

Graciela Gloria Gómez..
Cuántas veces hemos escuchado: "Las cosas andarían mejor si la gente participara ...."
Hace unos días, un grupo de socios del Club del Trueque Yofre Norte nos hicimos cargo de esta frase sintiendo que “la gente” somos nosotros y que todos tenemos algo para aportar en el lugar donde vivimos.
Nuestro Club nació hace 5 años con la crisis económica del 2001 donde vecinos de Yofre y de barrios cercanos decidimos abrir un espacio comunitario que ayudara a mejorar la subsistencia familiar.
El centro vecinal del barrio nos prestó un salón con sus tablones y sillas, para que pudiésemos trocar sin las dificultades de otros clubes que no conseguían lugares en buenas condiciones para desarrollar un trabajo digno.
Pasaron los años y algunos solucionaron sus problemas económicos, otros entre 60 a 70 socios, nos seguimos encontrando todos los domingos a las 10 de la mañana.
Con el tiempo, nos dimos cuenta que además de los alimentos, mercaderías, artesanías, hay otras cosas que son fundamentales para nosotros: el afecto, el compañerismo, sentir que juntos podemos mejorar alguna realidad.
Manos a la obra. El centro vecinal va a cumplir 59 años de trabajo comunitario. Los yofrenses decimos con orgullo que “es propiedad de los vecinos". El terreno fue donado y lo construimos a pulmón y sin apoyos oficiales. El centro está abierto de lunes a lunes, contiene a más de 800 personas en diferentes actividades. Pero cuesta mantenerlo. Para eso, organizamos diferentes actividades los sábados por lo que la pintura de los tablones se deterioró. Había que pintarlos el domingo después del trueque porque a las 8 de la mañana del lunes comienzan las primeras actividades.
Si sólo una persona lo hacía, no alcanzaba el tiempo, tenían que secarse y después guardarlos para desocupar el salón.
Para colaborar con la comisión directiva, diez socios del Club del Trueque nos ofrecimos a realizar el trabajo aunque creímos que el tiempo no nos iba a alcanzar. En dos horas -para sorpresa de todos- los tablones parecían nuevos con su color cedro.
Mientras comíamos un choripán, Nora -una socia del club del trueque- dijo: “Si los argentinos comprendiéramos que hay muchas maneras de participar...". A lo que otra socia -Mary- agregó: “Y si supieran la alegría que se siente cuando logramos algo juntos”.
Imagen: dalequetedale.com
* La autora es socia del Club del Trueque Yofre Norte y miembro del centro vecinal.
15/05/07




Analía Romero Asef (*)
La gradual e inevitable imposición de la cultura de los fast foods, dada por el imperialismo norteamericano, está desplazando de forma sorprendente a los alimentos propios que hacen a nuestra idiosincrasia. Si la comida forma parte de las tradiciones, rituales, creencias, de la memoria colectiva y de la cotidianeidad de un pueblo, es preocupante que en San Francisco, las hamburguesas y los hot dogs hayan reemplazado y casi aniquilado a nuestro viejo, conocido y autóctono choripán.
Nacional y popular como ninguno, capaz de atravesar todas las clases sociales lo come la aristocracia y también los pibes de la esquina; caliente, dorado, humeante y a veces prohibido, el choripán nos representa y nos define. Podría ser nuestra versión autóctona del fast food, sin embargo, los panchos y las hamburguesas han sabido ocupar el lugar que hasta hace unos pocos años tenía con exclusividad.
El choripán posee las tres características de la comida informal: es fácil de hacer, rápido para comer y es relativamente barato. Sus dos ingredientes básicos son el pan y el chorizo. El costo promedio de un kilo de chorizos en una carnicería de barrio de nuestra ciudad oscila entre los 25 y 28 pesos, contando aproximadamente ocho unidades en esa cantidad. Y si no, para quienes lo prefieran ya listo, pueden pagar entre 7 y 8 pesos el sándwich.
Según Pablo, un carnicero de la ciudad, la venta de chorizos por mayor, para reuniones y fiestas con la tradicional choripaneada ha disminuido. “Son pocos quienes se acercan a comprar en grandes cantidades, por lo general el que se lleva un par de chorizos, también pide carne para asado”, explica el joven.
