Continuación de la nota "Entre mentiras se disimula la verdad" parte dos
Javier Llorens
El caso Pirillo
Los escarmientos de Don Corleone Magnetto estuvieron lejos de haber acabado allí. El segundo turno le toco a su socio en Papel Prensa, José Pirillo, flamante comprador del diario La Razón. Vespertino que entró en crisis por el cambio de hábitos que trajo la televisión, razón por la que, con la intervención previa de Timerman, se reconvirtió en matutino con muy poco éxito. Para hacer frente a la situación, a Pirillo no se le ocurrió mejor idea que pedirle a Magnetto una distribución más equilibrada en el cupo del papel, dado que pese a tener el 33 % de la tenencia accionaria, solo tenía un cupo del 10 %.
Con el margen que dejaba la reventa sobrante del cupo, Pirillo seguramente pensaba hacer frente a las deudas que atosigaban a La Razón. Pero ante el no rotundo de Magnetto, Pirillo comenzó a contar en La Razón, la verdadera historia de los Graiver y de Papel Prensa. Con la evidente intención de que Magnetto recapacitara; ejerciendo así un chantaje que es muy propio de la prensa, sobre todo la argentina.
La respuesta de Don Corleone Magnetto fue letal y contundente. Los abogados de La Razón Fontan Balestra y Fargosi, que son también los abogados de Clarín, aconsejaron en 1987 a Pirillo que pidiera una convocatoria de acreedores, por la deuda que arrastraba el diario, la que recayó en el juez Foiguel López. Este juez acusó a Pirillo de vaciamiento, lo desapoderó, intervino el diario, y entregó la dirección del mismo a un Peralta Ramos. Un ex socio de Magnetto en Papel Prensa. Pirillo por su parte huyó al Brasil, donde fue detenido.
En 1990 Peralta Ramos solicitó la quiebra de La Razón, siendo las acciones de Papel Prensa su único activo valioso. El juez Foiguel López le vendió a Clarín esas acciones, sin licitación, aduciendo el pacto de sindicación de acciones que habían firmado en 1977 Clarín, La Nación y La Razón, coaligándose contra el Estado socio. Por su parte la Cámara de Apelaciones, acusó al juez de haber celebrado la venta a “precio vil”, y pidió el juicio político de Foiguel López.
El caso llegó a la Corte, que mantuvo un criterio similar, calificando a Foiguel López de “magistrado indigno” incurso en “una conducta grave”. Allí entonces se interpuso el legislador Balestrini -ex duhaldista, luego kirchnerista, y actualmente en coma- quién como siguiendo expresas instrucciones de Magnetto, pidió el juicio político de los integrantes de la Cámara de Apelaciones. Así todo quedó en la nada; y luego Foiguel López abandonó la magistratura, viviendo actualmente con la tranquilidad que le dan sus ahorros.
Por su parte Pirillo tras estar un año detenido en Brasil, fue extraditado con la condición de que se los juzgara solo por las causas de cheques sin fondos. Pero al llegar lo pasearon por todo tribunales, llegando a tener 18 causas abiertas, por las que estuvo tres años detenido. Hasta que como ex banquero comenzó a hablar de las trapisondas financieras y del lavado de dinero, razón por la que lo dejaron libre, para que acabara con su locuacidad. De todas maneras, como consecuencia del escrache constante, sin prisa y sin pausa de Clarín y La Nación; Pirillo se ha transformado en una mala palabra para la audiencia de esos diarios
Las circunstancias de los Graiver Papaleo
En la campaña de construcción de su descargo, Clarín publico recientemente una nota de página completa titulada, “Los Graiver dijeron su verdad en 1989 y ni aludieron al caso de Papel Prensa”. Por entonces los Graiver se enfrentaban con múltiples adversarios. Con el fiscal Molinas, que en el dictamen de Papel Prensa había cuestionado el acuerdo a que había llegado el Estado con ellos. Con los hermanos Born, que con la ayuda de los dos extremos, del fiscal Romero Victorica y del ex guerrillero Galimberti, le reclamaban la devolución de los millones de dólares del rescate pagado a los Montoneros, que estos habían entregado a Graiver. Con el abogado Caraballo, que les reclamaba los millones de dólares de Gelbard, de no se sabe por que asunto.
Cargaban además con un cuestionado pasado, por sus entendimientos con Montoneros, y su paralela cercanía con Isabel y López Rega. Y además habían visto con sus propios ojos como Don Corleone Magnetto se cargaba al diputado Imbelloni y a su socio Pirillo, sin siquiera pestañear. A los Papaleo no les quedaba otra que cumplir con la ley de la omertá; sin osar “ni aludir al caso Papel Prensa”, a la espera de tiempos mejores; que aparentemente han llegado para desgracia de Don Corleone Magnetto.
El caso Marquevich
El siguiente que probó el tronar del escarmiento de Don Corleone Magnetto, fue el juez federal Marquevich de San Isidro. Quién en el año 2002 pretendió avanzar en la causa de la paternidad de los hijos de la Noble, deteniendo nada menos que a la dueña de Clarín. Trascartón a su fallo lo tumbó la Cámara de Apelaciones. Y como resultado de su audacia, a fines del 2003 Marquevich fue suspendido en sus funciones, cuando el kirchnerismo se encontraba en pleno idilio con Clarín.
A mediados del 2004, Marquevich fue destituido, siendo el miembro acusador en el Consejo de la Magistratura, el ultrakirchnerista Jorge Yoma, que antes había sido ultramenemista. Y seguidamente Marquevich fue procesado penalmente por supuestos graves delitos cometidos contra la Noble. Siendo sobreseído este año por la jueza Arroyo Salgado, la misma que lleva la causa contra la Noble, quien juzgó atendible el accionar de Marquevich contra ella. La suerte del ex juez Marquevich parece haber dependido de los humores en la cambiante relación entre los Kirchners y Magnetto.
Don Corleone Magnetto a lo largo de los años, ha demostrado una inusitada capacidad para domesticar a la Justicia con sus valientes fuerzas periodísticas. Cosechando inveteradamente fallos a su favor, sea por la causa que sea, y de la jurisdicción que sea, incluso respecto la flamante ley de medios audiovisuales. Y no es para menos, dado que ha sumado a la clásica capacidad argentina de la seducción mediante el soborno; la capacidad de la disuasión mediática. Debe haber muy pocos jueces o fiscales en Argentina, con el legajo impoluto y la entereza moral, como para resistir una campaña negra de Clarín. Con la zanahoria del soborno, y el palo de la prensa, Don Corleone Magnetto se las ha ingeniado para disciplinar a la justicia argentina.
El caso Picolotti
La más reciente víctima de Don Corleone Magnetto, fue la ex secretaria de Ambiente Picolotti. Quién con la problemática de Botnia a cuestas, se puso a husmear en los efluentes de las papeleras. Incluidos los de Papel Prensa, cuyo proceso industrial es mucho mas contaminante que el de Botnia. A partir de allí, la Picolotti y su equipo comenzaron a aparecer en las páginas de Clarín, acusados de cualquier chanchullo, por extravagante que sea.
Finalmente Picolotti fue expulsada del gobierno y reemplazada por el secretario Bibiloni, que parece ser mas amigable con las empresas que con el ambiente. Razón por la que fue multado en forma personal por la Corte Suprema por su actuación en el Riachuelo. Por esta razón Clarín y La Nación mantuvieron una permanente postura contra la Asamblea de Gualegauychú, y a favor de Botnia. Ya que entre contaminadores no se andan husmeando los efluentes, cosa que solo hacen los perros. Aunque ella sea la misión que deba cumplir el periodismo.
