
Sosperiodista.
¿Hacía falta verlos almorzar en un lugar público para corroborar que entre los representantes del poder ejecutivo provincial y los del poder judicial, hay diálogo e intercambio permanente?
El jefe de los fiscal, Gustavo Vidal Lascano, fue visto anteayer por el periodista de Radio Mitre Córdoba, Jorge "Petete" Martínez, mientras almorzaba con el ministro de la Seguridad, Sergio Busso, y su secretario Alberto Bertea. En dicho encuentro, Lascano habría adelantado la decisión de los fiscales que investigan la muerte de Nora Dalmasso de llamar a declarar en las próximas horas a Bertea. El mismo día en que el periodista da a conocer el hecho, Bertea renuncia.
Lo que primero revela esta acción es la falta de tino, de tacto de los comensales para ni siquiera mantener las formas.
Claro que la foto siempre es más fuerte; en este caso, no la hay, la tiene grabada en su retina el periodista que los vio compartiendo una mesa en un hotel de la ciudad. Aunque esa imagen no pudo ser revelada y editada en la primera plana de un diario, fue igual de demoledora para sus integrantes.
Es tarea del periodista aportar este dato y darlo a conocer al público, como lo hizo. Pero desde el punto de vista informativo ¿aporta algo esclarecedor, algo que no sepamos -al menos los que nos dedicamos a la tarea periodística-, algo que no ocurra habitualmente?
Reuniones de trabajo entre los integrantes del poder político y judicial hay en forma permanente. Esas reuniones no son malas en sí mismas; no porque se reúnan a diario o periódicamente debemos inferir la injerencia del poder político en ámbitos judiciales.
El Ministerio Público Provincial es quien lleva adelante la política criminal y funciona como un órgano extrapoder, lo que significa que tiene independencia funcional y de criterio para actuar sin recibir órdenes jurisdiccionales del Tribunal Superior de Justicia, de quien sólo depende económicamente.
Menos debería recibir órdenes del poder político, claro está. Pero como al fiscal general lo elige el gobernador (artículo 144 de la CP), previo acuerdo de la Legislatura, esto da lugar a un montón de suspicacias. A veces con demasiada razón, y otras veces no tanto.
Ahora, es probable que la revelación del almuerzo haya patentizado la falta de independencia entre los poderes -porque al fin y al cabo Vidal Lascano es un miembro del poder judicial. Pero es sabido que los poderes no son estáticos. Las reuniones entre los integrantes de esos poderes son cotidianas. Y a falta de almuerzo, siempre está a mano el teléfono.
En todo caso, lo que se discute es la oportunidad, el momento de esa reunión, en momentos en que el caso Dalmasso salpica por todos lados.
Sorprende que algunos periodistas o políticos como Mario Negri o Luis Juez -que salieron a formular declaraciones- se encadalicen por esto. En todo caso, revela cierta hipocrecía porque se sabe que el diálogo entre poderes no es estanco, es dinámico.
Hace tiempo que la real politic, o la política del trueque, sepultó a Montesquieu. No hace falta un almuerzo en público para corroborarlo.
En todo caso, la revelación del hecho sirvió para precipitar la renuncia del funcionario sospechado, quien más tarde o más temprano iba a ser llamado a declarar. Pero no más que eso.
¿O acaso Cavallo, antes de decretar el corralito, no les avisó a sus amigos empresarios que retiraran el dinero de los bancos? Bueno, el jefe de los fiscales, fue menos sútil, esta vez prefirió adelantar las medidas judiciales personalmente, desechando el anonimato, lo cual no lo hace más ético.
Valoramos al periodista por dar a conocer la información. Quizá otros no se hubieran animado, la hubieran negociado, o les hubiera ganado la desgana. Pero sólo es ponerle luz a lo que, durante las veinticuatro horas del día -para decirlo exageradamente- transcurre en las sombras, entre bambalinas, con celular en mano. A veces, con buenas intenciones, y otras, de las que ya sabemos.
(foto Archivo Prensa Gobierno; izq. el renunciante Alberto Bertea, y der. el ministro Sergio Busso)
14/12/06


Luis Federico.
En el día de ayer (martes 2 de octubre), La Voz del Interior publica bajo la firma del Periodista Sergio Carreras y con un título que me exime de algún comentario: “Denuncian que el procurador del Tesoro "colabora" con litigantes”
Digo que me exime de algún comentario pues la denuncia es de una gravedad institucional extrema.
Pero lo que me dejó más preocupado son las expresiones del periodista Ricardo Fonseca en su programa de la tarde por Radio Nacional.
Allí dijo que la noticia en cuestión no fue tratada por los medios pues la mayoría de los periodistas “decidieron” ocultarla y que en el caso de La Voz del Interior, sino actuaban favorablemente las autoridades del diario, la nota de Carreras no se publicaba por las presiones en contrario de sus propios colegas y compañero de trabajo.
Hoy recorrí en la mañana los medios radiales y no tuve suerte con esta noticia. No escuché nada. Excepto el "polémico debate" sobre cuánto deben cubrir los guardapolvos.
Entonces me pregunto: o Fonseca es un “talibán” o el Cispren (Círculo Sindical de la Prensa) es parte de la manipulación informativa de Córdoba ya que no se ha expresado al respecto.
Si lo que pasa en Córdoba es reflejo de lo que pasa en nuestro país, les doy la razón a los “reyes” Néstor y Cristina cuando no quieren hablar con los periodistas argentinos.
A mí tampoco me interesaría hablar con ellos. No valen la pena.
3/10/07
Recomendar esta notano es cierto que el periodismo local no valga la pena,lo que no vale la pena es la corporización entre medios y política, esa relación presionada entre gobierno y grandes empresas que ocultan y acatan la orden de informar lo que agrada a los poderes centrales de la economía y de lapolítica.
En el comentario de Federico se desliza un error. La crítica sobre la presión de "algún colega" no tiene nada que ver con sus compañeros de trabajo. Además el Cispren no creo que tenga que ver con la difusión de una noticia, aunque pueda expresarse, eso depende, reitero, en lo que consideré el "interés" que cada colega tenga para priorizar o no una noticia. Consideré, en forma personal, que, como dice Luis Federico, la misma era lo suficientemente importante para ser soslayada por casi todo el periodismo informativo de Córdoba. Gracias Ricardo Fonseca
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