escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

El País

Madres que protestan, jubilados que bancan /

Madres que protestan, jubilados que bancan

Un cuarto de siglo de decisiones económicas que llevaron a una situación de inequidad social alarmante. En nuestro país, no son pocas las familias que subsisten gracias a las jubilaciones de sus mayores, por eso se diseñaron nuevas jubilaciones que se sostienen gracias al "oro verde". Pero es sólo un parche. El cronista ciudadano repasa los últimos 25 años para arribar a la situación actual. Refleja que hay un clima de protesta necesario, pero que tiene la particularidad de ser comandado por mujeres.

José Alberto Cmet.

Lo acontecido en materia económica y social hace medio siglo en Argentina y el arrastre de más de tres cuartas partes del siglo en el mundo, para muchos es historia, para otros es muy tedioso, hasta increíble o aburrido o como ahora dicen los jóvenes: ¡ya.....pasó!

Para evitar conformar el análisis tan lejano, miremos sólo 25 años para atrás. En este tiempo ¿hemos crecido con libertad e independencia económica? La respuesta es alarmante por la dependencia externa en lo financiero y comercial.

El sometimiento sucedió no sólo en Argentina, sino en los pueblos hermanos del sur del continente. Los estamentos atacados por el “poder central” son los que siguen.

El primer aspecto del dominio económico, surgió en materia de política salarial. Desde la perspectiva del movimiento obrero, se impidió la unión de los trabajadores que tienen como objetivo el beneficio de los pueblos, en razón que los propietarios del capital, dividen los pueblos para tenerlos en discordia en beneficio propio.

La unión de los trabajadores, debe serlo con un compromiso de bien común (no personal o de grupos sectoriales), de respeto, de guarda y custodia del capital, en razón que cuidar el capital tiene como objetivo en continuar de su beneficio social y se transmite a los hijos.

La inversión con fines sociales debe ser respetada, debiendo instrumentarse medidas con claridad soberana y que refiere a los “controles estrictos”, tanto el nacional como el que proviene del exterior.

En los últimos 25 años, la inversión externa para Argentina no respetó el trabajo local y ha prevalecido el ingreso de capitales golondrinas o de usura.

No existieron controles adecuados, que no sólo sirven para cuidar el sistema democrático, sino que le brindan a los gobiernos mayores espacios para impulsar programas de desarrollo que desean los pueblos, como un principio elemental de toda teoría e historia económica: la permanencia del capital con objetivo social. Esto no sucedió y existió plena improvisación en perjuicio del patrimonio nacional y de los usuarios. Los resultados han sido nefastos para la población.

Las inversiones no fueron las deseadas y el incremento de los puestos de trabajo ha sido negativo (por el contrario, hubo despidos compulsivos o “voluntarios” de las empresas públicas privatizadas).

La desocupación creció a un ritmo alarmante, los servicios básicos de salud, educación y seguridad no son suficientes y hasta inexistentes.

Las prestaciones jubilatorias en manos de privados, ha servido para generar excesivas ganancias a sectores del poder monetario. Este sistema jubilatorio dual (capitalización o de reparto) que rige desde 1994, no cumple con los fines que han pretendido hacerles creer a la población y se ha engañado a toda la sociedad (hoy la tercera edad presenta un estado de quiebre total y la falta de atención de salud, como la asistencial es alarmante).

El sistema financiero fue diseñado para políticas de saqueo, con salidas al exterior de sus beneficios sin el control adecuado.

Las empresas privadas para la producción de bienes o servicios con capitales externos, no fueron la excepción. En los países soberanos y custodios de sus inversiones, cuentan con normas contundentes en la cual las utilidades y el capital invertido no pueden ser retiradas libremente, salvo con pedidos fundamentados y con no menos de dos años de anticipación para su evaluación (Chile, USA., etc.).

El motor que mueve la economía de todos los pueblos, se nutre de tres premisas: materia prima, mano de obra y capital.

Los tres deben tener un equilibrio sustentable en el tiempo y espacio. • La materia prima no es permanente, en su mayoría se agotan (minerales, bosques, etc.) y no se renueva en su totalidad, salvo los controles en los originados por siembras y maderas. • La mano de obra, es permanente por la vida en si misma del hombre, se agota por razones ajenas al proceso de crecimiento (sino consume la materia prima y sus agregados que tiene a su alcance en bienes y que es básica para continuar el proceso de vida, desaparece la mano de obra por hambrunas o incapacidades por falta de alimentos básicos). • El capital requiere de los dos componentes anteriores y quien es el titular de la materia prima, como de la mano de obra a ser aplicada, son quienes tienen que exigir el equilibrio de los tres factores.