Al chori chori…
El origen del choripán en nuestro país se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en las zonas rurales los gauchos realizaban asados con motivo de alguna celebración, allí se dio inicio al hábito de comer el chorizo dentro de un pan, para su comodidad, ya que comían parados. Esta práctica con el tiempo llegó a las ciudades y se popularizó en el entorno urbano. Llegó a convertirse en un ícono de nuestra cultura culinaria, aun así es más común consumir estos sándwiches en carros o puestos al paso que en nuestra propia casa.
En San Francisco hay dos puestos históricos de venta de choripanes, los dos están hace 14 años, ellos mismos son testigos de la caída que han sufrido las ventas de choris, pues ambos debieron abrir su mercado hacia otros alimentos que iban teniendo más salida, como las hamburguesas o las milanesas. Lo atribuyen a un gusto de la gente. Mauricia, la dueña del puesto “El Trébol”, ubicado en Libertad y Juan B Justo, afirma que: “También vendemos choripán y sale igual que los otros sándwiches pero no en la misma cantidad que las hamburguesas”.
Por su parte, y en concordancia con lo que dice la señora, Ermes, el dueño del carrito “Los tíos”, ubicado en Rosario de Santa Fe entre San Luis y Buenos Aires, dice: “Lo que más se vende son milanesas y lomitos, el choripán ya casi no se vende, se está dejando un poco de lado”. El hombre explica convencido, que él y su mujer no pueden quejarse, ya que tienen clientes de toda la vida y entre ellos, algunos siguen prefiriendo el chori.
Mucha gente continúa eligiendo estos carritos a los que sabe que no les falta nada, son cómodos, pues están al paso, tienen variedad de comidas rápidas y por supuesto precios muy accesibles. Un punto en el cual no concuerdan Mauricia y Ermes, es en los clientes. La mujer sostiene que los jóvenes son su mejor clientela, mientras que para el hombre, las familias y principalmente los camioneros son quienes más consumen en su carro.
Otro lugar que es inevitable no visitar para consultar a cerca del boom de los fast foods es Pancho Villa. No es un carrito, ni venden choripanes, pero sí una comida rápida muy pedida principalmente por los chicos. En este comercio venden grandes cantidades de panchos por fin de semana, una cifra de aproximadamente 1500 panchos entre viernes, sábado y domingo, según estima Silvana, una empleada del local.
Además, una característica del lugar es que está abierto las 24 horas y forma parte de una franquicia reconocida a nivel nacional. “Tal vez por eso tuvo una gran aceptación en San Francisco, estaban comiendo en su ciudad, el pancho que comen en las vacaciones en Carlos Paz”, cuenta Silvana.
Los medios en el medio
Si tiene un olor muy tentador, un sabor incomparable y un gusto inconfundible, ¿por qué entonces ha disminuido el consumo de este bocado argentino que nos identifica en el mundo de la cocina? Aparecen nuevamente los medios de comunicación y las publicidades en escena, ellos no son los culpables de que no comamos más choripanes, pero si han ayudado e introducido a nuestros hogares slogans pegadizos, imágenes coloridas y juveniles, payasos amistosos y demás hierbas.
Las publicidades construyen a diario un amplio universo de significados, en donde comer una hamburguesa en algún local de comidas rápidas es más aceptable y posiciona al consumidor en un nivel social superior que comer quizás un choripán en el carro de la esquina. Mucha gente considera al “chori” como una comida ingerida por las clases populares y que nada tiene que ver con la familia feliz que muestran los medios.
Estamos frente a un tipo de dominación y quizás el tipo más fuerte de dominación, la ideológica. Empezar por la comida no es menor, pues la cultura de la comida está presente cada día; en la vida de la gente, por lo que come o deja de comer; en la vida de una sociedad, por cómo o cuándo se come; en la vida de una ciudad, en lo que ofrece o no ofrece, dónde y cómo lo ofrece. El que llamemos hot dogs a los panchos o Patys a las hamburguesas, es sin dudas el ejemplo más claro del poder que se está ejerciendo sobre nosotros.
La estrategia de las multinacionales de la comida rápida, que a San Francisco no han llegado aun, consiste en crear adeptos-adictos infantiles a esto. Si uno acude a cualquier establecimiento de comida rápida, o ve su publicidad por televisión, se da cuenta de que los regalos, promociones, menúes son, explícitamente ofrecidos a los niños y a sus padres, claro.
