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El subsuelo de la Patria, sublevado /

El subsuelo de la Patria, sublevado

El 17 de Octubre de 1945 fue el punto de inflexión que marcó la incorporación de los sectores populares a la vida política argentina. Nunca más las minorías podrían imponer su voluntad sobre las masas populares. El autor de la nota recuerda por ejemplo que en la década 1945/55, los trabajadores llegarón al nivel máximo de participación en la distribución del Ingreso Nacional, un poco más del 50 %. El sueño de una patria más justa, libre y soberana, de una democracia social de avanzada, comenzaba a tornarse realidad.


José Luis Planas Osorio.

“El subsuelo de la patria sublevado”. Con esta frase se refería Raúl Scalabrini Ortiz, (“El hombre que está solo y espera” ) a los miles y miles de argentinos (quizás millones) que marchaban aquél 17 de octubre de 1945, hacia Plaza de Mayo a fin de reclamar por la libertad de su líder, el entonces Coronel Perón, para luego llevarlo a la mas alta magistratura del país, a través de la herramienta más formidable del pueblo: el voto, expresado libremente en las urnas de toda la nación.

Este hecho histórico, elevado a la categoría de mito popular, marcaría para siempre la historia argentina y sería el punto de inflexión de la definitiva incorporación de los sectores populares, que ya habían hecho su experiencia político-social con el irigoyenismo, en las decisiones de la vida política argentina. Ya nunca más las minorías podrían imponer su voluntad por sobre las masas populares, como no sea por medio de las armas, la violencia, la represión, en fin por la fuerza, “el derecho de las bestias”.

La oligarquía y los sectores que le servían de fuerzas de choque y de cómplices en el saqueo de la riqueza nacional y el trabajo de su pueblo, le “tiene miedo al pueblo en la calle”, y no obstante haber entregado los atributos formales del poder, siempre se mantendrá acechando, conspirando, ansiando el retorno del país de “las vacas gordas y de los peones flacos”, de los trasatlánticos a Europa con vaca incorporada, de las orgías en París, y de la entrega a los agentes de las transnacionales y de los imperios europeos de turno, que la hacían soñar con pertenecer a la nobleza europea a ya en franca decadencia y patetismo.

Nada será igual a partir de esa fecha en Argentina, y a décadas de ese acontecimiento, la mirada histórica sobre el mismo nos permite, por ejemplo, rescatar que en el período 1945/55, los trabajadores argentinos llegaron al nivel máximo de participación en la distribución del Ingreso Nacional, un poco más del 50 %, y esa cifra nunca fué igualada, ni menos superada. Al contrario, según estudios recientes, la participación de los asalariados fue disminuyendo, bruscamente a veces, progresivamente en otros períodos, hasta llegar al 24% de estos días que corren, la más baja desde que se llevan registros. La educación, la salud, la vivienda y la infraestructura del país se vió beneficiada con las construcción de hospitales, escuelas, caminos, aeropuertos gasoductos, oleoductos, flota mercante, empresas nacionales, públicas y privadas, que modernizaron al país, iniciando su transformación de una semi-colonia pastorial a una pujante nación moderna, con desarrollo económico y bienester de su pueblo, en un justo equilibrio, que jamás pudo volver a lograrse en la historia nacional .

Ese día los obreros, los “cabecitas negras”, los “grasitas”, se incorporaron masiva, imprevista e invasivamente para algunos, a la vida nacional, y nunca más serían los convidados de piedra, salvo a través de las dictaduras genocidas que quisieron siempre acallar su voz y su presencia en las calles de la república.

El sueño de una patria más justa, libre y soberana, más moderna y participativa, de una democracia social de avanzada, comenzaba a tornarse realidad.


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yiyi volpe

extraordinario Sacalabrini Ortiz




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