
Adriana Pozzo.
En el Teatro La Cochera que forma parte del imaginario de Córdoba, se presenta la
obra Acto Relámpago, dirigida por Paco Jimenez sobre idea de Marola Farías y Marcela Osorio.
En el corazón de Barrio Güemes, estas artistas nos llevan a los años setenta para mostrarnos el perfil de dos personas en ese marco histórico.
Una de ellas es una militante que abraza el proyecto de un mundo nuevo, con la consigna de “el pueblo unido jamás será vencido”, con la literatura marxista de base y la utopía de la revolución, jugándose en cada instante. Mientras que la otra persona abreva del hippismo, la paz y la música de Led Zeppelin: “Ahora comienza el final, el mundo se muere por dentro el juego sigue siendo el mismo, distintos jugadores alimentan las llamas, no hay tiempo que perder, debemos pasar la prueba”.
Ambas convergen en la década, hasta que un viento feroz azul plomo esfuma los sueños de una generación. Y así, siendo seres anónimos, transcurren por diferentes motivos en el exilio donde se convierten en dos bolsos que carecen de identidad: no pueden verse sus rostros sino simplemente escuchar sus vivencias.
En una estructura invisible parten los des- aparecidos para luego volver con mensajes de memoria, paz y justicia.
De esta forma, dos vidas paralelas se juntan en un acto relámpago. No se conocieron, después sí, y hoy coinciden con sus diferencias y semejanzas en un acto teatral de relampagueante compenetración y memoria.
En un teatro lleno, cada uno se mira en el espejo de las artistas, donde en un instante sus rostros se congelan como en una fotografía.
Las reacciones del público son absolutamente diversas: mucha gente ríe, otra se emociona y llora, y otros están detenidos sin expresión.
Como dicen las teatreras; los sueños de una generación se esfumarán como tales, pero no por insustanciales, sino paradójicamente porque –como lo apuntó Carlos Marx- “todo lo sólido se desvanece en el aire”.
Una vez más el teatro La Cochera marca su impronta.
11/8/9
Recomendar esta notaADRIANA: Gracias por seguir escribiendo "cosas que nutren el alma". Envío un afectuoso saludo para usted.
sorprendente para mí. un teatro sin actuación. marola es marola. y marcela es marcela. un ponerse en escena desde quien es quien. su vida, su transcurrir en puro desnudo. yo soy de los que quedé sin palabras. en parte consternada y en parte emocionada. vale la pena esta (nuestra) historia.
Hola Rolando que alegría tenerlo en sospe, fíjese qué bien que funciona el programa Yo si puedo de alfabetización, del que Ud. nos habló hace un tiempo.
ADRI: En mi ciudad adoptiva (RIO III) este plan LAMENTABLEMENTE nunca se puso en marcha, ahora estoy tratando de buscar información de "HACIA DONDE SE DESVIARON LOS FONDOS ASIGNADOS A ESE FIN", espero poder desenmascarar a alguno (aunque no creo que luego se haga justicia si encuentro algo raro). Esto lo lamento profundamente, porque al haberme inscripto como facilitador me ilusioné con la idea de al menos "COLABORAR EN ALFABETIZAR A UNA SOLA PERSONA PARA HACER ALGO UTIL POR MIS SEMEJANTES", pero hoy aquí veo lejos esa posibilidad. Los más de seis meses en que no comenté en el sitio no me alejaron de él, entré sistemáticamente y me mantuve al día con las notas y comentarios de todos ustedes, pero decidí no entrar con los míos porque el nivel de agresión en que llegamos en algunos de ellos por lo del campo y la campaña previa a los comicios, me llevó a plantearme si era necesario mantener ese tipo de diálogos con personas que no conozco personalmente y que no se si yo o ellos nos atreveríamos a decirnos las mismas cosas en una charla adulta en una mesa de café y mirándonos a los ojos. Siempre es bueno y reconfortante leer sus notas o comentarios y reirme con las salidas del JUANCA. Envío un cariñoso saludo para usted.
Tuve la dicha de disfrutar "Acto Relámpago" y... fue visceral! Disfruté porque me emocionó profundamente... y las emociones siempre nos conectan con la vida... aunque durante la obra para mí fue imposible reír... estuve inmovilizada y sobre el final movida al llanto mudo... por la intensidad del relato. La historia vincula a dos seres que se expresan en su esencia y desde allí transitan la obra... los recursos son casi etéreos transcurriendo en apenas pocos metros y con una escenografía más insinuada que tangible... la calidad de los símbolos, e imágenes llenaron el espacio y el aire y oradaron los corazones de todos los presentes. Gracias Adri por la invitación, Gracias Marola y Marcela por la tanta belleza, libertad e intensidad!
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