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Carta al Diego. Sur África, papelón y después /

Carta al Diego. Sur África, papelón y después

El artículo es largo, pero vale la pena por lo polémico, frontal y reflexivo. "Bajo esa torpe conducción, con vos como motivador psicológico pero no como técnico, asistido por dos técnicos tan torpes y carentes de experiencia como vos, llegamos a Sudáfrica a los tumbos", afirma el autor, quien parangona al Pelusa con tres personajes trágicos del filme "Kagemusha. La sombra del guerrero", de Kurosawa.

Javier Llorens.

La Selección y la caída de clan Takeda

Ver tu imagen con la talla, melena, barba, y porte de un samurai asiático, sacudiéndose y encogiéndose ante cada gol alemán, a los que no te animabas a mirarlos directamente, y solo los junabas de reojo, me hizo recordar  a los tres personajes principales de la conocida película de Kurosawa, Kagemusha - La sombra del guerrero.

En ella se cuenta la catastrófica caída del clan Takeda, el más poderoso de Japón, que estaba al mando del gran Shingen, supremo comandante de una alianza de 25.000 samurais. De quien como vos, se decía que era "rápido como el viento, sereno como el bosque, fiero como el fuego, inmóvil como la montaña". Pero Shingen fue herido mortalmente por casualidad durante el sitio de una ciudad enemiga, como te pasó a vos en el Mundial del 94. Y antes de morir les dijo a sus jefes subordinados, que para mantener el predominio del clan y el respeto de sus enemigos, lo sustituyeran con un doble.

El doble elegido como "sombra del guerrero" fue el mendigo Nakadai, que de ahí en más pasó a hacerse pasar por el gran líder, manejado desde atrás por los jefes del clan. Solo tenía prohibido dos cosas: cabalgar el potro salvaje, que sólo Shingen era capaz de controlar, o acostarse con sus concubinas, que conocían las cicatrices de guerra del gran jefe. La artimaña dio resultado, porque sus enemigos, informados de que Shigen habría muerto, se dispusieron a atacar al clan Takeda, pero desistieron totalmente al verlo aparecer con sus estandartes en el campo de batalla.

Después, a medida que pasaba el tiempo, Nakadai guiado por los jefes del clan,  se iba insuflando cada vez más del espíritu del gran líder. Pero la patraña se vino abajo cuando exagerando la nota, Nakadai intento montar el potro salvaje del gran Shigen, siendo derribado por él, lo que puso en evidencia su inhabilidad. (Como si un doble tuyo se pusiera a hacer jueguito con la pelota, y no le saliera una). A ello se sumó el hecho de que al ser desnudado para su curación, sus concubinas no vieron las cicatrices de guerra del gran Shigen. Esto hizo que la farsa se cayera, que la noticia de la impostura volara por todas partes, y que Nakadai fuera expulsado de la corte, y volviera a su condición de mendigo.

En consecuencia los enemigos del clan Takeda se dispusieron a atacarlo nuevamente. Ante este peligro Katsuyori, el hijo mayor de Shigen, fue nombrado transitoriamente jefe del clan. Katsuyori guardaba un secreto rencor contra su padre, porque no lo había elegido a él como heredero del trono, sino a su hijo Takemaru, nieto de Shigen; y porque incluso aún después de muerto, no soportaba la presencia de la sombra del gran lider. Katsuyori, que era necio y estaba turbado emocionalmente, para obtener el prestigio que lo impusiera definitivamente como gran jefe del clan, decidió por su cuenta emprender un ataque frontal contra las fortificaciones de sus enemigos. Envió así a la mayor parte de sus samurais a la muerte segura, provocando con ello su propia muerte, y la ruina del clan Takeda. Al ver la espantosa escena de la aniquilación del clan, el ex doble Nakadai, testigo impotente de la masacre, insuflado de la "sombra del guerrero”, decidió emprender por su cuenta un último, solitario, y desesperado ataque, siendo también ultimado por los enemigos del clan Takeda.

En síntesis Kagemusha, la sombra del guerrero, nos habla de las crisis de los liderazgos. En este caso las peripecias del líder auténtico Shigen; del falso líder, el doble Nakadai; y del líder necio e inepto, Katsuyori. Que puede llevar al desastre a cualquier organización, se trate de un clan, un país, o un equipo de futbol. Y vos con tu facha de samurái asialense, plantado al borde de la cancha en el partido contra Alemania, parecías representar en tu propia persona a esos tres trágicos personajes. El auténtico Shigen, con tu legendaria fama de futbolista. El doble Nakadai, al pretender transferir falsamente esa fama a la condición de director técnico, pese ser cosas enteramente distintas. Y el necio Katsuyori, inepto para el cargo e incapaz de pedir consejos de quien puede darlo, turbado por sus odios y ambiciones.

Las causas de la caída

Respecto tu actuación al frente de Selección, si uno procuraba ver la realidad tal como es, dejando de lado las emociones e ilusiones, era evidente que la cosa no iba bien. Tras la caída de Basile, comenzaste tu debut con la afrentosa goleada que nos propinó Bolivia. En la que como el necio Katsuyori, jugando a 4.200 mts de altura, mandaste a tu tropa al frente para llevarse por delante a los bolivianos. Y la cosecha fue 1 a 6, la mayor goleada recibida en su historia por la selección argentina.

También era evidente que no funcionaba para nada el falso liderazgo ideado por Grondona, con la dupla de vos y Bilardo, como una mezcla del gran Shigen y su doble Nakadai. Con vos con tu áurea de gran futbolista, pero con pocas luces como director técnico (con antecedentes deplorables como los de Mandiyú y Racing) apoyado en la experiencia y conocimientos de Bilardo. Pero como el gran Shigen, pese a tus escasos pergaminos técnicos, no aceptaste que al lado tuyo nadie te hiciera sombra, y por eso lo corriste a Bilardo lo más lejos posible en la tribuna. Y además Ruggeri, con el que pretendías sustituir el expertice Bilardo, fue repudiado por Grondona. Así, si el heterodoxo equipo de conducción ideado por Grondona nació fracturado, ¡cómo no iba a terminar la Selección fracturada y facturada!

Bajo esa torpe conducción, con vos como motivador psicológico pero no como técnico, asistido por dos técnicos tan torpes y carentes de experiencia como vos, llegamos a Sudáfrica a los tumbos. Y estuvimos a un tris de tener que ir a un repechaje para entrar por la ventana, como lo hizo Uruguay.

Después vino la mala suerte de tener la buena suerte de tocarnos una zona casi regalada con adversarios de segunda, como Nigeria, Corea, y Grecia. Que además, como los enemigos del gran Singhen, jugaban con miedo, al enfrentar a un equipo en el que jugaba Messi, el mejor jugador del mundo en este momento, dirigido nada menos que por Maradona, el mejor de todos los tiempos. Los éxitos fáciles son una droga que pueden hacer perder  el camino, y eso te pasó a vos y a Argentina.

Esta mala suerte de tener buena suerte se repitió en el primer partido de eliminatorias con México donde el equipo no apareció para nada en la cancha, pero quedó disimulado porque un juez de línea nos regaló un gol, un defensor vacilante y miedoso nos regalo otro, y un zapatazo de Tevez con mucho orto nos regaló el tercero. Y así, con un liderazgo y una hinchada engrupida por los éxitos facilongos nos dispusimos a enfrentar a la metódica y temible Alemania. Que no tiene un gran fútbol, pero sabe respetar a los enemigos difíciles. Y como buenos guerreros europeos, se las ingenian para ganar de cualquier manera.

El fútbol, el opio de los pueblos y la continuación de la guerra por otros medios

En tal sentido no es casual que vos y otros habilidosos jugadores argentinos hayan sido molidos a patada en los partidos contra Rumania, Yugoeslavia, e Italia, previos a la final contra Alemania en el Mundial del '90. Allanándole así el camino a la victoria alemana, que además contó con la colaboración del árbitro uruguayo-mexicano Codesal, que otorgó  el dudoso penal del triunfo a los alemanes en los últimos minutos de juego. En ese mundial Argentina con Goycochea al arco, se había vuelto temible en los penales, por eso Alemania optó por no llegar  a los penales.

