
José M. Lagorio
La fundación DARMAS se dedica a ayudar al marginado social con orientación a hombres que luego de haber cumplido su condena salen de la cárcel y necesitan reinsertarse en la sociedad para no volver a delinquir. Su presidente es el pastor Héctor Iommi que junto a un grupo de personas comenzó en 1973 a visitar la unidad penal de San Nicolás y a reunirse con algunos presos para compartir la Palabra de Dios. En 1983 comenzó a funcionar la fundación.
¿Cómo comienza la idea de este trabajo social?
Esto es algo que Dios hizo. Empecé a ir a la cárcel en el ’73. Fui a predicar a un muchacho a Villa Cavalli, cuando volví a ir lo habían guardado, lo habían puesto preso porque se había robado una bicicleta. Entonces ahí le hablé al pastor Emilio y le digo que quiero ir a visitar un chico a la cárcel, ¿usted me acompaña? fuimos y ahí comencé. Empecé a visitar a ese muchacho pero empezaron a abrirse las puertas. Iba y se juntaban veinte, treinta y empezamos a hacer reuniones; desde ese tiempo no paramos más.
¿Cómo nació la fundación?
Pasaron unos cuantos años. En un momento de campaña electoral en que los políticos están buenos y reparten cosas para todos lados, fui a hablar con uno y me dice: "¿Usted a que institución pertenece?" . "A ninguna, yo voy a la cárcel", -¡pero no se lo vamos a dar a usted! me dice, no podemos darle a Iommi-, entonces ahí nació la fundación.
¿Quiénes trabajan con usted?
Ya éramos un grupo de trabajo, alrededor mío comenzaron a juntarse personas; porque Dios me dio la certeza de que esto no era para que lo hiciera solamente yo, o para que lo hiciera mi iglesia, sino para trabajar con las iglesias de San Nicolás, desde el primer día les dije esto a todas las iglesias de la ciudad, algunas respondieron y otras no.
¿Cuál es el objetivo que tienen?
El objetivo es ayudar al marginado, con orientación a las unidades penales y pos muro, es decir cuando la persona sale. Ahora, una vez que sale no es fácil, yo hace treinta y cinco años que estoy trabajando en la cárcel, y justamente hoy estaba disfrutando con los muchachos diciéndoles de la alegría que tengo de estar acá, porque no teníamos donde estar, no teníamos nada, y el problema más serio de un interno, te lo pueden decir ellos, es cuando salen, ¿a dónde van? Si no quieren seguir robando ¿qué hacen? ¿quién le va a dar trabajo? Porque si ellos van al lugar de donde salieron ahí tienen todos los muchachos que lo están esperando con las manos abiertas ¿porqué quién es el qué le va a dar una mano? le va a dar una mano el que es del mismo palo, porque otro no, cada uno se rasca para adentro, cada cual piensa en lo suyo, hay muy pocas personas que están pensando en los demás, como poder ayudar, entonces es difícil. Y no hay otro lugar como este en la provincia y doy gracias a Dios que funciona.
¿Hay ejemplos de personas que hayan logrado insertarse con éxito luego de salir de aquí?
Si, Francisco M. fue el primero, salió de la unidad penal hace cuatro años, que es el tiempo que hace que estamos en este lugar, estuvo acá y se bancó lo peor porque fue la prueba piloto. Él comenzó a asistir a la iglesia, yo le presenté a un hombre que era pintor, lo instruyó, luego él empezó a trabajar en pintura y hoy es un profesional, tiene trabajo, se casó, tiene su casa y vive muy bien gracias a Dios. Esto es una alegría para nosotros porque es ver el objetivo cumplido; cuando la persona te dice mañana salgo de la cárcel vos no le podes decir está bien vamos a estar orando, algo más tenemos que hacer.
¿Cuántas personas hay ahora?
