
María Sol Aguirre
¿Cuál es el secreto de “El secreto de sus ojos”?
El galardonado filme de Campanella es un indiscutible éxito cinematográfico. Cumplió hasta con la ambición de ser reconocida a nivel internacional. Pero quizás el más impensado éxito de esta película anida en la posibilidad que genera de plantear la afirmación de su título en términos de pregunta. ¿Cuál es el secreto de los ojos de quien hace cine nacional?¿y cuál el de quien observa una película autóctona?
La multitudinaria respuesta que tuvo la película “El secreto de sus ojos” en nuestro país sorprende cuando parece ser vox populi nacional esa idea tan publicitada de que “el cine argentino es aburrido”. (El adjetivo último siempre cambia según el espectador. Así, se puede escuchar que el cine argentino puede llegar a abarcar un amplio abanico de calificativos que siempre tienen un denominador común: defenestrar la producción local, casi siempre con más fanatismo que argumentos, con críticas que en lugar de invitar a la discusión fomentan posiciones tomadas).
El planteo puede ser entendible, puede descifrarse, aunque no deja de ser cuestionable. Es entendible teniendo en cuenta que en este país tan “tinellizado” es más fácil ver cuerpos desnudos –o, en el mejor de los casos, semidesnudos- que disfrutar de un film representativo de nuestra identidad, planteando problemas que nos afectan de manera cotidiana, hablando desde lo que fuimos, lo que somos y lo que pretendemos ser. Es descifrable considerando que el cine hollywoodense más artificial y menos humano ha sido efectivo por estos lados, dejándonos embobados de tanto efecto especial.
Pero es cuestionable que no podamos desnaturalizar ese prejuicio generalizado y tan mal fundado sobre el cine argentino. También es prejuicioso sostener la postura contraria, pero el tema no está en sostener falsos banderíos extremistas, sino en poder reconocer los grises que pueden dar luz a una idea generalizada más clara sobre nuestro cine. Entre ellas, tener la capacidad de salir de cualquier postura intransigente. De esta forma, seremos nosotros mismos quienes le demos a cualquier filme argentino un buen principio: saber que la obra en sí no es buena ni mala, sino que esa apreciación la adjudica el ojo que observa. Empezar a pensar desde allí, seguramente, abrirá nuevas posibilidades al cine argentino y a nuestro criterio sobre él.
Sin dudas, el mayor logro de “El secreto de sus ojos” está aún en pañales: será permitirnos reflexionar sobre nuestros filmes, polemizar sobre sus aciertos y sus desafíos, cuestionarnos como espectadores, y plantearnos –de una vez por todas- que no siempre “lo de afuera es mejor”, que nuestro cine merece tener la oportunidad – y también darse la oportunidad- de ser visto.
Made in Argentina
Es emocionante. Conmueve contemplar cómo una película nacional llena salas, permanece por tiempo indeterminado en las carteleras, se trae el segundo oscar para nuestro país. El filme causa una efusividad mediática y popular que por momentos hasta se confunde con la que produce el fútbol. (Si hasta claman para que Francella mencione su mítico “¡a comerla!” para armar algo de revuelo entre tanta ceremonia)
Pero, en medio del agite mediático, pocos se preguntaron el porqué del fenómeno y esa puede ser una de las preguntas que permitirán salvar distancias entre nuestras producciones cinematográficas y sus potenciales espectadores.
Si de hipótesis explicativas se trata las presuposiciones pueden ser varias, en las siguientes líneas se plantean algunas.
Quizás la característica que la convirtió en la película argentina más mirada por los argentinos fue la capacidad de combinar la concepción del cine como entretenimiento pero también como arte. Campanella logró componer un guión atrapante, con condimentos de diferentes géneros (el drama, el policial, la comedia), con cierta solidez narrativa y una propuesta estética muy bien lograda donde las técnicas cinematográficas llegan a aprovecharse al máximo en la atrevida escena de la cancha de Huracán.
El filme logró así motivar a diferentes perfiles de espectadores. En las abultadas colas para ingresar a la sala aguardaron expectantes desde los consumidores de cine comercial al mejor estilo “Un novio para mi mujer”, los que no se perdieron ninguna de Pino Solanas y hasta quienes gustan del excentricismo de Lucrecia Martel. Esta amplia y heterogénea convocatoria merece especial atención, no es un mérito menor.
