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El glifosato y una polémica a dos voces /

El glifosato y una polémica a dos voces

Un reciente fallo de Santa Fe prohibió fumigar con glifosato. Por primera vez se invierte la carga de la prueba: ya no son los vecinos los que deben demostrar sus acusaciones, sino que son los productores quienes deben defender al agroquímico como inofensivo.


María Sol Aguirre


Un reciente fallo sancionado en Santa Fe prohibió fumigar con glifosato alegando que no son los vecinos denunciantes de contaminación quienes deben probar que el herbicida daña su salud, sino que los productores deberán demostrar su inocuidad. El tema genera posiciones encontradas.

Un fallo inédito. El Glifosato es un herbicida de amplio espectro, principio activo del conocido “RoundUp”. Este agroquímico es tan usado como criticado. La discusión que genera casi no conoce de medias tintas. Defensores y detractores de este compuesto muestran sus argumentos a favor y en contra.

La polémica se reavivó con un reciente fallo que fue sancionado en  la ciudad de San Jorge, provincia de Santa Fe. En un dictamen inédito en Argentina se fijó sentencia prohibiendo las fumigaciones con glifosato en las cercanías a dicha zona urbana. Esta fue la consecuencia de reiteradas denuncias de los vecinos que viven cerca de los campos sembrados, quienes se manifestaron preocupados por casos de intoxicación humana y contaminación ambiental. Lo que tiene de particular el veredicto es el uso del “principio precautorio”. La Ley Nacional de Ambiente explica que esta medida se puede utilizar cuando haya “peligro de daño grave o irreversible” y sostiene que “la ausencia de certezas científicas no debe usarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, teniendo en cuenta los costos y la degradación del ambiente”(1).

Otra de las inéditas medidas de la justicia santafesina fue la exigencia de que el gobierno provincial y la Universidad Nacional del Litoral demuestren que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. Por primera vez se invierte la carga de la prueba: ya no son los vecinos los que deben demostrar sus acusaciones, sino que son los productores quienes deben defender al agroquímico como inofensivo.

En la sentencia, los tres jueces afirman que los chacareros “sostienen que si los productos que aplican se encuentran autorizados, nadie puede hablar de acción antijurídica alguna” aunque indican que las compañías productoras de agroquímicos “sostienen la atoxicidad con estudios encargadas por ellas mismas”

El “Round” campestre
Consultado por El Regional, el productor chazonense Diego Bocalón admite acertadamente que “hay mucha tela para cortar en cuanto al tema del glifosato”.
Luego afirma que “sin ser un perfumito es uno de los más levemente tóxico, como dice su rótulo”. Bocalón indica que la discusión no debería reducirse a este agroquímico, que “existen fungicidas, insecticidas, plaguicidas cuyos rótulos dicen desde moderadamente tóxico hasta extremadamente tóxico y también son muy utilizados en los cultivos de soja y otros”.
La soja transgénica y el uso del glifosato fueron aprobados en 1996 cuando Felipe Solá era secretario de Agricultura de Carlos Menem. Dicha medida fue avalada por la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. La Resolución se basó en un informe de la Organización Mundial de la Salud que declaró que el glifosato “no ofrece peligro” (2).

También el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha declarado que “el producto no ofrece ningún riesgo para la salud”(3).

Aunque su utilización se generalizó, no pasó lo mismo con su legitimación a nivel ciudadano. Es visto por sus defensores como el “remedio de muchos males” y por sus críticos como “un mal sin remedio”.

Los productores quedaron deslumbrados con la posibilidad de dejar atrás el arado gracias a la  siembra directa, modalidad que dicho agroquímico promovió. Así, los trabajadores del campo vislumbraron nuevas posibilidades que fueron vistas como grandes beneficios: del aumento de la producción y la productividad, como también la menor pérdida de suelos por erosión. Sin embargo, el glifosato ganó tantos elogios como rechazos. Casos de contaminación ambiental y sus consecuencias en la salud humana hicieron que muchas voces se alcen en contra del agroquímico. Frente a  este contexto, la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas formuló una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia para prohibir su uso. Experimentaciones de laboratorio realizadas por el  Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y por la Universidad Nacional de Buenos Aires confirmaron que las consecuencias del glifosato no son menores. La doctora Dos Santos Afonso-involucrada en dicha experiencia- si bien se afirmó que el glifosato tiene una vida media muy breve, subraya que el compuesto puede mantenerse en el ambiente durante tiempos prolongados, fundamentalmente porque se adhiere a los minerales del suelo y de los sedimentos y advirtió que  “cuando está unido a otros compuestos no puede degradarse” (4).Otra de las investigadoras, la doctora Haydée Pizarro confirmó que "hasta los once días de iniciado el experimento observamos que en todos los casos aumentó la concentración de fósforo total en el agua debido a que este elemento forma parte de la formulación del herbicida". Luego subrayó:  "Detectamos cambios que tienen consecuencias ecológicas importantes, se está afectando la biodiversidad en general y, por ende, el funcionamiento del ecosistema" (5).

En respuesta a quienes piden que el glifosato y otros agroquímicos dejen de usarse, Arturo Navarro -consultor y Director del Área Cadena Agroindustrial de Carta Política- afirmó que “volver a  siembra convencional  es aumentar el consumo de gasoil en un cuarenta por ciento, agravando un problema  más a la matriz energética actual y provocar el aumento de la contaminación ambiental  por el mayor consumo de hidrocarburos” (6).

Fuentes consultadas:
1 “Un pacto para vivir”, por Darío Aranda. Nota de tapa del diario página12,15-03-2010
2-3-6 “El debate por el uso de Glifosato y la resolución de la Ministra Garré”, por Arturo Navarro. Publicado en la de la comuna de  Chabas: http://www.chabas.gov.ar/nota.php?no=640
4-5  “Un herbicida muy utilizado modifica la flora de las lagunas”, por Susana Gallardo. Nota publicada en el diario La Nación, 15-03-2010

21/3/10



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Pepe el Viejo

Excelente nota. Al matrimonio KK le interesa mas soja, mas retenciones, mas planes descansar y la contaminación con glifosato, es un asunto de la oposición. Pobres. Claro, todo debe ser judicializado, hasta la protección de las personas. Nadie puede decir BASTA!.



Nahuel

Recomiendo la lectura del siguiente sitio: http://misionescontaminada.blogspot.com/2009/05/malformaciones-en-misiones-por-uso-de.html



Selva

el tema es complejo, pero si tantas generaciones pudieron SOBREVIVIR sin el glifosato porque la actual no?...volvamos al arado y a la siembra organica, si hay que eleiminar malezas habra que hacerlo a mano a lo mejor terminamos con el desarraigo de la gente de campo que AMA el campo, que se ha visto obligada a trasladarse a los centros urbanos porque debido a la tecnificacion se quedo sin trabajo y ya no puede vivir del salario por tareas rurales, a lo mejor bajamos los indices de desocupacion, de delitos, de consumos de drogas, de villas miserias, etc.etc....para pensar.




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