
Hipólito Valverde (Alta Gracia) (*)
La Violencia se ha instaurado en nuestra sociedad, el desprecio por valores importantes, como la vida, la salud, la libertad, son moneda corriente.
Esta violencia se expresa de diferente manera, sea truncando los sueños y expectativas, de un joven militante de un partido político, sea cercenando la vida de un docente, de dos piqueteros, sea a manos de la represión desmedida de la policía, el accionar de las mafias gremiales, vengan las muertes de izquierda o de derecha.
Esa violencia que se demuestra y se hace alarde desde arriba, desde el poder, desde las instituciones, es el modelo que se instauró lamentablemente en la Argentina, desde que nacimos como Nación, hacemos alarde de ella, nos acobijamos en las grandes dicotomías, en el constante enfrentamiento, en el ODIO.
Luego salimos a exigir por seguridad, peticionar leyes más duras y mayores penas, cuando el modelo que surge claramente desde el poder es que la utilización de la violencia es el camino a seguir.
Cuando ya la violencia se encuentra en nuestro derecho es porque como sociedad estamos fallando, cuando la venganza tiñe al derecho penal, nuestro camino no es el correcto.
Cuando factores de poder luchan por mantener sus privilegios, sin importarles el como y el quien caiga en la redada, amparados por cierto poder político que les rinde pleitesía, cuando se la tendría que rendir a sus ciudadanos, existe violencia.
Cuando el Estado se concentra más en destruir que en construir, sea desde el gobierno o de la oposición, cuando elabora leyes que afectan los pilares de la educación Pública, gratuita y laica; cuando un legislador mafioso es defensor, perito, acusador, parte en un mismo juicio y además, posible juez del juez que le falló, cuando se aprovechan de la pobreza y la ignorancia para sus designios personales, cuando no se defiende el bosque o los glaciares, gana la Violencia
Por eso tenemos que decir basta, tenemos que parar un momento de nuestra huracanada vida laboral y personal y ponernos a reflexionar, que nos pasa como sociedad, como trabajadores, como ciudadanos.
Porque permitimos esta violencia?, como contribuimos en cada acto de nuestras vidas para erradicarla? Son preguntas que tendríamos que hacernos.
Ese bocinazo de mas, ese no dar el asiento, insultar, pegar, maltratar a los animales, dañar el medioambiente y un sin numero de acciones genera violencia.
Pero también se genera violencia desde la inacción, la impericia y el no te metas.
Por ello en ves de decir, todos los políticos son iguales, los gremios son corruptos, no vallas a la marcha hijo que es peligroso, o largo rosario de excusas a la hora de hacernos cargo, de no delegar en otros nuestras responsabilidades, tenemos que redoblar esfuerzos, copar las instituciones, participar, defender la democracia participativa, los partidos políticos, la libertad, la educación, la justicia, la salud y la vida.
La violencia no es sólamente física, se encuentra enquistada en todo lo que nos rodea, el deporte, el tránsito, la salida de nuestros jóvenes, la familia, los vecinos, espantosamente se esta dejando de lado el diálogo, el escuchar al otro, el tratar de llegar a una solución racional.
En lo laboral sufrimos dicha violencia de manera permanente, la sufren las mujeres por una cuestión de género, cuando se las tilda de que son tal o tal otra cosa, se las relega a la hora de una justa retribución por igual tarea, o a la hora de elegir algún cargo o ascenso, se las acosa, etc.
Cuando se impide la libertad de elección sindical, cuando los manejos de los gremios no son transparentes, cuando un gremio responde a un poder, a un partido político o a un gobierno y no a los trabajadores, se genera violencia.
Cuando se apaña a los violentos y se los incentiva económicamente, cuando existen fuerzas de choque, o bandas armadas que sirven para apretar, se violenta.
Cuando la prensa deja de ser independiente y responde a los intereses del monopolio Clarín o Estatal se genera violencia.
Esta violencia no es exclusividad de los argentinos, tanto los países en vías de desarrollo como los de primer mundo generan violencia de manera permanente.
Ahora bien en la justicia no estamos exentos de esta violencia, tiñe todo lo que nos rodea, con una justicia lenta y en servicio de los poderosos, donde el que tiene dinero o poder casi, nunca es tocado en sus intereses, y el pobrerío debe vagar y penar en los pasillos de Tribunales a un TSJ que más que representar a la Justicia con su balanza y venda se parece mas a los tres monos, que no ve, no escucha, ni habla y nos somete a actitudes violentas permanentes, negándose al diálogo sincero y en el marco de la ley de paritarias, se dialoga sólo de lo que ellos quieren, digita el nombramiento a dedo, no respeta ni la transparencia ni el libre acceso al sistema de concursos, no brinda los recursos humanos, técnicos y edilicios necesarios para brindar un servicio de justicia para y por el pueblo, alimenta la industria del juicio, persigue al gremio, a sus delegados, a sus trabajadores, prohíbe el derecho de reunión, de huelga. Cuando nuestros salarios están por debajo de la canasta familiar, en la mayoría de los casos, mientras ellos se enganchan por ley (entre gallos y medianoche) a la Corte, dejando que los empleados sean sometidos a la voluntad del Poder Ejecutivo, cuando se obliga a los compañeros a realizar la tarea de dos o mas personas, por la falta de personal, este Poder judicial fomenta en cada acto VIOLENCIA.
Por eso esta chorrera de palabras, se las quiero dejar y espero recibir alguna respuesta para debatir sobre lo que nos pasa como sociedad, no vamos a dejar de reclamar lo que es justo, los espero para seguir participando y generando un mejor futuro para las próximas generaciones.
(*) A.G.E.P.J. Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial, Alta Gracia.
ALTA GRACIA"
Imagen: larazon.com.ar
25/10/2010
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