Inmunidad choripanera
Los choripanes pueden haber sido vetados de lugares “tops”, pueden ser considerados “grasas” por algunos, no aparecer en publicidades televisivas o haber sido absorbidos por las patys y los hot dogs, sin embargo hay dos lugares donde el chori sigue reinando y goza de total inmunidad. En uno es utilizado con fines políticos, en actos de campaña, lo usan de anzuelo para simular masividad, conforman a los asistentes con un sabroso chori. Y en el otro, el más importante en nuestra ciudad que convoca grandes masas y por propia voluntad, es en la cancha de Sportivo Belgrano.
Es la comida por excelencia dentro del estadio, la combinación perfecta para un domingo de fútbol, un chori con pan francés y una muestra de buen juego. Quien va a un partido y no come un chori, no se va satisfecho, aun llevándose el sabor de una victoria. En la cancha de Sportivo intentaron cambiar los choripanes por hamburguesas, ya que la rapidez de su cocción propiciaría mayor cantidad de ventas en menor tiempo. Además, las hamburguesas se cocinan de acuerdo a los pedidos y no se da lugar a que sobren cocidas, en cambio los chorizos cocinados representan pérdida.
Cuenta Fernando Vescovi, uno de los directivos del club, que los hinchas enfervorizados “se rebelaron” contra la dirigencia, que había tomado tal determinación sin siquiera hacer un testeo de cómo dicho cambio sería recibido por los futboleros. Exigieron muy enojados que volvieran a venderse choripanes en lugar de hamburguesas. Los dirigentes al encontrarse con aquél panorama, debieron pensar cómo solucionar el descontento general.
Hicieron un contrato con el frigorífico La Piamontesa, para que éste los provea de productos de máxima calidad y se hiciera cargo del expendio de choripanes. Con esta medida se aplacaron los ánimos de las masas futboleras y es al día de hoy que llegan a venderse hasta 1.500 choripanes por fecha que juega Sportivo en la ciudad. Por lo que este alimento, básico para acompañar un evento deportivo, aunque en las calles de San Francisco su consumo vaya en detrimento, en el estadio continúa su reinado, siendo prácticamente tan solicitado y necesario como la presencia de goles.
Aunque estos sabrosos choripanes no formen parte de la cultura del fast food a la que estamos asistiendo, no podemos negar que hasta en un asado con amigos forma parte del entremés anterior a la carne, cuántas veces nos habremos tentado solo con su olor, nos salimos del régimen y con todo el gusto y el placer nos deleitamos con uno. Aunque estén al borde de su desaparición, no sean incluidos en cartas de comedores y los encontremos sólo en algunos puntos dispersos de la ciudad, debemos reconocer que el choripan es argentino por donde se lo mire, salvemos al choripán, no dejemos que muera parte de nuestra cultura.
(*) Informe Euroradio.
9/11/2010
Recomendar esta notaAguante el chori ante la invasión extranjera de:"Hot dog" y "Big Burger".
Un guaso quiere comer un panchito y se va a uno de esos kioscos de panchitos superchetos que hay ahora..quiero un panchito, dice. El dueño le pregunta: "Swet" o "Salad". ¿Que lo que decím, dice el negro? Swet on Salad...Dulce o Salado, dulce con kechut, y garbanzos, granola; salado con pepinillos, papas fritas y mostaza. Buenodame unpanchito...Long o Shot...¿Que? Largo es con salchica Frankfurt de esas grandes o "shot", cortito. Mira flaco,yo quiero que le pongai una salchica y mostaza y chau...". " El dueño le dice "Oriyinal", "Oriyinal", hubiera empeza por ahí... Y pa Ha bueno!!el Indio Nahuel cuenta cuento. Córdoba, 9 de noviembre de 2010. AGUANTE EL SANDWICHS DE MORTADELA. SI ES MEJOR QUE SEA PALADINI. Ismael - El Mortero - Villa El Libertador. Hola Compañero Ismael,preguntale a "Firestone" si le gusta la "mortadela". Pero que dos carros vendan algunas hamburguesas más no significa que el choripan caiga en la consideración de la gente. Con respecto a los carros hay que fijarse en la cocción, la gente elige hamburguesa porque se cocina más rápido y da seguridad de que te la dan cocida, en cambio el chorizo tiene otra cocción. No coincido con el informe o me parece que no es tan preciso. Prefieron los choripanes a las hamburguesas y las salchicas.
Vean la pelicula . FAST-FOOD NATION , y despues me cuentan si se animan a comer hamburguesas ...!! Grande sportivo!!! AGUANTE EL CHORI Y SPORTIVOjuan c.olmos
Ismael Cativa
juan c.olmos
Arturo
jose feliciano sillias
pablito
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En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.