. La experiencia coreana, en particular, muestra de qué forma el periodismo ciudadano ha logrado modificar la agenda de los actores políticos. La edición local de Ohmynews cuenta además con una versión impresa semanal (con una tirada de más de 150.000 ejemplares) y con un estudio de televisión que transmite on-line las 24 horas, con contenidos actualizados constantemente. En la actualidad, todo político coreano sabe que no puede negarse a concurrir a ese estudio porque el impacto negativo sobre su imagen se produce en cuestión de segundos y en todo el país.
En cuanto al tema de los periodistas profesionales, en todos los países donde existen experiencias de periodismo ciudadano existe la discusión sobre si es periodismo o no, y si es una medio que puede desplazar a los profesionales del área. Sobre este punto, casi hubo unanimidad sobre el rol decisivo que los periodistas profesionales tienen en el periodismo ciudadano, tanto como organizadores de los medios como en una cuestión clave de esta nueva realidad: la verificación de las fuentes y los hechos.
Dan Gillmor, fundador de Citizen Media, señala que
el punto más fuerte que tiene el periodismo ciudadano es que no existen barreras para ingresar en él, y cuanto más personas lo hacen, más miradas diferentes se suman y mayor posibilidad de encontrar coberturas de calidad. Esa amplitud del periodismo ciudadano permite que se cubran temas que los medios tradicionales suelen omitir (por razones tanto políticas, como económicas).
El encuentro también sirvió para establecer vínculos permanentes con todos estos colegas, e incluso para generar iniciativas puntuales como la creación del
Diccionario Americano, un sitio web orientado a recoger las particularidades que toma el español en los distintos países de América Latina como herramienta para los lectores de internet que acceden a textos que cada vez más se globalizan, pero que mantienen muchas veces particularidades locales en su redacción.
Las jornadas terminaron con una recorrida por Seúl, la visita a la redacción de
OhmyNews y al centro de exhibición de las novedades tecnológicas locales (una casa inteligente que parece extraída de una película de ciencia ficción, pero sin efectos especiales) y una travesía por la noche por la ciudad (con una red laberíntica de subterráneos y locales de karaoke con boxes privados para grupo que asiste). Pero eso es parte de otra historia.
18/08/06