Por lo tanto, el capital forma parte del proceso y no existe ninguna teoría económica o ideología social, en la cual el capital queda excluido del proceso económico.

Pero algo puede ser corregido para bien del progreso. Surgen conceptos básicos que en la vida de los negocios entre las naciones, no existen “amigos permanentes”, sino “intereses comunes”.

El MERCOSUR es un principio de unión de los pueblos. Si bien no es un organismo con poder real, adoptó la Plataforma Laboral de las Américas que sirve para unificar las relaciones laborales frente a otros poderes de control. Esto es muy positivo.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe -Revista N° 45), propone el denominado “pacto de protección social”, en razón que las reformas económicas iniciadas en los noventa, no lograron resolver los problemas de financiamiento y cobertura de los sistemas de protección social. Los latinoamericanos enfrentan incertidumbres en el futuro laboral, la atención de la salud, la cobertura de la seguridad social y integración del grupo familiar.

Estas vivencias se ven a diario a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional. Este organismo internacional vinculado a las Naciones Unidas, hoy denuncia muy tibiamente que las “economías de la región no generan suficiente empleo y los puestos existentes tampoco constituyen una garantía de protección social sobre la base de contribuciones salariales, debido a las informalidades laborales (trabajos en negro) y las bajas remuneraciones”.

Entonces nos debemos preguntar: ¿qué sucedió con las privatizaciones a partir de la década del 90?

La respuesta es simple: “No hay ninguna evidencia empírica de que las privatizaciones tengan un beneficio económico. La evidencia es precisamente la opuesta, especialmente en los servicios de salud y sociales. Pero las privatizaciones si tienen el efecto de quitar las decisiones y el control fuera del ámbito público. Pone las cosas fuera del control democrático y las pone bajo el control de privados que no deben rendir cuentas.

Los servicios incluyen prácticamente todo lo que le preocupa al pueblo: salud, infraestructura, educación y medio ambiente, todas las cosas que le atañen al pueblo....Esto significa transferir todas las cosas de la vida a las manos de empresas privadas. Lo mismo corre para el resto del paquete neoliberal.

Son todos estos factores, junto con el crecimiento de la desigualdad, los que están llevando al pueblo a clamar por un cambio (filósofo norteamericano Noma Chomsky )”. Culmina diciendo este autor: “las políticas neoliberales aplicadas en los últimos 25 años han constituido uno de los desastres dramáticos de la historia económica” (¿es genocidio o malas políticas intencionales?).

Es hora de decir basta, busquemos el cambio en paz y con la participación de todos los sectores involucrados. El aumento de la protesta es muy alentador y crece.

En Argentina, este cambio no viene de la mano mayoritariamente de los jóvenes universitarios y de los trabajadores en su totalidad por distintas razones.

Los universitarios no provienen de familias plenas de trabajadores de la “clase media”, su mayoría provienen del sector de las más altas categorías de ingresos.

Los trabajadores -desde hace más de 25 años- no encuentran el camino de la unión en sus objetivos y el gremio más poderoso logra sus beneficios y desplaza a los restantes.

Las protestas son oídas, por la calidad de sus dirigentes y por la necesidad que los servicios sean brindados a la comunidad. Pero los restantes trabajadores sin poder de negociación, hoy son víctimas del sistema neoliberal que los planchó, los humilló y para colmo los dividió.

Pero surgen otras fuentes de avanzada y que son las mujeres de los trabajadores y su entorno, que han visto como se destruye la composición de la familia y el soporte que deben brindar a sus hijos y nietos, cada día se debilita, pero no han perdido toda la fuerza.

El cambio silencioso surge del grupo familiar y en especial de las mujeres-madres. Hoy están a la cabeza de las grandes protestas, con plena justificación y agravado por la incertidumbre de la inseguridad existente (que proviene del sistema económico perverso) y que cada día avanza.

Este clamor llega al seno familiar día a día, que no quieren romper el ciclo de transmisión de la pobreza. Desean terminar con los planes asistenciales que han generado en las familias incertidumbres de un futuro ligado al político-gobernante de turno, como una especie de droga-dependencia-económica.

Se debe adicionar, que el sostén económico de numerosos grupos familiares, se nutre de los mayores pasivos, que con sus beneficios jubilatorios aportan a sus hijos y nietos desplazados del aparato laboral el mínimo sustento. Pero estos abuelos, día tras día fallecen y con su ida, se agrava la situación económica del entorno.

Para salvar esta situación, se han diseñado nuevas jubilaciones y que se dirigen a los nacidos en las décadas del 40 al 60 (con beneficios o montos por debajo de la línea de pobreza) y que sirve para tapar o esconder el desempleo extendido. Este sistema que se denomina “de ocultación de fuentes de trabajo”: ¿Qué financiamiento tiene? o el origen de sus fondos.

