Eduardo Alberto Planas.
“Las ideologías han fenecido. La conciencia se degradó. El nuestro es un tiempo moderado. No hay que definir nada. Mencionar el socialismo es tabú... A la militancia la mató la TV y las agencias de publicidad. Los grandes paradigmas perdieron vigencia. La clase obrera desapareció. Valen más diez minutos con Neustad o Grondona que cien mil manifestantes. El cambio es imposible”, desgranaba sus verdades el operador político allá a comienzos de los 80, en los albores de una democracia anhelada, pero renga nacida más por la humillación militar en una guerra inicua, que por la lucha popular.
Olvidemos. Olvidemos el cambio, la revolución, es pesadilla del pasado. Y el nuevo paradigma: “Si no sos revolucionario a los veinte años, sos un tonto; pero si lo sos a los cincuenta, sos más tonto todavía”. El más crudo pragmatismo se imponía por aquel entonces y se impone todavía, en las esferas del poder y en los círculos áulicos cercanos al mismo y en toda una clase dirigente autista, a pesar de todo lo transcurrido: del “cacerolazo” y el “que se vayan todos” de hace casi un lustro... Y también es cierto que muchos volvieron y por el voto nuestro. Mea culpa popular. Algunas cosas son distintas, pero en Córdoba no se nota.
La prensa refleja y potencia la fragmentación del saber. Descreen de la historia. Relatan “la semana”; la realidad nace a las cero del lunes y fenece a la medianoche del sábado. Todo lo demás es antiguo. No hay historias personales, tradiciones, raíces, memoria ni conflictos que autoricen violentar el estrecho margen de la semana. Todo es efímero. No hay posibilidad de hilvanar los hechos sociales.
Todos los saberes consagrados, confluyen a realizar una verdad: han muerto las utopías, los sueños de cambio. La política es el reino de lo previsible. La política–espectáculo avanza, los “medios”, con su cara adusta o risueña, imponen los criterios. Hay que almorzar con fulana de tal, hay que ir al programa de mengano. Hay rating. Hay efectivo.
La política, concebida como astucia de junta-votos, es el reino de la táctica. No hay principios ni que se quiebran ni que se doblan, ni doctrinas ni ideologías, (mala palabra esta última). Se actúa en función de las encuestas. Hoy puede ser loable una cosa, pero a la semana siguiente, si las aquellas son negativas, se puede desmentir, total quien se va a acordar ”. Ayer dije una cosa, hoy “no fue tan así”; “me sacaron la frase fuera de contexto”, dirán.
Cultura de la imagen, fragmentación de la realidad, de la memoria. Se vende una imagen de un candidato, tal como se vende una imagen de un producto comercial: un auto, un shampoo, un celular, etc. Además se lo “instala” en la “sociedad”. (Ya no se dice “pueblo”, ni menos se puede hablar de “nación”).
Vaciados de contenido y principios, sin referenciar sectores sociales, los partidos políticos son solo cáscaras vacías, donde entra de todo. Y cualquiera puede estar hoy en uno y mañana en otro, sea uno “mayoritario” o de los llamados “chicos”. En éstos últimos nunca hay elecciones internas.
Pero nadie viene proponiendo –hoy y aquí- un cambio “a la del setenta y tres”. No hay fermento social que la sustente; la conciencia y el sentido común mayoritarios lo rechazan, pero si algunas de las propuestas del 70 están caducas, no debe ocurrir igual con el espíritu que las animó. La política se define por sus finalidades; reducirla a lo instrumental es bastardearla. Algunas lo están, pero no todas, inclusive la globalización y la aplicación durante treinta años de políticas de cuyo neoliberal -Consenso de Washington mediante- agravaron más aún las problemáticas, como el de la exclusión social, la inequitativa distribución de la riqueza, y la enorme concentración de la misma.
La actividad política tiene sentido en tanto y en cuanto incluye una recusación a los auténticos dueños del poder, lo que no se advierte ahora, salvo tímidamente. En Córdoba menos aún.
Nadie toma partido por nada, nadie fija una posición sobre tal o cual tema. Mientras menos defina, mejor. Ese pareciera ser el lema.
Es cierto que en Argentina no podemos plantearnos -hoy por hoy- hacer una transformación de estructuras tal que termine con el capitalismo salvaje, pero puede haber hombres nuevos que lo erosionen poniendo en entredicho sus valores fundamentales. Decir las cosas por su nombre, sin eufemismos, por ejemplo.
Construir un nuevo humanismo, pacífico, tolerante, democrático y participativo, partiendo de las distintas tipos de experiencias, construir espacios, sociales, culturales alternativos, donde se discutan y debatan estas cuestiones, no sería una mala opción. Quizás repasemos nuestra historia, quizás debatamos el porvenir. Qué somos, qué modelo de país queremos ¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? Y sobre todo, debatir cómo construir un poder capaz de anunciar las bases de la transformación.