Tampoco es casual que tu adicción por las drogas se haya descubierto en el año ‘91, en vísperas del partido amistoso que debían jugar Argentina e Inglaterra en el estadio de Wembley, como festejo por la declaración del cese de las hostilidades y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas pactadas en los Acuerdos de Madrid. Los ingleses buscaban un festejo y reacercamiento deportivo, y no una humillación, como la que recibieron con tu legendario gol en el partido contra ellos en el Mundial de México de 1986. Consagrado como el mejor de la historia, vengando así a tu manera la derrota bélica de 1982; previo haberlos humillado con un gol taimado hecho con la mano. Un comentarista inglés llegó a decir que no era fútbol el que un jugador avanzara por el campo de juego como si portara una granada en sus manos. Gracias al oportuno control antidoping italiano, en esa oportunidad no pudiste portar la granada y ni tus ínfulas guerreras en la catedral del fútbol de Wembley.

Tampoco es casual que el domping con efedrina te haya vuelto a sacar del campo de juego en el Mundial de 1994, en Estados Unidos. El fútbol se trata supuestamente de una justa entre iguales, donde las chances estén mas o menos equilibradas, y no de magos de corta estatura y bajo centro de gravedad, nacidos y criados con la pelota al pie, como vos o Messi, que en el momento más inesperado, sacan un conejo de la galera. Esas sorpresas son inadmisibles, para los metódicos y estoicos equipos europeos.

Tampoco es casual que en el Mundial 2006 de Alemania, en el partido contra el anfitrión, el arquero "Pato" Abbondanzieri tuviera que retirarse lesionado de la cancha en el segundo tiempo, al ser cargado malamente por un delantero alemán, en un partido en que ganaba Argentina y que finalmente gracias a un agónico empate alemán se definió por penales. La defección del arquero "penalero" Abbondanzieri, y la famosa lista que consultaba el arquero alemán ante  cada remate de los argentinos, a los que los germanos habían espiado y estudiado estadísticamente hacia qué lado disparaba cada uno, le dieron finalmente el triunfo a la metódica Alemania. Que evitó así ser humillada como equipo anfitrión, y pudo llegar a las semifinales, y clasificarse honrosamente en la tercera posición en esa ocasión.

Y en el actual Mundial, Alemania nuevamente se las ingenió para contar con algún hándicap a su favor, al venir jugando desde medio año atrás con la famosa pelota Jabulani, de invento y fabricación alemana, que tanto disgusto a dado a defensores y arqueros.

En el "fair play" si realmente se creyera en él, no debería aparecer ninguna de estas "ventajas competitivas". El “juego limpio” es un hermoso ideal, pero no sólo consiste en no hacer faltas cuando las pueden ver los árbitros, sino en jugar sin mala intención, no cuestionar el arbitraje, saber perder, no caer en el triunfalismo y respetar al adversario y al vencido, etc.  La hipocresía que existe a su alrededor se puede ver en los cuestionamientos que recibió el delantero uruguayo que impidió el agónico gol de Ghana con una atajada con las manos y penal a la vista de todos. Y el nulo cuestionamiento que recibió el arquero alemán, que en el partido contra Inglaterra sacó la pelota  dentro del arco, simulando que no había entrado para tratar de engañar al árbitro, según el mismo lo confesó; además de las fotografías en la que se lo ve volando y mirando disgustado la pelota dentro del arco.

Si realmente la FIFA dominada por las potencias europeas quisiera instalar el “fair play”, hace rato que debería haber permitido el telebin, o al menos árbitros asistentes, como tienen hoy todos los deportes. Lo cual posiblemente hubiese deparado resultados muy distintos en este mundial, incluido el partido de Argentina contra México. Pero claro, eso impediría que los árbitros, como último recurso, desnivelen la cancha conforme sus secretas simpatías, incentivadas o no con la promesa de secretos premios. Tal como se vio en la final entre Holanda y España, donde el árbitro inglés trasuntó tener agudas simpatías por Holanda, acorde con la vieja relación que une ambos países, permitiendo un juego de una brusquedad inusitada, en beneficio de los menos habilidosos holandeses. Nada nuevo bajo el sol. De esa manera el Juventus de Luciano Moggi ganaba los campeonatos italianos hasta que se destapó el escándalo de la “Calciopoli” 

El fútbol, no la religión, es hoy el opio de los pueblos, y es por ello una cuestión de estado. No por algo estaba presente en el partido contra Argentina la primer ministro alemana Merkel, lo mismo que otros jefes y soberanos europeos, pese a los graves problemas que enfrentan actualmente Alemania y Europa. El fútbol es la continuación de las guerras por otros medios, como se ve en las banderas, canciones y festejos de las hinchadas, y como lo practicaste magistralmente en el famoso partido contra Inglaterra en el Mundial del 86. Y como las guerras son la continuación de la política por otros medios, es claro que el fútbol es continuación  de la política por otros medios.

Pese a todo eso, que lo debes haber aprendido muy bien a lo largo de tu legendaria carrera como el más notable jugador de todos los tiempos, te volviste a comportar contra Alemania como el chanta Katsuyori. Tal como lo hiciste contra Bolivia, volviste a lanzar tus huestes para que se lleven por adelante a los alemanes. Y recibiste a cambio cuatro goles letales, que fueron demudando tu rostro. Y así pasaste de ser el Gran Sighen, a ser su doble Karadai, para terminar con el rostro crispado y convulsionado del inepto Katsuyori, sin poder creer lo estaba sucediendo. Se repitió así el viejísimo cuento de la liebre y la tortuga, donde el método, la paciencia y la concentración, se impone ante la destreza, la soberbia, y la autosuficiencia.

El que se ensalza será humillado, el que entra de banca sale de punto

Querido Diego, vos y tus asistentes, enfermos de soberbia como consecuencia de los fáciles logros anteriores, incurrieron -y esto no se trata del diario del lunes-  en disparates futbolísticos nunca vistos en ese nivel. Como partir el equipo en dos, con cinco defensores y cinco delanteros, y hacer jugar a sus jugadores en posiciones que nunca antes habían hecho. Pidiendo nada menos que delanteros se conviertan en defensores, que es algo así como ir contra su propia idiosincracia, además de regalarle el mediocampo al adversario, donde se gesta el control del juego.

De hecho en los únicos momentos en que la selección jugó como equipo, fue cuando estuvo en la cancha Verón, que es un jugador caudillo que supo ordenar al equipo, lo mismo que hacía Riquelme. Pero posiblemente por eso lo arrumbaste en el banco de suplentes, y también lo desechaste a Riquelme, porque tu desmesurado narcisismo no acepta que otros caudillos te hagan sombra, y a tu alrededor solo quieres indios. Pero bueno, esta enfermedad no solo te aqueja a vos, sino a casi todos los políticos argentinos, que están muy lejos de contar con tus pergaminos.

Incluso el primer  gol alemán apenas comenzado el juego, no fue fruto de la casualidad, sino de la actitud con que sacaste el equipo a la cancha, motivándolo a arrollar al adversario, porque detrás había cuarenta millones de argentinos esperanzados, que querían salir de las crónicas frustraciones que acumulan desde hace años. Actitud que incluso fue incentivada desde el campo alemán, diciendo que Argentina iba a tratar de hacer un gol de entrada.

Como no lo motivaste a tratar de controlar de entrada a las marcas y afianzarse en el campo de juego, como lo hace un boxeador inteligente con sus primeras fintas, y lo recomienda cualquier técnico sabio y prudente, Argentina fue la que se comió el gol de entrada, que tan bien le vino a Alemania. Y pese ese sorpresivo cachetazo, no hubo ninguna innovación en el campo de juego por parte tuya ni de tus ayudantes. Al final, a lo único que atinaste, fue a adelantar aun más el equipo y sustituir defensores por delanteros. Lo que trajo obviamente una goleada mediante contragolpes que era predecible frente una Alemania que no perdona los errores del adversario.