O tal vez otra de las causas del éxito cinematográfico fue la idea de contar una historia tan nuestra que hasta en lo que los críticos señalan como desaciertos, Campanella acierta para trazar un perfil generalizado de los argentinos: justicieros por mano propia, prejuiciosos y machistas. Roger Alan Koza, reconocido crítico cordobés de cine, calificó como controversial que el personaje de Rago concrete “justicia a mano propia” de una manera tan tortuosa como los mismos militares lo hicieron.
También señaló que la escena de interrogación al sospechoso es “machista y patotera”, ya que Darín y Villamil tiñen su hipótesis de prejuicios “apretando” al sujeto, “quien evidencia pertenecer a una clase social baja, distinta a la de los protagonistas principales”. En este caso, los argumentos que sirven a Koza para defender su postura no distan demasiado de los que se pueden utilizar para afirmar que en nuestra sociedad esas características suelen ser moneda corriente. Incluso la idea que menciona el crítico, aludiendo a “El secreto de sus ojos” como una película que tiene contenidos nacionales con lenguaje cinematográfico norteamericano nos caracteriza en ese afán tan nuestro de querer vernos a nosotros mismos a partir del espejo de los otros.
Y allí, en medio de la historia aparecen algunos símbolos de aquello que la Bersuit informalmente llamó “La Argentinidad al palo” o que en el lenguaje de la formalidad prefieren llaman “idea de nación”: impunidad, justicia injusta, dictadura sangrienta, “viveza criolla”. Inclusive Francella, Darín e Isabelita con su guardaespaldas no escapan de nuestro imaginario identitario.
El mayor éxito no es el Oscar
El reconocimiento de “la Academia” es un gran mérito para “El secreto de sus ojos”. Pero no deja de ser un fenómeno momentáneo, aún cuando su repercusión llegue a ser nota de tapa en diarios nacionales y una columna de diarios chinos. Acá y en la China el tiempo reducirá al actual sobrevaluado Oscar 2010 en lo que realmente es: una estatuilla. Para entonces, ¿cuál será el eminente valor que tendrá la celebrada obra de Campanella?. El descomunal efecto de este filme, entendido como circunstancia, no es representativo del camino que el cine argentino viene trazando como proceso. Nuestra evolución cinematográfica está lejos del reconocimiento internacional –siquiera del nacional-, del halago mediático, del éxito resonante. Más bien se parece a un ensayo de laboratorio donde se aprende a fuerza de prueba y error; a un ring de pelea donde se reciben golpes bajos; a un inquilino buscando crédito; a un internado en terapia intensiva que si logra salir por donde ingresó, de seguro tendrá un paso más vivaz, más seguro, más optimista.
Lo que puede llegar a ser el mayor éxito –entendido como conquista- de “El secreto de sus ojos” es algo trascendente. Es la posibilidad de plantearnos preguntas sobre el cine nacional e intentar empezar a esbozar, con seriedad, posibles respuestas: Si en el 2009 hubo más de 80 películas estrenadas, ¿por qué menos de un cuarto llegaron a ser siquiera renombradas?; ¿a qué se debe que “El secreto de sus ojos” represente, en entradas vendidas, el 45% de las películas nacionales estrenadas?;¿por qué en la televisión argentina casi no pasan películas argentinas?;¿qué rol cumple el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales en el fomento a nuestro cine?¿cuántos de quienes se reciben en las carreras de cine pueden conseguir un trabajo digno en el ámbito?. Estos, entre otros tantos cuestionamientos, nos abren la posibilidad de que espectadores, realizadores, medios de comunicación e instituciones pertinentes reflexionemos para asumir que el cine nacional debe reconocerse –antes que nada- como nuestro y -como tal- dependiente de nosotros. Un nosotros en el sentido más plural, integrador y amplio de la palabra.
