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Nunca más /

Nunca más

Nunca más. (Aquí funcionaba el Departamento de Inteligencia, conocido como la D-2, de la maldita policía cordobesa en la época de la dictadura procesista. Hoy, funciona allí, el Cuerpo de Vigilancia y en un futuro será escenario del Museo de la Memoria). Foto: Mario Albera.

 
No quiero volver nunca más /

No quiero volver nunca más

Adriana Fernández tiene 40 años, desde hace ocho se encuentra en el Correccional de Mujeres en Bouwer. Estará allí hasta el 2010. Ingresó en 1999 a la ex cárcel del Buen Pastor con problemas de adicción a sustancias tóxicas. Hoy está recuperada y relata parte de su historia vital y expresa con firmeza que "no quiere vover nunca más a la cárcel". Como la mayoría de los internos que desean cambiar su vida, quiere trabajo cuando recupere su libertad.

Eduardo Alberto Planas.

El testimonio de Adriana. "Me llamo Adriana Fernández, tengo cuarenta años soy casada. Ingresé en 1999 a lo que era el Buen Pastor con serios y graves problemas de adicción a sustancias tóxicas. Era "drogadicta crónica". Gracias al aporte de las psicólogas del establecimiento empecé un proceso de rehabilitación que incluía tratamiento en el IPAD. Hoy puedo decir que estoy recuperada".

"Recuerdo que la psicóloga me decía : En esto hay un 30 % nuestro y un 70% tuyo. Yo puse voluntad y salí adelante. No fue fácil".

"Hice todo tipo de cursos en el establecimiento (ahora estoy en el Correccional de Mujeres en Bouwer). Hice un taller de periodismo, fotografía, peluquería. Hice Teatro, nosotras escribíamos los libretos o guiones de las obras. También participé de cursos de telar y computación".

"Yo recupero mi libertad -si Dios quiere- en el 2010".

"El establecimiento, por lo menos en mi caso, me brindó muchos recursos, pero el problema está afuera, el verdadero drama del ex penado comienza afuera, cuando sale, porque no hay trabajo".

"Yo no quiero volver nunca más a una cárcel. Quiero otra vida para mí y para mis hijos. Tengo cinco hijos adolescentes, de 8 a 14 años de edad. Creo que he dado muestras, especialmente ante ellos, que me he recuperado, pero quiero una oportunidad y eso es conseguir trabajo.No quiero que me regalen nada, solo me den una oportunidad de trabajar."

Adriana me cuenta que cobra 258 pesos mensuales por su trabajo, pero 100 pesos van a la cuenta bancaria: hay un fondo para el establecimiento y a ella le quedan sólo 43 pesos por mes.

"Tengo un microemprendimiento particular en tejidos y manualidades, hago estas muñequitas". (Me muestra las muñequitas de la foto y dice: "Las vendí a todas").

"Estoy muy contenta con la Muestra y Exposición de aqui y agradecida por la entrevista; repito: un trabajo, es lo único que pedimos".

Relacionadas: Nosotros realmente estamos cambiando (de Eduardo Planas)

Foto: del autor de esta nota.

5/08/07


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Caro

Muy interesante la entrevista, y muy humana sobre todo. Ojala se puedan encontrar otras "Adrianas" con tanta fuerza y voluntad para salir adelante... un ejemplo!



Liliana Chavez

Eduardo: Me gustan las notas de este estilo porque pueden ser muy positivas para otras personas en la misma situación que la entrevistada. " Y sí, el verdadero drama del ex-penado comienza afuera" y en eso,la misma sociedad es responsable. Sentada en un cantero céntrico días pasados observaba a los chicos de La Luciérnaga; ellos tratan de salir del estado que se encuentran vendiendo la revista pero la sociedad les da un cachetazo con cada uno de esos rostros que pasan indiferentes o los miran de soslayo o directamente les hacen mala cara. Están procurando hacer algo positivo pero la indiferencia y la prisa de los otros será siempre la peor de las respuestas. Poner como vos Eduardo estas situaciones en el tapete, hace tomar conciencia. Felicitaciones!




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