Desde hace bastante tiempo el fútbol de alto nivel consiste en lograr que a uno le hagan menos goles, de los que uno puede hacer, en vez de hacer más goles de los que a uno le hacen. Esto último fue el "jogo bonito" que supo practicar Brasil, gracias a la destreza atlética de sus jugadores, que el mismo Brasil abandonó ante la homogeinización del fútbol mundial. Haberlo querido imponer de nuevo ante equipos de primer nivel, como consecuencia de cuatro triunfos sucesivos obtenidos frente equipos de segunda categoría, es un hecho querido Diego, que linda bizarramente entre el infantilismo y la locura.

La prensa canalla y bipolar, y la hinchada que se infla y se desinfla

En esta actitud desmesuradamente triunfalista tuya, aparecen como contribuyentes dos actores más, que pasaron a integrar un círculo vicioso triunfalista, que solo podía terminar como terminó: con una estruendosa derrota que nos volviera a la realidad. Un primer actor es la prensa, que como parte del descomunal negocio del fútbol, cultiva el “fútbol-pasión”. Para captar, embelesar, euforizar, y aumentar de cualquier  manera  la audiencia, engañándola  y autoengañandose, aumentando bipolarmente el volumen hasta que el desastre (o el éxito) sobreviene.

Por eso vos y tus jugadores le llaman despectivamente prensa “panqueque”. Que se da vuelta conforme los resultados, olvidando todo lo exagerado a favor o en contra que dijo el día anterior, pasando así como un maníaco de la euforia a la depresión. Y viceversa. Y esta prensa es la que, explotando la ilusión y la emoción, exacerba el exitismo o el derrotismo acrítico de la hinchada. Esta palabra proviene de un utilero uruguayo encargado de hinchar pelotas, que además desde la tribuna alentaba fanáticamente a su club.  Y la prensa “panqueque” se encarga de inflar o desinflar a la hinchada, según como pinte el negocio del fútbol-pasión, explotando el exitismo o morbo de ella. Lo que se llama técnicamente una “realimentación positiva”, que cualitativamente no es positiva sino enteramente negativa. Por que lo que hace no es equilibrar sino exagerar la tendencia. Y toda exageración supone una peligrosa pérdida del sentido común y de la realidad.    

Tal cual nos pasó durante la convertibilidad, en la que la prensa panqueque nos hizo creer el cuento de que un peso era igual a un dólar, y que eso iba a durar mil años, no obstante que no andamos guerreando por el mundo para lograr eso. Y pese a que había alarmantes señales de que la cosa no iba mas, hasta que todo estalló en el 2001 arrasando todo lo que encontró a su paso.

Lo mismo pasó con las privatizaciones, al decirnos la prensa panqueque que lo mejor de todo era ceder todos los bienes colectivos a los extranjeros, comenzando por el petróleo, que no era un asunto estratégico. Pese a que Estados Unidos y otras potencias andan por el mundo guerreando por él. Con las jubilaciones de las AFJP, que en realidad no eran jubilaciones, sino ahorros forzosos, a ser devueltos en cuotas después de que las AFJP se apropiaran con un tercio de ellos, y si uno vivía mas que las cuotas establecidas, estaba en el horno. Con lo ferrocarriles, a los que había que desmembrar, desmembrando así al país, porque tenían un enorme déficit. Y ahora sin ferrocarriles tenemos un país desmembrado y un déficit aún mayor, etcétera, etcétera.

Esta misma prensa es la que comenzó a presentar como, geniales, tus disparates maradonianos de partir el equipo en dos, poner cinco delanteros y cinco defensores y regalar el medio campo. Como si un nuevo Napoleón del fútbol, con una renovada visión estratégica de él, hubiese aparecido en el Mundial. Aunque esos disparates no figuren en ningún manual elemental de futbol; y menos aun en la cabeza de alguno de los técnicos que participaron  en el Mundial. Y menos aun en las de los que dirigieron los equipos que llegaron a las finales.

Un ejemplo notable de esa prensa bipolar fue el The New York Times. En vísperas del partido con Alemania, como si fuera el amigo da onza incentivando un mayor desequilibrio en un equipo descoyuntado, el famoso periodista Rob Hughes, con una  triunfal fotografía tuya como si fueras el gran Singhen, se despacho diciendo:

“Querido Diego, es hora de que los críticos te pidamos disculpas y te demos las gracias. Pase lo que pase entre Argentina y Alemania el sábado, tu equipo ha sido el placer de este torneo. Cuanto mas lejos llega tu seleccionado, mas te acercas a destruir el mito de que la dirección técnica es ciencia en la que solo se puede tener éxito después de años de estudio… la mayoría de los técnicos optó por hacer lo que hizo Brasil durante el torneo: defender con muchos y atacar esporádicamente. Pero vos no, Maradona. Vos liberaste al equipo y juegas a atacar, atacar, atacar y atacar. Cuando das libertad a Messi, Tevez y compañía, también nos liberas a nosotros. De pronto, todos los espectadores somos niños que sueñan ser delanteros.”

Después de esa receta envenenada, tras la derrota contra Alemania, el “panqueque” Rob Hughes, como si lo que dijo en el pasado para un periodista no existiera, volvió impunemente a darse vuelta. Junto a una imagen tuya con tu peor rostro de necio  y humillado Katsuyori, te lapido diciendo: “Maradona triunfó como futbolista en su etapa, pero como entrenador resultó ser poco mas que un porrista disfrazado de entrenador.”

La crisis de liderazgo, los líderes auténticos, falsos, necios, y el aguante

Acá querido Diego llegamos finalmente al corazón de la cuestión. La prensa deportiva destacó que fuiste la “Prima Donna” del Mundial, que eras la figura requerida por todos, y que tus conferencias de prensa eran las más concurridas por los periodistas de todo el mundo. Y ahí esta el problema.

Usaste a la Selección, como un trampolín para relanzar nuevamente al mundo tu fama de gran Shigen del fútbol, en lugar de concentrarte en tu misión de guiar y orquestar al equipo argentino para lograr su éxito. Y así, extraviado en tu papel de “Prima Donna”, en el partido contra Alemania, primero te salió un falsete, luego equivocaste la letra, luego tropezaste en el escenario, y luego se te cayó arriba el cortinado. Hiciste el ridículo total, como el necio Katsuyori, después de haberte pavoneado sobre el escenario como el gran Singhen.

En concreto, ejerciste un liderazgo extraviado, soberbio, agresivo y camorrero, usando al Mundial para reproyectar narcisísticamente tu figura y tu prestigio ante la gran audiencia mundial, y no al servicio de las necesidades de la selección argentina, con la humildad y discreción que requiere el abordar los grandes desafíos. Y así a la inversa vimos que los uruguayos con mucho menos recursos futbolísticos, llegaron más lejos, fruto de la humildad y sensatez de su liderazgo. Lo mismo se puede decir de los paraguayos, que se retiraron del Mundial con mucha mayor dignidad que nosotros, porque su liderazgo supo estar a la altura del desafío, en función de sus posibilidades.

Como apuntó el periodista deportivo Sergio Danissewsky, no es casual que todos los técnicos de los seleccionados que llegaron a las eliminatorias finales -Uruguay, España, Holanda, y Alemania- a cual mas que el otro “cultivaron un estilo basado en la corrección, el bajo perfil y el respeto por el otro. Vicente del Bosque, Bert Van Marwijk, Joachim Löw y Oscar Tabárez  llevaron a sus equipos a los más alto, sin gritos, actitudes histriónicas,  ni peleas con la prensa… Medidos, conductores de grupo, serios, maduros. Con paladares futbolísticos diferentes, los cuatro llevaron a  lo más alto a sus selecciones.” Parecida cosa se puede decir respecto a otras selecciones deportivas argentinas que triunfan en el exterior, como las de basquet, los Pumas, y las Leonas, en las que prima el juego en equipo por sobre las individualidades brillantes; y en las cuales sus técnicos se distinguen por su perfil bajo y sus habilidades técnicas y conductivas.