15/3/10
Recomendar esta notaMe encantó la nota esta, pues desglosa bien la pelicular El secreto de sus ojos. Debo marcar lo siguiente. Mucho se ha dicho que este es el segundo Oscar al cine argentino, pues el primero lo llevó La Historia Oficial. Con respecto a esta pelicula, estimo que hubo mas apoyo politico de parte de los norteamericanos ya que Jimmy Carter habia sido un defensor de los Derechos Humanos y a pesar de que este premio fue posterior, la temática era esa. Con respecto a la critica de Koza, no estoy de acuerdo, pues lo de Rago es justamente un justiciero que nada tiene que ver con la dictadura militar. Aqui Rago hace una venganza personal. Si uno ve la pelicula Un buen ciudadano, la cual recomiendo, encuentra la misma tematica y los yankys, jamas tuvieron dictaduras. La venganza es propia del ser humano y mezclarlo con el tema de la dictadura es un despropósito. Por lo demas, creo que la pelicula es un buen policial, aunque reitero que a Rago no se lo reconocio como uno de los mas importantes actores en este filme. Por ultimo creo que este filme tuvo un gran exito porque refleja en muchos aspectos a la forma de ser o pensar nuestra.
El cine argentino es así... aburriiiido. Siempre que logran ilusionarme con la publicidad de una nueva película la veo y ¡plafff! otro pelmazo.
Está muy buena la nota, leí muchas a favor o en contra pero pocas que inviten a pensar las causas de este fenómeno.
haber lo que dice Koza se basa en un error de apreciación. Morales, el personaje de Rago, confia en la justicia y en su fallo pero actua cuando otros sectores politicos cometen la injusticia de liberar a un condenado. Entonces ante la imposibilidad de ir a la justicia, Morales toma las medidas que cree justas e incluso acata la desición de la justicia que es cadena perpetua. Y lo del cine argentino muchos critican sin ver, sin conocer, obvio que hay peliculas excelentes, buenas, mediocres, malas y malisimas como en los cines de todo el mundo.
Coincido con Martin. El cine argentino tiene peliculas paradigmaticas: La patagonia rebelde, Quebracho, El dependiente, Nazareno cruz y el lobo,La Hora de los Hornos,Asesinato enel senado de la nacion, La cienaga, Nueve Reinas por nombrar algunas nomas.
Entiendo que el sospechoso del delito no estaba condenado, sino procesado por el hecho de Violaciòn Seguido de Muerte, que merecìa Prisiòn Perpetua en el còdigo penal de entonces, hay que tener encuenta que hubo una Reforma Penal, en Enero de 1974, pues el 25 d eMayo de 1973 se derogaron todas las leyes represivas, quedando vigente el còdigo Penal del año 1929 .- Ademàs, segùn la pelicula, el Poder Ejecutivo habrìa dejado en libertad al imputado, lo que es a todas luces ilegal, inconstitucional, pues el PE, no puede detener ni juzgar a las personas, eso e resorte del Poder Judicial,en una republica democratica ...se entiende ...!!!
cuando el personaje de ines le reclama a romano le dice largaron a un condenado a cadena perpetua por violación seguida de muerte. A Gomez lo largan en el 75, si aparece como guardaespalda de la presidenta María Estela Martinez.
El Poder Ejecutivo puede dictar conmutaciones de pena a personas ya condenadas o un indulto. Puede ser ese el caso no se sabe. Parece trucho todo nomas...
Art. 99 inc.5 de la ConstituciónNacional.El poder ejecutivo puede indultar o conmutar las penas popr delitos sujetos a la jurisdiccion federal, previo informe del Tribunal correspondiente, excepto en los casos de acusación por la Cámara de Diputados. Las amnistias generales las puede dictar solamente el congreso nacional.
Otro aspecto interesante de esta pelicula que puede llegar a incomodar al jusiticialismo, es la aparicion de la Triple A y el gobierno de Isabel, que no solo avaló lo actuado por Lopez Rega, quien la encabezaba, sin que se hizo una persecución sistematica a los montoneros, quienes habian luchado para la vuelta de Peron al pais. Y en estos cuadros militaron personajes siniestros como el de la pelicula. Fue el antecendente de lo que vendria en Marzo del 76. El merito de Campanella es que con un buen libro y una pelicula sencilla y entretenida, ganó un Oscar en un pais, donde corre la plata, las influencias y la tecnologia
No solo a los montoenros, las primera victima fueron el Cura Mugica, Ortega Peña, Silvio Frondizi, éstos últimos no eran de esa organización. En definitiva perseguian a todo aquel que pensaba de una forma distinta a ellos.
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