El caso de los Kirchners
Al interrogante de porque recién después de siete años a este gobierno se le ocurrió desenterrar la cuestión de Papel Prensa, lo despejó hace veinte años el difunto dueño de Ambito Financiero, Julio Ramos. El fue el quién dijo que Clarín primero les saca a los gobiernos todo lo que les puede sacar. Y luego los tumba, para que pase el siguiente. Abusando de la autocita, en “La disputa por el monopolio del monólogo entre el trust informativo Clarín - La Nación – DYN y el actual gobierno” dije:
“En esta fase se encuentra ahora nuevamente el Grupo Clarín, que como el mamboretá, practica el canibalismo sexual editorial: se come la cabeza del gobierno de turno después de llegar a la cópula. ¿Por qué repite indefinidamente esta secuencia el súper mamboretá Clarín? Porque en su inveterado afán de dominar la comunicación social, ante el incesante avance de la gráfica, la informática y las comunicaciones en las últimas décadas, cuando consigue una cosa esta ya es vieja, y entonces tiene que lanzarse a obtener la novedad que asoma.
Prostituta deviene del latín, del verbo “prosto”, que significa ‘poner a la vista’, ‘exponer algo’. Pero la prostitución del Grupo Clarín – La Nación – DYN representa exactamente todo lo contrario, que es quitar de la vista, ocultar algo. Para recién “poner a la vista” o “exponer algo”, cuando el gobierno cliente de turno ha agotado su posibilidades de “regalos”, como es el caso actual; ejerciendo en consecuencia un brutal periodismo del escrache, que en realidad no es periodismo.
III) La naturaleza del negociado de Papel Prensa
El acto fallido de Clarín y La Nación respecto el control de la prensa
En vísperas de la presentación del informe “Papel Prensa: la verdad”, Clarín se despachó con un mega editorial titulado “El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. El mismo fue un tiro al pie que se disparó Clarín, dado que eso y reconocer que Clarín y La Nación han venido controlando la palabra impresa, es casi lo mismo. Se trata indudablemente de un acto fallido freudiano, en donde Clarín reprocha a otro la intención de despojarlo de lo que ha venido haciendo desde hace treinta y tres años. Y que evidentemente no quiere dejar de hacer.
Conforme el refrán que dice que uno es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que dice, a la editorial la agarró al vuelo nuestra locuaz Presidenta, como introducción en la presentación del referido informe, apelando a la frase abogadil “a confesión de parte, relevo de pruebas”. En esa editorial, aún antes de haber efectuado la Bullrich su oportuno aporte, Clarín estableció su mendaz coartada expresando:
“… en el momento de la transferencia accionaria, no se conocía la conexión del grupo Graiver con la organización armada Montoneros, vínculo que en 1977 desencadenó el repudiable secuestro de varios miembros del Grupo Graiver por la administración militar. Así sucedieron los hechos. Los miembros de la familia Graiver fueron ilegalmente detenidos más de cinco meses después de la venta del paquete accionario de Papel Prensa, cuando salió a la luz la relación financiera de David Graiver con Montoneros.”
Los siguientes párrafos de ella, que hablan del control de la palabra escrita, tienen un curioso doble filo, porque tanto pueden incriminar a Clarín y La Nación, como al gobierno:
“La apropiación de Papel Prensa… sólo procura la subordinación incondicional de la palabra escrita, como parte central de un proceso de dominación social impropio de los sistemas democráticos. Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta, después de garantizarse una ley que regula con marcada influencia del estado los medios audiovisuales (donde Clarín tiene una posición dominante)… ahora apresuran el paso para controlar el flujo de la información a través de la palabra impresa (que detenta Clarín). Por eso le apuntan al insumo básico de la misma: el papel (donde Clarín y La Nación tienen el monopolio). Sin papel no hay diarios. Y sin diarios, aun en tiempos del auge de Internet y sus redes sociales, la palabra impresa, que sigue resumiendo la versión más perdurable del sentido de la libertad y de la crítica, se empobrece y vacía de sentido. Hasta desfallecer. O hasta resistir y honrar su digna historia.”
Posteriormente el periodista estrella de Clarín, Van der Koy, salió a relativizar esos dichos, diciendo que es “un verdadero anacronismo” pretender controlar el papel actualmente, ante el auge de Internet, que ha puesto en crisis a las ediciones impresas de los diarios tradicionales. Lo que es parcialmente cierto. Pero esta situación actual no se compadece en nada con los treinta y tres años de reinado de Papel Prensa en manos de Clarín y La Nación.
El mismo, sumado al control de la agencia de noticias DyN (Diarios y Noticias) que Clarín y La Nación fundaron en 1982, en forma previa a la guerra de Malvinas, convirtió a Clarín y La Nación en una maquinaria para destruir a los competidores, y establecer un discurso único en Argentina, mediante la uniformación informativa. Que es la gran responsable de la inexplicable debacle de Argentina, ya que los países y las organizaciones crecen, cuando se instala el pluriverso de ideas; y decrecen, cuando se instala el uni-verso de ellas. El cual, con una coincidencia de profundo contenido simbólico, comenzó a implantarse a partir de la instalación de Papel Prensa.
La competencia desleal y uniformación del discurso por parte de Clarín y La Nación
Esa maquinaria de destrucción de la competencia e implantación del discurso único, esta a la vista del que la quiera ver. Siendo los políticos, los principales atrapados en ella, los que no la quieren ni ver. La agencia DYN, controlada por Clarín y La Nación, detenta el control del flujo informativo desde su raíz. Donde hay noticias que no pasan por nada del mundo, y otras que pasan como por un tubo. En la práctica DYN no tiene competencia, ni la puede tener. Ya que funciona al costo o a pérdida, gracias a los aportes de Clarín y La Nación. De esta manera los editores de diarios independientes de Clarín y La Nación, en realidad solo imprimen las noticias que les hace llegar Clarín y La Nación.
Ahí no acaba la cosa, solo empieza. Esas noticias las imprimen en papel de Papel Prensa, de Clarín y La Nación, que este distribuye mediante cupos a su arbitrio. O en papel importado que en algunos períodos, sumados los aranceles de importación, llegó a costar más del triple que el de Papel Prensa. Por esa razón muchos editores supuestamente independientes, procuraban de cualquier manera congraciarse con los bonetes de Clarín y La Nación, para obtener o ampliar el tan ansiado cupo de papel. Que podía significar la vida o la muerte de cualquier emprendimiento periodístico.
Por esta razón sería abiertamente ilícito el pacto secreto de sindicación de acciones (“Convenio entre accionistas”) que firmaron a mediados de 1977 Clarín, La Nación, y La Razón. En donde estos tres socios acordaron las bases para el manejo de la empresa (para “actuar conjunta y coordinadamente y segurar la unanimidad de criterio en la conducción de Papel Prensa”) a través de un triunvirato en las sombras integrado por Magnetto, Mitre, y Peralta Ramos.
De esa manera, al ser al mismo tiempo los tres socios privados de Papel Prensa, los principalísimos clientes de Papel Prensa; ella se transformó en un mero apéndice para sus negocios y estrategias editoriales. En detrimento del cuarto socio minoritario, el Estado, los restantes editores de diarios, y a través de ellos, de la comunidad toda.
Esa dependencia de Papel Prensa por parte de los restantes editores de diarios, instaló en Argentina la ley de la omertá periodística. Que consiste que en los medios no se hablaba de otros medios, o de otros periodistas, cualquiera sea la razón que sea. Y menos aún si se trataba de Clarín o La Nación. Esta ley la soporté personalmente, al negarme La Voz del Interior la publicación de una solicitada en el año 1984 (mucho antes de que este diario fuera adquirido por Clarín y La Nación) porque su publicación había sido rechazada días antes por Clarín.
A la desventaja competitiva en el precio del papel, se le suma que Clarín y La Nación, además de no tener límites en el cupo, obtenían de Papel Prensa descuentos especiales por compra en cantidad. Estando los directores y síndicos del Estado sobornados de una manera u otra, para que autorizaran esos descuentos; dado que los directores de Clarín y La Nación no podían hacerlo de por sí, al tener intereses en conflicto. Por eso ahora como si tuvieran cola de paja, esos ex directores y síndicos del Estado no dicen nada, o salen en defensa de Clarín y La Nación, habiendo comido de la mano de estos.
