
Diego Sponton (Santa Fe)
Muchos de nosotros presenciamos desde hace mucho tiempo, en el amanecer de la segunda década infame, la agudización de la protesta social en un país desprovisto de posibilidades económicas, pero fundamentalmente sociales, claro.
La memoria nos permite focalizar el inicio del fastidio de la sociedad, bien entrados los 90s.
Ya no se trata de reclamos, ollas populares, cortes de ruta, asambleas barriales; aquí la cuestión es diferente. No repudian las promesas de “salariazo”, tampoco de “revolución productiva”. No se hace hincapié en la desindustrialización en términos globales, la importante fuga de capitales al exterior, mucho menos en posniveles de desocupación, aún alarmantes; ni siquiera apuntan con el dedo índice señalando el importante debilitamiento del Estado y los sectores medios. No.
El anhelo es otro, también democrático, justificado, razonado y explicado hasta el hartazgo. Toda la sociedad por el derecho a la diversidad. Esta vez el reclamo puso el acento en la Libertad y la Igualdad.
El sábado 17 se realizó la XVI marcha en la -considerada- capital gay de Sudamérica.
Y este año por primera vez funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires les negaron a los manifestantes la posibilidad de contar con instrumentos -escenario, sonido, luces-, que deberían estar a disposición, como lo están para otras marchas y movilizaciones.
La ciudad de Buenos Aires ha decidido delegar su deber de proveer de seguridad y limpieza a los ciudadanos/as en las manifestaciones sociales y obliga a pagar un seguro, una empresa de limpieza –entre otros gastos- que hacen que para ejercer el derecho constitucional a manifestarse, un movimiento social tenga que contar con un mínimo de 5000 pesos aproximadamente.
El Estado debe garantizar el derecho a manifestarse, proveyendo de los elementos necesarios -con los que cuenta la capital federal o la Secretaría de Cultura de la Nación y que son de todos/as- para que pueda realizarse cualquier jornada, inclusive ésta, la Marcha del Orgullo como todos los años.
Así como también, debe garantizar seguridad para quienes participen del evento, y la cobertura de las necesidades básicas que puedan plantearse en una manifestación social de estas características. Este es el deber del Estado, producto de un contrato social democrático, garantizado por la Constitución Nacional.
En vano se esperó la reflexión de las autoridades locales y/o nacionales.
¿Para qué sirve un marcha de este tipo?, para que por ejemplo, Los Dogos, campeones mundiales en fútbol; salgan en la tapa de los diarios nacionales más importantes, como logro deportivo y no en la sección Sociedad.
También para que se los reconozca con identidad propia, iguales, análogos a cualquier otro hijo de vecino. Unión Civil con todos los derechos, y a decidir sobre sus propios cuerpos. Para que la educación sexual de nuestros hijos se torne completa, se perfeccione, afine la pluralidad y pueda pulir la variedad.
Porque somos tan vaqueros y astutos –rasgos argentinos acentuados bajo el menemato- que no dimensionamos este reclamo como el Pensar y el Obrar de toda una sociedad que transpira travesías y mocedades.
Para que sea un timbrazo en el hogar de los prepotentes, una defensa adelantada para dejar fuera de juego a la pedantería de antaño, pero en tiempos presentes.
Porque a veces no se consigue o no se puede proponer inmediatamente una transformación radical, en torno a las mediaciones, complejidades y sus matices, pero si se puede constituir un límite a la deshonra y al estigma que conlleva formar parte de una sociedad celosa de prejuicios. Ese gozoso despliegue de la negación absoluta de las dignidades ajenas.
Por esto se hace necesario las reflexiones culturales e ideológicas que conforman la patraña argentina y la lectura del momento actual. Este ejercicio es necesario transitar para retomar de las tradiciones que intentan conjurar relaciones opresivas y que no impulsan a recrear una sociedad justa y de vidas dignas.
El Orgullo está encabezado, no solo por música tecno, coloridos ropajes y rouge, sino también por una tropa decidida e impulsada; esa que a veces consigue victorias pequeñas y muere anónimamente. Pero que lo hace en campos determinados, privadas la mayoría de las veces, de la “publicidad” de su accionar particular.
Sin embargo, no falta el que recurre a reflexiones odiosas intentando encontrar un origen al desvarío.
El desprecio larvado, disfrazado de compasión, es entonces la coartada que posibilita, a quienes sobreviven aún por apostar a su condición, sostenerse al margen, más allá, en este nuevo relevamiento del “algo les habrá sucedido en su pasado”, con el cual no para de asombrarnos la importación de modos de traducción de la discriminación social.
20/11/07
Recomendar esta notaEl orgullo gay tiene tres aristas, definidas en forma clara por el periodista. En primer lugar que el derecho a la libre expresión es de los ciudadanos y tiene como base un contrato social que debe cumplirse. Luego que desde las ciencias sociales ya no se habla de hombre y mujer, sino de todos y todas por la existencia de los trans-género. Y por último la falta de aceptación de la diversidad y su consecuencia: la discriminación social. Creo que en esta nota se sigue la línea que desde hace tiempo se debate en el sitio.El punto que la sociedad no termina de aceptar es la existencia de homosexuales, de transexuales , de travestis de inter-género, de xxy -hermafroditas- y tal vez se me escape alguna manifestación de la sexualidad humana.Porque es el derecho de una minoría. Cada ser humano tiene derecho a elegir libremente su sexualidad, y no por eso deja de ser un ciudadano. Creo que al orgullo le ha costado mucho lograr reivindicaciones, como la unión civil.No me considero tan superada y por ahí cuando veo dos mujeres transexuales tomando un café con toda naturalidad, miro con esa actitud típica, pero porqué no pueden tomar un café y hablar de sus cosas.Además muchos son artistas, trabajadores sexuales, abogados, contadores, personas; básicamente personas. Me parece que esto tiene que ver con la educación sexual, que todavía no está en la currícula. Es tiempo de entender la diversidad, porque tanto en el hombre como en la mujer habitan los dos aspectos el femenino y masculino. No hay certezas respecto a que lado y porqué motivo pueda desarrollarse uno u otro en cualquier etapa de la vida. Nos encontramos en un momento en que la mujer está desarrollando roles de mucha fuerza, que la llevan a perder su aspecto, imposta la voz, la postura corporal, marca una distancia de un metro. Y un hombre que le teme a esta mujer habitada por la loba, en el sentido de la fuerza que tiene para la sobrevivencia, y que no marca territorio por las dudas. Existe una crisis en la sexualidad y como adultos está bueno poder conversarlo, para aclarar.
hay ciertos derechos que en est epais tan pacato y esencialmente homofobico (basta encender la tele) deben ser reconocidos para muchos sectores peron para los gays. para ese grupo reaccionario, la marcha del orgullo gay no es un aporte sino una provocación: demasiada fiesta y color,más de lo que puedan soportar.
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.