O sea exactamente lo contrario de lo que hiciste vos. Y lo que es aún más lamentable, lo que hace a diario nuestra dirigencia. Y esas cualidades no son virtudes accesorias por parte de un líder, sino que resultan imprescindibles para que este pueda cumplir su rol y encarrilar a su equipo, su partido, su municipio, su provincia, o su país hacia la concreción de resultados que satisfagan a todos. Es indispensable sosegar el ego, rebajar las emociones y mantener el corazón manso y libre de enconos; para poder escuchar lúcidamente los consejos, la opinión, e incluso la crítica de otros, y así tomar decisiones acertadas con miras al éxito del equipo o del bien común.

Le llaman “inteligencia emocional”, que vos  querido Diego, evidenciabas tener mucha como el gran Singhen dentro de la cancha, poniéndote al hombro a tus compañeros. Pero como técnico, no la luciste para nada. Salvo en los momentos en que el éxito te acompañó en los tres primeros partidos facilongos del Mundial. Y para qué hablar de nuestra dirigencia, que ni siquiera parece conocer la existencia de ese tipo de inteligencia.

Pero como dijo Grondona (que como buen, o mejor dicho mal líder argentino, hace treinta años que está penca en su sillón, y ahora quiere que lo sucedan sus hijos) vos sos “la única persona en Argentina que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, y nadie te dirá nada”. ¿Por qué? Porque  al fin y al cabo fuiste el único triunfo genuino y concreto que Argentina pudo mostrar al mundo, en medio de los interminables desastres en que se hundió el país en los últimos cuarenta años. Con los que se precipitó en una debacle que para el mundo es inexplicable. Según algunos economistas, hay dos fenómenos inexplicables en el mundo: Japón, que no tenía nada y logró casi todo; y Argentina que tenía casi todo y no logró nada.

Vos fuiste la única excepción al respecto, y como Japón, no eras nada y lograste casi todo. Llegando incluso a ser reconocido nuestro insignificante país en el mundo, a través de tu apellido y hazañas futbolísticas, desparramadas en el mundo por la televisión. Es explicable en cierta manera entonces el endiosamiento que han hecho de ti algunos de tus fanáticos, lindando con el sacrilegio, al denominarte D10S. Claro que con todo ese enorme peso de ilusiones y frustraciones sociales cargadas sobre tu persona, la única vía de escape que te queda como simple mortal, es la droga, el sueño eterno, o la muerte.

En el caso tuyo, tu liderazgo osciló entre auténtico, falso y necio. Pero en Argentina el liderazgo político osciló un escalón más abajo. Entre falso, necio y corrupto. Y esa es la razón profunda de nuestra debacle. Liderazgos falsos, porque vienen encaramados en la sombra de grandes líderes auténticos, como Irigoyen y Perón. Y necios, porque su desempeño en general no difiere mucho del tuyo en el mundial, con una enorme pulsión egoíca, prepotencia, poses de compadrito, y actitudes pendencieras. Declamando incluso infantilmente que “no les gusta perder ni a las bolitas”. Y como niños  golosos e insaciables, no bien acaban de ganar un puesto, sin hacer nada notable, ya están pensando en ocupar otro más alto.

Liderazgos incapaces de sosegar su ego y dominar sus emociones, y de receptar otras ideas, o procurar un adecuado asesoramiento. Carentes por ende de lucidez, y pese a eso, o por eso, incapaces de corregir sus errores, y menos aun de reconocer con humildad que se equivocaron, como hace cualquier persona con un mínimo de sabiduría y bonhomía. Por contrario, son rápidos para el retruécano, la palabra hiriente y descalificatoria, y en descubrir el lado débil del adversario para allí picanearlo. Sin haber aprendido que así se siembran vientos y se cosechan tempestades.

Practican además un ultraverticalismo personalista, como gran cacique con solo indios alrededor, los que se ganan los favores del jefe, en base al servilismo y la obsecuencia. Siendo propicios por ende para ser cooptados, corrompidos, o extraviados por los poderosos lobbys locales y extranjeros. Y así pasamos, de manera cada vez más agravada y obscena, del Si Raúl, al Si Carlos, al Si Eduardo, Al Si Néstor, Al Si Cristina. Y así estamos. Habiéndose registrado generalmente tras cada uno de esos Si, un fracaso más notable aún que el de sus antecesores. Como tu estrepitosa caída ante Alemania.

Se trata de liderazgos necios, tóxicos y enfermos. En tu caso al menos, te nombraron, no te nombraste el mejor del mundo. Mientras que cada uno de nuestros líderes que vienen, se auto elogian como el mejor y mas exitoso gobernante en la historia de Argentina, aunque tras ello vengan los desastres. Y a la par tratan de falsear la realidad, dibujando las estadísticas, y comprando periodistas, como si la mentira no tuviera patas muy cortas. Sus resultados están a la vista de todos. Una sociedad crispada y dividida e insolidaria, con enormes bolsones de desigualdad, pobreza, e indigencia. Presta a sacar lo peor de si ante el menor estímulo por parte de esos lideres extraviados y enloquecidos por el poder, empecinados en perpetuarse en él a cualquier precio.

El poeta inglés William Blake dijo que “si el necio persistiera en su necedad, se tornaría sabio”. Pero esto no sucede en Argentina, donde por contrario, obstinados en la necedad, nuestros líderes en vez de enmendar o corregir sus furcios, cultivan el empecinamiento en ellos, mediante el “aguante”. En vez de aprender flexiblemente y adaptativamente de sus errores, lo que hacen es profundizarlos obtusamente. Y así tras el fracaso contra Alemania, nuestra presidenta te recibió entusiasmada a voz y al equipo diciendo: “¡Aguante Maradona, la Selección¡ ¡Aguante Argentina también! ¡Vamos, vamos!” Y a la par uno de los tantos legisladores de su hinchada, propuso hacerte un monumento.

Ello sonaba lúgubre y patético, porque en realidad los que están “aguantado” son ella y su marido, empecinados en quedarse en el poder a  toda costa. Por eso se habían entusiasmado con un gran éxito tuyo en el Mundial, al que seguramente lo iban a presentar como otro de -según ellos- sus muchísimos logros. Ante el desvanecimiento de esa expectativa mayor, ahora la han reemplazado con la esperanza de un éxito en la Copa America, que se jugara a mediados del año que viene, poco antes de las elecciones. Después de todo entre Selección y Elecciones hay muy poca diferencia. Y en una de esas querido Diego, si te quedas como técnico de la Selección y por casualidad le llegas a embocar a esa copa el año que viene, capaz que terminas encabezando alguna lista de diputados K.

Los liderazgos necios y su más reciente ejemplo: la ley de matrimonio igual y el aborto

Un reciente ejemplo de este liderazgo extraviado y enfermo, lo dio la sanción de la ley de matrimonio gay. Lo cual es un oximorón, que no es un moron oxidado, sino una contradicción total, como decir Boca River, o Negro Blanco. Dado que etimológicamente y antropológicamente, matrimonio es lo relacionado con la madre, o el oficio de madre (lo mismo que patrimonio es lo relacionado con el padre) a partir del cual se estructuran las reglas de sucesión, parentesco, herencia, etcétera, que ordenan una sociedad. Mal por lo tanto podría ser gay. En todo caso gracias a la fertilización artificial, a gatas podría ser lésbico.

Sin embargo pese la trascendencia social y la complejidad y delicadeza de la cuestión, que atañe a las creencias de vastos sectores de la población, la bestial técnica legislativa empleada, fue  buscar en el Código Civil la palabra “mujer” -que son las únicas que pueden ser madres- y sustituirla por “padre” o  “contrayente”. Como si la homofobia que soportan gays y lesbianas, debía ser sustituida por una abierta misoginia. Y pese que la mujer, que porta el misterio de la vida, es la única que puede asegurar la subsistencia de la humanidad. Rol para el cual gracias al avance de la ciencia, podría prescindir de la mayoría de los hombres. Prolongando así el matriarcado de hecho o de derecho, silencioso o ostensible, que rige en casi todas las culturas, donde no hay mayor influencia que las de las madres sobre sus hijos.