Están ellos tres - presentes durante la entrevista – pero hay lugar para cuatro, sería importante seguir edificando para poder albergar más gente, adelante tenemos los cimientos para continuar construyendo, y algo que siempre estoy pensando yo ¿cómo le vamos a dar una salida laboral? Uno de ellos tiene un tallercito acá y está haciendo algún trabajo que no se lo estamos pagando, le estamos dando un dinero, lo que podemos como para que siga adelante.
¿Reciben algún tipo de ayuda?
Muy poca, ahora el Patronato del liberado nos están dando $500 mensuales, pero acá tienen que comer tres personas, hay que pagar la luz, hay que pagar la contadora, por lo tanto no alcanza. Y también nos ayuda supermercado Lagostena con algunos alimentos no perecederos, y supermercado Mongillo con la la carne y verduras. Así que toda mercadería que la gente quiera donar, una vaquillona viene bien - risas de por medio -no hay problemas. Lo más importante sería darles una salida laboral, por ejemplo Carlos sabe carpintería entre otras cosas, entonces vendría bárbaro una “máquina profesional multiuso” para carpinteros, que hoy está costando unos $3.500, entonces el fabricaría muebles, otro los sale a vender, entonces la historia funciona. Hay otros que estudian y reciben un título dentro de la cárcel, acá tenemos uno que es analista de sistemas y diseñador gráfico, pero hasta ahora no le sirve para nada porque nadie le quiere dar trabajo por su pasado en el penal.
¿Los que vienen a vivir en la fundación se reunían en la iglesia que funciona dentro de la cárcel?
No, y a este lugar nunca lo pensé, ni nunca Dios me dijo que era para evangélicos, esto es para todos, acá nosotros le predicamos el evangelio, el que quiera lo acepta y el que no quiera, está bien. Lo único que pretendemos es el respeto, la buena convivencia y que entiendan la importancia de servir, porque de la cárcel salen acostumbrados a que todo el mundo los manda y los vive, el preso es la persona más insegura, ellos se acuestan y no saben si vuelven a despertar, es sobrevivir minuto a minuto.
¿Cómo seleccionan quiénes van a venir acá?
Hicimos un convenio con el Patronato del liberado, ellos tenían la necesidad de tener un lugar e hicimos un convenio, que ellos nos mandaran la gente y manejaran la parte legal y nosotros nos encargábamos de lo demás, teniendo prioridad los internos que salen del penal de San Nicolás, viene gente de otras ciudades pero siempre de la provincia de Buenos Aires; de los que están ahora unos es de Pergamino, otro de Capital Federal y otro de nuestra ciudad.
Luego de la entrevista con Héctor Iommi me quedé a compartir un tiempo con los muchachos que viven en la fundación. Quieren reinsertarse en la sociedad, quieren trabajar y hacer una vida normal como comúnmente decimos. Demuestran que pretenden ese cambio al quedarse allí y esforzarse para empezar de nuevo, porque podrían regresar al estilo de vida anterior, podrían volver con los “amigos” de sus viejas vidas y aunque con riesgos, les sería más fácil conseguir dinero delinquiendo nuevamente. Una vez afuera, se encuentran con un muro más grande que el que veían desde adentro de la cárcel: “discriminación y prejuicio” , un muro que la sociedad (nosotros) levanta. Es muy importante el trabajo que esta fundación realiza a favor de la comunidad. Cómo cristianos debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para ayudar a estas personas, ellos ya pagaron sus deudas con la sociedad cumpliendo las condenas correspondientes, y ahora tendrán que hacer su parte tomando la decisión de hacer las cosas bien en adelante; debemos aceptar a las personas que recuperan la libertad y desean cambiar, integrarlos, y ponernos en su lugar para poder comprender, de eso se trata.
Fundación D.A.R.MA.S. Predio: Morteo 1023, San Nicolás, Bs. As. Tel. Fax: 03461-441961/03461-15699485 Mail: fundacion_darmas@yahoo.com.ar
16/07/08
Recomendar esta notaEs bueno que ésta obra que empezó en los fines del año 1973,se mantenga y crezca,ya que fué levantada con mucho sacrificio.El Señor quiera seguir bendiciéndo y prosperando.
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