
Eduardo Alberto Planas.
El guía nos indica que vamos a conocer a una persona excepcional.
El vehículo, en que nos conducíamos era una especie de city tour personal por la ciudad de San Salvador de Bahía, circulaba por las calles de la Cidade Baixa y se detuvo en una vivienda al frente de una pequeña Bahía. La misma tenía sus puertas de madera y parecía casi abandonada. Gabriel, nuestro guía, explica que esa es una típica vivienda holandesa, alta y angosta, con las habitaciones ubicadas una a continuación de las otras.
Salió a recibirnos Prentice, un pintor bahiano de 69 años. Contagia alegría y humor. Nos pregunta si somos argentinos y ahí nomas hizo un chiste sobre fútbol, que no alcanzamos a entender, pero el guía y el chofer sí. Algo entre Kaká y Messi.
El mismo pinta y fabrica piezas de azulejos con motivos típicos bahianos. Además, hace placas para calles y números de las casas del Pelourinho. Su trabajo puede ser admirado en la restauración de la Iglesia de Bonfim o en la Plaza da Sé, en pleno Centro Histórico de Salvador. También hace proyectos para decoración en residencias y de arquitectura en forma exclusiva.
Su arte es posible de apreciar en su vivienda ubicada en la llamada Ribeira, donde vive desde hace 43 años. Funciona como atelier y residencia. Allí tiene su horno para cerámica que muestra orgulloso, así como las piezas únicas que ha realizado. Se encontraba pintado azulejos con escenas de la vida de la ciudad.
El guía nos comenta en perfecto castellano que una de sus obras está en el Vaticano, ya que una monja de una congregación llevo un retrato de Juan Pablo II que Prentice realizó.
Nos presenta a su esposa y a su hijo. Dice que toda su familia “acabou se engajando no atelier: o filho pinta pratos, a esposa faz licores, a filha produz camisetas, e todos declaram seu amor pela Bahia”.
Las piezas de Prentice son una síntesis del sincretismo cultural de la ciudad: pueden expresar divinidades afro-brasileiras, como los Orixás, o representaciones cristianas, además de escenas de la vida cotidiana bahiana.

Nos muestra el diario de visitantes y los reportajes y notas realizados por personas de todo el mundo, entre ellos un “teleperiodista” coreano.
Al despedirse hace otro chiste sobre fútbol y finalmente dice que él vive aquí desde hace más de 40 años. “Nao preciso de aire acondicionado, la natureza me da su brisa”, dice, lo que comprobamos en medio de la siesta de Salvador, caracterizada por la humedad y alta temperatura, reinaba un aire fresco en toda la vivienda.
Para recomendar a todos los que visiten San Salvador y quieran conocer algo más que lo que muestra el city tours oficial. Marchamos Luego a visitar la Iglesia de Nosso Senhor de Bomfin, y luego al Mercado popular de Sao Joaquím, pero esta es otra historia.
Casa de Prentice Rua dos Tainheiros, 70, Ribeira – 71 3316 3376
Fotos: Eduardo Planas
10/02/2011
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