Este menoscabo de la mujer, tiene un doble reparo.  Por un lado contribuye a la violencia de género que soporta cotidianamente, en una sociedad con bolsones de tosco machismo, donde abunda la trata de mujeres y la explotación sexual de ellas, los cuales son problemas tanto más grave que la exclusión del denominado tercer sexo. Pese a la cual la presidenta tardó casi un año y medio en reglamentar la ley que el Congreso sancionó el año pasado a ese respecto. El otro es la evidente superioridad de la mujer, que al ser supuestamente generada de una costilla de Adam, es de segunda generación. O sea una versión mejorada y pulida del hombre. Su superioridad estética es indudable. Además habla antes y se muere después; tiene mucho mayor facilidad para comunicarse; sufre menos enfermedades, esta mas conectada con lo real y concreto (por eso felizmente no hay mujeres filosofas ni ideólogas, enfrascadas en devaneos circulares y estúpidos) y tiene mayor resistencia física y resiliencia psicológica ante la adversidad. Concretamente, fueron las únicas que se animaron a hacer pata ancha frente el terrorismo de Estado que asoló a Argentina. Por eso es deplorable el feminismo que pretende masculinizarla.

En concreto, la reproducción es el trascendente aspecto social y existencial del “matrimonio” propiamente dicho, más allá del microcosmos del hedonismo de la relación de pareja. En una naturaleza que al menos en el planeta Tierra se ha empeñado en asegurar su persistencia, mediante la copula entre el macho y la hembra (o sus sucedáneos artificiales actuales) y no de otra manera. Y en ese mecanismo para asegurar la continuidad de la vida, la libido y la pulsión sexual funciona solo como el sebo de la trampa para asegurar ello. Aunque el humano ingenie múltiples mecanismos para tratar de disfrutar del sebo y evitar la trampa. Como tratando de jugar un futbol sin goles, que para sus jugadores puede ser divertido y gozoso, pero no para el (o lo) público. No se trata por lo tanto de una cuestión cultural, como afirmaron los defensores de la reforma matrimonial, sino eminentemente natural.

Este aspecto trascendental parece haber sido enteramente ignorado por los legisladores que aprobaron la ley. Como si enfrascados en el sexo (que ahora le llaman género) solo vieran el sebo, pero no la majestuosa dimensión de la trampa en la que estamos sumidos, a la que se le llama la vida. Como utileros que ocupados por el termo, no miran el gran partido, sino a la despoblada tribuna. Incluso hubo un senador (Juez) que como si hubiese perdido el juicio, y mirara al mundo no con la visión global y lúcida de un político, sino desde debajo de la cintura, a través de la bragueta de una relación de pareja, se jactó del hecho de haber echo desaparecer a la mujer del Código Civil, para sustituirla con un lenguaje “neutro”. Afirmó que “de eso se trata. ¡El Estado tiene que ser neutro!”. Como si de esa manera el Estado pudiera asegurar su continuidad, y la de su país -máxime un país semivacío como el nuestro- y el de la humanidad toda.

No es casual que los países contados con los dedos de la mano que aprobaron esta legislación, tienen una alta densidad de población, y un crecimiento vegetativo negativo, que pone en vías de extinción a su población nativa. Y por eso multiplican sus problemas, mediante la inmigración que les cuesta enormemente asimilar. Y la imposibilidad de sostener las jubilaciones, frente a una pirámide de población invertida, en la que hay más viejos que jóvenes y niños. Y así hoy están hablando de una edad jubilatoria de 70 años.

Este legislador se jactó también de tener una lengua filosa, que si le tiran un salamín lo puede devolver en fetas. Su lengua quizás sea filosa, pero su mente evidencia ser roma, y por eso a falta de mejores ideas, se las ingenia para hacer chistes. En Argentina los humoristas son políticos, y los políticos humoristas, que en el fondo toman todo en joda. Y también querido Diego, los futbolistas se meten a directores técnicos, sabiendo muy poco de ello, como es tu caso.

Otra notable intervención deplorable fue la del jefe oficialista (Pichetto) que incluso equivocó la etimología de la palabra matrimonio, que como se dijo no quiere decir mujer, sino madre, que para la continuidad de la naturaleza es cosa muy distinta. Pifió de entrada la raíz de lo que se trataba, como si hablando de niños, saliera hablando de ancianos, solo porque en su pasado fueron niños. Y para disimular su ignorancia, como siguiendo instrucciones del peleador Néstor (¡pegue Pichetto, pegue!) además de tirarles sospechosas flores a los radicales que habían dado quórum,  se dedico a despotricar contra los opositores de la ley. A los que llamó “trogloditas” y “nazis”, comenzando por la Iglesia Católica y rematando con los senadores que se habían opuesto a ella. Curiosa forma discriminatoria de tratar una ley destinada a no discriminar.

Pichetto comenzó su perorata recordando la toma de la Bastilla, diciendo que ello no había sido una rebelión, sino una revolución. Pese a que deplorablemente esa ley evidencia ser lo contrario. Ante la imposibilidad de llevar adelante la revolución de las consignas sociales de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, las fuerzas “progres” parecen haberse resignado a la rebelión de las consignas individuales de “libertad sexual,  homosexualidad, e igualdad sexual”. Algo es algo. Al no poder llevar adelante la revolución social, han optado por la rebelión genital.

De esta manera conforme las estadísticas de otros países, en el próximo año algún centenar de parejas homosexuales serán incluidas en el matrimonio legal. Y a la par permanecerán excluidos de la sociedad cuatro millones de personas que viven en la indigencia. Un millón de jóvenes que sin empleo ni educación, deambulan tentados por el delito o la droga, y son discriminados y estigmatizados por policías y patovicas por portación de facha. Cuatro millones de jubilados que acortan su esperanza de vida con una jubilación misérrima. Y miles y miles de niños que mendigan en las calles, aprendiendo malamente en la universidad de la vida, etcétera.

A la vista de esta enorme masa de excluidos, que alcanza de una u otra manera a un tercio de los habitantes de Argentina, sardónicamente se puede decir que los “progres” con los Kirchner a la cabeza, arriaron el estandarte de la igualdad y la justicia social y en su reemplazo alzaron una bandera blanca de rendición, consistente en una tanga unisex.

La salvajada legislativa hecha con el Código Civil queda en evidencia al haber otorgado en una especie de represalia compensatoria mayores derechos a las parejas gays y lesbianas, que a las heterosexuales, invirtiendo así el orden de la naturaleza que los prefiere macho y hembra. Algo así como si un pastor privilegiara a lo machorros para conservar su rebaño, el que de esa manera no le durará mucho. Así quienes accedan ahora al matrimonio les va a convenir declararse homos y no heteros, para tener mas variantes en cuanto a la elección del apellido y facilidades para adoptar antes de tiempo.

La ley parece ser así un minúsculo intento de fomentar de cualquier manera el matrimonio, que cada vez tiene menos aceptación social. Las estadísticas dicen con solo el 40 % de las personas mayores de 20 años de edad conviven en pareja con una matrimonio legal, mientras que un 20 % lo hacen con un matrimonio de hecho. O sea que una de cada tres parejas viven en concubinato, compartiendo alegremente las connotaciones peyorativas que arrastra históricamente esta palabra sin por eso sentirse excluidos o discriminados.  Y otro 40 % es soltero, viudo o separado.

Si fue bárbara la técnica legislativa, el proceso para su aprobación fue aun mas bochornoso, cuando en un tema tan delicado como este debería haber sido absolutamente diáfano y democrático. Como los números no daban en el Senado para su aprobación, la presidenta se llevó a China a dos senadoras que anunciaron que iban a votar en contra (Riofrío e Iturrez). Y con ese viaje al exterior también sacó a Cobos y su posible voto “no positivo” de la presidencia del Senado. A cargo de ella quedó Pampuro, que de entrada se encargó de tumbar autoritariamente el proyecto de ley de unión civil que la Comisión de Legislación había aprobado en sustitución del proyecto venido de diputados, abriéndole paso así directamente al tratamiento del proyecto venido de Diputados.

Por esa razón la senadora presidenta de esa comisión (Negré de Alonso) acusó a Pampuro de hacer “trampas, trampas, y más trampas”. Y que no era la primea vez que las hacía, con lo cual su pan parece no ser muy puro. La idoneidad de este presidente quedó reflejada en las palabras que pronunció, afirmando que se oponía a la ley, pero iba a votar a favor de ella, porque le tenía mas miedo a Néstor Kichner que a su esposa, que también se oponía. Esta es la calidad estándar de un legislador argentino.

El tratamiento de la ley se vio facilitado por el quórum que dio el Partido Radical en base a los sigilosos y misteriosos camanduleos y contubernios que radicales y peronistas mantienen respecto a determinados temas, que han llevado al país a un desastre tras otro en los últimos treinta años. Además, cuatro peronistas supuestamente disidentes se fueron inexplicablemente antes de la votación (Reutemann, Rodríguez Saa, Romero, y Menem). Lo mismo hizo un radical que también iba a votar en contra (Rached), y dos kirchneristas que habían anunciado lo mismo (Vigo y Mansilla). A lo que se sumó la abstención de tres senadores que se habían pronunciado negativamente respecto de la ley (Perna, Biancalari, y Bongiorno).

Así con todos esos jugadores que se fueron, o fueron sacados con malas artes de la cancha demócratica (según la revista Noticias mediante carpetazos y dineros de la Side, o promesas de ayuda a los gobernadores) el resultado que podría haber sido de 39 a 33 en contra de la ley, fue de 27 a 33 a favor de ella. Y la diferencia no fue mayor gracias a que siete kirchneristas no le tuvieron miedo a Néstor, y votaron en contra. Entre ellos tres que incluso habían sido presionados para que no asistieran.

De tal manera esa conflictiva ley fue aprobada por solo el 44 % de los votos de los senadores, cuando para su legitimación social habría sido indispensable una amplia mayoría absoluta. Después de haber perpetrado la antidemocrática tarea de que la mayoría se convierta en minoría, el ex presidente en ejercicio Néstor Kirchner, salio a decir frescamente que “un país que amplía los derechos de la minoría esta creciendo democráticamente”. Y toreó al mismo tiempo a la iglesia Católica, requiriéndole que se “modernice”.

Con gran pompa y rodeada de los dirigentes del movimiento LGBT (lesbiano, gay, bisexual, y transexual) y las Madres de Plaza de Mayo, la presidenta Cristina Fernández promulgó la ley de matrimonio igual, afirmando que ahora “somos una sociedad más igualitaria”. Aunque ello no repercutió en Puerto Madero, ni Barrrio Norte, ni los countries, y menos aun en las villas de emergencia. Y entusiasmada por esa “igualdad”, deslizó también que podría intentar su reelección.

A la par según algunos medios, los militantes de la agrupación “Putos Peronistas” intentaron llevar en andas a su esposo Néstor Kirchner, cantando “Néstor, Néstor, Néstor corazón / Acá tenés los putos para la liberación”. Queda la sensación melancólica, si esa era precisamente la igualdad y la liberación que buscaban  los miles de jóvenes que derramaron su sangre por ella, en la década del ‘70. Marx apuntó al respecto: “Hegel dice que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen dos veces. Pero se olvidó de agregar: la primera vez como tragedia y la segunda vez como farsa.”

Y sobre llovido mojado. Es mismo día, como si el gobierno hubiese descubierto la cantera de los supuestos derechos individuales, que no incomodan para nada a los intereses económicos y a los capitalistas amigos; y como para seguir con la política de crispar y polarizar; el gobierno hizo circular una guía técnica referida a los abortos no punibles, que encrespó nuevamente a la sociedad. Haciendo una novedosa interpretación del Código Penal, sostuvo que cualquier mujer mayor de 14 años puede requerir un aborto en un hospital público con solo afirmar mediante una declaración jurada, teniendo como único límite su conciencia, que fue violada.

El establecer algo tan permisivo, quizás se trate de un plan pergeñado para destruir al actual sistema de explotación capitalista, si con el se lograra alcanzar una tasa del 100 % de abortos sobre embarazos, aunque a costa de la existencia de toda la población. Con una visión laicista de la ley, negando que ellas tengan “espíritu”, y que son solo letra, la actual administración ha hecho de ella un chicle. En vez de ser la ley lo que de ella interpretan los jueces, pasó a ser lo que quieren que diga ella por parte de los funcionarios K. Trascartón la guía técnica, que establecía severas penas para los médicos que no la acataran, fue desautorizada por el ministro del ramo. Pero de esa manera se abrió un nuevo debate polémico en la sociedad, que llegará seguramente al Congreso.

Indudablemente que existe una enorme tensión entre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, portadora del misterio de la replicación de la vida, y los derechos humanos de la criatura que crece en su vientre. Máxime en una sociedad enormemente sexualizada y erotizada, en donde para vender hasta un cuaderno escolar, se apela a estímulos lindantes con la pornografía. Lo que abre un amplísimo campo para la venta masiva de preservativos, anticonceptivos y otros artilugios. Y ahora también, ante la eventual falla de ellos, para los abortos cuasi irrestrictos. Que se ven facilitados porque los Kirchner parecen entender que la violación a los Derechos Humanos, ocurrió solo durante el Proceso Militar, y que los únicos que pueden perpetrarla son militares de uniforme.

Respecto esta delicadísima cuestión, es poco lo que se puede decir desde el sexo masculino, que no lleva esa dicotomía de vida o muerte en el propio cuerpo. Tal como sucede a las mujeres, que llevan el privilegio y también la carga, de poder engendrar y parir otro ser humano. O negarse a hacerlo. Lo único que nos queda es agradecer que un oportuno aborto no nos haya eliminado de este azaroso mundo. Pero esta situación, de que por la no existencia de un aborto en nuestro pasado, podemos estar hablando hoy del aborto, debería hacer reflexionar a los defensores a ultranza del aborto.

Pero porqué querido Diego, este accionar de Néstor Kirchner, como si fuera el peor de los barrabravas. Por tres razones, a la cual la mas importante para sus planes; y la cual mas alejada de la discriminación sexual, el “orgullo gay”, y la cuestión del aborto. Temas a los cuales durante muchos años, igual que a los derechos humanos, los Kirchner no les dieron ni pelota.

Una fue porque su hinchada de izquierda se le estaba escurriendo cada vez mas velozmente, y entonces buscó nuevas banderas para  tratar de atraerla nuevamente. La otra es la rencilla y encono que Néstor mantiene con la Iglesia Católica, y encontró que esta era una forma de exasperarla. Por ello como un barrabrava iracundo (¡humille Néstor, humille!) apoyó un proyecto bien revulsivo. Cuando lo podría haber moderado, con solo sacar la palabra matrimonio del medio, la cual para casi todas las religiones constituye un sacramento, incluso indisoluble hasta la muerte. Si se trataba de una cuestión absolutamente laica, con una visión “contractualista” y “desacralizada” de la vida familiar, donde no hay “marido” y “mujer”, ni “padre” ni “madre”, sino “conyugues” y “genitores”, bien se podría haber sustituido en el Código Civil la palabra “matrimonio”, con su significado de “madre” y la enorme carga histórica y religiosa que conlleva, por uno de sus tantos sinónimos, casorio, casamiento,  boda, nupcias maridaje, esponsales,  ayuntamiento, etcétera.

Los liderazgos corruptos y su notable ejemplo: Pascua Lama

¿Pero Néstor sólo buscaba humillar a algunos monseñores de la Iglesia Católica, o algo más? Efectivamente, buscaba algo más. Buscaba un tercer efecto. Buscaba deliberadamente la confrontación, el conflicto, y la polarización social, con movilizaciones e incluso violencia. Para usar el tema como divertimento, como distractivo social. Y así disimular, además de la carestía de la vida, la inflación, la inseguridad y la crisis de los combustibles hogareños, dos cuestiones altamente conflictivas que se trae entre manos. La mejor forma de tapar una hinchada ruidosa, es haciendo una gran ruido con las vuvuzelas, como se hizo con la ley del matrimonio gay, y lo que ahora se viene con la cuestión del aborto.

Néstor se dice un gran admirador del ex presidente Frondizi. Y este en 1958 hizo una cosa parecida, durante la “batalla del petróleo”. Cuando contradiciendo enteramente la política estatista que había prometido,  firmó los contratos petroleros con las compañías norteamericanas. Cuando el debate alcanzó su pico máximo de tensión, Frondizi se despachó autorizando la creación de universidades privadas, dando comienzo así al célebre conflicto de la educación “Laica o Libre”. Que movilizó a toda la sociedad, desde padres y estudiantes secundarios, hasta los rectores de las universidades estatales, con el cual tapó enteramente la incendiaria cuestión de los traicioneros contratos petroleros.

Néstor, explotando la militancia agresiva y la libido alta del movimiento LGBT, que por razones de su propia fisiología es difícil de satisfacer; y la libido reprimida por parte de la conducción de las iglesias, que las ha llevado ha algunos extravíos, logro un gran ruido de vuvuzelas que tapó dos asuntos muy pesados que tiene entre manos.

Uno de ellos  es la entrega del petróleo de Malvinas a los ingleses. Para esto Néstor armó una jugada de pizarrón, mediante fijar los límites de la provincia de Tierra del Fuego, incluyendo dentro de ella a las Malvinas; a la par que le cedió a esta provincia las regalías petrolíferas correspondientes a la zona en disputa con Inglaterra. De esta manera la gobernadora de esa provincia (Ríos, que no casualmente estuvo en la promulgación de la ley de matrimonio igual) podrá  llegar acuerdos con las compañas inglesas que exploten el petróleo, a cambio de percibir unas monedas por ello. Que esas compañías abonaran no como regalías (que implicarían un reconocimiento de soberanía) sino como servicios ambientales.

El otro es el enorme y vergonzoso negociado minero de Pascua Lama, detrás del cual están los mismos intereses que pretenden explotar el petróleo en Malvinas (Rockefeller; Black Rock, Barclays, etcétera). No siendo para nada casual que esta cuestión haya sido tapada enteramente por la del matrimonio gay, al haber sido tratada en Diputados el mismo día y hora en que se trató este. Pero ya en esto dos asuntos querido Diego, no estamos hablando del liderazgo necio, sino del corrupto.   

Que no solo es robar. Sino también el no animarse a sostener las ideas propias, y plegarse a las de moda; practicar el nepotismo; cortar camino hacia el poder de cualquier manera,  prestarse  a tratos espurios, y entender a la política como ejercicio de la complicidad, no de la integridad. Lo que permite que otros roben impunemente.

Un notable ejemplo del liderazgo estructuralmente corrupto que asola a la Argentina desde hace tantos años, es la cuestión de la deuda externa, a la que inexplicablemente se ha empecinado en no investigarla de ninguna manera. Como quien sufre un cáncer, pero no quiere saber nada de él. Y otro ejemplo notable, por su paciente desarrollo a lo largo del tiempo, atravesando distintas administraciones, es el emprendimiento minero de Pascua Lama.

Como si Argentina hubiese firmado una capitulación después del restablecimiento de relaciones con Gran Bretaña en 1990, nuestros conspicuos líderes hicieron en Pascua Lama una entrega territorial, tributaria, y del agua, a favor de los mismos capitales ingleses y norteamericanos que pretenden explotar el petróleo de Malvinas. De esa manera a lo largo de veinte años, en un negocio con ingresos por más de treinta mil millones de dólares, con solo dos mil millones de inversiones infladas, la Barrick se llevará el oro y la plata. Chile cobrará algunos tributos. Y en Argentina solo quedará un enorme basurero toxicó, con un enorme impacto ambiental. Ni en el más atrasado país africano, se podría haber perpetrado un negociado de esta naturaleza.

Todo comenzó con el descubrimiento en Chile en los ’80 del yacimiento de oro diseminado de Pascua, uno de los más importantes del mundo; y según la misma Barrick, el de menor costo de explotación. Pero para su extracción con cianuro hacia falta agua en enorme cantidad, que Chile no dispone, y que además está en permanente disputa con lo pobladores. El agua estaba del lado argentino, en Lama. Y así sumado a los requerimientos de otros  emprendimientos mineros extranjeros en la provincia de Santa Cruz (gobernada por los Kirchners) y en Catamarca; gracias a Menem, Cavallo, las “relaciones carnales” y al clan Gioja - lobysta minero y de la Barrick- se urdió pacientemente la siguiente telaraña legal:

La ley de la gran minería en 1994. El tratado de complementación minera con Chile en  1997. La ley de recalculo y disminución de las regalías en 1999. El protocolo complementario de ese mismo año, que aseguró a la Barrick el uso del agua de Lama como una servidumbre minera, por el que asumimos obligaciones de servidumbre que por su parte Chile se negó a aceptarlas. La ley de aprobación del tratado con Chile en el 2000, junto con la famosa ley Banelco. Y la ley de reglamentación de la actividad minera que acordó aun mayores beneficios a las mineras en el 2001. Todas ellas, tanto las menemistas  justicialistas, como radicales, fueron dictadas enteramente a favor de las mineras y de la Barrick Gold, y en contra de los intereses argentinos. Se puede decir entonces que por el oro baila el mono, y también los gobernantes y legisladores argentinos.

Pero la cosa no terminó allí. En el 2008 el Congreso sancionó una ley de protección de los glaciares, que inadvertidamente fulminaba al proyecto de la Barrick, al no poder utilizar el agua de los glaciares de Lama. En consecuencia, tras la presión de los Gioja y la Barrick, la presidenta Fernández de Kirchner la vetó. De esa forma ya se había cedido el territorio, que había pasado a ser un condado de la Barrick en plena cordillera,  y el agua. Y tras cartón en el 2009, el ministerio de Economía cedió todos los tributos a favor de Chile, con el cuento de que el mineral proviene de allí.

Tras el veto presidencial, los Gioja redactaron una ley de protección de Glaciares conforme la necesidades de la Barrick, que se la hicieron firmar al senador Filmus, e inmediatamente el Senado aprobó. La que ahora quedó estancada en Diputados, porque allí la oposición (unos para hacer daño a los Kirchners, y otros por convicción) a la par que en el Senado se discutía la ley de matrimonio gay, insistió con el proyecto original que fulminaba el proyecto de la Barrick en Pascua Lama. Pero el kirchnerismo, en una sorpresiva alianza  con el macrismo, pese la enemistad que se manifiestan, se encargó de forzar el levantamiento la sesión, al dejarla sin quórum. Al revés de la oposición en Senadores, que prestó el quórum para la ley de matrimonio gay, pese votar en contra de ella. Los diputados kirchneristas y macristas sin el traste en las bancas, dijeron no a favor de las mineras. En cambio los senadores radicales con el traste en la banca dijeron si, y con la mano para la tribuna dijeron no, a favor del matrimonio gay.

Así ahora el final del partido con las mineras ha quedado abierto. Tanto en Diputados como en Senadores, adonde seguramente volverá el proyecto de ley de protección de glaciares. Por lo que es de imaginar que el CEO de la Barrick Peter Munck, debe andar con su valija llena de dólares tratando de comprar votos de legisladores. Para que no caiga fulminada su criatura de Pascua Lama, en la que ha invertido demasiados afanes, tiempo, y dinero.  A la par, moviendo a los gobernadores y legisladores de las provincias cordilleranas como si fueran sus peones nativos, usando de capataz a los Gioja, Peter Munck logró que esas provincias sancionaran por su cuenta leyes de preservación de los Glaciares, que en realidad lo que procuran es preservar los intereses de la Barrick en Pascua Lama.

Los radicales para poder robar, nos hablaban de ética. Luego Menem para poder hacerlo en forma aumentada, nos habló de "lucha a muerte contra la corrupción". Y terminó preso por el contrabando de armas. Lo mismo decía De la Rua, y con los sobornos en el Senado, termino procesado. Los actuales gobernantes, ante el desgaste de esas expresiones, para robar aún más que Menem, nos hablan de derechos humanos. Bandera que antes de llegar a la presidencia no les interesó para nada,  y que nunca deberían haber ensuciado. De esa manera la Verdad, Memoria, y Justicia solo llega a los represores que derramaron sangre, pero no a los súper delincuentes financieros y económicos, que socialmente han hecho más daño aún que los represores.

