Perfume. (Ya hay jazmines por todas partes. Dos por cinco pesos en Obispo Trejo y San Juan) Foto: Romina Polidori.
Belgráfico. (Belgrano de Córdoba en la portada de El Gráfico. Están agrandados los celestes: juegan en primera, por momentos lo hacen bien, suman puntos casi todas las fechas, y en la última le empataron a River. Tan buena campaña mereció la atención de la señera revista de deportes del país. En la tapa posan Montoya, Francipane, Gigli y Bolatti) Foto: Mario Albera.
Cemento. (Es una de las postales más representativas de la Argentina de hoy: camiones hormigoneros depositando kilos y kilos de cemento para obras en construcción. La capacidad de estos camioncitos es de 8 metros cúbicos que equivalen a 22 mil kilogramos, nada más ni nada menos. Aproximadamente, cada camión hace seis tiradas de cemento diarias, es decir 132 mil kilogramos, con lo cual, una empresa con 30 camiones, despacha casi 4.000.000 de kilos al mes)
Graffiti. (Más enfático imposible la leyenda que aparece en una pared al descubierto del ex Molino Córdoba, cuyas estructuras han sido consagradas al abandono) Foto: Mario Albera.
Condones. (En el recital de Callejeros, en el Estadio Córdoba, integrantes de la Red Argentinas de Portadores de HIV repartieron preservativos entre los chicos. Todos, sin distinción, recibieron cantidades. Hasta había pibes que los deben coleccionar porque tenían los bolsillos inflados de tanto condón. Mejor así) Foto: Marcelo Paredes.
Chizitos. (Utilizado alguna vez para ridiculizar a Jacobo Winograd, un personaje de la farándula porteña, el chizito es uno de los productos para copetín por excelencia, pero además, causa y razón de una competencia salvaje. Sí, porque si uno se da vuelta por calle República de Israel, entre Catamarca y Humberto Primero, en la zona del Mercado Norte, va a notar en sólo una cuadra no menos de 10 comercios con montañas de este producto. También hay palitos, papitas, pero el producto copetín por excelencia son los chizitos, esos bastoncitos hechos de polenta, queso inflado. Es una postal en la zona ver a gente acarreando bolsas de 3 y más kilos) Foto: Pablo Romano.
Asombro. (Una mezcla de asombro, curiosidad y preocupación, invadió los corazones cordobeses ante la virulencia de los incedios serranos. Mucha gente se detenía a la vera de la ruta porque no podía creer lo que veía) Foto: Analía Reineri.
Variedad. (Si algo no tienen de qué quejarse los argentinos es de falta de revistas. Las hay de todos los gustos, rubros, precios y colores. Tantas hay, que abruman ya. Se marea uno cuando se para frente a un kiosco. Y ni hablar, si estás buscando algo que no conocés. Claro, para eso está el "Señor kiosquero") Foto: Armando Amuchástegui.
De selección. (En la esquina de Justo J. de Urquiza y avenida Colón, Luis vende frutas de selección. Las manzanas brillan, las frutillas explotan de carnosas y las naranjas son un deleite. "Es una buena clientela", dice, la que le compra desde hace seis años) Foto: Mario Albera.
Sin miedo. (Mientras las llamas ardían y amenazaban con bajar al pueblo -afortunadamente no ocurrió por la intervención de los bomberos- ellas llegaban al kiosco del pueblo a comprar golosinas. Atrás se puede ver el humo gris de las llamas. Ocurrió al mediodía del miércoles en la comuna de San Roque) Foto: Analía Reineri.
De la exposición de Sergio Berensztein

Escuchábamos decir el otro día a un periodista, a propósito del incidente que mantuvo el hijo del intendente Daniel Giacomino con inspectores municipales que le terminaron secuestrando el auto por no pasar el test de alcoholemia, que el muchacho no debía comportarse como se comportó, que "debía ser modelo para otros". Quizá lo que éste periodista quiso decir es que siendo un joven con portación de apellido, al menos debería tener más cuidado en la forma de comportarse en público. Actuar con respeto y moderación. Con eso basta. Usar la palabra modelo, para un adolescente de este siglo, es algo menos que tramposo. Los chicos no quieren ser modelos de nada, sino todo lo contrario. Se afanan por ser políticamente incorrectos. Sí debe serlo el padre de Maximiliano Giacomino, que está ejerciendo un cargo público y se debe a quienes lo votaron y confiaron en su capacidad para cambiar las cosas. Justamente, la falta de políticos que sirvan de arquetipos o puntos de referencia para ser imitados, es lo que no abunda. Por eso el sanfrancisqueño no debería dejar pasar esta oportunidad que el pueblo de la ciudad de Córdoba, le brinda.