Alejandro Tarruella. En los años recientes, los cambios tecnológicos han producido mutaciones de diferente tipo y carácter en los medios de comunicación.
En los países del sur del continente americano, ese nuevo horizonte vino de la mano del crecimiento del espectro multinacional que, en líneas generales, iba en desmedro de la calidad institucional de los estados de derecho y las repúblicas. La lucha del ciudadano libre (el que opta y produce el acto) fue igualmente dificultosa y avanzó de la mano de su ingenio.
El fenómeno blog es un buen ejemplo de este paso.
Al tiempo que los grandes medios adoptan de inmediato el modelo para conjugar cambios tecnológicos con menores costos y tal vez – es una hipótesis – la reducción de los marcos legales de las profesiones del periodismo (diseño, escritura, fotografía, investigación, archivos, etc.), las nuevas generaciones se metieron a lo guapo en los cambios y lograron innovaciones que les permitieron apropiarse de una cuota de la emisión de contenidos. América es también una nueva mirada sobre el universo que no está reconocida en las academias. Y América, en este caso la franja del sur, va sumando aun sin que se recuperen los términos de la equidad económico, social, política y cultural (en el sentido alberdiano de Juan Bautista Alberdi), propuestas con esfuerzo.
Hay propuestas transformadoras en Argentina que provienen de las provincias y no del centro. Un caso es el
sitio argentinafolclore.com del notable cantautor cordobés Gustavo Cisneros, recientemente reconocida en el diario La Nación de Buenos Aires como un fenómeno de carácter internacional. Estaba el espacio, hubo una idea de innovación consistente en poder subir y bajar de la web música de creación argentina, y se lanzó la idea.
Cisneros y su equipo dijeron en su impensada lección, que era posible desde la asimetría de su provincia avanzar sobre ciertos tonos monocordes de la adversidad. Que no era justo que muchos autores argentinos o creadores de esta parte del mundo, no tuvieran la oportunidad de promover su arte.
Entonces crearon
un blog de músicos. Unieron la creatividad propia de su actividad y jugaron con una herramienta para salir de la encerrona del presunto mercado (digo presunto porque los mercados son regulaciones, no religiones, de manera que si no hay reglas se trata de una formulación para ocultar intenciones de otro tipo). Y esto tiene relación con los medios de comunicación, alguna de sus herramientas y la construcción de una palabra y un silencio que puedan compartirse y habitarse.
El desafío tecnológico se hace posible desde la creatividad humana, por cierto. Y si es América la otra mirada, la apenas reconocida que es dinámica, abierta, y tiene en su formulación aunque nadie lo escriba, la razón pequeña de pertenecer y hacer valer la humanidad por sobre las herramientas. Y como se sabe, si se sabe, se trata de una breve verdad que algunos casos, se acompaña con música.
25/4/07