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La maza /

La maza

A 31 años del golpe que inauguró la etapa más sangrienta del país, los chicos reflexionan con La Maza de fondo. Otra vez, la poesía del cubano Silvio Rodríguez es útil para quienes aspiran a que en el 2008 el aniversario número 32 encuentre a la sociedad recuperando los espacios que le pertenecen.

Romina Degiorgis y Juan Pablo Ferrín.

A 31 años de una de las mayores traiciones a la patria, con asesinos sueltos y un pueblo anhelando justicia.

Con desaparecidos en democracia, gente con hambre, mala educación, salud en terapia intensiva y una seguridad que duda de ella misma; digamos no a quienes roban los símbolos de la gente para conseguir réditos personales, sí a los escraches contra los dictadores privilegiados.

La causa por la que algunos entregaron su juventud, su alegría, su sangre y sus ganas de vivir hoy la encontramos en los libros o en los testimonios de los sobrevivientes y sus familias. Pero abundan las palomas con actitudes acomodaticias que oscilan entre el agua y la sangre según convenga a las circunstancias.

A 31 años del horror en el país, el asesino Kissinger (ex secretario de Estado norteamericano, premio Nóbel de la paz) se expresa en La Voz del Interior, y con dolor nos preguntamos por qué se le da espacio a esta persona.

Sin más ansias que las de justicia y el de una nación esperanzada en el futuro ¡Que cosa fuera!
Deseamos que el 24 de marzo de 2008 nos encuentre “festejando” en las plazas en las que hayamos conseguido justicia.

Si no creyera en el delirio/ si no creyera en la esperanza/ Si no creyera en lo que agencio/ si no creyera en mi camino/ si no creyera en mi sonido/ si no creyera en mi silencio/ Qué cosa fuera. A quien encuentre respuesta a tanta poesía por favor que la haga saber.


La maza

(Silvio Rodríguez)

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura.
Si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza.
Si no creyera en lo que agencio
si no creyera en mi camino
si no creyera en mi sonido
si no creyera en mi silencio.
Qué cosa fuera
Qué cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
que lucecitas montadas para escena
qué cosa fuera -corazón- qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela
qué cosa fuera -corazón- qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
qué cosa fuera -corazón- qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro.
Si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida.
Si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que queda
si no creyera en lo que lucha.
Que cosa fuera...

Imagen: silviorodriguez.org

La semana pasada escucharon Eva


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La adri

La maza se direcciona a la cantera, en un vínculo real y sonoro.Son esos sueños de esperanza y de justicia, que tienen la fuerza que subyace en el deseo de un pueblo.Silvio le da un giro poético a la lucha,que es la mirada que nos devuelve cada compañero, en lo que duele, en lo que queda. Por eso es importante creer en quien escucha y que la cantera se transforme en el equilibrio de la justicia real, pues el Nunca más tiene un solo sentido. Será en todo caso el resultado de una lucha social.-



alejandra

La maza y la cantera Me gustó “La maza” de Silvio Rodríguez, la famosa canción cubana con aire de chacarera argentina, desde cuando la escuché por primera vez que en los tempranos ochenta. Siempre supe que, detrás de tanta música, sus versos ostentosos —un testaferro del traidor de los aplausos, un servidor de pasado en copa nueva, júbilo hervido con trapo y lentejuela— tenían que esconder un recóndito significado que, a pesar de lo me inquietaba y atraía, no lograba descifrar. Mi ignorancia era bien compartida por muchos. Especulé con numerosos amigos que la cantera representaba al capitalista explotador y la maza, pariente cercana de la hoz y del martillo, tenía que ser el trabajador explotado. No obstante, con tan marxista interpretación, más del comunismo de Silvio y de Cuba que de la letra de la canción, las metáforas carecían de sentido alguno. Mis dudas duraron años y solo se aclararon recientemente. En una entrevista que concedió a la revista chilena “La bicicleta” en 1984 (gracias Google) explicó el mismo Silvio Rodríguez: "La maza es un poco la razón de ser artista, de su compromiso, que no se deja seducir por los artificios y superficialidades que suelen acompañar a algunas manifestaciones escénicas. La cantera es de donde se sacan los cantos, la maza es con lo que se golpea. Si no hubiera una cantera de donde sacar un producto ¿para qué serviría la maza?” En el poema el cantante confiesa su profundo anhelo de creer; sus creencias —sus ideales, sus valores, sus expectativas— conforman la cantera, la veta de donde ha de salir su canto: “Si no creyera en la balanza, en la razón del equilibrio, si no creyera en el delirio, si no creyera en la esperanza…” El artista es entonces la maza; sin sus creencias no tendría en qué inspirarse y la maza sería tan solo un conjunto deforme de agregados orgánicos (un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera), una especie de maniquí mecánico (un instrumento sin mejores resplandores), un repetidor de conductas condicionadas (un servidor de pasado en copa nueva). El verbo “creer” tiene dos acepciones contrapuestas. En la primera, la de la espiritualidad teológica, creer es dar firme fe a las verdades reveladas por Dios. Por aquí definitivamente no anda el camarada poeta; él no quiere ni aspira ser el “eternizador de los dioses del ocaso”. En la segunda, la de la espiritualidad atea, la que define Jaron Lanier como “nuestra relación emocional con las preguntas que no tienen respuesta”, creer es tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza a comprender. Aquí caben las hipótesis sobre todos los misterios. Si encadenamos sucesivamente los interrogatorios de la curiosidad humana con los consiguientes hallazgos de la ciencia, al final siempre llegaremos a una esquina sin salida, a una pregunta sin respuesta. Nunca entenderemos completamente. En los contrastes de la vida terrenal —lo más duro y la esperanza, el deseo y el algo puro, el sonido y el silencio, el trino y la pavura, el equilibrio y la locura— enmarca muy bien la espiritualidad atea, la espiritualidad moderna, la de Silvio Rodríguez. (Vale la pena anotar que el comunismo y el socialismo son religiones “que no se atreven a decir su nombre”). Los poetas soñadores con su idealismo se aproximan más a la maravilla indefinible de la naturaleza que nosotros los racionales con nuestra lógica recalcitrante: Ellos, los poetas, cuando no logran fotografiar la realidad, prefieren entonces dibujarla. A través de metáforas y parábolas, los artistas pintan mejor los paisajes etéreos de lo incomprensible. Y allí quedan delineados los mitos y los hechos, los sueños y las realidades, lo especulativo y lo empírico. Con estos dibujos figurados quizás no llegamos a la verdad última pero sí nos acercamos a lo bello y lo sublime. Entre una espiritualidad que no es teísta y un materialismo que reconoce la imposibilidad de explicar todos los fenómenos de la naturaleza, allí “creo” que se encuentra la cantera de esa maza creadora —y creedora— que es Silvio Rodríguez. espero que te sirva, lo encontre tmb buscando la interpretacion de la poesia,,,




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