Se dirá: infantilismo, “setentista”, etc. Para quienes demandamos sentido a la política, el camino es más arduo que el mero “ocupar espacios”. Las convocatorias éticas son más perdurables que las sociedades comerciales. El oportunismo no deja recuerdo ni semilla, sólo se glorifica el éxito. Pero ¿quién gana y quién pierde? Evita no llegó a vicepresidente, Camilo Torres no llegó a Concejal, Guevara prefirió la Sierra a un Ministerio. Ellos dejaron más admiradores que (los funcionarios menemistas) Corach o Kohan.
Hay que promover la crítica, la ironía el inconformismo creativo.
Es una lucha cultural, también. La contra cultura es creación colectiva. Hacer contracultura puede llevar a la marginalidad; tentación que conviene evadir. Nos preguntamos: ¿Es posible preservar esencias, realizar propuestas de debates serios y entorno a un proyecto colectivo y al mismo tiempo “jugar al juego” de la política actual? No tenemos respuesta, pero merece probarse. No hay respuestas, ni certezas, ni recetas. Pero hay que hacerlo ¿Una convocatoria a ser gil? Para la cantidad de vivos que hay ahora…
Como decía San Peperino Poromo, mártir de los argentinos y cordobeses en particular, que miren si hemos sufrido gobiernos inmisericordes desde el 1974 hasta ahora: “Bienaventurados los giles porque son la sal de la tierra y quién sabe -algún día- de ellos será -por un rato, aunque sea un poco- el reino de este mundo”.
Nota del autor: Texto escrito con algunos párrafos extraídos del ensayo homónimo de
Mario Wainfeld ––Rev. Unidos, Año IV – n 11/12))
Imagen: Zentekconsulting.com
Recomendar esta notaBienaventurados los setentistas, los jóvenes, los idealistas, los coherentes, los giles que sientan indignación por la injusticia, porque llegará ese día, claro que llegará en que el colectivo social ocupará nuestro mundo.Creo que es una pérdida de tiempo seguir la política electoral, que tiene la misma estética que la yanqui, pues todos sus componentes son artificiales, me recuerdan los ochenta años de la Sra. Legrand, con sonrisas dibujadas de implantes dentarios,pantalla solar facial y mucha cosmética.Los políticos tan hermosos ellos como las modelos de Pancho Dotto.Basta que necesites comunicarte con una autoridad provincial para solucionar una necesidad real esa de la gente pobre, para que te contesten el Dr. está en un Congreso en el Caribe, o forma parte de la comitiva que viajó a Tokio o bueno el Dr. no contesta llamadas funcionales ni personales ni.Ese Dr. llegó al establishment por el voto popular, pero hoy se encuentra en el circulo de la psicosis por poder. El vago está enajenado,indolente, tratando de hacer bien las cosas para mantener el cargo.Esa es una mirada. La otra desde la ciudadanía de la sociedad civil es repetir la culpa de todo la tiene el gobierno. Creo que el camino no se transita únicamente por el ejercicio de la política, en realidad la polis la formamos todos.Si existe una economía neoliberal es porque los sectores de poder la sostienen y la sociedad civil también.Existen seres que pueden pasarse horas hablando de ropa de primeras marcas, otros que son fanáticos de los autos importados, algunos que replican el Gran Hermano. Pero por suerte existen giles como dice Eduardo que inventan nuevas ideologías y en este acto creativo se juntan los setentistas con los jóvenes, porque hablamos el mismo idioma.A modo de ejemplo quienes fueron a escuchar a Fidel, los estudiantes, y la generación que pinta canas. La generación intermedia ha libado la cultura del shopping, entonces es una inteligencia dirigida a la excelencia profesional individual.Esto sin hacer valoración alguna, si te gusta vivir así adelante.No obstante como devota de San Peperino Pomoro prendo la vela y aliento el colectivo social porque nuestro pueblo tiene fibra, tiene historia, y fuerza para lograrlo. Las ideas y los grupos son circulares y por una ley de causalidad las personas se conocen y marcan una impronta. Es como un viento cálido que sopla desde el sur y da vuelta el continente y por allí como cuenta Saramago en La Balsa de Piedra tal vez una península europea se desprenda porque geográficamente tome conciencia que su tierra debe trasladarse a otro lugar, y ese lugar es Latinoamérica.
Extraordinario los conceptos de Eduardo A.Planas. Les dejo una inquietud para quienes lean esta nota: hagan muchas copias y hagánsenlas llegar a sus amigos, vecinos, gente que pasa por su vereda o se corta el pelo en la peluquería de su barrio. Las bases y las conciencias de un pueblo tienen que despertar hacia una revolución que los políticos acalambrados y embebidos por ese pragmatismo maligno nunca van ha realizar.
En un todo de acuerdo con Eduardo. Ahora les hago una observación a todos los lectores. ¿Se dieron cuenta que cuando sale una nota sobre "Gran Hermano", se arma una lista interminable de críticos que defenestran al programa, pero cuando se toca un tema que va al fondo de algunos de los problemas que nos aquejan a los cidadanos hay dos o tres comentarios nada más...? No hay debate de ideas. Me parece que un síntoma más de lo que tan claramente exponen Eduardo y Mario Wainfield.
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.