Pero ahí no acaban las penurias para un editor de diarios independiente. Clarín detenta el monopolio de los avisos clasificados en la Capital Federal. Y se encargó además de acaparar a los principales diarios del interior que detentan el mismo monopolio, como Los Andes y La Voz del Interior. Con estas dos enormes ventajas competitivas: menores costos en el papel, que representa generalmente el 50 % del costo de una publicación; más los sustanciales ingresos de los clasificados, Clarín en la práctica le pone una tapa, al precio de tapa de los diarios. Al que los restantes diarios del país tienen que ajustarse, porque ya sea mediante contratar precios preferenciales en las bodegas de los aviones; o con su propia logística, tanto Clarín como La Nación ponen sus diarios a primera hora del día en las principales ciudades del país.
De esta manera el tiraje sumado de Clarín y La Nación, equivale a más del 80 % de la tirada de diarios de todo el país. Y el restante 20 %, de una forma u otra, como se explicó, tienen la impronta de Clarín y La Nación. Clarín y La Nación detentan así en la práctica el monopolio de la opinión en el periodismo escrito. Con excepción actualmente de la prensa pro kirchnerista, financiada con recursos del Estado; que de todas maneras cuenta con una mínima audiencia, que alcanza solo a los que están decididamente a favor de los Kirchners.
Tal como lo insinúa Clarín en el mencionado editorial, este monopolio de la prensa escrita, resulta fundamental en el esquema de comunicación de dos pasos que rige en la sociedad moderna, con la existencia de una enorme audiencia radiotelevisiva. Que no lee los diarios, pero forman su opinión en base a lo que les trasmiten los líderes de opinión, que a su vez forman su opinión en base a lo leen en Clarín y La Nación, o lo que estos le permiten leer en otros diarios. A esto debe sumarse la posición dominante que adquirió Clarín en las radios y televisoras líderes, y en el cable. Para cuyo acaparamiento empleó como instrumento esencial el monopolio sobre la televisación del futbol, del que actualmente lo despojó el gobierno.
Clarín y La Nación los monitores de la debacle argentina
Clarín y La Nación son en consecuencia los grandes responsables del discurso pedestre, economicista, posibilista, y carente de utopías, que se instaló en Argentina desde la dictadura militar en adelante. Que ha postrado e involucionado a una comunidad, que en definitiva desde entonces, no ha funcionado en base a ideales o aspiraciones futuras, como lo hace toda comunidad que crece. Sino en base al miedo al pasado agitado como un espantajo, para mantener paralizadas las energías creativas de ella, en forma similar a los tiempos de la dictadura militar.
Durante la dictadura el espantajo era ¡guarda que viene el caos y el terrorismo! Durante el alfonsinismo ¡guarda que vienen los milicos! Durante el menemismo ¡guarda que viene el alfonsinismo! Durante la Alianza ¡guarda que viene Menem! Durante el duhaldismo y el kirchnerismo ¡guarda que viene la Alianza! Y en el futuro seguramente será ¡guarda que viene el kirchnerismo¡
Ese miedo a la vuelta del pasado, viene acompañado con el miedo al presente por el incesante aumento de la inseguridad, que trajo una democracia renga, que se encargó de profundizar la desigualdad. Cuya sensación el grupo Clarin y La Nación se encargan cotidianamente de magnificar. En forma parecida como la hacían con la violencia subversiva existente en la etapa previa al golpe militar; que sirvió de justificativo de este. Sin esclarecer en manera alguna las causas profundas de ella, para poder erradicarla efectivamente; propugnando solamente la mano dura y la tolerancia cero, igual que en los viejos tiempos de la dictadura.
Recientemente Clarín y La Nación, fomentaron un escándalo nacional por la desgraciada muerte de un bebe en el vientre de su madre, en un asalto a la salida de un banco, ante una audiencia consternada, y hundida en la confusión y el pavor. Anunciaron incluso con bombos y platillos en las tapas de sus diarios, que sus padres han decido irse del país, como si no valiera la pena seguir viviendo aquí. A la par Clarín, propugnando las recetas demográficas de los Rockefellers, predica el derecho irrestricto de matar al bebe por parte de la madre, mientras lo lleva en su vientre.
La función esencial de Clarin y La Nación, parece ser la de sembrar el miedo y la confusión, y propugnar soluciones y políticas elaboradas muy lejos de aquí. Y la de proveer entretenimientos a una audiencia embrutecida, que todas las noches en su mesa familiar, se dedica a ver el espectáculo de cabaret de Tinelli. Cuyas minúsculas vicisitudes son reflejadas al día siguiente en las páginas de Clarín y La Nación, como si de ellas dependiera el porvenir del país.
Como si fuera una maldición, a partir de la adquisición de Papel Prensa, Clarín y La Nación preconizaron, apoyaron, o disimularon los peores extravíos de cada uno de los gobiernos que transcurrieron bajos sus crónicas. Durante la dictadura, la cuestión de los desaparecidos. La desindustrialización del país perpetrada por Martínez de Hoz. El escándalo de la ITALO que corrompió a la cúpula militar, que más adelante se detalla. La patria financiera, que se multiplicó en cada cuadra y cada esquina; que a su vez terminó en una fenomenal crisis bancaria, que dio origen a la deuda externa. El intento de guerra contra Chile. La ocupación de las islas Malvinas por parte de una cúpula militar que no pensó como defenderlas, etc.
Durante el alfonsinismo, el acuerdo con Chile impulsado por intereses petroleros, por el que perdimos la boca del estrecho de Magallanes. La renegociación de los contratos petroleros de la dictadura. El Plan Austral, que fue el primer intento de la convertibilidad. La privatización petrolera del Plan Houston. La no investigación de la deuda. Las leyes de obediencia debida y punto final, etc.
Durante el menemismo, los indultos irrestrictos a quienes habían perpetrado crímenes de esa humanidad. Los deshonrosos tratados con el Reino Unido, lindantes con la capitulación. Las privatizaciones salvajes, de las que Clarín resultó favorecido. El Plan Brady, de canje de la deuda ilegítima de la dictadura militar, por los bienes colectivos. La convertibilidad, y su sostenimiento a ultranza, en función de los intereses externos y no los internos. La preeminencia de las finanzas sobre la producción. Las leyes de la gran minería, por las que pagamos a las multinacionales mineras para que se lleven los metales nobles y preciosos, y nos dejen a cambio un enorme pasivo ambiental. La intervención Argentina en la primera Guerra del Golfo, que trajo como secuela los atentados contra la Embajada israelí y la AMIA; a la que fuimos en alianza con quienes en 1982 habían sido nuestros enemigos. La extrema precarización laboral, que hundió a la clase baja en la indigencia, y como un boomerang hoy vuelve como delincuencia marginal. El individualismo consumista que cundió en la sociedad, haciendo trizas la sociedad civil, que es el amalgama indispensable de una nación, etc.
Durante la Alianza, la flexibilización laboral exigida por el FMI, que terminó en los sobornos en el Senado. El blindaje, que en realidad era un agujero financiero para llevarse el ahorro interno. El extravío de los plenos poderes de Cavallo, que este empleo para desfondar al Banco Central. La ley de déficit cero, que recortó salarios y jubilaciones a favor de los banqueros. La ley de estabilidad de los depósitos, que fue el último engaño perpetrado a los ahorristas ingenuos. El corralito bancario, establecido luego que los bancos se llevaron puestas las reservas de los ahorristas, etc.
Durante el duhaldismo, el ocultamiento a ultranza de las causas de la crisis financiera del 2001, en función de los intereses financieros de siempre, que poco después mostraron su torva imagen ante el mundo. La pusilánime postura que adoptó el gobierno frente al FMI y el Banco Mundial, los grandes responsables de esa crisis. La ley de protección de “industrias culturales”, obtenida como pago del engaño electoral masivo perpetrado en las elecciones del 2003 por Clarín y La Nación, al anunciar en las vísperas de ella una segunda vuelta entre Menem y López Murphy; que no se concretó en los hechos, pero que trastornó al electorado, etc.
Durante buena parte del kirchnerismo, y en algunos aspectos incluso hasta ahora, el ocultamiento del autoritarismo y la corrupción del kirchnerismo; y sus antecedentes en ese sentido provenientes de Santa Cruz. La entrega total de los recursos del subsuelo, a favor de mineros y petroleros. La imputación a Irán de los atentados contra la Embajada israelí y la AMIA, en base a informes de inteligencia israelíes y norteamericanos, sin prueba legal; en beneficio de la posturas belicistas de estos dos países. El plegarse a la “lucha contra el “terrorismo internacional” liderada por esos dos países, en función de sus intereses, y en procura del dominio del petróleo del Medio Oriente; en la que se emplean métodos no muy diferentes a los del “terrorismo de Estado” que soportó Argentina, cuyos juicios aquí continúan. El establecimiento como “pilar” de las presentaciones de Argentina ante la ONU, la cuestión contra Irán, pese carecer de pruebas legales; y no la cuestión de Malvinas contra el Reino Unido, que es nuestro conflicto fundamental. La absoluta liberalidad financiera, que a la vista de todos ha transformado a la “patria financiera” de Martínez de Hoz, en la “patria usurera” en total detrimento de la actividad productiva, etc.
En ninguna de estas cuestiones, ni Clarín ni La Nación, efectuaron una oposición, alerta, o advertencia temprana. Por contario, si no las apoyaron, las ocultaron, o las tergiversaron, comportándose así como los monitores del ¡Gran Fracaso Argentino Salud¡
El negociado de Papel Prensa en base al socio bobo del Estado
En este marco aciago y tenebroso, lindante en algunos casos con el horror, no resulta para nada extraño decir que Papel Prensa no era en realidad un negocio, sino un enorme negociado. Armado por los antecesores de los Graiver, que estos procuraron apropiarse, y que finalmente usufructuaron Clarín, La Nación, y La Razón.
El secreto del mismo se basaba simplemente en que los montos a invertir para la construcción de la planta de Papel Prensa, estaban enormemente inflados. De tal manera que el Estado era el hijo de la pavota, que como socio ponía casi todo el capital, y se quedaba con un cuarto de las acciones. Y luego los directores y síndicos del Estado eran los pavotes que aprobaban (seguramente a cambio de alguna opaca retribución, como se estila en Argentina) las ventas de papel a precios privilegiados a favor de Clarín y La Nación, que los directores de estos no podían legalmente aprobar, por representar intereses contrapuestos.
Este tipo de negociado, consistente en inflar el capital, y hacérselo poner integro al Estado como socio minoritario, fue típico de aquella época, y de los gobiernos corruptos con tendencias estatizantes, que no reparan si esta realmente conviene al Estado y la comunidad. Perón decía de las empresas mixtas que el Estado pone la vaca, los privados el pollo, y al final el Estado se queda con el pollo, y los privados con la vaca. Esto es lo que sucedió con Papel Prensa y también con ALUAR, aunque en estos dos casos como se verá, los privados no pusieron ni el pollo. Este es el grave problema de Argentina, la absoluta opacidad que existe en los negocios, la política, y el verdadero origen de las grandes fortunas argentinas. Mal que también aqueja profundamente a los Kirchners.
En ALUAR los sobrepecios en la construcción de la presa de Futaleufú, de la línea de trasmisión eléctrica a Madryn, y del puerto de aguas profundas, solventados por el Estado, que casualmente estaban contratados con empresas vinculadas a ALUAR, posibilitó que esta solventara su planta de aluminio sin poner un peso. Pese a ello la empresa de los Madanes, con su gran capacidad de lobby, aun hoy sigue obteniendo subsidios y prebendas impositivas. Habiéndose quedado de paso durante el menemismo, con la represa de Futaleufú y la línea de trasmisión a Madriyn. Un negociado redondo desde el hocico hasta el rabo, gracias a la inveterada corrupción de quienes nos gobiernan.
En el caso de Papel Prensa las declaraciones de su ex socio Pirillo, dueño durante un tiempo de La Razón, son contundentes. Además de existir otras evidencias al respecto. Ante su curiosidad de no encontrar en la contabilidad de La Razón constancia alguna de las inversiones en Papel Prensa, Pirillo manifestó que Peralta Ramos “me contestó que no los iba encontrar porque realmente no se habían hecho aportes sino que los aportes que debían hacer los tres diarios a Papel Prensa se habían efectuado vía retornos que pagaban las empresas constructoras de la Planta de Papel Prensa”.
Respecto este “tema de los retornos”, manifestó que el presidente de Papel Prensa los recibía “e ingresaba como un préstamo a cada diario, y finalmente sacaban los fondos, de esta manera se pagaron los aportes accionarios de la empresa”. También dijo que el gerente General de Papel Prensa Noseda, recibía “coimas” por la venta de las acciones desgravadas de Papel Prensa y de los contratistas de estas. Manifestó también que Peralta Ramos le dijo que era Magnetto el que preconizaba el negocio, diciendo que no hacia falta poner plata, porque el negociado se hacía con los retornos.
Como una vuelta de rosca en un thriller policíaco, este intríngulis del negociado de Papel Prensa explica otras cosas. Una de ellas es la referida al precio supuestamente vil pagado a los Graiver por Clarín, La Nación, y La Razón. Que en consecuencia no era tan vil, sino el valor real del negociado, no su valor nominal. La otra el porqué no aparece el Anexo A del convenio de sindicación de acciones firmado en el año 1977 entre Clarín, La Nación y La Razón, donde se fijaba el método para la valuación del negocio en caso de transferencias entre socios. Seguramente está estipulado en él, el valor real y clandestino del negocio, y no el valor publico del negociado. Por último, bajo esa impronta, La Razón también habría percibido de Clarín el valor real del negociado, y no el valor nominal del mismo.
El gobierno presenta a los Graiver como damnificados despojados por Clarín y La Nación. Por su parte estos dicen que los Graiver operaban con dineros ilícitos provenientes de los secuestros de Montoneros. Como diciendo “el que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”. La verdad no anda cerca de ninguna de esas dos posturas, porque el “ladrón que roba a un ladrón no tiene perdón”.
IV) La existencia de intríngulis mucho más graves en torno los Graiver
La conexión Graiver - Martínez de Hoz y la preparación del golpe del ‘76
La postura ingenua del informe “Papel Prensa: la verdad”, sostenida también por los vehementes comunicadores oficialistas -que debilita incluso el encuadre de crimen de lesa humanidad- es que la Junta Militar se encarnizó con los Graiver, porque eran judíos. Y que también hubo una venganza del patriciado porteño, que se había visto superado por ese joven, talentoso, y audaz banquero judío.
¡Que boba que puede ser la “intelligenzia” cuando la ofusca la ideología! O cuando intervienen comunicadores mercenarios de origen judío y sionismo militante, que aprovechan cualquier ocasión para llevar agua al molino de la persecución judía. En momentos en que ese pueblo extraordinario, se ha convertido de perseguido en persecutor en el conflicto del Medio Oriente.
Los autores de esa ingenuidad parecen no haber leído “Las técnicas de un golpe de Estado” de Curcio Malaparte, quien enfatiza la preponderancia del factor civil en la perpetración de estos. Siendo en realidad el “golpe”, la culminación de una larga preparación civil previa, que no necesariamente tiene una salida militar. Para la cual, según Malaparte, solo es necesaria una pequeña tropa de “mil técnicos” o “especialistas” infiltrados en los centros neurálgicos de un país y en su Estado.
Que primero cuestionen la legitimidad de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Luego fomenten o aireen el deterioro, real o aparente, de la seguridad y los servicios públicos, alimentando así el malestar social. Y finalmente difundan noticias y versiones que busquen mantener a la mayoría de la población en perpleja neutralidad, hasta hacerla aceptar pasivamente la nueva situación. De esa manera el golpe de estado está servido. Y según Malaparte, ningún estado democrático puede oponerse con éxito a la acción de estos desestabilizadores confabulados, que operan desde las sombras.
A la luz de los hechos se puede afirmar que David Graiver fue uno de esos mil “técnicos” de Malaparte -quizás uno de los mas importante- como banquero de paja, a los efectos de llevar a cabo “operaciones especiales”, para la preparación del golpe de 1976. O sea que no habría sido una pobre víctima del patriciado porteño, como bobamente sostiene la cándida versión oficial. Sino un instrumento clave de esta para operaciones de alto riesgo, que podrían llevar a que el instrumento se quemara, como realmente sucedió.
La versión oficial, más que boba, parece malintencionada, porque no atina a preguntarse porqué aparece como socio y consejero de Graiver en el Banco Comercial del Plata, y socio y presidente en Papel Prensa, Pedro Martínez Segovia. Quién (igual que el otro accionista minoritario de Papel Prensa, Pérez Martínez) era primo y socio en el estudio de abogados, del entonces superministro del Proceso, Martínez de Hoz. Siendo este a su vez el conspicuo representante de los intereses Rockefeller en Argentina; y que por un caso económico de mucho menor importancia (caso Gutheim) está actualmente detenido y procesado por crímenes de lesa humanidad.
Tampoco se pregunta porqué el abogado de la sucesión Graiver -que es una pieza clave cuando se trata del fallecimiento de testaferros o cosas parecidas- era Miguel de Anchorena, proveniente también del riñón del patriciado porteño, y amigo y pariente de Martínez de Hoz. Y porqué el abogado patricio Aberg Cobo, era el tenedor de las acciones de las empresas de Graiver que estaban cautivas en el selecto Banco Tornquist; con cuyo insigne fundador está emparentado Aberg Cobo. Destacándose además su estudio jurídico, por ser el defensor de los represores y violadores de los derechos humanos mas notables, como Astiz, Pernía, Mendía, etc. O sea que David Graiver no solo estaba estrechamente vinculado con el patriciado porteño, sino con el riñón civil del Proceso Militar.
Tampoco se preguntan como llegó a ser Graiver durante la dictadura del general Lanusse, secretario del ministro de Seguridad Social Manrique; personaje sombrío proveniente de la Marina, cultor un ferviente antiperonismo, que en el ‘73 fue el candidato presidencial opositor al peronismo. Graiver tenía incluso llegada personal a Lanusse, habiéndole brindado empleo a parientes de este ex dictador. Y por una misteriosa voltereta, tras la llegada al poder del peronismo, Graiver apareció pegado al ministro de Economía Gelbard, pasando a integrar su gabinete y ha desempeñarse como director del Banco Central. Habiendo además desarrollado estrategias en conjunto con Gelbard, para el acaparamiento subrepticio de las acciones de Papel Prensa.
Tampoco se preguntan como Graiver pasó de poseer una modesta inmobiliaria en La Plata, en sociedad con su familia, a residir lujosamente en Nueva York, la metrópoli del imperio, como dueño de un conglomerado multinacional de empresas y bancos. En donde estaba apadrinado por lo mas granado de la diplomacia norteamericana, como William Rogers y Robert Hill, además del argentino Orfila. Y se codeaba con lo más selecto de las finanzas mundiales, habiéndose fotografiado con su tocayo David Rockefeller, del Chase Manhattan; y mantenido tratos con George Moore, CEO del Citibank. A la par que la Reserva Federal flexibilizaba sus rigurosas normas, para que pudiera plasmar sus enrevesadas combinaciones financieras.
Otra prueba del poderoso padrinazgo que estaba detrás de Graiver, fue la disposición que inmediatamente tuvo el gobierno radical de Alfonsín, de indemnizar integralmente a su sucesión. Pese la oposición del fiscal Molinas, que consideraba que buena parte de sus dineros eran mal habidos. Igual sucedió con sus socios los Timerman, que fueron generosamente indemnizados, pese haber sido promotores mediáticos del golpe de estado del ‘76.
Las roles de Graiver preparando el golpe de estado
En menos de un lustro Graiver había pasado de canillita a campeón mundial. Pero ninguna de las partes enfrentadas actualmente por la cuestión de Papel Prensa, parecen querer remover ese pasado. Ni preguntarse el porqué de esa inusitada trayectoria, que entrelazaba la guerrilla “subversiva y apátrida” de izquierda, con lo mas granado de la elite argentina y norteamericana de derecha. Que fue la que preparó, apoyó, y se benefició directamente con el golpe de estado de 1976. Seguramente Malaparte les podría brindar una respuesta.
El papel de la prensa
Uno de los roles de Graiver como banquero de paja, habría sido el de acaparar clandestinamente las acciones de Papel Prensa, operando como pantalla de Martínez de Hoz, representante de los intereses Rockefeller en Argentina. Un siglo atrás los Rockefeller escarmentaron con el poder de la prensa, con la campaña en contra de la Standar Oil que protagonizó la periodista Ida Tarbell, considerada con su libro “Historia de la Standar Oil”, la precursora del periodismo de investigación en el mundo. Donde reveló las tácticas despiadadas de Rockefeller, y su efecto destructivo sobre el mercado y los empresarios petroleros más pequeños.
Esto determinó en 1911 el desguace de la Standar Oil por la Corte Suprema de los EE.UU., y su partición en 37 compañías, al considerarla una “coalición susceptible de alterar el libre comercio”. A partir de ello, para restañar su imagen -inaugurando la era de los expertos en imagen- Rockefeller se dedicó a la filantropía… y a adquirir o controlar fábricas de papel, el soporte físico donde Tarbell había impreso la negra historia sobre él. Parecida a la que su descendencia tenía sesenta años después en Argentina; razón por la que en agosto de 1974 se vieron obligados a vender de apuro la cadena de supermercados MINIMAX, ante el acoso e incluso incendios que sufrían sus locales, sabiendo quienes eran sus dueños.
Creer que los Rockefeller se fueron airados de Argentina, sin pensar en volver, es desconocer enteramente sus antecedentes, y la determinación con que operan, procurando hacer da cada crisis una nueva oportunidad. Máxime en momentos en que su fiel estratega Kissinger se desempeñaba como secretario de Estado de los EE.UU. y acababa de propiciar el exitoso y sangriento golpe de estado en Chile. Y en momentos en que Nelson Rockefeller, tras la caída de Nixón y su sustitución por Ford, había pasado a desempeñarse como vicepresidente de dicho país, a cargo de las relaciones exteriores. En ese marco no es casual que haya sido Kissinger, operando bajos las órdenes de Nelson Rockefeller, quien haya alentado la instalación del terrorismo de Estado en Argentina, bajo la única condición que se lo hiciera velozmente.
En forma paralela a la venta de los supermercados MINIMAX, Graiver comenzó a acaparar subrepticiamente las acciones de Papel Prensa, que detentaban los Civita y otros, con Martínez de Hoz en las sombras. Apelando incluso aparentemente contra los Civita, al empleo de los servicios amedrantativos de Montoneros. Con vistas a su regreso, cabalgando incluso sobre un sangriento golpe de estado que los tuvo como eminencias grises, los Rockefeller deben haber pensado en su vieja receta de controlar el papel, para controlar la prensa. Y así restañar su imagen, tal como finalmente lo lograron.
No con Graiver, que se quedó en el camino. Pero si con Clarín y La Nación, que nunca dicen una palabra critica referida a los Rockefeller, y menos aun recuerdan a la notable periodista Tarbell. Conforme le confesó Peralta Ramos a Pirillo, la transferencia a favor de Clarín, La Nación, y La Razón de Papel Prensa, fue posible gracias a la intervención de Martínez de Hoz, convertido en súper ministro de la dictadura. Quien se opuso a la pretensión del almirante Massera de que el Estado se quedara con Papel Prensa; y sostuvo la conveniencia de transferirla a los tres diarios, que suplantaron acabadamente el rol que debía cumplir Graiver.
La conexión con la guerrilla
Otro rol de Graiver fue el del reciclamiento de los dineros obtenidos por la guerrilla, mediante el cobro de rescate por los secuestros de empresarios. Los que tuvieron el efecto de sobredimensionarla, para que adquiriera suficiente relevancia contra la seguridad pública, y así justificar el golpe de Estado. El mas notable de esos rescates fue el de los hermanos Born, secuestrados en 1974, por el cual Montoneros habría cobrado 60 millones de dólares (que equivalían a un tercio del entonces presupuesto de defensa) de los cuales Graiver habría reciclado 17 millones.
Dicha operación desde el principio tuvo ribetes notablemente confusos. Entre otros por haber anunciado la cúpula de Montoneros la liberación de los Born, desde lo que era una casa operativa de la SIDE; donde los secuestrados no parecían haber sufrido ningún largo cautiverio. Y al aparecer posteriormente el secuestrador Galimberti, como socio y amigo de los secuestrados Born.
Previamente el ERP había obtenido 12 millones de dólares, por el rescate del gerente de la ESSO Samuelson, secuestrado en 1973 en base a información que se le había hecho llegar al ERP, de que era un hijo natural de Rockefeller. Topándose en cambio con un cuadro que probablemente pertenecía al FBI. En las negociaciones intervino Gorriarán Merlo, que logró duplicar el monto requerido, y de esa forma adquirió mando y prestigio en esa organización guerrillera.
Este suministro de ingentes medios económicos a la guerrilla, precipitó los demenciales ataques a los regimientos de Azul, a principios de 1974; Formosa, en octubre de 1975, y Monte Chingolo, en diciembre de ese mismo año. Con resultados militares que fueron un fiasco, o un desastre militar para la guerrilla, que de esa manera estaba prácticamente extinguida cuando la dictadura se hizo del poder. Pero con resultados políticos sumamente beneficiosos para quienes preparaban el golpe. Es de suponer entonces que conforme a Malaparte, también existían “especialistas” o “técnicos” infiltrados en las cúpulas guerrilleras, de manera de influir que el curso de los acontecimientos guerrilleros, para llevar el agua al molino de los golpistas.
Existen acusaciones de distintos autores, nacionales y extranjeros, respecto el doble juego que habrían desempeñado personajes como Firmenich, Galimberti, y Gorriarán Merlo, entre otros. En particular este último fue el que encabezó el ataque al cuartel de Azul, que precipitó la reacción del peronismo de derecha, y la caída de todos los gobiernos provinciales encabezados por el peronismo de izquierda. Gorriarán Merlo reapareció quince años después, encabezando el ataque al regimiento de La Tablada en 1989, que abrió la puerta a los indultos generalizados que concretó Menem pocos meses después.
Objetivamente este notable jefe guerrillero, parece haber planeado todas sus acciones, para favorecer al enemigo que decía combatir. Otro ejemplo reciente de esto, fueron las manifestaciones desafiantes que el cuñado de Firmenich, Martínez Agüero, pronunció en Córdoba; asegurando que “los Montoneros no hemos enterrado las armas”. Las que fueron abarajadas de inmediato por el ex dictador Videla, que está siendo juzgado en esa misma ciudad por crímenes de lesa humanidad, para victimizarse, pedir protección para su familia, y justificar su accionar.
Las fotografías de las familias de jefes guerrilleros en el pasado y en la actualidad, es otra prueba ácida de que habría jefes guerrilleros convencidos o genuinos, que fueron capturados y desaparecidos, y cuyas familias fueron prácticamente exterminadas. Y jefes guerrilleros infiltrados, o que hacían un doble juego, que salieron indemnes, y cuyas familias están intactas, como es el caso de Firmenich y Martínez Agüero.
Una concreta prueba de ese trato “diferencial”, fue el caso de la captura de la esposa embarazada de Firmenich a mediados de 1976. La que inmediatamente, sin soportar ningún apremio, fue derivada a una cárcel común, manteniéndose en secreto su detención durante cinco años, mientras que su hijo fue criado en un hogar de niños a cargo de un reconocido sacerdote católico. Esto suscita la sospecha de que María Elpidia Martínez Agüero, era en realidad una prenda tomada por los militares, para asegurar el correcto desempeño de Firmenich como agente doble, tal como se estila en estos sórdidos casos.
El clima golpista
Otro rol de Graiver fue el financiamiento de medios de comunicación para crear el indispensable clima golpista. Conseguido entre otros, con los diarios LA OPINION y LA TARDE, dirigidos por Timerman padre, y su hijo el actual canciller, respectivamente. El primero -que en sus comienzos estuvo enredado con Frondizi y la cuestión de los contratos petroleros con las compañías norteamericanas- ya había demostrado su enjundia en esas tareas desestabilizadoras, con las revistas Primera Plana y Confirmado, que Timerman fundó y dirigió. Ambas resultaron determinantes para la caída del presidente Illia en 1966. En ellas Illia era permanentemente caricaturizado como una tortuga lenta e inútil, que no iba a ningún lado. Illia había rescindido los contratos petroleros firmados por Frondizi, y lo primero que hizo la dictadura de Ongania que le sucedió, fue revertir esa medida e indemnizar a las compañías.
El escándalo de la ITALO
Hubo un cuarto rol confiado a Graiver por sus mentores golpistas. El de preparar financieramente un gran escándalo de corrupción, en el que quedara incurso el gobierno peronista, para aportar así otro elemento decisivo para justificar su derrocamiento. El mismo consistía en la estatización de la ITALO, la compañía de electricidad (CIADE), que en esos momentos era presidida por Martínez de Hoz. Sin embargo el gobierno de Isabel, finalmente no pisó el palito. Y así la trampa quedo armada para la sangrienta dictadura que vino después. Que si pisó el palito y quedó entrampada en ella. Y así se hundió en sus peores perversiones en relación al terrorismo de Estado y la corrupción.
A continuación, en base a una investigación realizada en 1986, que comunique al presidente de la Nación Alfonsín mediante una carta documento de once hojas de fecha 31-12-76, dirigida en oportunidad de la sanción de la ley que intentó poner un punto final al juicio contra los represores, se amplían estas cuestiones.
La conexión Montoneros - Graiver – Martínez de Hoz hecha pública en el ‘76
Como se dijo la conexión Graiver Montoneros habría sido descubierta por la inteligencia militar argentina a principios del `76, tras la caída de Roberto Quieto. Esta información habría permanecido “tabicada” por parte del Ejército, hasta mediados de ese año, con diversos fines. Entre ellos el de no complicar el golpe en marcha, y el de preservar el derecho a botín a favor de los captores de Quieto.
En los primeros días de agosto de ese año, reapareció la revista “Cabildo”, estrechamente vinculada a la inteligencia militar. Y entre dimes y diretes comenzó ha hablar de los “delincuentes económicos que pueblan el país”, sus “graves y comprometedoras conexiones con la acción subversiva” y su “vinculación de orden financiero… por la vía del dinero se han canalizado importantes apoyos a la subversión… y el montaje de órganos de prensa como el diario “LA OPINION” dirigido por Jacobo Timerman”. Información que fue ampliando en ediciones posteriores.
Esta es una prueba documental irrefutable, de que mucho antes de la venta de Papel Prensa, ya se conocía públicamente la conexión Graiver – Montoneros, y sus ocultas y explosivas derivaciones. Resultando por ende inaceptable que órganos periodísticos del nivel de Clarín y La Nación, digan hoy que desconocían enteramente ello. ¡Caramba Srs. Magnetto y Mitre! ¿Qué hacían sus periodistas de excelencia de entonces, que no les informaban lo que decía la revista del partido militar “Cabildo”, que circulaba libremente en los kioscos? ¿A ninguno de los dos le interesaba, ni para sus negocios ni para la línea editorial, conocer la interna de partido militar que en esos momentos gobernaba el país?
Extractados de la mencionada carta documento de 1986, a continuación se transcriben párrafos de ella, donde se expone el curso de esos lóbregos y siniestros acontecimientos. Entre los cuales se constata que la legislación con la que se generalizó el terrorismo de Estado, haciéndolo extensivo a la población civil, fue dictada simultáneamente al traspaso de Papel Prensa por parte de los Graiver, a favor de Clarín, La Nación, y La Razón.
…
“El siguiente capitulo de esta negra historia lo escribe Gelbard y su gabinete integrado por Rafael Kohanoff, Ideler Tonelli y David Graiver, banquero-testaferro, socio del capitán de industria José Alfredo Martínez de Hoz, entonces presidente de la ITALO, con negocios comunes en Proimpa, Papel Prensa y en el Banco Comercial del Plata, cuyas acciones a nombre de David Graiver permanecían cautivas en el Banco Tornquist, en manos de Agberg Cobo.”
“En enero de 1974, David Graiver y el socio del estudio jurídico de Martínez de Hoz, su pariente Pedro Martínez Segovia, fundan en Bruselas el ‘Banco para la América del Sud”, el que se dedica sigilosamente a acaparar a precio de ganga las acciones de la CIADE-ITALO existentes en el mercado europeo y en Buenos Aires. En junio de 1974, mientras Perón moría, Gelbard formó una comisión para estudiar la argentinización de la ITALO, en la que pululaban su socio Cecilio Madanes, presidente de la Corporación de Empresas Nacionales, (socios también ambos del hoy secuestrado Sivak); Julio Bronner, presidente de la C.G.E., socio de los anteriores en FATE y también cuñado de Jorge Rubinstein, el cerebro financiero del grupo Graiver que murió de un presunto infarto estando secuestrado por el coronel Camps; y también consuegro de Alberto Kurlatt, director gerente general de la CIADE-ITALO.”
“De este último, la Comisión Especial Investigadora de la ITALO de la Cámara de Diputados (D.D. N° 1.303, pág. 5171 - Diario Sesiones 1985) dice: “un manuscrito atribuido al ingeniero Albert Kurlatt, hombre de la mayor confianza de su presidente, doctor Soldati, que temporalmente puede fijarse a mediados de 1975, y en el que se detalla con absoluto cuidado y asombrosa meticulosidad la serie de pasos a darte por la ITALO cuando se produzca lo que elípticamente menciona como el “hecho”. Curiosamente, estos procedimientos fueron seguidos con notable precisión tres años después, bajo un régimen diferente…”.
“De esa forma y en ese entonces, ese reducido circulo de negocios y parentesco logró que Gelbard y su gabinete integrado por Graiver y Tonelli, persuadieran a Isabel Perón para que anunciara el 17 de octubre de 1974, desde los balcones de la Casa Rosada, la “argentinización de la ITALO”. Al día siguiente Gelbard trató de arrancarle a Isabel la firma de un decreto de expropiación, por el que se abonarían sesenta millones de dólares por el paquete accionario de la ITALO, en el que Gelbard, Graiver, Martínez de Hoz y compañía habían invertido veinte millones de la misma moneda. Esta etapa del affaire ITALO terminó abruptamente tres días después, el 21 de octubre, con la renuncia de Gelbard y su gabinete, al destapar el secretario de la Presidencia junto con Juan Oliver la sustancia del negociado. La catadura moral de Gelbárd la dejó perfectamente acreditada el Fiscal Molinas al comprobarle post-morten la percepción de un cohecho de 2,5 millones de dólares proveniente de los contratistas de la central nuclear de Embalse, en Córdoba.
“Por su parte los asesores de Gelbard, Tonelli y David Graver siguieron con sus negocios. Graiver, por intermedio de su banco Comercial del Plata, del cual era consejero Martínez de Hoz, se encargó de reciclar una cuarta parte del fabuloso rescate pagado a Montoneros en junio de 1975 por el secuestro de los hermanos Born, capitanes de industria de Bunge y Bonn, el que había alcanzado la cifra record de 60 millones de dólares, “equivalentes a un tercio del presupuesto argentino en defensa”.”
“A fines de 1975 fue a su vez secuestrado el líder montonero Roberto Quieto, qué era el que efectuaba las transacciones financieras de Montoneros con Graiver; y según la revista italiana “MONDO”, en la mesa de torturas habría revelado las mismas. Empero ello y según la descripción del general Camps, Quieto habría concurrido puntualmente, en los meses de enero, febrero y marzo de 1976, a cobrar los intereses de 133.000 dólares mensuales que redituaban dichos depósitos.”
“En abril de 1976, coincidiendo con el golpe militar, Quieto demora en concurrir, pero finalmente lo hace indicando que de allí en mas se presentaría a cobrar un tal “Dr. Paz”, quien luciendo pelo de corte militar se cobró los intereses de mayo, junio y julio de 1976. Pero esos dineros, o esas vulnerabilidades, ya habían despertado otras codicias: el 6 de agosto de ese año reapareció la largamente clausurada revista CABILDO y entre dimes y diretes de “volveremos sobre el tema”, comienza a deslizar un velado chantaje sobre “los delincuentes económicos y políticos que pueblan el país”, sus “graves y comprometedoras conexiones con la acción subversiva” y su “vinculación de orden financiero”; “por la vía del dinero se han canalizado importantes apoyos a la subversión”, “el montaje de órganos de prensa como el diario “La Opinión” dirigido por Jacobo Timerman”.”
“Simultáneamente David Graiver, quien desde la percepción de los fondos Born-Montoneros en junio de 1975 residía en Nueva York, apadrinado allí por personajes de la talla de William Rogers, Robert Hill, Orfila y el presidente del Citibank George Moore, el 1 de agosto de 1976 libró importantes cheques por un importe de un millón cien mil dólares. Súbitamente, el mismo día 6 de agosto en que reapareció la revista CABILDO, Graiver dio orden de no pagar tales cheques, canceló una reserva que había hecho a la Eastern Arlines para volar a Acapulco, donde estaba su familia, y simultáneamente contrató un viejo avión Falcon privado para llegar al mismo destino, el que desafortunadamente fue a estrellarse en las montañas de Chipalcingo en la madrugada del día 7, conteniendo en su interior un torso humano, el que sin mayor peritaje se atribuyó como restos de David Graiver. Restos que inmediatamente de velados, contrariando la tradición judía, fueron cremados el día 10 de agosto.”
“Mientras tanto en Buenos Aires, el “Dr. Paz”, al concurrir al Banco Comercial del Plata a cobrar sus intereses de agosto, se mostró sumamente alterado al enterarse del “accidente” de Graiver, y de inmediato comenzaron a caer sobre la mujer de éste, Lidia Papaleo, que aún residía en México, amenazas telefónicas de acento claramente argentino exigiendo la devolución del botín de 17 milIones de dólares. Al mismo tiempo que CABILDO, en su N° 2 aparecido el 16 de setiembre de 1976, aparentemente había olvidado enteramente el tema que antes insinuó. De esa forma se consiguió que la familia Graiver en pleno, amenazada en el exterior, regresara a Buenos Aires, confiando allí en la protección de sus influyentes relaciones y en las de sus consocios y abogados; Martínez de Hoz, Martínez Segovia, Miguel Anchorena, Hipólito Paz y Alberto Naón.”
La entronización del terrorismo de Estado a la par del traspaso de Papel Prensa
“Una vez los pájaros en la trampa, CABILDO cayó sobre ellos como un halcón. En su N°3, aparecido el 22 de octubre de 1976, publicó un explosivo articulo titulado “Las cenizas de David”, donde muestra en foto al rancio Alberto Naón, dando cuenta de que está “preso”; reproduce el Acta de Fundación del “Banco para la América del Sud” en la que intervinieron David Graiver, Martínez Segovia y Naón; muestra en foto parte del avión Falcon caído, pone en duda la real muerte de Graiver, y como un clarividente anticipa en más de dos años el futuro negociado dla ITALO, que recién se concretara públicamente en 1978, y que recién denunciará Emerito González en mayo de 1979. Cuenta precisos detalles del negociado que habían pretendido montar Gelbard, Graiver, Madanes, Bronner y Kurlatt, junto al “Banco para la América del Sud” y Martínez Segovia - Martínez de Hoz, “para que los lectores no ignoren quien es quien en la Argentina”.”
“Y termina el artículo explicando como Graiver, Gelbard y los Martínez Segovia y de Hoz habían invertido veinte millones de dólares en un paquete accionario que revenderían a 320 millones. Simultáneamente reapareció el ‘Dr. Paz” ante Lidia Papaleo y le exigió personalmente la entrega del botín de 17 millones de dólares de los montoneros, bajo amenaza de muerte. Tras esto, en octubre de 1976 se hizo cargo de los negocios del grupo Graiver, el consocio y pariente de Martínez de Hoz, Pedro Martínez Segovia: y de la sucesión de David Graiver, Miguel Anchorena, quien se encargó de transferir sigilosamente el paquete accionario de Papel Prensa de Graiver, a Clarín, La Nación y La Razón, y de la venta de los Bancos Comercial del Plata y Hurlingliam. Mientras tanto los componentes del grupo Graiver comenzaron a ser tragados por “la noche y la niebla”, simultáneamente que mediante el paquete de leyes dictado entre el 18 y 24 de de 1976, la Junta Militar legalizaba y sistematizaba los “campos del horror”.”
“De esa forma, la instauración del terrorismo de estado en Argentina, entendiéndose por ello la detención de personas por bandas armadas no identificadas, su reclusión en campos de concentración clandestinos, su interrogatorio bajo tormentos, y la desaparición física de los detenidos, practicado todo ello en forma sistemática y orgánica, tiene en la Argentina una fecha precisa, que nada tiene que ver con el golpe militar del 24 de marzo de 1976, fecha en que las fuerzas armadas usurparon el poder político con el pretexto de combatir la subversión. Tal instauración acaeció en noviembre de 1976, mediante el paquete criminal de leyes y decretos por el cual la Junta Militar sistematizó y generalizó esa aberrante operatoria, implementada hasta ese momento en forma clandestina para combatir específicamente a las organizaciones guerrilleras, para ese entonces ya aniquiladas.”
“Ahora esa operatoria, fruto de la degeneración de todo lo que se basa en métodos aberrantes o inmorales, se hacia extensiva indiscriminadamente sobre toda la sociedad, para combatir lo que el entonces poder político denominaba la “subversión económica” corporizada por el caso Graiver, y la “subversión cultural” corporizada por todos aquellos que no pensaban como ellos. Así la denominada “guerra sucia” en noviembre de 1976 dejó de ser una confrontación, para convertirse en un exterminio; y cuyos autores estaban animados por un ambivalente sentimiento; aproximarse de cualquier forma a la verdad, y al oro.”
“En ese paquete criminal está la ley 21.459, dirigida a reprimir la “subversión económica” y a “los que intenten o preconicen suprimir el orden institucional por vías no establecidas en las disposiciones normativas que organizan la Nación”, como por ejemplo, la entonces prohibida vía democrática. También está la ley 21.460, referida a la “investigación mediante prevención sumarial por las Fuerzas Armadas o de seguridad” de los delitos de “tipo subversivo”, disponiendo que dicha prevención esté a cargo de un “oficial preventor”, que puede “disponer la detención del presunto culpable”, “quien interrogará al imputado de delitos subversivos”, teniendo “esas declaraciones y demás pruebas aportadas a la prevención sumarial pleno valor probatorio”, y que una vez “finalizada la prevención sumarial la misma será elevada al Comandante de Cuerpo de Ejército o su equivalente de otras fuerzas armadas”, quien remitirá las actuaciones al tribunal competente.”
“Con estas dos leyes se pretendía legitimar los “campos del horror”, y se las completaba con la ley 21.461, por la que se creaban los Consejos de Guerra Especiales Estables para el Juzgamiento de “delitos subversivos y de los vinculados y relacionados con ellos”; dichos Consejos debían ser “puestos en funcionamiento por los comandantes de Zona y Subzona de Defensa del Ejército”, o equivalentes de Otras fueras armadas, e integrados con personal militar perteneciente al Cuerpo de Comando en actividad. Expresando el mensaje de esa ley que “El sistema propuesto en su conjunto habrá de servir eficientemente para la represión de los delitos subversivos, aportando la rapidez, ejecutividad y severidad que es inherente a todo tribunal militar”.”
“Ese paquete de leyes inauguraba evidentemente una nueva fase de la represión, ante un nuevo tipo de “enemigo”, puesto que a continuación la ley 21.463 abolía las leyes represivas sancionadas por la Junta Militar entre el 24 y 26 de marzo de 1976 al ocupar el poder: la ley 21.264 de represión del sabotaje; la ley 21.268 de represión a la tenencia, portación, suministro y transporte de armas de fuego y explosivos, permitiendo así el desplazamiento impune de las bandas armadas sin identificación; y la ley 21.272 que penalizaba los actos de violencia, y comisión de atentados contra el personal militar. La derogación de esta severísima legislación represiva significaba que a noviembre de 1976 el enfrentamiento contra la subversión armada se daba por terminado, En cambio el terror de Estado comenzó a ser descargado sobre una sociedad inerme; el genocidio había comenzado.”
El caso Graiver, nódulo de la corrupción de la dictadura militar
“Así fue que mediante dicho paquete de leyes, la cúpula del Primer Cuerpo de Ejército “blanqueo” la captura del grupo Graiver. Pero sus integrantes, los generales Suárez Mason, Sasiain, Olivera Rovere, Sigwald, Montes, Ferrero y los coroneles Minicucci y Camps, no “blanquearon” la captura del paquete accionario de la ITALO que por derecho a botín cayó en sus manos. Entonces el negocio pacientemente armado dos años antes por el ministro de Economía Gelbard, con su gabinete integrado por Graiver y Tonelli, y Martínez de Hoz desde el llano, apareció en una situación simétrica invertida: Martínez de Hoz era ahora Ministro de Economía, su gabinete estaba integrado por representantes de las fuerzas armadas, y las acciones de la ITALO estaban en esas manos.”
“Así el huevo de la corrupción comenzó a empollarse, mientras que simultáneamente la mesa de torturas le revelaba a los mandos militares lo que no querían enterarse: la razón de ser de ese ininteligible y mistongo convoy de los inmigrantes judíos Graiver, con la más rancia aristocracia argentina y la más alta plutocracia internacional; con los abogados de alto bordo Martínez Segovia, Anchorena, Naon; con José Alfredo Martínez de Hoz, representante de los intereses Rockefeller en Argentina; con el “asesor legal” Gustavo Caraballo, hijo de Leonor Hirsch, de Bunge y Born. De como esos capitanes de industria de esos poderosísimos grupos económicos, con Graiver como banquero de paja, y mediante el juego del secuestro-rescate de los hermanos Born y de Samuelson de la ESSO, habían invertido 85 millones de dólares para que el fenómeno guerrillero se inflara y adquiriera suficientes proporciones, como para justificar un nuevo golpe militar en Argentina.”
“Así vieron claramente, con las manos ensangrentadas, que detrás de su incoercible enemigo, la subversión, estaban sus propios socios en el poder recién usurpado. Apreciaron como en una genial maniobra de engaño y aproximación indirecta, estos grupos económicos habían magnificado su propio enemigo, para hacerlos ir contra ellos con las armas, y para, en sociedad con dichas armas, apoderarse del poder político, al que previamente también habían desestabilizado con la inflación y el caos económico. Aquilataron como esos capitanes de industria habían puesto a la República al borde del abismo, para aparecer luego en sociedad con los capitanes militares, como sus salvadores.”
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24/9/2010
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