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Fábricas bajo control obrero y un mundo más justo /

Fábricas bajo control obrero y un mundo más justo

Un jóven periodista ciudadano reivindica la iniciativa de los trabajadores de luchar por sus puestos laborales. Destaca que en muchos casos la gestión es más eficiente que cuando había un “dueño”. Pide que todo se comprometan para una sociedad más justa.


Nicolás Cabrera.

Analizando las diversas formas de protesta en la Argentina durante la última década de su historia, profundizaré sobre una manifestación particular de este fenómeno social: las fábricas bajo control obrero. Estos sucesos se originaron en la década de los 90 principalmente frente a la devoradora ola de las privatizaciones, pilar central de las políticas neoliberales practicadas en el país que trajo como consecuencia la desaparición del aparato estatal en manos de un conglomerado de grupos económicos nacional y empresas multinacionales que administraban las distintas fábricas teniendo como único parámetro la lógica del mercado del costo- beneficio respondiendo sólo a la obtención de ganancias y sin observar las necesidades sociales de la mano de obra bajo su responsabilidad.

La reacción obrera no tardó en llegar, y este fenómeno se agudizó con la crisis de finales del 2001, bajo un contexto nacional donde la voz del pueblo en la calle resonó el famoso “que se vayan todos” frente a la devaluación y una economía sin respuesta al reclamo popular, donde los índices de pobreza y desocupación, alcanzaron cifras alarmantes.

La secuela de todo este proceso histórico fue el cierre de varias fábricas que ya no pudieron obtener las ganancias de épocas anteriores por parte de sus propietarios.
Frente a la pérdida de su única fuente de subsistencia, algunos obreros decidieron ocupar sus lugares de trabajo y ante el gran fantasma de la desocupación por el cierre o la quiebra, se aferraron a las máquinas y no abandonaron las instalaciones.

Diversos ejemplos tenemos de esta acción colectiva por parte de los trabajadores en Argentina, como son: El Ingenio la Esperanza en Jujuy, la Baskonia en Matanza, Impa, Panificación 5, Clínica Junín en Córdoba, Zanon y Brukman, entre otros.

En base a las características de las diversas fábricas, los obreros se organizaron de diferentes formas y métodos de operaciones por lo que las consecuencias y las repercusiones del hecho no fueron los mismos en todos los lugares. En algunos casos, los trabajadores han formado sus propias corporaciones con inversores privados. Otros trabajadores alquilan los edificios a los antiguos dueños y acuerdan comprarles las maquinarias. Algunos dueños de antiguas propiedades han regresado y tratan de recuperarlas en la Justicia.

En algunos de estos casos los obreros sostienen que han aumentado la productividad si comparan con el período gestionado por la patronal. Lo que reveló el sistema de explotación implementado anteriormente. Se ha afirmado en varios medios que “en dos días de trabajo los obreros de Zanon produjeron cerámicos por un valor superior a los costos salariales de todo un mes”.

Esta nueva modalidad, no sólo refleja la nefasta condición a la que se reduce a los trabajadores (en sus condiciones económicas, sociales, jurídicas, etc.) sino también la precarización del trabajo mismo. Donde la condición de “trabajador” de un ciudadano, y todo lo que esto implica, tiende de la cuerda floja sostenida por los grandes capitales, que a la mínima pérdida o déficit financiero se desligan de toda responsabilidad llevando al desempleo y a la pobreza a miles de familias.

Es por eso que el crecimiento de este fenómeno, representa un avance para una sociedad mas justa, equitativa y solidaria. Donde los medios, los intelectuales y la opinión pública tienen un rol determinante para la constitución de nuevas fuente de trabajo y para el mantenimiento de las que ya existen.

De acuerdo al Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas, 170 compañías están operando ahora bajo control obrero, representando más de 10 mil trabajadores.
Existen negocios recuperados en el área metalúrgica, textiles, producción de alimentos, papel, baldosas y maquinaria agrícola, así también como industrias de servicio incluyendo compañías de transporte, restaurantes, escuelas, hospitales y hoteles.

Creo que es urgente hacer un análisis crítico de esta realidad, y valorar aquellas acciones reivindicativas de derechos, dignidad y de una sociedad mas justa.

También invito a reflexionar acerca del rol de la clase obrera y su acción colectiva como sujeto portador del cambio a través de su autogestión y autoorganización colectiva, como la toma del control de las fábricas, para así lograr el cambio necesario en esta sociedad tan desigual e injusta.

Imagen: segundoenfoque.com.ar

05/10/06


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ana

Lo importante en estos casos, es el aspecto cultural que muchas veces puede "jugar en contra" de estas organizaciones. Es complejo mantener reglas propias en un contexto de producción capitalista sin que eso se traslade a la fábrica o empresa recuperada. Se trata de pensar distinto. Muchas cooperativas se manejan internamente con la misma lógica de una empresa. Y eso las puede conducir al fracaso.



Gustavo Taranto

Nico te felicito, el tema es importante y se vincula a una garantía constitucional incumplida, que es la participación obrera del art. 18 bis.



Analía Macedo

Nico: te felicito. Me asombra la profundidad de tu análisis sobre el tema. Me alegra que jóvenes como vos se interesen por estas realidades.



Carolina Cabrera

MUY interesante el tema tratado en este artículo, su reseña y la actual situación. Una clara visión de una problemática, que bien administrada y entendida dejaría de ser tal y convertirse en todo un modelo social. Felicitaciones! Apoyo 100% la difusión de aspectos que consideren al hombre como un SER digno de SER.




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