
Carlos Gallo.
Si bien carece de rigor científico como para arriesgar una conclusión definitiva, tomé como primera referencia a mi entorno inmediato. De siete mujeres que me rodeaban en mi ámbito de trabajo, a quienes espontáneamente les pedí opinión acerca de si creen que los hombres somos más eficientes que ellas en el trabajo, ninguna se inclinó a favor del “sexo fuerte”, aunque nos endilgaron adjetivos “positivos” que probablemente uno no elegiría.
Las más, descartaron que la eficiencia sea cosa del género; y las otras, hasta directamente confesaron –elípticamente y con cierto histrionismo- que se sienten superiores a la hora de cumplir con las obligaciones.
Mientras tanto, algunos reconocidos directivos de empresas consultados sobre la política de administración del personal, admiten que en la industria no es ningún secreto que, para determinadas tareas, es preferible contar con las mujeres mientras que para otras directamente éstas no son requeridas.
Esto puede apreciarse en empresas de todo el país, donde -sin compañía masculina- cientos de operarias pasan su jornada frente a las cintas de inspección seleccionando las frutas (aceitunas, naranjas, pomelos, nueces, y otras) que van con destino al envasado final. Son elegidas por su probada eficiencia en la tarea. Otro nicho del mercado laboral donde prevalece el sexo femenino es la industria del calzado y en las confecciones. En general, la mano de obra nacional está muy bien calificada en este segmento, donde se requiere a personal femenino por su habilidad y prolijidad para coser, pegar y “aparar” a las mujeres. De hecho, representan alrededor del ochenta por ciento de los trabajadores del sector.
Una experiencia simple
Al mirar la pantalla de mi computadora, se me ocurrió preguntar a las mujeres conectadas en mi lista de contactos del Chat qué opinaban del tema. Todas estaban en horario de trabajo y haciendo alguna tarea, según dijeron, aunque también se las observaba pendientes de un eventual “diálogo cibernético”.
Me interesaba, en realidad, su espontaneidad, por eso reproduzco sus respuestas textuales. A todas les dije: - ¿Te puedo pedir una opinión?; y luego de sus respuestas, repetí a cada una la misma pregunta: ¿Creés que las mujeres son más eficientes que los hombres en el trabajo?
La primera me respondió:
- No, más eficientes, no. Más aplicadas puede ser, más puntillosas, pero los hombres resuelven con rapidez. Nosotras nos detenemos en detalles, es como si completáramos la tarea, nada más.
- Y ¿por qué puede ser?
- Porque a nosotras nos gustan los argumentos bien fundamentados, nada debe quedar al azar. Ustedes dejan más cabos sueltos, eso es todo.
Después, Ana dijo:
- No creo en ninguna cuestión de género, perdón por la tibieza, pero creo que es una cuestión de personas. No de femenino o masculino. Creo que algunas mujeres pueden demostrar una agudeza e inteligencia increíbles y a veces más notable que algunos hombres. Por ahí me parece que los hombres son más laboriosos. Si sos más especifico te bajo una línea concreta…
- ¿Y por qué puede ser?
- Creo que hay una cuestión cultural de fondo, y los hombres han estado históricamente, desde el origen de los tiempos "obligados" a su tarea. Lo que los hace que no den tantas vueltas como las minas y laburen, es decir, obligados a ser laboriosos. Creo... pero no sé, por ahí estoy hablando desde mi lugar, yo siempre tuve menos tesón que los hombres que conocí... (se ríe)
La tercera, una joven colega, se atajó:
- Se lo estas preguntando a una mujer, jaja. No; creo que ambos sexos son eficientes pero difieren en la forma, pero las mujeres somos más prácticas.
- ¿Por qué?
- No sé! (se ríe), ¿por qué me lo preguntás?
- Es una encuesta…
- Bueno, que se yo… te lo digo porque soy mujer, y trabajo con Ariel por ejemplo que es hombre. Tenemos formas distintas: él es muy meticuloso y yo soy más práctica pero ninguno es más eficiente que el otro. Creo que no tiene que ver con los sexos sino con la inteligencia de cada persona y cómo la maneja.
La siguiente se sorprendió:
- ¿Y eso… qué es una encuesta?
- Sí, pequeña encuesta para una nota que estoy haciendo, anónima
- Mirá, yo creo que las capacidades no son una cuestión de género - no es que alguien sea capaz para un cargo porque sea mujer o porque sea hombre - sino que depende de la formación de cada uno, de las oportunidades que tuvo, de la capacitación.
La más directa y segura fue Noelia:
– Obvio que las mujeres, ¿por qué?
- ¿Por qué creés que es así?
- Pura inteligencia
- En serio... entonces, ¿tu opinión es que las mujeres son más eficientes porque son más inteligentes que nosotros?
- Sí.
Otra coincidió con la anterior, aunque aclaró que no todas las mujeres son iguales:
- Para mí sí, la mujer.
- ¿Por qué?
- Aunque también está en función de los intereses, porque una mujer con una responsabilidad, que tiene hijos, familia, o lo que tenga a cargo… desea conservar y proteger su trabajo. No así la mujer que no tiene eso.
- ¿Y respecto del hombre?
- El hombre es más chanta, de delegar funciones…
La última consultada siguió el camino de las primeras:
- Depende de qué trabajo, no me considero feminista y se reconocer dónde ustedes nos ganan, pero lo que te puedo decir es que (la mujer) no es menos que el hombre. La veo también, muy responsable en el trabajo, tesonera.
Por los diálogos, se deduce que las mujeres en general están bastante seguras de sí mismas, afirmando la tendencia que se sienten iguales o mejores que los hombres lo cual, en términos objetivos implica un verdadero avance como sociedad civilizada.
También ellas reconocen que el hecho de ser más o menos eficientes no pasa por ser hombre o mujer, sino que en esta evaluación intervienen la historia individual, y fundamentalmente el contexto y el tipo de trabajo.
Adjetivos más o adjetivos menos, las mujeres se ven a sí mismas como detallistas, pero tesoneras y responsables; mientras que los hombres parecen haber perdido el respeto del que gozaban: ahora ellas se animan a decirles chantas, dispersos, y hasta irresponsables; aunque reconozcan algunas capacidades como la rapidez mental, “la calle” (como sinónimo de experiencia) para resolver cuestiones.
Todo esto, aunque la mayoría de ellas hoy use pantalones, copie modismos y hábitos que en otra época eran privativos de los hombres, ocupe lugares y gane espacios de poder; observe a otras mujeres como inevitable competencia, dedique su existencia a la idea de ser madre, y se desviva por ganar el corazón de su hombre ideal. En honor a ello, ¡Para vos, mujer, feliz día!
Imagen: hellocrazy.com
8/03/07
Recomendar esta notaPereceria que las capacidades de cada sexo se determinan según la mirada de cada uno. En el ámbito laboral Hay hombres, chantas, inteligentes,vagos hay mujeres chantas, inteligentes,vagas. Igual, me tocó un poquito eso delaindustria del calzado o lalaimentacion, Parece que esta marcado: lasmujeres a coser,bordar y cocinar!!!
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