La respuesta es simple: proviene en forma directa e indirecta de las exportaciones del “oro verde” (por la soja) que genera una fuente alternativa de ingresos fiscales y que financia esta coyuntura social. Pero no soluciona el problema de fondo, que es la creación de puestos de trabajo.

Son parches para evitar el estallido social en cadena, en la cual todos sus beneficiarios deben ser controlados y hasta bien identificados.

Estos ingresos como productos de las exportaciones de “soja”, es un paliativo de corta vida por ser un producto agropecuario de cultivo intensivo y que degrada la tierra, destruyendo sus bases orgánicas. Los expertos en esta disciplina, están alertando que los cultivos a reemplazar la producción de la soja, serán de escasa calidad y cantidad. El país no debe olvidar (en la década del 50) cuando el mercado internacional cambió las reglas de juego con la exportación del “algodón”, que fue reemplazada por un tipo materia de prima sintética provenientes del continente africano.

La solución se mantiene en su propia esencia: “la carne vacuna no será sintética”. Tenemos el mayor producto exportador (oro rojo): el ganadero y otras variedades de la agricultura. Claro, debemos venderlos con el mayor valor agregado posible. Este mayor valor agregado, es la fuente y motor de toda la avanzada industrial que nuestro país que debe recuperarse y ponerla en marcha. Hasta el presente, las expectativas no son muy favorables y recomponer el aparato productivo no se lo registra como prioritarios en las plataformas políticas de los gobernantes.

Ante este cuadro, presenciamos un movimiento silencioso de protesta y complejo, por variados componentes a corregir (por la inseguridad en las personas y bienes, desempleo, escasez de servicios básicos, educación, salud y por la recomposición salarial a valores actuales).

Estos grupos sociales que hacen valer “sus protestas”, acompañan en estas organizaciones “sus proyectos” a los fines de lograr sus objetivos y que son atendibles.

Esta avanzada silenciosa que vemos diariamente, seguramente acabará con los políticos virtuales y que provienen en su mayoría del poderoso capital-neoliberal.

Un documento reciente de la CEPAL, expresa que es “necesaria la concertación de un nuevo pacto social que tenga a los derechos sociales como horizonte normativo y a las desigualdades y restricciones de las economías como limitaciones que son necesarias reconocer y enfrentar”.

De dicho texto, surge: “derechos sociales” , “las desigualdades” y “restricciones a las economías”. El diagnóstico es contundente y las “las restricciones de las economías son necesarias a reconocer y enfrentar”.

Las reglas económicas de estos 25 años transcurridos bajo un modelo neo-liberal absoluto y con aplicación plena en la argentina (como prueba piloto e impulsado por las autoridades monetarias - económicas del imperio), han fracasado en todos sus aspectos en el beneficio social.

El ajuste debe partir en reconocer las desigualdades sociales, respetar las inversiones o el capital que ingrese a futuro y que se someta con plenitud a los controles soberanos del pueblo.

Estas dos premisas no tiene validez, si no se somete a los culpables ideológicos del desastre. Deben ser tratados como autores del genocidio social-económico que padecimos y que no tiene inmediata recuperación. Alguna vez debemos identificar a los “Traidores a la Patria”, con una “justicia seria y digna que los condene” por genocidas. Sino, nuestros hijos dirán que hemos sido cómplices.

Los jóvenes deben participar en el cambio o acatar el dominio del sistema. Los más viejos, debemos reconocer nuestros errores, sobre todo por nuestra indiferencia. Es mi pequeño aporte a Sosperiodista.

Foto: movimientocivico.org

07/11/06


Recomendar esta nota





Luis

El artículo denota por parte de quien lo escribió la preocupación que va más allá de la denuncia de lo que significó y aun persigue el Modelo neoliberal que se instrumentó en la Argentina y que se refiere a como terminar con su existencia expoliadora para los intereses nacionales. Es bien cierto que dicho Modelo aun persiste en su accionar, gracias a la mediocridad y genuflexa actitud de la dirigencia que hoy se expresa en casi todos los partidos políticos del pais. Ya que denominados de izquierda de centro o de derecha, terminan siendo la izquierda, el centro y la derecha del Regimen o sistema que sostienen. El dilema está en poder establecer otra alternativa donde verdaderamente la ideología esté al servicio del interes del Pueblo y nó de grupos o corporaciones que no tienen ni ideología ni patria. El pueblo a través de la recomposición y reinstitucionaliación de las Organizaciones Sociales y sectoriales en pos de un objetivo que los trasciendas y contenga a todos, es el único encargado de corregir el rumbo y establecer las nuevas condiciones con la cual se instrumente un verdadero y auténtico Proyecto Nacional.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota