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El País

Si le dice que bajó, es porque subió /

Si le dice que bajó, es porque subió

Ya nada será igual después del escándalo que envolvió la difusión de la inflación del mes de enero. Más aún, cuando el mayor capital simbólico de este gobierno es la economía. El golpe demoledor lo dieron esta semana los propios trabajadores del Indec cuando denunciaron que una funcionaria fue desplazada para manipular los datos. Con esto, y por más que el 1,1% anunciado sea real ¿alguien puede creer seriamente en esa cifra y en las cifras que vendrán?


Mario Albera.


Después del papelón que envolvió la difusión de la inflación del mes de enero, ya nada será igual.

A menos que el Gobierno nacional retroceda sobre sus pasos y revise su accionar, ya nada será cierto, no habrá nada en qué creer. Todo olerá a podrido, estará sospechado, no será verdadero sino pura fantasía, invento de un caterva de prestidigitadores que manejan los destinos de esta Nación.

El mayor capital simbólico de este gobierno es la economía. Carlos Menem tuvo la Convertibilidad y el Crédito, hasta que empezaron a fugarse los capitales, crecer el desempleo y aumentar la exclusión. Fernando de la Rúa y la Alianza tuvieron a la Ética, hasta que las coimas en el Senado de la Nación lo condenaron. Y Néstor Kirchner tiene a la Economía, cuyos números referidos a la actividad industrial, las cuentas fiscales, la balanza comercial, el producto bruto y las reservas, son positivos por donde se los mire. Debido a ese capital, recompuso la autoridad estatal, ganó en credibilidad, y acumuló una imagen positiva que se traduce en una intención de voto aplastante para quien ose hacerle frente.

Ese capital recibió esta semana un golpe demoledor cuando los propios trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) denunciaron la decisión del gobierno de desplazar del cálculo del Indice de Precios al Consumidor (IPC) a una funcionaria de carrera para poner en su lugar a otra funcionaria del Ministerio de Economía con el objeto de manipular o digitar los datos.

En ese marco se difundió ayer la inflación de enero que alcanzó el 1,1%. Según informaron los diarios, se trata de la menor suba de precios para el mes de enero desde el año 2003.

Por más que esta cifra sea la real ¿alguien puede creer seriamente en la misma?

¿Alguien puede creer, a partir de ahora, en las cifras que el presidente adelante entusiasta desde su atril referentes a la marcha de la economía? ¿Le podremos creer al señor Kirchner cuando difunda en los próximos meses que el desempleo bajó a un dígito, al 9% u 8%?

Escuchaba un analista decir ayer -creo que muy razonablemente-, que mientras este gobierno no revise sus designaciones o las transparente mediante la instrumentación de concursos abiertos y procesos selectivos para designar a sus funcionarios en los organismos del Estado, nada será creíble.

Mientras las interferencias políticas continúen, la credibilidad del organismo estadístico oficial estará por el piso, por más intachables que sea el grueso de sus trabajadores.

Kirchner lo hizo. Ha puesto en riesgo su principal capital simbólico que son los números.

No es que siempre le creímos. Pero una cosa son las presiones y la exaltación del discurso oficial y otra muy distinta es meter mano para dibujar los números, pintarnos una realidad que no es.

Son acciones que destrozan las instituciones. Encima, las instituciones del Estado que presumiblemente, él vino a recomponer.

Si esta es su manera, Harry Potter es un poroto.

6/2/07


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Mario Cócora de Junín (B)

Se dice que predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio, por lo cual tomemos la actualidad con optimismo. Si soportamos la rata riojana y el pusilámine que se llevaron en helicóptero, mucho más estamos preparados para aguantar a este demagogo oportunista, que aprovechando una bonanza sojera y la salida de la convertibilidad, hizo de la economia su caballito de batalla. Pero es un mentiroso y hasta se cree sus propias mentiras. El problema es que al pasar el tiempo tiene que aumentar la dosis de esas mismas mentiras para mantener un "poder" que como rápido lo adquirió, rapidamente lo perderá. Kirchner está perdiendo una gran oportunidad por no tener lo que hay que tener para cambiar las estructuras podridas de nuestro país. No es Chávez ni Evo Morales. No le importa un carajo los pobres y sus discursos son de la boca para afuera. Ya ha comenzado su camino de deslizamientoy si pone a la mujer como presidente en el 2007 directamente será su lápida. Es lamentable porque ya los argentinos hace muchas décadas que venimos sufriendo de todo. De todas maneras, reflexionemos argentinos, leamos, investiguemos, no nos dejemos engañar por estos políticos baratos. Se puede salir. Adelante.



MARTA BOULLOSA

Me interesaría contactarme con el Sr. Mario Cócora. Soy la esposa de su hermano, Roberto Edgardo Ramos, y quisiera su e-mail para poder escribirle.- gracias. marta boullosa




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