Tanto el menemismo como el kirchnerismo (que según Jorge Asís, es la fase superior del menemismo) técnicamente son “porfirismos”. Denominándose así a la era en que Porfirio Diáz gobernó en México, y regaló la explotación de los recursos petroleros y mineros a capitales norteamericanos y británicos, en los cuales los funcionarios porfiristas tenían secretas participaciones. Menem, junto con Cavallo, fue un porfirista desembozado. Los Kirchners son porfiristas disimulados como “nacionales y populares”.

Así la fortuna de la actual pareja gobernante legalmente declarada tras 20 años de ejercicio del poder en la provincia de Santa Cruz y la Nación, aumento 55 veces, para trepar hoy a más de 55 millones de pesos. Si el producto bruto argentino hubiese aumentado de la misma manera, hoy seríamos el primer país del mundo, a la par de Estados Unidos. Entre el 2002 y el 2009, la tasa de crecimiento de la fortuna de los Kirchner fue del 60 % acumulativa anual, como si se trataran de las rentas de un usurero. Si sigue creciendo a ese ritmo y logran perpetuarse hasta el 2019, como nos promete Néstor y ansía Cristina, su fortuna llegará casi a los 4.000 millones de pesos.

Por ello querido Diego, deberías cuidarte mucho de ellos. Como te cuidaste de Menem, pese a los flirteos que mantuviste con él. Porque ni Menem ni los Kirchners son chantas, que prometen lo que no pueden realizar. Son peor que chantas, son farabutes, vieja palabras del lunfardo que denota al chanta, que además es pícaro y bribón. En tal sentido es notable la trasfiguración que se ha ido dando en nuestra presidenta Cristina, con las cirugías que se ha hecho en los cachetes, que le deforman la nariz, y la hacen cada vez mas parecida a Menem. Lo mismo que sus políticas mineras y petroleras. Los Kirchner desaprensivamente, usan, menguan, y tiran todo lo que les viene bien: las Madres de Plaza de Mayo, los Derechos Humanos, la institución del matrimonio, los LGBT, tu prestigio como futbolista, etcétera. Lo único que no menguan es su fortuna personal.

Evidentemente la política se ha convertido en la profesión más rentable. Por eso están muy interesados en ella empresarios como De Narvaez y Macri; pese sus oscuros antecedentes comerciales. El primero con el desastre de LAPA, una compañía que condujo en forma criminalmente irresponsable. Y el segundo como contrabandista, y ahora como buchón. Y pese a que sus ideas políticas elaboradas por ellos, caben holgadamente en un mensaje de 140 caracteres de Twitter.

Como alternativa a ello tenemos por un lado, a lo que se llama el Justicialismo Federal o disidente. ¿Qué es el justicialismo disidente? El justicialismo desde hace muchos años se ha convertido en una mafia en busca del poder, para disfrutar de él, y poder meter impunemente la mano en la lata. Por lo  tanto la rama disidente del justicialismo es la que ha quedado momentáneamente alejada de esta posibilidad. Y en la segunda fila del mismo se encuentra la peor (con las debidas licencias del recordado Fontanarrosa) mierda del menemismo. Incluso aquel que ni vale la pena decir su nombre, que fue reducidor de los muebles de los desparecidos en los campos de concentración clandestinos en Córdoba. Y luego durante el menemismo fue el reducidor de los mantos petrolíferos argentinos a favor de intereses extrajeros.

Por otro lado tenemos al doble de Alfonsin, su hijo, que como Nakadai lo imita bastante bien en su impostura. O sino a Cobos, que saltó al estrellato con su famoso voto, con el cual se animo a ser “no positivo”. Pese a que había sido seleccionado por Néstor para vicepresidente, porque había sido muy positivo para determinados negocios petroleros y mineros en Mendoza. Después de ese voto mostró ampliamente la hilacha, cuando le facilitó a los Kirchners la remoción del presidente del Banco Central (Redrado) con el objeto de poder meter mano en las reservas de este, para que los banqueros tuvieran plena seguridad de cobrar sus acreencias. Esto porque detrás de Cobos está la peor bazofia del partido radical, que apesta a intereses financieros. Que hizo que se convalidara la deuda externa generada durante la dictadura militar, que no se la investigara, y finalmente llevó al país a la catástrofe del 2001.

Una muestra cabal de la corrupción, y los camanduleos y contubernios bajo cuerda que mantienen el PJ y la UCR, que nos gobiernan desde hace ya demasiados años, es la total inconsecuencia que tuvo la comisión bicameral del Congreso creada con motivo de la crisis de la resolución 125, que debía investigar el afano de los dos mil millones de dólares de las retenciones móviles. Que no los embolsó el fisco, pese a la tremenda convulsión social que ello generó, bajo la argucia de redistribuir la renta extraordinaria, sino que en realidad se los llevaron puestos las aceiteras y grandes exportadoras de granos, representadas en el Senado por el senador kirchnerista Urquía.

Al asumir Alfonsín a la presidencia en un esperanzado 10 de diciembre de 1983, ante el Congreso dijo: “Argentina pudo comprobar hasta qué punto el quebrantamiento de los derechos del pueblo a elegir a sus gobernantes implicó siempre entrega de porciones de soberanía al extranjero, desocupación, inmoralidad, decadencia, improvisación, violencia y desorden”. Hoy transcurridos 27 años  de democracia, se puede decir que esas calamidades no solo no han mejorado, sino han empeorado ostensiblemente. El PJ y la UCR, los dos partidos que nos gobiernan desde esa vuelta a la democracia, son en realidad una sola organización ilícita y delictual, una nueva oligarquía corrupta y desenfrenada, nucleada en un solo partido, el PJUCR. El partido de la deuda externa, que culpa de ellos nunca se investigo, que tiene dos alas para la entrega y la corrupción; y nos ha partido por el medio a la mayoría de los argentinos.

¡Siamo fuori! ¡No llores por mi Argentina! Las macanas del Maracanazo y el Maradonazo, y lo que sería macanudo

Querido Diego, la única solución que tenemos los argentinos ante este cúmulo de desastres, es un cambio de raíz en nuestros liderazgos. En la selección, con vos y Julio Grondona, eso parece dudoso. En la política con nuestros actuales dirigentes, eso parece imposible.

El “Maestro” Tabárez demostró su enjundia, al mostrarnos como le debimos jugar a Alemania. Y también la demostró cuando le dijo a los integrantes de su equipo la enorme verdad, de que si querían lograr algo, debían olvidarse del célebre Maracanazo del Mundial del ‘50 en Brasil. En el cual Uruguay después de ir perdiendo por un gol, se impuso 2 a 1, ante la atónita y absorta mirada de los 180 mil brasileros presentes en el estadio de Maracaná. Para los brasileños esa derrota fue una tragedia nacional, quizás la peor de su historia, reportándose incluso  numerosos suicidios. Desde entonces la palabra Maracanazo para los brasileros, quedó como expresión de un súbito y enorme desastre.

En cambio para los uruguayos fue la fiesta total, y la misma palabra quedo como suprema expresión de proeza. Sin embargo Tabárez apuntó que después de ese desastre, los brasileros se convirtieron en pentacampeones del mundo. Mientras que Uruguay no solo no ganó ningún mundial más, sino que estuvo lejos además de figurar en los primeros puestos de ellos.


Y algo parecido nos pasó a nosotros con el Maradonazo de 1986, y tus fulgurantes  desempeños en las canchas de futbol del mundo. Enseñándonos esto tanto a uruguayos y a argentinos, que un Maracanazo a la brasilera, que una derrota dolorosa, puede convertirse en una formidable lección para emprender la superación. Y que una resonante victoria p


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Pepe el Viejo

Javier: alegra leer y analizar la pluma y letra del artículo: mi voto es un 10!!!!! (ojo, 10 no tinelizado).



juan c.olmos

A los Directores de SOSPERIODISTA,por favor, se podria poner el articulo del 28 de Octubre de 2008,cuando fue nombrado Tecnico de La Seleccion el Señor Diego Maradona,creo que estaba en los articulos "El Pais" o "Opinion".




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